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sábado, 31 de octubre de 2015

la era de la carne

El hombre comía carne cazada y frutos recogidos hasta que, hace unos días, alguien entendió que si enterraba una semilla conseguiría una planta y el mundo se fue volviendo otro, éste: aparecieron la agricultura, las ciudades, los reyes, nuevos dioses, la rueda, los metales, millones de personas, las caries, las clases, la riqueza y sus variadas injusticias. La revolución neolítica cambió todo y, con todo, la alimentación: desde entonces los humanos —salvo, claro, los ricos y famosos— comimos más que nada algún cereal o tubérculo o verdura acompañados de vez en cuando por un trocito o dos de alguna carne. Y así fue, durante diez mil años, hasta que, unas décadas atrás, las sociedades más ricas del planeta entraron en la Era de la Carne.

Un bistec con patatas, unas salchichas con puré, un pollo con arroz, proteína animal con algún vegetal acompañando, es una inversión del orden histórico, tremendo cambio cultural —y ni siquiera lo pensamos—. Y menos pensamos lo que eso significa como gesto económico, social. Consumir animales es un lujo: una forma tan clara de concentración de la riqueza. La carne acapara recursos que se podrían repartir: se necesitan cuatro calorías vegetales para producir una caloría de pollo; seis, para producir una de cerdo; diez calorías vegetales para producir una caloría de vaca o de cordero. Lo mismo pasa con el agua: se necesitan 1.500 litros para producir un kilo de maíz, 15.000 para un kilo de vaca. O sea: cuando alguien come carne se apropia de recursos que, repartidos, alcanzarían para cinco, ocho, diez personas. Comer carne es establecer una desigualdad bien bruta: yo soy el que puede tragarse los recursos que ustedes necesitan. La carne es estandarte y es proclama: que este planeta sólo se puede usar así si miles de millones se resignan a usarlo mucho menos. Si todos quieren usarlo igual no puede funcionar: la exclusión es condición necesaria —y nunca suficiente—.


Y aparecen las grietas en el imperio de la carne. Primero fue el imperativo de la salud: cuando nos dijeron que su colesterol nos embarraba el cuerpo. Y ahora, en los barrios más cool de las ciudades ricas, cada vez más señoras y señores rechazan la carne por convicciones varias: que no quieren comer cadáveres, que no quieren ser responsables de esas muertes, que no quieren exigir así a sus cuerpos, que no quieren. Llueve, estos días, sobre mojado: la amenaza del cáncer. Hasta que llegue la imposibilidad más pura y dura: tantos querrán comer su libra de carne que el planeta, agotado, dirá basta.

Martín Caparrós en Materia


“Nuestra fortaleza reside en que los mejores científicos, sin conflictos de intereses han analizado todas las pruebas y han llegado a la mejor conclusión. El objetivo de la industria es que las ventas no dejen de crecer”. (Kurt Straif, coordinador del estudio de la OMS)

viernes, 20 de septiembre de 2013

potaje de berenjenas de almagro


Las berenjenas de Almagro son más pequeñas que las moradas, tienen la piel más fina, se dan en el Campo de Calatrava y están saliendo ahora en mi huerta. Se puede hacer con las verduras del tiempo o las que queramos.

INGREDIENTES (para cuatro personas): cinco berenjenas pequeñas, una patata, un calabacín pequeño (para usarlo con cáscara), un trozo de tomate o uno pequeño, una cebolleta grande, un poco de guindilla, (también unas judias verdes y algo de zanahoria, aunque aquí no las hemos usado porque no hay en la huerta), dos dientes de ajo, una hoja de laurel, un poco de pimiento seco, sal y aceite.

