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lunes, 13 de febrero de 2023

bombos manchegos




    Bombo es el nombre que recibe una construcción rural tradicional concebida especialmente para alojar en ella a pastores y labradores, junto con sus animales de labor y sus aperos de labranza. Están fabricados de forma natural con la piedra del lugar (lajas o lanchas), desenterrada por el arado y amontonada en las lindes. Su construcción requiere una esmerada técnica, ya que se realiza piedra sobre piedra sin ligar con ningún tipo de argamasa (técnica que en arquitectura de denomina de “piedra seca”). El techado o la cubierta se realiza en forma de falsa bóveda y su planta suele ser circular o elíptica. Su interior es amplio; tiene chimenea para el fuego, poyos o camastros con base de piedra para el descanso, las hornacinas a modo de alacenas, las estacas clavadas en las paredes o ganchos donde principalmente se colgaban los aperos al terminar las faenas y la zona de la cuadra para los animales, los cuales proporcionaban calor durante la noche. . Los bombos de labradores son más amplios, frente a los pastoriles, más modestos, sólo para uno o dos individuos.
Bombo destruido en el paraje de Pedro Alonso, Manzanares.

    Es un ejemplo típico de la arquitectura popular manchega, muy común en los alrededores de Tomelloso, Socuéllamos, Villarrobledo, El Provencio, Manzanares y Daimiel, en Ciudad Real, y que se reproduce fielmente en el Museo del Carro y Aperos de Labranza de esta localidad, construido por Pablo Moreno e inaugurado en 1970.

  Aunque la construcción en piedra seca está declarada como patrimonio inmaterial por la UNESCO, desaparece de manera silenciosa en La Mancha. Claro ejemplo de esta realidad es el Bombo de Moriana en Daimiel, bombo que ya es historia. Recientemente arrasado por el propietario de la finca tal y como se puede ver en las series de fotografías tomadas en 1990, 2014 y 2019. Además, esta pérdida se une a la reciente pérdida en Manzanares de otro Bombo en piedra seca de Pablo Moreno "El Cota". Esto pasa al no estar debidamente catalogados, protegidos o conservados, por lo que su destrucción sale gratuita al propietario. Algo muy común para el máximo aprovechamiento del terreno en el marco de la actual agricultura intensiva. La Disposición adicional tercera de la Ley 4/2013, de 16 de mayo, de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha cita: Molinos de viento, silos, bombos, ventas y arquitectura negra. Los molinos de viento, silos, bombos, ventas, manifestaciones de la arquitectura negra y otros elementos etnográficos forman parte del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha.



    

En La Mancha, donde abundaba el matorral y los bosques de encinas de abundantes y dulces bellotas, era apropiado para el desarrollo humano del hombre prehistórico y sobre todo en la Edad del Bronce. Pero también tendría utilidad para los pastores medievales y para la trashumancia, quizá la presencia de corralizas y pozos en alguno de ellos justifique ese uso medieval de la citada construcción e indudablemente para el agricultor, hasta épocas recientes y evolucionando con el tiempo y de acuerdo con sus nuevas necesidades y usos, el “bombo” ha formado parte del modo de vida de los hombres de la tierra.
    En este sentido, el primitivo y rudimentario bombo, no desaparecería e incluso se incrementaría con el mayor aprovechamiento del terreno. No sería pues un invento de los siglos modernos, ligado al viñedo. Primero porque el excedente de vinos en Iberia ya está constatado en la época Romana y demostrada su presencia en la zona en épocas remotas. Cierto que como monocultivo es propio del siglo XIX. Por otro lado las plantaciones de viñedo se daban en zonas arenosas, fuera del término, de manera que ya en el siglo XVIII tenían los tomelloseros mas viñas fuera que dentro de él.
    La construcción de este refugio, responde a la geografía y puede por ello mantenerse durante bastante tiempo. En nuestro paisaje no hay maderas para hacer las vigas, el agua no se encuentra cerca (si primero no se ha profundizado en la tierra en busca del agua de un pozo) y el transporte de la misma y de la teja encarecería la fabricación de la vivienda. Además, la primitiva vivienda en esta zona es en muchos casos de cubiertas de carrizo, atochares, retama, etc.  

