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sábado, 19 de mayo de 2018

papamóvil multado




En febrero de 2016 el Papa Francisco visitó México durante casi seis días. Esta fotografía la realizó un fotorradar en su recorrido en el papamóvil de veinte kilómetros desde el aeropuerto hasta la sede de la nunciatura apostólica, ubicada en la calle Juan Pablo II de la colonia Guadalupe Inn, delegación Benito Juárez. Según cifras de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, unas trescientas mil personas salieron a las calles de la capital por donde pasó el papa en papamóvil descubierto,​ como Fuerza Aérea Mexicana, Circuito Interior Río Churubusco, Viaducto Miguel Alemán y Avenida de los Insurgentes. Suponemos que circula en un tramo sin gente aún cerca del aeropuerto a una velocidad superior a lo permitido pues llegó a las 19:15 horas, a bordo de un Airbus A330-202, en el vuelo 4000 de Alitalia, y tuvo que soportar después la recepción en la escalerilla del presidente de la república Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera, el nuncio apostólico en México Cristoph Pierre y el arzobispo anfitrión el cardenal Norberto Rivera Carrera. Y luego ser llevado a un hangar donde recibió a tres niños con un cofre lleno de tierra mientras cantaba un mariachi. Creemos que esta multa por exceso de velocidad no llegó ni a tramitarse.

 Fotografía en México

viernes, 29 de julio de 2016

el baño escondido (de frida kalho)



Han descubierto un cuarto de baño escondido en la casa azul de Frida Kahlo, al echar abajo una pared. En 1955, un año después de la muerte de Frida y mientras la casa azul se convertía en santuario, en el Museo Casa Azul, Diego Rivera amontonó en ese cuarto de baño, antes de tapiarlo, diversos objetos que consideraba que no debían ser expuestos. Luego Diego murió, en 1957, y el asunto fue olvidado. Allí se han encontrado montones de cajas llenas de correspondencia y fotografías, baúles y cientos de dibujos, faldas, una pierna artificial, un retrato de Stalin, una tortuga disecada, los corsés de cuero y de metal que Frida llevó tras su accidente de tranvía antes de terminar su vida en una silla de ruedas, así como gran cantidad de envases de Demerol, para combatir los dolores, algunos llenos y otros ya empezados, de los que parece que ella hacía al mismo tiempo gran consumo y gran provisión.

Patrick Deville, Viva. Anagrama



La historia de las pertenencias perdidas de la artista, fallecida en 1954, tiene también su dosis de surrealismo mágico: permanecieron 50 años guardadas en un cuarto de baño y varios baúles y roperos. Allí las relegó el testamento de Diego, que exigió 15 años de veto en un intento de preservar la intimidad de la pareja. La albacea, Dolores Olmedo –de la que se dice que era rival amorosa de Frida, pero cuya profesión conocida fue la de coleccionista de arte y musa de artistas como Rivera–, se tomó el deber de preservar el legado con tanta seriedad que mantuvo cerrados los cuartos mucho más; hasta su muerte en 2002. “Mi mamá pensó: ‘Si Diego quiere que se cierren, vayan a saber qué haya ahí dentro”, explica su hijo, Carlos Phillips, director del Museo Diego Rivera-Anahuacalli y del Museo Dolores Olmedo. Dos años después, un equipo abría por fin las habitaciones, “llenas de polvo”, agitadas por terremotos y maltratadas por la lluvia y algún animal que se coló, rememora Hilda Trujillo, la directora de la Casa Azul. De los baños y los baúles salieron durante meses 6.000 fotografías, casi 200 prendas de vestir y montones de medicamentos, corsés, documentos, joyas… Trujillo recuerda aquel colosal descubrimiento como un evento emocionante. Los documentos políticos que Rivera temía desvelar, agrega, perdieron interés. Lo personal, en cambio, se ha revalorizado. La gente tiene hambre de Frida, la torturada, la excéntrica, la incombustible.



