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miércoles, 27 de julio de 2011

adiós pamplona, adiós







El mendigo que busca una botella llena en la papelera, la china del García que hoy no estal simpática y sus abuelos de 0,80 el vino, el limpiador de la coleta, dos mañas de igual camiseta, esa chica tan alegre que me pone una bola gigante de helado de mantecado por el mismo precio, el patrono que me da los buenos días desde la ventana de enfrente, cuando tiende las sábanas, los guiris y sus toros, el doble de Mario y el de Pepe Robles, los cuatro músicos franceses y la chica enclenque que llega tarde, el checo rojo de vino y sol, el conductor del autobús que acelera refunfuñando para llegar al tren, el ecuatoriano que prengunta¿por qué me ignoras?, las adolescentes que se suben al tejado de las caballerizas y los chicos torpes que las espantan, los que se besan en los bares, los que se tocan sobre la hierba, la que tapa con la rebeca sus pezones congelados, el guardián que me deja todo el patio para dibujar, los muertos resucitados de San Cernin y San Cernin, que lleva el acento escondido por si acaso él también acabase en la olla, el dominicano de la radial, la camarera más simpática del mundo y el pijo cincuentón que la persigue, los abuelos que ven pasar el tiempo sentados en el Castillo, San Francisco y su lobo, y esa que quería dibujar como yo, y los peregrinos del Café Roch, que me invitan, y Laly, y César en Barcelona, y Antonio y sus dichos, y la mujer con la caja pequeña de vasquitos y nesquitos Goya, y toda la cola del horno Beatriz oliendo a magdalenas, y a morcilla con compota de manzana, y a acelgas con crema de setas y lechezuelas con pimientos*... Todos desfilan por el pasillo mientras cierro los ojos con el traqueteo del tren.

*Los mejores pinchos hoy en Baserri, en San Nicolás 32

martes, 26 de julio de 2011

a pamplona hemos de ir






Los turistas se han traído el reloj de Guirilandia y ya están despertando a la gente bien tempranito. Viajan con reloj y obligaciones. ¡Qué maneras!
El famoso Café Roch no abre hasta las doce, así que desayuno en una pastelería en Sarrasate. Los azucarillos son, en casi todas partes, de plástico. Vamos para atrás, no consolidamos.
Hoy es fiesta y la gente va vestida de domingo. Voy a pasear por los parques para salir del agobio del casco viejo. Veo que son parques nuevos, con árboles no demasiado viejos, colocados con un fin decorativo. Rodeo la Ciudadela: arces, castaños de Indias, pinos, abetos, abedules, plátanos, fresnos, olmos, prunos, aligustres... pero, sobre todo, almezes, un árbol poco usual. Hay muchos árboles pero parece que todo nace de un proyecto, no de una tradición. Después del desastre de la pavimentación de la Plaza del Castillo, parece que sólo han quedado las viejas y preciosas acacias del Rincón del Caballo Blanco y la secuoya del jardín del Palacio de Navarra (impresionante).
Me como una cazuelica de ajo arriero, recordando la de Sangüesa. Éste lleva gambas. Muy rico. Cuando llego al Café Roch (en Comedias), están cerrando. Abrimos a las seis y media.
Café con tarta de manzana (recién hecha, buenísima) en el Café Iruña, que dibujo sin demasiado detalle para no echar el día. Pijos de pelo lamido, forasteros y señoras arregladas de domingo.
Muy agradable la Plazuela de San José, la cara bonita de la Catedral, calle Real, Rincón del Caballo, niñas juegan con niños torpes, rudos, ignorantes. Acacias como templos, curvando sus ramas hacia el cielo como sacerdotisas. Pamplona desde arriba.
A las ocho había un concierto en La Ciudadela, pero no hay nada y nadie sabe nada. Aprovecho para dar un paseo por encima de la muralla como en Lugo. Parejas en el cesped se besan y riñen, se ignoran y lloran. La historia de siempre.
Bajo hasta el Ayuntamiento. Una poli en el cogote y un turista de Logroño me llama artista trashumante. Oigo un saxo. En Mercaderes, un grupo francés toca muy bien. Violín, guitarras, laúd (?) y saxo. Los dibujo y luego ponen sus nombres y firmas: Paulo, Ethiène, Paul, Pierre y Scarole. Me dicen que su grupo se llama Wine dog. Hacen fotos.
Finalmente consigo entrar el Café Roch (fundado en 1898). Me como unos fritos rebozadaos bastante buenos. Los mejores: bacalao, acelgas con almendras y bechamel y el de hongos. Empiezan a cerrar y barrer. mañana lo acabaré.





Veo llegar a los guiris a la pensión. Me siento en la terraza y me pido un café muy muy largo.

lunes, 25 de julio de 2011

pamplona en domingo





Es difícil cambiar ahora el reloj. Nos levantamos a nuestra hora, pero Pamplona está de domingo. Todo vacío, vagamos por las calles que ayer estaban hasta arriba. Busco una pensión más céntrica y barata que el hotel. Están abriendo San Cernin. Me quedo pasmado con las figuras policromadas de la portada. La última fila es mejor que una peli de zombies (y además secuencial): los muertos levantan las tapas de los ataudes, se levantan y caminan pidiendo soma, son enjuiciados por gente de tiros largos y finalmente hervidos en una olla de caníbales africanos. ¡Resucitar para esto! parece decir una señora despechada que no acaba de acomodarse.
La obra cumbre de Ventura Rodriguez desmerece mucho del interior gótico de la catedral. Hermosas narices las de los dormidos reyes de Navarra. San Juan Bautista bautiza a Jesús con la concha de una vieira.
En el Museo de Navarra me impresionan los capiteles del claustro románico de la Catedral, el Mapa de Abountz, las estelas funerarias romanas de Aguilar de Cadés y la talla del obispo mosqueado de Carrión de los Condes, impresionante de verdad.
Pillo pensión en Sarrasate. Está bien pero tiene ese tufo de hidalguía blasonada, de decadencia gótica, que es justo lo que menos me gusta de esta ciudad. Esa madera de roble labrada y las tapicerías de las sillas me huelen a rancio, como los escudos, los vitrales y las corazas. Me recuerdan el despacho de mi padre, de muebles labrados en madera maciza, donde las patas de las sillas acababan siendo de fieras de largas uñas. Y por allí andaba Don Quijote vestido de caballero. Aquella misma caspa burla de Don Miguel.
Como de pinchos en La Comedia. Destacar el de champi con verduras salteadas, riquísimo. Café en la terraza del Iruña, dibujando la plaza. Gente austera semi seca, miran sin ser capaces de expresar. Más simpáticas ellas que, dónde va a parar. Helado en La Turronería, la dueña se enrolla con todo el mundo. Me siento a dibujar a la gente feliz de un domingo por la tarde.
-Mari Ángeles que vais andando y no pensáis ni donde vais.
Todas las calles iguales con el mismo suelo. Balcones y balcones. Música en San Francisco. Puertas bonitas en la Dormitalia y el antro del 54 (Pinturas Olabe y Cía.) de gente joven. Acabo en el frontón cubierto de Labrit. Ceno de pinchos en el Kantxa. Me gusta el ambiente pamplonica, como de barrio. Seco el camarero. Son pinchos de sandwichera, poco elaborados, pero me gusta que se junten familias, abuelos y chavales. La copa me la bebo en La Terraza de Labrit, fumando calentito. A pesar de las chicas del osea rezumando volantes rosas, premio a la camarera más simpática del mundo, a la chica más simpatica del mundo, capaz de apañar un día a este estúpido peregrino.