Me gustan mucho esas series de fotos en que se ve el paso del tiempo. Este es el patio de mi casa 18 años después. Otro día llamo a Ángel y lo escenificamos. Aquí puede verse como las casas, con el tiempo, y a fuerza de habitarse, se hacen más habitables.
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lunes, 18 de noviembre de 2013
el tiempo, el implacable
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martes, 16 de abril de 2013
nos volvemos malos
Último baño y a casita. Beni sigue con fiebre. En el camino, solo puede con la ensalada. Llegamos temprano y nos tomamos algo en la plaza de Almagro. Nosotros tenemos Almagro para enseñarlo, le digo a Estefanía. Vemos el claustro de los dominicos y la Hospedería Municipal. Ana dice que aquí se come barato.
En casa de Maru, Ángel está con la niña en brazos y Angelito alrededor sosconeando. El césped verdea y los árboles han agarrado. Angelito está sorprendido con que la piel se me caiga, le digo que cambio de pellica como las serpientes, los ojos se le agrandan como platos ¿el quéee?
Compro Respibien. Beni se acuesta sin cenar. Lavo la ropa y los caharros, y luego me duermo.
lunes, 15 de abril de 2013
el pequeño cañón, más colores y un sueño
Beni pasa la noche con fiebre. Le pongo servilletas congeladas en la frente. Comemos junto al faro del Cabo de Gata. La camarera ha crecido dos años. Nos asombramos de la transparencia del agua. En Rodalquilar hay extrañas vasijas de barro, frascos de cloroformo y cientos de radiografías. Hay una nave llena de saquitos de polvo de diferentes colores. Alucinamos con el increíble paisaje que forman los sedimentos residuales de la mina. Tierra roja que parece la maqueta del Gran Cañón del Colorado.
Beni se mete en la cama. Ana y Estefanía definen la jornada como muy fructuosa.
Sueño que estamos en una sala de telecomunicaciones. Fredy llama a Cabo Verde desde un radiotransmisor con una terminal telefónica. Del otro lado se oyen risas gamberras de un mogollón de españoles que se parten de risa de su forma tan afeminada de hablar. Me imagino un grupo de machotes bebiendo cerveza delante de un partido de fútbol. La miro a ella, que me dedica una de sus semisonrisas pelotas que nada significan.
sábado, 13 de abril de 2013
los genoveses, tapas y herreras
El resultado de la exposición continuada al sol en la Playa de Los Genoveses, según consta en la figura superior, ha sido un enrojecimiento y un picor insufrible en todo mi cuerpo. Me siento destemplado y tiritoso.
Visitamos Almería, que se me antoja fea y sucia. Un señor casado con una culiparda de la Avda. de la Mata nos avisa de los tirones frecuentes para que extrememos medidas. La gente se busca la vida y los chavales tienen un desparpajo impresionante. No hay cuidado sobre lo antiguo, con ese aire de nuestras colonias, y se va desmoronando. Una banda de arquitectos sin escrúpulos se ganó por aquí la vida en los años 70 levantando este pueblo monstruoso.
Por contra, gustamos de sus buenas tapas. Dicen que el origen de este nombre está aquí, en la costumbre de poner un plato sobre la bebida para evitar la entrada de moscas y mosquitos, que posteriormente se mejoró con una muestra culinaria que incluía pan. Ahora son grandes y abundantes.
En La Cueva, del puerto de San José, nos sacan unos peces que llaman herreras. Son pequeños y no excesivamente sabrosos. Las patatas están ricas, y el tomate con ajo. Estamos cansados y nos vamos a la piltra. Mañana vienen Ana y su amiga Estefanía y tengo que recogerlas en Almería puesto que ningún autobús las acercará a San José.
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viernes, 12 de abril de 2013
un mapa anotado con cerveza
En la tele venden una misa del Papa en video. Los guiris beben café con leche. Miran al Papa de la tele y luego cogen sus bicicletas de montaña. Yo dibujo un mapa mientras acaricio una jarra de cerveza. Anoto que en Mojácar hay mucho turismo, miles de indalos y cerámica en las calles de casas blancas que suben el cerro; en Las Carboneras hay que pedir galanes, que son un peces de carne blanca que casi solo existen en esta costa; la camarera de las negras que me imagino tumbada como un paisaje al sol con un castillo almenado en uno de sus peñones; la vegetación de pitas del valle de los Genoveses fue plantada en 1956 para la fábricación de alpargatas, lienzos, cuerdas y otros tejidos (no se hizo, pero quedaron los ágaves de origen mexicano). Y que hay cuatrocientos metros de la playa a la isla de la Duquesa de Alba donde había un castillo del siglo XVI del que solo quedan ruinas.
(En la propaganda han escrito playa con dos eles).
(En la propaganda han escrito playa con dos eles).
jueves, 11 de abril de 2013
por el cabo de gata en 1995
Hace mucho viento en Mónsul. Arrastra la arena y molesta. Nos vamos, nadie enseñará las tetas.
La Isleta del Moro me trae muchos recuerdos, sobre todo la terraza de La Ola, donde el sol acaricia mientras miramos el peñón con el sonido de las olas bravas y las gaviotas. Todo esto relaja, tanto mar para tan poca gente y todo este paisaje lunático.
Visitamos las minas de Rodalquilar y la playa de Las Negras mientras mi padre parece estar bien tras la operación.
En San José han arreglado la carretera de la entrada y el camino de las playas (prefiero que no sean tan accesibles). Hay más bares y más casas.
La Isleta del Moro me trae muchos recuerdos, sobre todo la terraza de La Ola, donde el sol acaricia mientras miramos el peñón con el sonido de las olas bravas y las gaviotas. Todo esto relaja, tanto mar para tan poca gente y todo este paisaje lunático.
Visitamos las minas de Rodalquilar y la playa de Las Negras mientras mi padre parece estar bien tras la operación.
En San José han arreglado la carretera de la entrada y el camino de las playas (prefiero que no sean tan accesibles). Hay más bares y más casas.
Jesusete ha llenado la casa con instrucciones de uso, lo que delata su practicidad y generosidad. Aún sigue sin terminar la botella de Larios que compré hace dos años. Todo está igual, como una casa abandonada.
viernes, 6 de mayo de 2011
las aventuras del capitán 64
Siempre he tenido un cuaderno en el curro. En los ratos libres hacía estos monigotes. Cuaderno de 1995.
martes, 29 de marzo de 2011
san josé 1995

Reviso antiguos cuadernos del Cabo de Gata. En este mapa del 95, hablo de El Plátano Azul, regentado por un francés que toca una mesa preparada con sartenes y rascachapa para tocar dixie y fox-trot con diez dedales en los dedos. Un espectáculo ya desaparecido, como el maravilloso cortijo que contenía el bar El Pez Rojo.
También está el Chamán, del Pecas, con sus extrañas piedras esculpidas por el viento y su chimenea de dos caras. La Tasquilla de Rodalquilar era un sitio mucho más acogedor. La capilla del Cortijo del Fraile todavía no había sido desvalijada. Ya conocía el camino de Las Presillas Bajas (había un restaurante donde se comía conejo guisado con tomate en mitad del campo) al volcán de la Majada Redonda. En Fernán Pérez, había un patio con un pequeño escenario donde se cantaba flamenco, organizado por la peña El Niño de Olivares. En Las Negras, el restaurante La Palma en una casa pionera con un pequeño comedor y una terraza con vistas a la playa.
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