Lorenzo Sánchez López en Geografía incógnita: la casa rural de piedra seca en Tomelloso y sus interpretaciones.

miércoles, 10 de junio de 2020

el derby de santiago cierra




Tras 91 años de historia en la ciudad compostelana, este café cierra sus puertas para siempre. En su caso, la alerta sanitaria parece no ser el principal motivo del cese de actividad de este emblemático local de hostelería ubicado en una de las salida del casco histórico de Santiago, justo frente a la Plaza de Galicia. La propietaria del local, a sus 85 años de edad, anunciaba en el diario La Voz de Galicia que había llegado el momento de jubilarse tras cincuenta de cotización a la Seguridad Social.


Loreto Peteiro de El Español


Corría el año 1929, cuando Avelino San Luis, un empresario que nada tenía que ver con la hostelería, alquiló una destartalada taberna para convertirla en un café al estilo de las cafeterías más modernas de Madrid y Barcelona. En su día, a San Luis lo tacharon de loco por asumir una renta de 600 pesetas mensuales, e invertir una fortuna en crear el ambiente adecuado para que el Derby se convirtiera el café de moda. Hizo traer mármol macizo de Carrara para un mostrador habitual en los cafés de la época, y con una altura de algo más de metro y medio. Compró madera de caoba de Cuba para el zócalo, e instaló vidrieras de estilo veneciano. Tanto el mostrador como las vidrieras y los zócalos están protegidos por Patrimonio.

Marga Mosteiro en La Voz de Galicia


San Luis se cansó en cinco años de la aventura y dos camareros compraron el café. Uno de ellos era mi padre, Manuel Domínguez Nieto. 
Me contaba batallitas del tiempo de la Guerra Civil, de soldados bailando en las mesas y haciendo diabluras propias de la soldadesca. Incluso de una bala que le pasó rozando la cabeza y rebotó en la caoba de los zócalos. No la atravesó.
La decisión de cerrar estaba tomada hace tiempo; pero la pandemia nos ha hecho acelerarla. 

Victoria Domínguez, regente del Derby desde 1989


Derby sonaba anglosajón, a los aliados. Durante unos años, el café se llamó Imperial. En los 50 se recuperó el original. Yo venía a Santiago y procuraba ir al Derby para ver a la gente que admiraba; hace casi 60 años. Traté de impulsar medidas para protegerlo. No pude porque no había legislación que lo permitiese. Y cuando la hubo, ya era demasiado tarde. Yo ya no era conselleiro. Pero es necesario protegerlo. Se trata de una joya del patrimonio cultural y monumental, del patrimonio emocional. Hay una historia de Santiago que no es la del Xacobeo ni la del barroco, es la de los 150 últimos años, de sus bares y sus librerías. Si se pierde esa memoria, se pierde su identidad.

Alfredo Conde novelista y conselleiro socialista de Cultura en la Xunta


El establecimiento nació como foro de la burguesía, en los límites de la ciudad vieja. Allí fue brotando una cultura y por él pasaron los grandes de la intelectualidad gallega, Suárez Picallo, [el pintor] Carlos Maside, Dieste... Es sin duda un símbolo. Pero cafés así deben asumir el desafío del paso del tiempo y evolucionar para sobrevivir. Es importante que no se conviertan en parques temáticos. El café había perdido cierto carácter, pero es importante que la ciudadanía se movilice para que permanezca como un emblema, y quien lo coja sepa respetar lo que significa.

Fernando Franjo, periodista y bloguero de La vuelta al mundo en 80 cafés

sábado, 9 de mayo de 2020

ciudarrealeños sacados del olvido





Carmen rescata a su abuelo.
    Carmen llora y, durante la conversación, tiene que detenerse varias veces a causa de la congoja. "Perdona, me emociono y me cuesta seguir". Se toma su tiempo y regresa para seguir juntando palabras con las que recomponer los últimos momentos de la vida de su abuelo, Damián Fernández Sánchez, una de las 3.897 víctimas de la represión franquista en la provincia de Ciudad Real.
    De Damián poco más sabe que su nombre y apellidos, ni siquiera el día en que nació. Era un humilde agricultor de Miguelturra, se alistó al ejército republicano "porque ahí le tocó" y marchó destinado a Guadalajara. Tenía 27 años y estaba recién casado con Vicenta y en la única visita que pudo hacerle desde el frente, la dejó embarazada. damián y Vicenta, dos jóvenes que nada sabían de política y nada habían podido disfrutar de la vida.
    Carmen Serrano, de 58 años, cuenta, de lo poco que sabe, que fue encarcelado pocos meses antes de nacer su hija Damiana el 15 de abril de 1939 y, tras pasar por varias cárceles, acabó en la de Ciudad Real, donde Vicenta le llevó a la recién nacida para que la conociera. "Entre los pañales les metió una carta de despedida, y al mes siguiente, el 25 de mayo, con 28 años, lo fusilaron en una pared del cementerio de la capital. Fecha que la familia ha conocido gracias al libro "La Guerra Civil en Ciudad Real" del historiador Francisco Alía.
    Ya adulta, Carmen le escribió una carta a su abuelo, al que no conoció, como para querer retenerlo con ella para siempre. "A tus 27-28 años viviste todo el horror de una guerra entre hermanos... De momento somos 11 las personas que te debemos la vida, abuelo".
    Carmen acudió junto a su madre Damiana, aquel bebé al que su padre le escondió sus últimas palabras en el pañal, al acto que organizó la Diputación para homenajear a los miles de represaliados del franquismo. Allí se encontraron con cientos de familiares con necesidad de hablar, de abrazarse, de compartir, de que se les escuche y de que se les entienda.







Estanislao Fernández, un malagonero muerto y enterrado en alguna fosa común.
    "En los dos bandos se cometieron atrocidades, la diferencia es que uno ha podido hablar de su sufrimiento y enterrar a sus muertos, y el otro no hemos tenido la oportunidad de hacerlo. Nuestro dolor ha sido silenciado", dice Josefina Díaz, Pepa, de Malagón y proveniente de una familia con bastantes represaliados. Uno de ellos, su abuelo materno. Estanislao Fernández Gallego. Un malagonero que trabajaba la piel, un guarnicionero, y por lo que cuentan "muy culto y avanzado para la época, con ideas progresistas". Su delito, pertenecer al Partido Socialista y haber sido concejal.
    Lo sacaron una noche de 1939 de casa con 58 años, sin poder despedirse de su mujer y sus cuatro hijos de entre 16 y 20 años. Por no cometer delito de sangre le conmutaron la pena de muerte, por cadena perpetua. No lo mató un fusil, fue la falta de asistencia médica tras dos años en una prisión de Burgos, donde sus restos continúan enterrados en alguna fosa común. La familia se enteró de todo lo ocurrido, ya en democracia, por gente de el pueblo que había estado con él. "Han sido muchos años de dolor, de callar, de buscar información. Además, mi familia tuvo que seguir conviviendo en el pueblo con la gente que denunció a mi abuelo. No se nos ha hecho justicia".


Fotos y mensajes de Esteban que conserva su nieta.



Esteban Santamaría, en una fosa de Manzanares.    
Esteban Santamaría utilizaba las papelinas de fumar para escribir mensajes a su mujer que le escondía entre la ropa sucia. Era ferroviario y trabajaba en el servicio de agujas y frenos de Manzanares. Tuvo tres hijos, la pequeña no tenía ni dos años cuando lo ejecutaron con 35 en la tapia norte del cementerio. El 11 de mayo de 1940 no se le olvida a su nieta, Rosario Baeza Santamaría, que desde su piso en Ciudad Real, rodeada de fotografías, cartas y tarjetas con lo más valioso de su abuelo, sus pensamientos, cuenta que Esteban confió, como muchos otros, en la justicia que quería impartir el bando nacional. "Le dijero que al no tener delitos de sangre no tenía que tener miedo. Tras un año preso por ser de izquierdas, con 53, lo fusilaron. Él murió convencido de su inocencia. Está enterrado en una fosa en Manzanares, junto a otros republicanos". Rosario lamenta que en su familia este episodio se ha vivido siempre "con amargura, porque realmente hemos tenido que tragarnos el dolor".











Pedro Robles, fusilado en Alhambra.
  "No puedo olvidar ni dejar de llorar" nos cuenta Petra Robles a sus 87 años. "Yo iba siempre de la mano de mi padre y me lo mataron". Tenía 8 años cuando a Pedro Robles lo fusilaron por socialista el 9 de mayo del 40, el primer ajusticiado en Alhambra tras la Guerra. Desde entonces, Petra no ha dejado de ir al cementerio de Villanueva de los Infantes, donde descansan sus restos. "Mi madre se tuvo que casar con un juez, con tres hijos y de derechas. Yo no los quería, me quejé y me quejé" dice Petra, que no sabe ni leer ni escribir, y en la que no cesa de latir la tristeza de la pérdida.



Montaje de fotos de Alfonso Capilla y sus hijos.




Alfonso Capilla, fusilado en el campo.

    La tarde del 9 de julio de 1939 entraron en la casa de Alfonso Capilla y de otros ocho vecinos de Chillón. Se lo llevaron en un camión y por la noche, en mitad del campo, en la finca El Contadero, los fusilaron y dejaron sus cuerpos tirados "para que se los comieran los animales". Alfonso era el abuelo de Josefa Capilla, tenía apenas 30 años y tres hijos, el pequeño con tres. Era herrero, le iba bien en el pueblo, "donde había envidias", y para más inri, era sindicalista y edil socialista. "Murió por ideales y por intentar que la gente viviera mejor. Mi abuela tuvo que tirar sola para adelante con tres niños, porque su muerte siempre ha sido tabú, los enterraron allí mismo, por miedo a represalias si los movían, por eso cuando llegaron los de la Memoria Histórica sabíamos dónde estaban".

Fuente: Nieves Sánchez en La Tribuna de Ciudad Real, 4/2/2018

miércoles, 27 de septiembre de 2017

mapas de memoria de ciudad real

Hay tres impactos de la represión fuertes en la zona: el de la represión sobre mineros obreros en la zona del sur, contra los jornaleros en el centro y otra parte en contra de los trabajadores ferroviarios en Alcázar. Los jornaleros se vieron afectados por toda la provincia, dice Julián López García, director del proyecto Mapas de Memoria. Se ha ido do recorriendo toda la provincia, especialmente los lugares que eran cabecera de partido judicial para indagar en los registros. Fue en estos sitios donde se ubicaba un tribunal municipal que impuso los juicios y donde se encuentran las fosas de mayor tamaño. En Ciudad Real capital, por ejemplo, se han contado unos mil fusilados, debido a la instalación de una macrocárcel que acogió presos del resto de las cárceles, una vez que se fueron cerrando. En el resto de la provincia también se encuentran importantes puntos como el de Puertollano, o pueblos más pequeños como Fuencaliente, Villamayor o Almodóvar, al igual que otras localidades al oriente, como Alcázar de San Juan.

Mapas de Memoria es un proyecto de investigación para dignificar a las víctimas de la posguerra en la provincia de Ciudad Real. Una iniciativa del CIEMEDH (Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos de la UNED) en colaboración con la Diputación Provincial de Ciudad Real. Por primera vez desde el final de la Guerra Civil, la provincia conocerá los nombres de sus 3800 asesinados y desaparecidos del franquismo. Un trabajo que realiza el vicepresidente David Triguero, así como el director del Centro Internacional de Estudios de Memoria y Derechos Humanos de la UNED (CIEMEDH), Julián López García, el antropólogo social Jorge Moreno Andrés y los colaboradores en el proyecto Tomás Ballesteros y Alfonso Villalta, junto a otros muchos/as que colaboran en este proyecto.

Su compromiso es que en noviembre se pueda disponer de todos los datos y será entonces cuando por primera vez se reúnan los nombres de todos los ciudadrealeños que sufrieron la represesión franquista. Se aportará, a ser posible, otro tipo de información como el lugar donde murieron, la fecha y la causa del fallecimiento, así como el pueblo del que las víctimas eran originarias. Así como la publicación de un libro en el aparezcan esta información de todos los represaliados ciudadrealeños así como algunos testimonios de los muchos que se están recogiendo. En concreto se tiene previsto, además de honrar su memoria haciéndolos visibles en una relación, profundizar en alrededor de una centena de casos con el objetivo de que el lector conozca el perfil de las personas que fueron asesinadas, las características de sus familias, cómo vivían, con quien se relacionaban y qué faceta de su vida les pudo llevar a ser señalados y considerados enemigos del régimen franquista. También se pondrá en maracha una web interactiva donde todo aquel que desee obtener información sobre los trabajos desarrollados al respecto, pueda disponer de ella. Se presentará oficialmente a finales de este año. También se piensa publicar un libro.

Las posibles exhumaciones e identificaciones forenses entrarían en la segunda fase del proyecto, que comenzará a mediados del 2018 o a principios de 2019. Algunos familiares cogieron pico y pala en la vuelta de la democracia, y buscaron cuando la memoria todavía no parecía tan lejana, explica el antropólogo. En algunas décadas anteriores, como en la de los 50, también hubo traslado de los osarios, por lo que será difícil recuperar restos, pero sí se podrán señalar y nominalizar, apunta.


lunes, 25 de septiembre de 2017

el más bobo



Las primeras noticias que nos llegan del raphus cucullatus son del siglo XVI. En 1581 un conquistador español llevó el primer ejemplar a Europa. Dicen que los portugueses, cuando llegaron a la isla Mauricio, encontraron este pájaro del tamaño de un pavo, de un metro de alto y unos 23 kilos de peso, cabeza grande, pico ganchudo y patas robustas que carecía de depredadores naturales y, por tanto, anidaba en el suelo y había perdido la función de sus alas, pues con su gran olfato encontraba las frutas caídas de las que se alimentaba; y por lo fácil que era capturarlo, ignorante de la capacidad depredadora del hombre, y su aspecto obeso (acumulaban grasas para sobrevivir en las épocas secas) le llamaron doudo, algo así como insensato. Es a Sir Thomas Herbert a quien se le atribuye la denominación de dodopájaro bobo, que explicaba de esta forma: Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias ciertamente incapaces de levantarlo del suelo.

Los científicos piensan que es una evolución de la paloma en esta isla que, sin depredadores, vivía en tierra. Un estudio de la Zoological Journal of the Linnean Society sobre el cráneo conservado en el Museo de Historia Natural de Londres, sugiere que su inteligencia es la razonablemente normal de su familia, la de las palomas que, como recuerda la paleotóloga Eugenia Gold,  fueron entrenadas como portadoras de mensajes durante las guerras mundiales.

Cuando la recién creada Compañía Holandesa de las Indias Orientales (1601) se tomó en serio la explotación de la isla, llenó la isla de cerdos, macacos cangrejeros, perros, gatos y ratas, que hicieron la vida imposible a nuestro raphus cucullatus. Estos holandeses de inteligencia superior, además, esquilmaron sus huevos (parece que la carne no era de su gusto), destruyeron su hábitat con la tala de bosques y finalmente lograron su extinción en menos de un siglo. El último ejemplar fue visto solo 60 años más tarde, aunque se estima que se extinguió en 1690. Del primer viaje a Mauricio de la Compañía se conserva el diario de viaje de Joris Joostensz Laerle en el barco Gelderland, rellenado en 1602 y depositado en el Nationaal Archief de Holanda. En él aparecen varios dibujos a pluma de nuestro pájaro extinto.

Sin lugar a dudas, es John Tenniel, asesorado por un Lewis Carroll consciente de la poca altura de sus dibujos para ser editados, quien dio a conocer a todo el mundo el aspecto del dodo o dronte, con sus ilustraciones para Alicia en el país de la maravillas, para el que hizo 34 viñetas de octubre de 1864 a mayo de 1865 por 138 libras. El libro en su segunda impresión, la primera no gustó a Tenniel y se almacenó y Carroll sufragó los gastos, se vendió a una velocidad inusitada; lo que hizo rápidamente famosos al libro, a Tenniel, a Carroll, a Alicia y, cómo no, a nuestro pájaro bobo.

ILUSTRACIONES:

1. Grabado anónimo, 1598 (Rijksmuseum)
2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. Diario de viaje de Joris Joostensz Laerle, 1602 (Nationaal Archief)
10. Dibujo del pintor neerlandés Roelant Savery en 1626
11. Adriaen Matham, 1633 (Rijksmuseum)
12. Theodor Matham, 1658 (Rijksmuseum)
13. Anónimo de la escuela holandesa del siglo XVII (Christie's)
14. Willem Piso, grabado hecho en 1658 (Biblioteca Wellcome)
15. Grabado en madera de Thomas Bewick, principios del siglo XIX (Wellcome Library)
16. Grabado de J. Le Keux, principios del siglo XIX (Wellcome Library)
17. Ilustraciones del propio Lewis Carroll al crear Alicia en el país de las maravillas.
18. Ilustración de John Tenniel para Alicia en el país de las maravillas, por encargo de Lewis Carrol en 1864.

lunes, 5 de diciembre de 2016

el bolañego andrés lópez, muerto en 1942 en la prisión de valnoceda

El viernes por la noche fue localizada la familia de Andrés López Olmo. Nacido en Bolaños, provincia de Ciudad Real, Andrés estaba casado. Tenía un hijo y una hija. El hijo todavía vive y su muestra de saliva servirá para la posible identificación de los restos de Andrés.

Esta localización se precipitó el viernes por la tarde. Un familiar de los nietos de Andrés estaba realizando el árbol genealógico de la familia. Y, al meter en internet el nombre y apellidos del abuelo, dió con nuestra página web, en donde figuran los datos de Andrés López Olmo. Inmediatamente, esta persona contactó con los nietos de Andrés (Elvira y Agustín), que se pusieron en contacto con nosotros a través del formulario que tenemos en la web. Nos dejaron un teléfono y nos comunicamos al rato con ellos.

La nieta de Andrés estaba muy emocionada. Ella sabía, por su abuela y por su madre, que el abuelo Andrés había muerto en alguna cárcel de Burgos. Pero nunca supieron dónde. Tampoco lo sabía el hijo vivo de Andrés. Así que la conversación giró en torno a eso, a la falta de información sobre el paradero del abuelo durante 73 años. Ya localizado y si la identificación es posible, los nietos de Andrés han manifestado claramente su deseo de recuperar sus restos para poder enterrarlos con la abuela, en el pueblo.

Andrés murió en la prisión de Valdenoceda el 31 de mayo de 1942. Hoy, 73 años después, su familia sabe por fin dónde murió y los pasos que pueden dar para conseguir su identificación. Ojalá podamos hacerlo realidad pronto, aunque en este momento estamos absolutamente paralizados y nos es imposible continuar haciendo algo tan humano como es exhumar restos enterrados (creemos que aún nos quedan 25 por exhumar), identificarlos y entregarlos a sus familias para que éstos puedan darles, por fin, una sepultura digna.

Este trabajo no es abrir heridas. Este trabajo es, en realidad, cerrar heridas. Y es absolutamente necesario. O las heridas seguirán abiertas.




2014 ha sido un año de éxitos para la Agrupación de Familiares de Represaliados en Valdenoceda (Burgos), un grupo de familias que lleva una década intentando identificar los 154 restos humanos hallados en el penal burgalés para entregarlos a sus descendientes y darles sepultura. En todo el país, han localizado a 41 familias de las 83 que faltaban; de las localizadas, 23 eran procedentes de la provincia de Ciudad Real y aún quedan siete pendientes, una cifra muy baja en comparación con las 30 iniciales. Así, es el periodo en que más familias se han encontrado en Ciudad Real desde que se fundó la asociación. Esta labor se ha realizado mediante voluntarios, los medios, el blog de la asociación (https://exhumacionvaldenoceda.wordpress.com/) y las redes sociales.

Tal y como detalla el presidente de la asociación, José María González, una vez localizados sus familiares, se les envía el kit para las pruebas de ADN, si bien reconoce que el procedimiento es «muy lento» por falta de recursos y que los donantes de muestras se ponen directamente en contacto con el laboratorio. «Hemos llegado al punto en que son muchas las pruebas que hay que realizar para sacar un positivo», reconoce.

La entrega de los restos está prevista para abril, en un acto anual que se realiza en la prisión, con motivo del aniversario de la proclamación de la Segunda República. Aún quedan por localizar siete familias en Ciudad Real y 42 en toda España, por lo que la asociación sigue solicitando colaboración. La búsqueda y la identificación se va haciendo cada vez más difícil. La familia de Eugenio García Quintana fue localizada, pero las muestras no son válidas. Al ser soltero y sin descendencia, solo se le puede buscar a través de hijos de sus hermanos. En cambio, hay casos de solteros en los que sí ha sido posible, como el de Teodoro Sánchez, del que se han localizado nietos de sus hermanas. A veces no hay que ir tan lejos, ya que algunos hijos aún viven, como el de Andrés López Olmo, en Bolaños de Calatrava. Destaca asimismo la historia de Juan Alcalde, que La Tribuna publicó el 2 de noviembre, que compartió prisión con su hermano Isidoro, quien sí sobrevivió.

La Tribuna de Ciudad Real, 16 de febrero de 2015



Lo que fuera una fábrica de sedas se convirtió en una de las más temibles prisiones del régimen franqusita, desde 1938 hasta 1943. Según relatan los supervivientes, allí eran trasladados presos de toda España condenados en la mayor parte de los casos, por “adhesión a la rebelión”. Por la cárcel pasaron varios miles de personas y el edificio de tres plantas y con capacidad para menos de 300 personas, llegó a albergar a casi 1.600 presos de una sola vez.

Un caldo aderezado con una sola alubia se convertía en el primer y único plato del día. “La alubia siempre estaba podrida y alojaba un gorgojo en su interior”, han recordado años después algunos presos. Uno de ellos recuerda en sus memorias que, cuando dormía, sus mejores sueños estaban protagonizados “por un simple trozo de pan”. El hambre y las malas condiciones del agua provocaban enfermedades entre los penados. La práctica totalidad de los presos de los que se tiene noticia fallecieron de “colitis epidémica”,  que no era sino hambre y frío, o “tuberculosis”.

A las malas condiciones de vida y al hambre se unían los castigos físicos. Cualquier mal comportamiento era merecedor de un traslado a la celda de castigo. Ésta estaba situada en los sótanos de la cárcel, junto al canal del río Ebro, que antaño sirviera para mover las aspas de la maquinaria de la fábrica textil. La celda siempre tenía agua, y se inundaba cuando el río se desbordaba. El preso debía permanecer quieto, helado de frío y con el agua al cuello, sin ni siquiera poder dormir.

También eran habituales los insectos. “Los presos que sobrevivieron han recordado siempre las manchas oscuras sobre el techo durante el día. Al inicio de la noche, las manchas comenzaban a descender por las columnas y se dirigían en masa hacia los presos. Eran chinches”, relatan.

Según la Agrupación de Familiares y Amigos de Fallecidos en el Penal de Valdenoceda, “muchos penados fueron sacados de madrugada de su interior y nunca más fueron encontrados”. “En los alrededores se encuentran numerosas cuevas y se cree que muchos presos fueron asesinados y arrojados a su interior, sin dejar rastro para nadie y sin que su ejecución fuera comunicada siquiera a la familia”, aseguran.

En el caso de los fallecidos por hambre o enfermedades, eran los propios presos los que los enterraban. “Durante años, la Agrupación creyó que las condiciones del enterramiento eran muy precarias. Sin embargo, los estudios antropológicos y los trabajos realizados durante la exhumación han confirmado que los presos construían, con sus propios medios, ataúdes de madera. Metían en cada uno de ellos al preso fallecido”, explica la asociación. Tras el cierre de la cárcel, el solar fue abandonado. En 1989, la parroquia se hizo con la propiedad del solar, que fue cedido por Instituciones Penitenciarias para ampliar el cementerio parroquial original.

lunes, 17 de agosto de 2015

tianjin

¿Que habrá sido de esos niños que dormían sobre aquellos fardos de papel casi transparente entre el barullo del mercado de piedras de jade, extrañas estanterías geométricas, viejos bustos de Mao y bosques hechos con papel recortado?
¿Qué de esa dulce niña que nos ofrecía sus fideos calientes mientras la inmensa ciudad se derrite entre las llamas y ese humo tóxico acaba con todos sus pájaros?
¿Habrán salido de su letargo los mil budas perezosos que se burlaban de nosotros mientras subíamos cansados aquella interminable montaña?
¿Habrá que morir un millón de veces aplastados por los tanques de Beijing para dejar de ser los esclavos productores de Occidente, para que sus vidas valgan algo más que una cucaracha, para que el sueño de Mao despierte de esta pesadilla?

sábado, 24 de mayo de 2014

los últimos faros


Yo quería ser un guardián de faro. Mi ambición era vivir en el faro más solitario en el más lejano y remoto escollo de la tierra.

Sospecho que los faros apelan sobre todo a los introvertidos como yo, que necesitan retirarse estratégicamente del mundo social, pero también quieren mantener algún tipo de relación básica con la humanidad. Su haz de luz barriendo el horizonte para el beneficio de los barcos que pasan en la noche es sólo ese tipo de conexión humana mínima. "Nada debe dejarse silenciar nuestras voces ... Hay que llamar a unos de otros", escribió Janet Frame , un tímido escritor de Nueva Zelanda también fascinado por los faros, "a través de mares y desiertos destellar palabras en lugar de espejos y luces."

Finalmente me curé  de esta fantasía mediante la lectura de la historia oral de Tony Parker de los fareros. Allí comprendí que el cuidado de una luz es un trabajo tedioso, con poco que hacer, pero sin prisa para comer o construir barcos en botellas. Un farero estaba tan solo que en el medio de la noche encendió el transmisor y escuchó a los barcos por radio entre sí, sólo para oír otras voces humanas. Sin ni siquiera unas cuantas rocas para caminar y evadirse de sus compañeros de casa, era el equivalente a ser enviado a Siberia.

El mantenimiento del faro no era un trabajo con perspectivas. Los faros comenzaron a ser automatizados en la década de 1970. Ahora, en una época de radar y sistemas de navegación computarizado, los faros son una especie en peligro de extinción. Su pintura roja y negra de rayas se está despegando. Y muchos faros están siendo retirados del servicio , se convirtieron en casas rurales o casas costosamente renovadas.

No hay duda de que la navegación vía satélite puede hacer ahora el trabajo igual de bien, pero va a ser una pena cuando el último faro apague su luz. En una época en la que tenemos que justificar los proyectos públicos con el lenguaje consumista de las partes interesadas y los usuarios finales, los faros todavía se sienten como un bien social sin complicaciones, que nos pertenecen a todos. Son el símbolo concreto de nuestra humanidad.


Joe MoranThe Guardian , Sábado 12 de abril 2014





martes, 25 de marzo de 2014

historia de una calle



La peatonalización de Fuencarral supuso su transformación en un centro comercial, en este caso solo de ropa. La subida de lo precios de los alquileres, unida a la crisis, han hecho que los negocios vayan cambiando. En esta secuencia resumida de la que el arquitecto Jacobo Armero nos muestra en su blog, vemos cómo la famosa Ferretería Subero tiene que cerrar hasta convertirse en una tienda de cadena del grupo Cortefiel, que puede pagar una mensualidad de 30.000 euros, una pasada. Actualmente es el trozo de calle por el que no me apetece pasear, entre prisas, empujones y el mínimo interés de sus escaparates.

Ahora los muebles, máquinas y empleados de esta ferretería están en la Ferretería del Olmo, en la Ronda de Segovia, 4.