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sábado, 24 de junio de 2023
ataifores de hojas
El ataifor es el típico plato hondo de la vajilla andalusí. Usando la técnica nazarí, decoramos con óxidos de carbonato de cobre, para el verde, y de manganeso, para el negro-morado, sobre cubierta (es decir, que pintamos con pincel sobre el esmalte en crudo aplicado sobre el barro bizcochado). El cobre es muy volátil, por lo que ellos lo usaban dentro de un contorno de manganeso que lo contenía. Yo mezclo el carbonato de cobre disuelto en agua con el óxido de manganeso, éste en menor cantidad, para que volatice pero no tanto. Éstas son algunas pruebas con el mismo tema para soltarme con el pincel. Como puede verse, donde más volatiza es en la parte más profunda del ataifor.
miércoles, 21 de junio de 2023
miércoles, 8 de marzo de 2023
domingo, 19 de febrero de 2023
jueves, 16 de febrero de 2023
decoración cerámica nazarí: engobe sobre cubierta
Proceso:
-Sobre terracota o barro rojo se aplicaba un engobe blanco como base para imitar la porcelana china, que traían las carabanas del Este por la ruta de la seda. Se le llama engalba, y es una arcilla sin óxidos muy cernida y con una proporción grande de agua, como una pintura industrial en la actualidad.
-Bizcochado.
-Sobre el bizcochado se daba una capa transparente brillante, un poco amarillenta debido al óxido de plomo. La primera cubierta transparente brillante que se conoce se dió en Mesopotamia en el 2000 aC. Esta capa se hacía con óxido de plomo y miel de abeja que madurarán en una cocción de 500ºC. Es lo que llamamos esmalte.
-Se pintaba con engobes de color sobre el esmalte en crudo.
Los colores:
NEGRO, se usaba para el contorno de los dibujos. Es un óxido de manganeso aguado, no muy denso, para que quede brillante con el esmalte. Da un tono un tanto violeta. Es mejor quedarse cortos para que no de problemas con el esmalte.
VERDE, para conseguir este color se usaba el cobre, carbonato de cobre u óxido de cobre. Se volatiza con facilidad, por eso se hacía un contorno negro, para marcar sus límites, que si no se usa quedarían degradados.
Esmaltes transparentes actuales:
-Monosilicatos de plomo y Bisilicatos de Plata. Fritas comerciales transparentes y brillantes. Pueden ser
usados en vajillas, pues la frita elimina su toxicidad. Los bisilicatos amarillean.
-G1005. Se usa para sujetar monosilicatos y bisilicatos. En unaproporción de 95% de Bisilicato o Monosilicato y un 5% de G1005.
Para su uso se bizcocha con el engobe a 950ºC y se cuece el esmalte también a 950ºC.
A la derecha, mezclas de Monosilicato de Plomo (PB) con G1005 en distintas proporciones, aplicado sobre la engalba y el barro directamente.
Esmaltes blancos opacos:
(Usando estos esmaltes no es necesario la engalba).
-60-40. Esmalte comercial brillante que tira un tanto a marfil. Tiene un punto de fusión más bajo.
-Siglo XVIII, otro esmalte comercial, deja ver un poco el fondo, con el que multiplica.
-90/11. Esmalte blanco mate opaco, con cierta transparencia. Un tanto desigual, queda muy bonito.
-CS217. Esmalte blanco marfil brillante un poco satinado. Es muy bonito, pero poco andalusí.
Mezclas:
-En distintas proporciones 90/11 con 60-40 con distintos grosores de capa a 1000ºC, del 90%-10% al 80%-20%, siempre prevaleciendo el 90/11.
-Siglo XVIII con 60-40 con distintos grosores de capa a 1000ºC, del 70%-30% al 50%-50% siempre prevaleciendo el Siglo XVIII, aunque la más nazarí, por así decirlo, es la mezcla 50%-50%, que amarillea como el uso de óxido de plomo.