En 2005, el nuevo comité técnico del Museo Casa Azul decide abrir el baño privado de Frida Kahlo, cerrado durante años a pedido de Diego Rivera. Cuando ese espacio se hace público, Graciela Iturbide entra con su cámara a tomar imágenes de los objetos de la artista, arrumbados durante medio siglo. ¿Qué relación hay entre una bolsa de agua caliente, un póster de Stalin y una obra pictórica? ¿Qué vínculos se traman entre los museos, las fotografías y los baños; entre el cuerpo de la obra, las escrituras del Yo y la mercantilización de la figura del autor? Con la publicación de El Baño de Frida Kahlo en 2008, se agrega un tercer nombre al de Kahlo e Iturbide: el de Mario Bellatin, un escritor que está ahí para articular con un relato (Demerol, sin fecha de caducidad) lo que la fotografía dice sobre la pintura o lo que una mujer dice sobre otra. Este ensayo explora una red que se espesa alrededor de la figura del autor y que se trama entre lenguajes –el de la fotografía, el de la pintura y el de la literatura– y también entre dispositivos mecánicos, como las prótesis y los corsets o las cámaras y los pinceles.

Paola Cortes Rocca. La insoportable levedad del yo.Iturbide y Bellatin enEl Baño de Frida Kahlo


domingo, 11 de octubre de 2015

visita al museo anahuacalli


Aquellos que nunca fueron a Coyoacán, en la ciudad de México, tienen la oportunidad de hacer un recorrido virtual por el Museo Anahuacalli, un sueño de Diego Rivera y Frida Kalho que resguarda las más de 50 mil piezas prehispánicas que el maestro coleccionó a lo largo de su vida.

En 1955, Rivera formó un fideicomiso con el Banco de México para administrar y vigilar el cumplimiento de las disposiciones relativas a este museo y a La Casa Azul, donde se albergarían las colecciones de Frida, como herencias al pueblo mexicano. Una idea de ambos desde los años treinta.

A la muerte del artista, el Anahuacalli se encontraba en construcción. Su hija, Ruth Rivera, y el arquitecto Juan O'Gorman supervisaron la conclusión arquitectónica del museo y, gracias a la generosidad de Dolores Olmedo, éste se concluyó en 1963 y se inauguró en 1964.

O'Gorman ha sido considerado como uno de los más grandes arquitectos mexicanos. Con 24 años hizo la primera casa funcionalista de América Latina, entre 1929 y 1931. Dos años después recibiría el encargo para construir las de Ribera y su esposa Frida en un espacio libre que quedaba en ese mismo terreno. Eran casas funcionales y económicas que desarrollaban las teorías recientes de Le Corbusier. Fueron encumbradas en 1998 por el arquitecto japonés Yoko Ito, premio Pritzker de Arquitectura. A mediados de los treinta O'Gorman se revolvió contra esta arquitectura moderna y giró hacia una mezcla de regionalismo, ecologismo y un fondo moderno del que en la práctica nunca se desprendió. A partir de la muerte de su adorada Frida sufrió profundas depresiones. Sus últimos años los vivió en una casa funcionalista de las que construyó en los años treinta. Considero que es algo fea, pero cómoda y extremadamente funcional, decía. Fue en ella donde se suicidó.

domingo, 29 de diciembre de 2013

historias de navidad (4)











Nacemos desnudos. En realidad deberíamos vivir desnudos (no lo digo literalmente, sino en términos de honestidad y franqueza). He visto cientos de personas sobre las losas, y ocasionalmente veo una mujer que aún es hermosa y eso es muy muy impresionante. Tiene un impacto muy fuerte porque está uno mirando les restos de una vida humana, o la evidencia de lo que fue una vida.
Me quedé cuatro días adicionales en la Ciudad de México, cuando estuve haciendo la imagen del "Hombre de Vidrio" porque no lograba encontrar el cuerpo que requería. Cuando llegan los cuerpos traídos de la calle, existe la duda de como murieron. La gente de la calle puede encontrarse hasta días después de haber fallecido, lo cual dificulta encontrar la razón de su muerte.
En sus camionetas blancas, los conductores de la morgue hacen recorridos diarios para recoger cadáveres. Cuando los encuentran, los lanzan sobre la camilla boca abajo. Sus narices se rompen en ocasiones, apilan hasta seis cadáveres uno encima del otro, algunos bastante inflados. Se les toma su identidad, se les retira su ropa y se les registra.
Al quedarme en la Ciudad de México, intuí que algo iba a ocurrir. Me pasaron una llamada telefónica de que habían recogido a cuatro hombres, en la última ronda del último del día antes de partir. Me dirigí al hospital con mi interprete y me fui a tomar fotografías. Uno de los muertos había sido atropellado por un automóvil, y no estaba en muy buenas condiciones. