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sábado, 17 de diciembre de 2011

el cigala y alfredo con sombrero


Los días pasan deprisa también en Madrid. Desayunamos muy tarde en El Corzo. El cigala paga a los amigos. Según Patxi, esta gente no duerme.
Por la noche Alfredo presenta su libro Songs by drawings, un homenaje a Cohen editado por Pedro Tabernero, en la librería Rafael Alberti. Allí está Martirio, Aute, Marisa, tan simpática como siempre, Arranz y Ramón Bilbao. Alfredo lleva un sombrero a lo Cohen, cosa que explica Pedro con antiguos chistes de Lepe. Se diría que Pedro creó al ilustrador. Martirio dice que no conocía a Alfredo, al ver sus dibujos pensó que era mucho más joven. Los que lo conocen saben que es tan joven como ella piensa.
Con Ramón recordamos los viejos tiempos de agencias. Hablamos de toda aquella gente que, para mí, ya ha desaparecido. Me cuenta que su machada en Lápiz fue un favor a sus amigos de la revista, en dificultades.
Con Alfonso e Isabel vamos al Muy, y luego probamos los tacos de Chipotle, en Cardenal Cisneros. La tinga de Mi ciudad es mejor. Cubatas en el Remember con música de finales de los setenta y los ochenta. El fantasma de Pacheco se ha dormido sobre la barra y parece un abrigo sobre el que abandonaron una peluca de largos rizos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

alfredo 68



 Seguro que él ni se acuerda de esto. El Mayo francés había pasado casi desapercibido y en las olimpiadas de México hubo unos incidentes desagradables, pero felizmente se restableció la paz y la tranquilidad. En España era difícil encontrar algo potable, pero estaba La Codorniz. También había cosas raras como la revista temas, que editaba Construcciones Colomina G. Serrano (!), con ilustraciones de Abelardo, Cebrián, Chumy, Máximo, Puertollano.... y Alfredo, entre fotos de obras recién terminadas de iglesias, paradores, colegios y urbanizaciones. Unos buscaban resquicios y otros de qué comer. Salir de la miseria intelectual que Max Aub encontró.
Los dos dibujos de arriba ilustran un relato de María del Carmen Pachón Rodríguez, titulado La Rebelión, y la de abajo otro de Carlos Bastos Noreña, titulado Piedras pequeñas sobre el gran estanque.