-Siglo XVIII con CS217 del 95%-5% al 80%-20%, prevaleciendo siempre Siglo XVIII.
-90/11 con CS217 al 75%-25%.
Para pruebas en losetas: En la laminadora, ponemos una tela de rejilla entre la tela inferior y la pasta (barro rojo o terracota) que luego nos ayude a que no se curven las losetas. Hacemos losetas de 8mm de grosor. A tres de ellas damos una engalba distinta antes de cocer con tres franjas cada una, con un grosor de capa diferente. Bizcochamos todas las losetas. Las que tienen engalba llevarán un esmalte transparente, sobre el que pintaremos con óxidos en crudo para luego cocer a 950ºC. Sobre las que no tienen engalba, daremos una de estas mezclas de esmalte blanco opaco transparente y pintaremos con óxido sobre él en crudo. Coceremos después a 1000ºC.
viernes, 25 de noviembre de 2022
geometrías nazaríes en la alhambra
Los principios compositivos que rigen el sistema ornamental islámico pueden reducirse, básicamente, al ritmo repetitivo y a la estilización. El ritmo es un elemento compositivo básico en las artes del Islam, incluidas la poesía y la música. En el arte, los motivos o diseños ornamentales se suceden en ritmos reiterativos hasta el infinito, como una metáfora de la eternidad que llena todo el espacio.
Como esta es una arquitectura islámica del poder, la idea de la presencia de Alá se tiene que manifestar repetidamente en todo rincón y detalle arquitectónico de la Alhambra, como si fuera un mantra que se repite continuamente y en este caso, el sistema para provocar la repetición es la geometría. Los tracistas y geómetras nazaríes siguieron caminos indirectos para expresar su visión del mundo; en La Alhambra lo evidente siempre esconde algo más: realidades reflejadas, ideas que superponen lo divino y lo humano.
El mosaico de alicatados representado arriba, de una de las tacas de la entrada a la Sala del Trono del Palacio de Comares, bien podría llamarse "día y noche" como sugiere Rafael Pérez Gómez, Matemático de la Universidad de Granada, pues representa un firmamento estrellado de forma abstracta, la noche seguida del día y viceversa, una dualidad dentro de una unidad.
miércoles, 26 de octubre de 2022
silbatos de agua
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| Silbato cerámico de la cultura Vicús (400aC-500dC), en el Norte de Perú, representando un felino. De la colección de Setgio Larrain y que se encuentra en el Museo Chileno de Arte Precolombino.. |
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| Silbato de gallina medieval, siglo XII, de barro cocido, encontrado en Andújar (Jaén), y expuesta en el Museo Provincial de Jaén. |
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| Silbato de barro medieval, siglo XII, de figura antropomorfa encontrado en la construcción del campo hípico de Jaén y expuesta en su Museo Provincial. |
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| Silbato de semejantes características que el anterior con forma diferente y máscara de rasgos femeninos, datado ente los siglos XVI y XVII. Museo de la Alhambra. |
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| Silbato nazarí con forma de gallo, de barro cocido y moldeado en molde. De gran popularidad, han sido encontradas muchas piezas similares en Granada, Jaén y Almería. |
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| Silbato de pájaro peruano de cerámica modelada, bruñida, cocida y policromada conpintura. Feria de Artesanía de la Universidad Católica de Chile. 2015. |
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| Silbatos de barro negro de Oaxaca, México, representando una sirena y un pajarito, y creados por Lourdes Cardenal en 2011. 17,45 x 11,63. |
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| Silbato de pájaro, ruiseñor, hispanoamericano que en la actualidad se vende en los mercados artesanos. |
Los silbatos son piezas populares, modeladas en un material económico como el barro y realizadas de forma rápida y sin muchas pretensiones. Precisamente este aspecto sencillo o incluso en ocasiones tosco, hizo que hasta hace relativamente poco tiempo no fueran elementos valorados ni objeto de investigación o estudio. Sin embargo, estos pequeños silbatos son piezas de interés, porque nos hablan de una vida cotidiana en la que también tenía cabida el aspecto lúdico y los juegos infantiles. Podemos distinguir dos variedades de silbatos, los que funcionan solo por la insuflación de aire y los silbatos de agua.
Los silbatos de agua son un tipo de aerófonos dotados de un recipiente para contener el agua que activa el sonido al soplar por el bisel, creando un burbujeo cuyo sonido es similar al de los pájaros. Esta fórmula se mantiene en uso infantil a nivel popular hasta nuestros días, y también se
continua realizando como reclamo de caza. Resulta dificil diferenciar el uso. Los de forma de pájaro tienen un depósito bulboso para el agua, los nazaríes llevan el silbado adosado en la parte superior entre las dos alas. También con forma de gallina, con los ojos perforados. Y otros como jarritos que se llenan de agua, su piquera es el silbato y lleva adosada, en los silbatos medievales andaluces, una máscara humana con un hombre barbudo.
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| Silbatos de agua nazaríes |
Existe una diversidad de piezas datadas de época nazarí, pero también muchas de ellas que corresponden a la etapa cristiana, lo que muestra la pervivencia de una tradición que, de hecho, ha llegado hasta nuestros días. Representando un pájaro, se conserva una pieza en el Museo
Arqueológico de Granada precedente de la Necrópolis de Las Cuevas de la Arena de Baza; y también en el S.E. de Francia en las excavaciones de Petit
Palais de Avignon, representando de forma clara un pájaro.
Otras piezas como silbato de agua, tienen un cuerpo en forma de pera hueco, con una pequeña perforación circular. En la parte más estrecha muestra
una prolongación maciza. A un lado se proyecta un pitorro hueco cilíndrico y en otro caso el silbato presenta dos formas abombadas huecas unidas, de las que ascienden una forma maciza que acabaría en un remate decorado y otra hueca de entrada de agua. A un lado queda el arranque de
proyección central para entrada de aire. Presenta acabado vítreo en melado en su
parte inferior.
Con forma humana, tenemos una pieza hallada el la calle Duende de Granada y otras expuestas en el Museo de Jaén
Otro modelo de silbato de agua es el que representa animales acuáticos.
En general, en Hispanoamérica también se les llama vaso silbador o llorona. A veces son botellas, como la pieza de la colección de Larraín de la primera foto.
sábado, 22 de mayo de 2021
juguetes nazaríes
En cuanto al primer grupo, el compuesto por figuritas y silbatos, hay que destacar la variedad de tipologías que han aparecido, destacando figuras de caballos, silbatos con o sin figuras adosadas, además de otros animales como serpientes o animales acuáticos y figuras humanas femeninas, ya cristianas. Si atendemos al grupo formado por cacharritos o vajilla en miniatura que imita los ajuares domésticos, se puede observar que aparecen representadas todas las tipologías: para cocinar, almacenar, preparar (queseras), vasijas para la mesa e incluso útiles para la casa como los candiles o cestas. Se trata de una reproducción fiel en cuanto a técnica y forma de lo que en mayor escala sería cada uno de los elementos.
La tradición de hacer pequeñas piezas con forma de animales es anterior al periodo hispano musulmán y se pueden encontrar figuras similares en todo el área Mediterránea, desde el periodo prehelénico a la antigua Grecia. En la etapa islámica hay ejemplos tanto de estas figuras animales usadas como juguete como con silbato adosado para poder emitir sonidos. Entre las figuras animales encontramos ejemplos de piezas con representación de osos puestos en pie con las patas delanteras cruzadas sobre el pecho. Se trata de figuras elaboradas de forma muy sencilla a partir de un cilindro de barro que se estira y pliega hasta generar las formas buscadas. Presentan unos rasgos apenas esbozados en los que destacan especialmente los ojos incisos con contorno resaltado. El silbato se sitúa en la parte baja trasera de la pieza, en dirección ascendente. Los ejemplos encontrados en la Alhambra están realizados en una pastas de tonalidades claras, blancas y anaranjadas.
Los caballos se realizaron de una forma esquemática, con detalles anatómicos muy simples y siguiendo el modelo de los caballos árabes de pequeñas proporciones. Están modelados de manera manual y en algunas de las piezas incluso están presentes las huellas digitales de la persona que las elabora, al ser objetos populares y no recibir en muchas ocasiones ningún tratamiento de alisado o acabado posterior. En algunos de los equinos solo se resaltan los rasgos más distintivos del animal, como cabeza con crines, cuerpo y unas patas simples que no son mas que apéndices cónicos. En muchas de estas piezas son llamativos los ojos, realizados mediante una aplicación circular en relieve que hace que destaquen especialmente. El silbato está incorporado en la culata del animal en dirección ascendente. La forma tubular de estas figuras prolonga la caja de resonancia haciendo que el pitido sonara más agudo que el de otro tipo de piezas de mayor tamaño o más globulares. Algunos van pertrechados con arreos y montura y cabalgados por un jinete también modelado de forma elemental.
También los hay con forma de gallo. un modelo que debió tener gran popularidad, a juzgar por las numerosas piezas similares encontradas, no solo en Granada sino también en otros lugares como Almería y Jaén; pequeñas jarritas con máscara humana de un varón barbudo. Los silbatos de agua tienen un contenedor que se rellena con una pequeña cantidad de líquido y al soplar por la boquilla emiten un burbujeo similar al canto de los pájaros.
viernes, 2 de febrero de 2018
geometrías nazaríes
Pasamos la mañana en la Alcazaba, esta especie de simulador del Edén a base de patios sombreados con vistas. Una suerte de vergel privado. Flipo en este laberinto de geometrías orientadas al placer, a la felicidad. Los arcos imposibles, el juego de niveles, el diseño de los suelos como estampados de telas, combinando formas, tonos, colores y texturas, el complicado juego de la vegetación. Me entretengo dibujando sin prisas. No hay ninguna razón para no quedarse. Mas tarde nos sentamos en lo que queda del teatro romano.
Entre el Edén nazarí y la ciudad, los arquitectos han diseñado un paseo desolado, sin alma. Subimos Amor de Dios y, cerca de casa, nos tomamos unos fritos en La Peregrina Centro. Alertados de que la comida de los locales barateros de estudiantes es generosa pero de dudosa calidad, ésta parece una mejor opción.
En La Cueva tomo café mirando desde sus grandes escaparates los movimientos de la calle y sus palmeras mientras una señora le cuenta TODA su vida a una joven atónita.
Bajamos al Paseo de la Alameda. Junto a la placa de algunas calles, alguien ha puesto unos mosaicos de marcianos pixelados. En el 18 está la Antigua Casa de Guardia, una vieja taberna de más de 200 años, llena de vinos en barricas. Bebemos moscatel y cerveza, mientras el camarero me hace la cuenta con tiza sobre el mostrador de madera. Salvador lleva una moña en lo alto de la cabeza, los laterales rapados y una barba pelirroja. Con la manga de la chaquetilla levantada, luce un faro con dos palmeras tatuados. Manolo se quita las gafas para verse y acerca sus ojos a unos milímetros de mi dibujo. Nos invitan.
Cenamos de maravilla en un japo en a Plaza de la Merced. No recuerdo unos makis como estos del Suhi Teppanyaki. Al salir dos curritos cargan una nevera sobre la baca de una furgo, con clara dificultad. En un portal cercano una pareja elegante usa el teléfono. En unos segundos, la chica, con shorts negros y largas piernas terminadas en largos tacones, está entre los dos curritos sujetando y empujando el cacharro infame. Los moradores ganan por puntos a la ciudad.
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