Se sofríen todas las verduras en trozos, la guindilla, el pimiento seco y la sal al final.
Se echa agua para que cueza. Cuando la patata está casi, se prueba de sal y se le echa pimiento rojo tostado y machacado, que le de color.
Cuando las patatas y berenjenas estén en su punto, se retira, y emplatamos.
Tradicionalmente se cocía en un puchero al amor de la lumbre.

lunes, 5 de agosto de 2013

guacamole al jerez de boris karloff



2 aguacates
1 med. tomate, picado fino
1 cebolla pequeña, picada
1 chda. picado chiles verdes enlatados
1 chda. zumo de limón
1 cucharadita de jerez
Dash pimienta, opcional
Sal, pimienta

Pelar y triturar los aguacates. Agregue la cebolla, el tomate y chiles, luego agregar el jugo de limón, el jerez y los condimentos al gusto, mezclando bien. Sirva como para untar tortillas de maíz, papas fritas o para canapés.

Fuente: badassdigest.
La incorporo a mi recetario.

domingo, 17 de marzo de 2013

receta para la tarde de los domingos



Se hace una lumbre y la miramos crecer mientras oímos la lluvia. Cogemos ajos tiernos de la huerta y les robamos unos huevos a las gallinas. Quemamos las trébedes y las colocamos sobre el fuego y, encima, una pequeña sartén con aceite de oliva. Echamos los ajetes limpios de la capa exterior y todo lo verde, y partidos por la mitad a todo lo largo, excepto los más finos. Después echamos un trozo de guindilla seca picada y, por fin, se estrellan los huevos y se revuelven con los ajetes no demasiado sofritos. Se abre un tempranillo manchego y se echan unos buches mientras se pica en la sartén y se habla de cosas sin importancia. No falla nunca.

sábado, 3 de marzo de 2012

primeros espárragos











Hace mucho que no llueve; pero, al menos, ya ha vuelto el rocío. Llovió un poco la otra noche. Hoy vamos en busca de espárragos. Las matas de carrascas, repletas de esparragueras, no tienen ni uno solo. Tampoco en las pedrizas, donde se supone que salen los primeros. Encontramos a los pies de las olivas, donde empiezan a salir puntas moradas.
El asparagus albus es una planta que cuando empieza a crecer es un tallo delicioso con cierto amargor. Nada que ver con los espárragos cultivados que se venden en las fruterías. Éstos tienen tonos morados. Sólo duran unos cuantos días hasta que se abren y se convierten en la planta, ya incomestible: la maría. Se comen revueltos con huevos o en moje, que es un guiso de corto cocido al que se le estrellan unos huevos, ya apagado el fuego, que luego quedan deshilachados. Si queréis probarlos, esta noche caerán revueltos con dos huevos de mis gallinas y mañana en moje, también con setas, que ya está hecho pues está mucho mejor de un día para otro.

sábado, 12 de noviembre de 2011

setas de parra

   A pesar de lo poco que ha llovido, ya hay setas de parra. Es una seta que crece, en esta época, antes de que empiece a helar, en las cepas de las viñas, después de las lluvias. La escasez de agua ha hecho que , por ahora, casi sólo haya pequeños botones que hay que dejar que crezcan.
   Hay mucha gente que no las conoce y no se fía, o no tiene cultura de setas de parra, y se pueden encontrar en otras localidades. Para los bolañegos es un manjar, sólo detrás de las preciadas setas de cardo.
    Las más tiernas suelen comerse a la plancha (donde expresan todo su sabor) o en revuelto, y las menos en moje, que es un guiso sobre un sofrito de ajos, cebolla, y pan rallado al final. Las setas y agua para hervir. Cinco minutos antes de terminar de cocer (unos veinte minutos), se le echa pimiento seco frito machacado en el mortero; y ya cocidas, se retiran del fuego y, fuera, se le echan dos huevos crudos. Se mueve para que los huevos se cuezan en hebras. Queda una salsa riquísima y espesa que puede comerse a base de sopas de pan, de ahí su nombre. Antes de guisarlas, conviene ponerlas la noche anterior en agua, para que se limpien bien y las más secas se hidraten. ¡Que aproveche!