Mostrando entradas con la etiqueta 2009. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2009. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de abril de 2017

viernes, 28 de agosto de 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

los escullos

Desde la carretera a Rodalquilar.

playa del arco en el cabo de gata


En el punto más al norte de la Playa del Arco, junto a Los Escullos, en el Parque Natural del Cabo de Gata, acompañados de alguna medusa. Al fondo, a la derecha, La Isleta del Moro.

sábado, 1 de marzo de 2014

plaza de la glorieta de níjar

Es esta plaza y sus alrededores es lo más bonito de Níjar, la parte que aún mantiene sus pequeñas calles retorcidas llenas de recovecos y casas encaladas de construcción popular con las esquinas redondeadas de tanta cal sobre cal, y donde pueden verse todavía tiendas antiguas. Arriba, en la plaza del mercado, hay dos viejos olmos inmensos que aún se mantienen vivos a pesar de las podas asesinas. En el más grueso, en la puerta del mercado, siguen clavando los bandos. Aquí también se encuentra La Tienda de los Milagros, con cerámica clásica y creativa de ilustraciones preciosas. Pasando bajo el arco se va a La Atalaya, una torre de vigía rodeada de grandes pitas desde donde se pueden ver todos los tejados de Níjar. La iglesia mudéjar de la glorieta tiene el techo de madera y unos bancos con guarrillos esculpidos. La antigua Tasquilla de la Glorieta ha dejado de serlo para convertirse en un bar del montón después de la última obra, pero se sigue estando muy bien en su terraza tomando el sol frente a una cerveza y una tortilla de camarones con patatas fritas. Es desde aquí que hago el dibujo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

llamadores de oporto


Algunos llamadores de puertas con los que me topé en Oporto. Estos dibujos son de mi cuaderno de viaje de mayo de 2009.

sábado, 3 de noviembre de 2012

piedra galera, en el cabo de gata




 Dibujos en Piedra Galera en octubre de 2009.

miércoles, 31 de octubre de 2012

la cala de los toros






En el Parque Natural del cabo de Gata, un poco antes de llegar al Mirador de la Amatista y viniendo de la Isleta del Moro, sale un sendero de tierra rojiza hacia el mar que acaba en un barranco con pinos y palmeras: el Barranco del Negro. Siguiendo la bajada se acaba en una cala pedregosa y abrupta donde sólo puede bañarse uno con zapatillas, o en los pilones que forman las rocas en la pared de la derecha, donde está la famosa piedra separada del acantilado que se ve desde el mirador. Un lugar alejado del mundo.

martes, 26 de junio de 2012

camino del norte: último día en bilbao


 Me pierdo para sentirme mejor solo. Disfruto paseando por el Parque Casilda y, finalmente, me bebo un café de despedida en un terraza.
De vuelta en el tren, leo sosegadamente el periódico. Dueñas, un cartel de Bilore, Valladolid. Llegamos a Chamartín. Con el mismo billete cogemos el cercanías a Atocha. En La Rosa vuelvo al montado de boquerones con tomate, mi favorito.

lunes, 25 de junio de 2012

camino del norte: descanso en bilbao

No todos vivimos en el mismo mundo. Todos tenemos una visión diferente de lo mismo. Sólo hay que reconocerlo, asumirlo.
Me levanto como si siguiera el camino y paseo por Bilbao. Una ciudad fea que trata de maquillar su pasado como parque temático. No tan sucia y deprimente como la que recorría hace 35 años y donde, por primera vez, vi Nazarín y Viridiana de Buñuel. No veo bares y cafeterías clásicos. A las ocho y media, todo cerrado. El punto se lo dan esas montañas verdes que lo rodean. Me tomo un café mientras leo un periódico en una cafetería de señoritos. Carlos me llama y quedamos frente al Museo de Bellas Artes, donde están instalando una terraza bajo una arboleda.
Dentro del museo, disfruto con la cara de una de las hermanas de La Dote de Damian Forment, unas manos rotas de la Virgen cogiendo las de su hijo en la Sagrada Familia de Joaquín Mir, José Luis Zumeta, todos esos bichos en la mente de San Antonio, que se retira con una escobilla, ese gorro catalán del siglo XIII con forma de luna, ese San José mosqueado en La Natividad de Giotto, el Moratín de Goya, el Festín burlesco de Jan Mandijn, esa comunión que parece de Goya y El Patio de Rusiñol.
Invito a los chicos en un restaurante caro que me recomienda Alfonso y que está muy bien. A Amancio le parece el blanco normalito, como el suyo (pienso en su mundo).
Carlos vuelve a encender la tele para dormirse. En mi mundo, la gente no se duerme con la tele puesta. Me despiertan Maru y Ángel con Cuba todavía en el coco. ¡Oh, ese caluroso mundo!

sábado, 23 de junio de 2012

camino del norte: guernika-bilbo


Me despierta el camión de la basura y me pongo a leer en una revista turística que el camino de la costa, el del norte, es mucho más exigente que el del interior. Hoy juntamos dos etapas y va a ser mucho más duro, el tramo más largo, la prueba final. Veo dibujos, pinturas y fotos de la Guernika anterior al bombardeo. La Iglesia de San Juan con un tejado muy inclinado de pizarra, a lo francés, y su plaza con balconadas de cristal. Destruido su pasado, sólo pueden vivir entre lo nuevo, entre lo feo.

Hoy le temo. Subo el alto de Morga (6,5 kms.) chupando rueda a unos chavales que van deprisa. Divide los valles de Guernika y de Mungia. Por aquí pasaba el señor de Vizcaya a jurar los fueros a la Casa de Juntas. Pasamos los caseríos diseminados y un bosque de altas coníferas y, bajando el alto de Aretxabalagane, encontramos a un veneciano que se ha hecho el camino francés y ahora sigue el del norte hasta Santiago. Está destrozado, con la mochila en el suelo, con una herida en el brazo por una zarza, y miedo en el cuerpo por un jodido perro que anda suelto. No llegaré hoy a Bilbao, nos dice. 

Persigo a las gallinas llegando a Goikolexea (15,8 kms.) y dibujo su crucero renacentista. Creo que voy muy adelantado a los demás, me siento en la sombra y dibujo la iglesia gótica de los Santos Emeterio y Celedonio, tan austera, que parece una fortaleza, sobre todo por la torre del XVII. Está rodeada de un gran atrio donde se discutían los asuntos municipales. Llega Carlos en éstas y, en el bar frente al crucero, una señora nos prepara unas anchoas con tomate que nos saben a gloria. 

Larrabetzu (17,2 kms.) fue fundada por Don Tello (señor de Vizcaya) en 1376. Está llena de edificios palaciegos con escudos nobiliarios. Bebemos algo descansando en Lezama (20,5 kms.). Dibujo la iglesia de Santa María, de fachada renacentista, y Amancio nos pilla. Me vuelvo a adelantar para dibujar la Torre de Malpica, en Zamundio (22,6kms.), uno de los pueblos más ricos de España, con más de 500 sociedades mercantiles para 3.000 habitantes. Después viene una jodida cuesta fortísima hasta la cumbre del Monte Avril (28 kms.) El suelo está mojado y te resbalas. Cuando crees llegar, hay otro tramo hasta las antenas, desde donde ya se ve Bilbao. Bajando un poco espero a mis compañeros en un área de descanso donde hay mesas con bancos y una fuente con agua. Carlos llega al cuarto de hora y Amancio a la hora. Pasamos por Ntra. Sra. de Begoña, patrona de Vizcaya y, por fin, el hotel en la ría. 

Paseamos por la ría hasta el Guggenheim, el casco viejo (con mucho movimiento), la estación, el Teatro Arriaga y el Mercado de la Ribera y un montón de edificios horrendos que no pegan con la modernización, con la nueva idea cosmopolita de Bilbao. Quedamos con Rocío y Gladis, pues se dejaron algo en el hotel de Guernika. Bilbao La Vieja con inmigrantes y yonquis, bares con terrazas y tabernas con muy buen rollo. Por allí tomamos los pintxos. Amancio y Carlos quieren algo más burgués para los cubatas, demasiado alternativo, dice Amancio. Encontramos una terraza con agrícolas ¡albricias!. Mientras siguen en Bolaños, me fumo un cigarro y saboreo un refresquito de limón con una buena ginebra. Creo habérmelo merecido.

viernes, 22 de junio de 2012

camino del norte: zenarruza-guernika

A las siete viene el páter con el desayuno. Hoy salimos más temprano y el camino es más corto (17 kilómetros hasta Guernika). Mientras se preparan, me siento en este inmenso balcón y dibujo las vistas. Nos hacemos fotos con las chicas y partimos.

Hoy es muy agradable, con mucho bosque: nogales, robles, castaños y pinos. También vemos una plantación de kiwis en emparrado. Gente simpática recoge patatas. El camino bordea las montañas bajo los árboles, junto a los arroyos. Hermosos caseríos. Pasado Munitibar (4 kms.), está la ermita de Santiago Apóstol, pequeña, simple y bonita, con el techo de madera apenas trabajada. Un puente de piedra del siglo XVI llegando a Mendata. Agua en el caserío Marmiz, muy cerca ya de Guernika. Perdemos las señales, pero llegamos al cruceiro de Rentería y al bar Norte, donde me bebo un litro de cerveza con un pincho de tortilla. Llegan al bar las chicas francesas con las que nos cruzamos a menudo. Ya hemos hecho los 17,3 kilómetros de hoy.

Guernika es un pueblo grande, con ambiente de capital y una miaja caspa de rancio abolengo. Vamos al centro, al Hotel Boliña, recomendado como restaurante en las guías turísticas. Nuestra pareja de enfermeras terminan aquí su viaje, así que dejan las cosas en la habitación para dar una vuelta. Las habitaciones tienen descuento a peregrinos y el restaurante un menú de 10 euros. Me como unas patatas a la riojana riquísimas con un rioja cencibel bueno.

Visitamos el famoso roble de la Casa de Juntas. Del más antiguo que se conserva, sólo queda un tronco seco de unos 300 años protegido por un templete neoclásico. paseamos por la calle peatonal: el bar Picasso, la Tiki tasca. Hay ediciones especiales del As y El Mundo Deportivo con portadas y primeros interiores del Bilbao Athletic. Nos cuentan que no se trabaja los lunes, excepto en las empresas, porque es día de mercado, la gente baja de los caseríos a vender y comprar.

Gladis es una argentina de Mendoza  de 41 años, que los chicharreros arrebataron su acento y lo hicieron más dulce. Se come las uñas mientras nos habla de su hija de 23 años. Dice que si no nos hubiéramos encontrado no hubiera hecho el camino. ¡Aguita! grita Rocío cuando ve algo interesante, sorprendente. Debe tener unos 34, más abierta al mundo, le gusta el campo y la montaña. Ella ha arrastrado a Gladis. Tiene una hermana que vive cerca de Bilbao a la que verá hoy. Nos despedimos. Les deseamos lo mejor. Las echaremos de menos en la etapa de mañana.

jueves, 21 de junio de 2012

camino del norte: deba-monasterio de zenarruza


Nos levantamos con los toros de Pamplona y un pobre chaval con el que se han ensañado. Ya doloridos y cansados, dormimos a gusto. Cada vez más crema y vick vaporub.

Robles y eucaliptos subiendo hasta la Ermita del Kalvario (4 kms.), desde donde se domina la Rada de Mutricu y cargamos de agua en la parte trasera del templo. Borriquitos peludos a la sombra del bosque. Valle de Olatz, último verde guipuzkoano. Ganado, caseríos... el sueño euskaldún.

Parada en la Ermita de San Isidro. Amancio viene con dos chicas de Tenerife, Gladis y Rocío. Nos tomamos unas cervezas fresquitas con ellas en la Zelateta Taberna, enfrente de la ermita. La simpática tabernera lucha por atendernos a nosotros y un montón de moteros que beben como piratas.

Atravieso el Collado de Arno (12 kms.) hablando con Rocío, que me cuenta que son enfermeras en el hospital en que estuve dos semanas ingresado, en Tenerife. Cargamos agua en los caseríos y descendemos hasta Markina Xemein (14 kms.), de aspecto medieval. En un impresionante restaurante de la plaza, bajo su porche volado modernista de madera, esperamos a Gladis, que viene con Amancio. El comedor parece de Balneario de principios del XX. Pintxos y gazpacho en la larga espera, casi una hora.

Cruzamos el puente de piedra de Uruzubieta (22,4 kms.) y llegamos a la Puebla de Bolívar (24,5 kms.solar natal de la familia de Simón Bolívar, que naciera en Caracas) y, cuando nos vamos a ir, llega Carlos. Con él,  seguimos un camino original de piedra que fuera descubierto en 1982, un viacrucis desde la iglesia de Bolívar hasta el Monasterio Cisterciense de Zenarruza, donde un monje nos espera y nos lleva al albergue, completamente desierto. No hay nadie, ninguna litera ocupada. Descansamos, nos duchamos, hacemos la colada y nos traen la cena que, según el pater, no es obligatorio comérsela. Crema con ajos y pudin. Llegan a tiempo los porras. Gladis trae los pies destrozados por las cholas.

El monasterio es chulo. Recorremos la iglesia, su pórtico y su claustro renacentista. La iglesia tiene una belleza austera. Llama la atención un arco interior con una fila de figuras de animales extraños. Dibujo un arrogante y presumido hombre y un extraño toro alado, que pudiera ser un ave con cuernos.
El padre Pedro está al quite. Nos promete un desayuno y nos cuenta los horarios de los servicios religiosos: la oración de las siete y media, hoy no porque es domingo, y las completas, que nos recomienda. Muy bonitas, al final se reza la salve en latín y a oscuras.

Todos los monjes cantan la Salve Regina Vita Dulce mientras nosotros observamos. Fray Pedro está orgulloso y nos mira sentado en la sillería Benedictus Frutus Ventris Tui. Es nuestro contacto con el mundo espiritual. Cuando salimos, se acerca a preguntarnos si nos ha gustado.

Bajamos el viacrucis hasta la taberna. Allí cae un plato de jamón y otro de queso con unos agrícolas y un gin kas refresquito, destruyendo la paz espiritual que habíamos encontrado. Aquí están el profe y señora que nos encontramos hace dos días. Son falsos peregrinos, han llegado en autobús.
Nos dormimos impresionados por el trato que estos monjes nos han dado, sin nada a cambio.

Hoy cumplen años: Ana, Encarni, Toña y Victoria.

miércoles, 20 de junio de 2012

camino del norte: zarautz-deba


Duermo de maravilla, de un tirón. Ni siquiera me enteré de cuando me arropé. Las vistas del balcón hacia las viñas de txacolí, son espectaculares. Bajamos por un camino al este de la playa, la duna, un puente y nuestro quiosco con unas tostadas. Preparamos una mesa a la sombra y desayunamos frente al ratón de Guetaria.
Salimos por un paseo paralelo a la carretera hasta Guetaria, patria de Juan Sebastián Elcano, contramaestre de Magallanes que completó la vuelta al mundo a la muerte de éste. A la entrada tiene un monumento. El puerto con calles medievales alrededor de la Iglesia de San salvador, de estilo gótico y campanario octogonal románico. Con tres niveles y llena de recovecos (donde encontramos la tumba de un caballero de la Orden de Calatrava) en el istmo que une al monte de San Antón, la cola del ratón.
Una cuesta difícil hasta la Iglesia de San Martín, con su atrio abierto, taberna y fuente de agua fresca. Descanso en un banco estratégico que han puesto bajo un árbol y mirando al mar. Atravesamos la ría del Urola. Pareja de canadienses a la entrada a Zumaia. Hablan perfecto castellano. Ella tiene cara de inuit. Puerto, barcos, alguna trainera. Casonas solariegas.
En la terraza de la Taberna Trapaia, junto a un huerto de fresnos, una chica simpática nos pone pinchos de pulpo y merluza rebozada. Nos sientan muy bien. Hoy notamos más el esfuerzo, el peso de la mochila, los pies.
Camino durísimo de subidas y bajadas. Descanso en una zona con baños, junto al caserío de Elorriaga (12,7 kms.). Un arroyo y, por fin, Itziar (18,40 kms.). Dibujo la iglesia-fortaleza de Santa María, cerrada, con unas gárgolas con forma de lobo. Comemos en Saleci, aguantando una camarera especialmente antipática.
Berdea, nogales, robles y algún cerezo. Nos perdemos llegando a Deba y damos una vuelta por la nacional 634, haciendo seis kilómetros más, veintiocho en total, entre un montón de coches mal aparcados por los bañistas. Vistas al flysch costero, explicación del seismo, tetas al sol y un bonito quiosco de música. Llegamos a la pensión a las cinco de la tarde.
Sorteo de camas, duchas, crema hidratante, colada. Paseo por el puerto y la playa. Mucha gente en el andén esperando un tren. Casco viejo. Policía municipal con boina. El edificio del Ayuntamiento, de piedra, lleno de escudos y balcones de hierro forjado.
Cenamos en el Restaurante Álvarez, en un balcón a la Plaza de Santa María. Los niños juegan dentro de la fuente. Una cabeza de cerdo de piedra en la fachada de una carnicería. La iglesia de Santa María, de tres naves separadas por columnas bien gruesas. Gótico vasco. Un santo peregrino con una herida en la pierna y un perro, debe ser San Roque y su perro sin rabo. Bonito pórtico con figuras de piedra policromadas. La vida de Jesús desde la Anunciación. Gárgolas con forma de cerdos, alguno alado (una pitanza que se perdió). Después caen unos agrícolas fresquitos.

martes, 19 de junio de 2012

camino del norte: donostia-zarautz

Duermo tan mal que agradezco la luz de la mañana. Me lavo en el pasillo para no hacer ruido y preparo mi mochila. Escribo en la cocina, sobre una mesa de madera maciza, que comparto con una chica que desayuna, rodeados de frigos, placas eléctricas y microondas.
A las siete y media abren el comedor. Desayuno generoso. En la tele corren los toros de Pamplona. Me siento en la ventana que da al jardín.
Salimos por una calle del barrio de Igueldo, donde el peregrino José María Soroa pone agua a los viajeros, y un sello. Luego bosques de castaños, robles y abedules. Bonitas sendas sin perder de vista el mar. La más chula tiene el empedrado original. Descansamos en unos bancos junto a un manantial. Un profesor camina con su señora, de un pueblo cercano a Almansa. Amancio se enrolla.
Ermita de San Martín. Llegada a Orio. Puerto bullicioso y la iglesia fortaleza de San Nicolás. Es famoso este pueblo por su regata de remo. En los siglos XIV y XV, era imprescindible la trainera para la captura de ballenas. En 1901 fue arponeada la última. Ahora sólo es un deporte.
Viñas de txacolí y el camping, donde comemos. Ducha y siesta del copón en las literas de una cámara abandonada para peregrinos.
Vamos a Zarautz en un autobús pasado de rosca que conduce un italiano de Treviso, también pasado de rosca. Esto es una locura, dice, los llevo a los sanfermines, a la tomatina y buscando la ola. Música punkli a tope y un montón de rubias culonas sobre los asientos forrados con bolsas de basura anti potas. Me pagan una mierda, sólo merece la pena si me divierto. Así que él también bebe. Conduciendo un bus lleno de pintadas y guiris, sin papeles y todos mamados. Alentador.
Zarautz es un pueblo chulo y tranquilo. De la Plaza de la Música vamos a la Plaza del Ayuntamiento, pasando por el Cine Modelo, que dibujo. Allí nos espera Carlos, que se ha comprado unas sábanas baratas para poder dormir esta noche. Buen ambiente en la Plaza de la Música. Muchos críos y padres en bicicleta.
Carlos cumple años, nos invita. Vamos a Santa María la Real (de estructura románica y donde  leemos: se prohíbe jugar a la pelota y cualquier otro juego en este pórtico y alrededor de este templo bajo la multa de cinco pesetas), y al Palacio renacentista de Narros, con su jardín inglés.
Paseo marítimo. Playa inmensa que acaba en una duna convertida en campo de golf. Escogemos un chiringuito alegre y repleto. Preguntamos para desayunar mañana. A partir de las nueve.
Vemos el restaurante de Arguiñano. Una horterada de castillo de reciente construcción. En la terraza, y fresquitos, nos tomamos unas cervezas con bacalao y croquetas. Invita Carlos.
Volvemos andando al camping. La cuesta se me hace pesada. Nuestra habitación está encima de un taller. Está llena de literas, una cocinilla de gas y una mesa con bancos. Todo desangelado. Ellos se hacen unos agrícolas, pero yo estoy muerto de sueño.


Orio a 15 kms. de Donostia y Zarautz a 21.

lunes, 18 de junio de 2012

camino del norte: bolaños-donostia




Invito a unos cafés con tallos de despedida, en el Chavalín. En casa de Carlos pesamos las mochilas. La mía: ocho kilos con una botella de agua congelada; la de Carlos: siete sin agua. Compro rotuladores y crema para los pies. Siento paz con el sonido de los chiflitos y el coro de palomas en el porche.
Mamen nos lleva al tren, a Ciudad Real. A las once y media sale el Ave. Me meto la navaja en el bolsillo para poderla pasar. Comemos en la estación de Chamartín, sobre las vías. Ellos van de ensaladas, yo me apreto un cocido completito. Dibujo a Amancio mientras habla con su hijo.
Los gastos funcionan con fondo común. Hay un cartel en el retrete que dice: chico de treinta se la chupa a chicos de hasta treinta y cinco. A Carlos le hacen una encuesta.
Nos ponen un documental y luego todo el mundo se queda frito. Las chicas morenas y guapas abren la boca de forma obscena. Álamos negros en la meseta, en medio de barbechos de cereal amarillo. Luego, pinos y pinos jóvenes.
El café es horroroso pasado Valladolid. Bonita estación en Miranda de Ebro. Hormigón y edificios feos de arquitectos locos en las afueras de Gasteiz. Por fin, Donostia.
El albergue municipal está muy bien, en plan hostel canadiense. Cocina, lavandería, internet y una recepcionista majísima que trata de colocar a tres mejicanas que se han quedado colgadas. Habitación de seis. Un chaval de Lyon que quiere ir a los sanfermines.
Cenamos en un bar con un camarero descarado empeñado en vendernos el foie a la plancha. No encontramos taxi y volvemos andando. El puerto, la Concha, Miramar, Ondarrieta y el albergue en la base del monte Igueldo.

domingo, 17 de junio de 2012

camino de santiago 2009

Mi primer tramo del Camino de Santiago, una semana de Donostia a Bilbo, lo hice con un pequeño cuaderno Moleskine de bolsillo. Era de esos que se despliegan como si sólo tuviera dos páginas gigantes apaisadísimas que se pliegan en acordeón. En el anverso escribía y dibujaba a modo de diario, y en el reverso puse toda la ruta (de derecha a izquierda, en el sentido del camino), donde iba dibujando y anotando edificios y cosas curiosas. El camino lo hicimos andando y, aunque un poco difícil por lo accidentado del terreno, resultó muy agradable por haber muchas zonas de bosque y lugares hermosos.
Ahora que se acercan nuevos días de Camino, de Bilbo a Santander, justo la continuación de aquel tramo, pondré aquí los resultados que en él obtuve. Espero ayuden a aquellos que se animen a viajar de esta forma tan antigua y natural, y gusten de llevar siempre consigo un cuaderno.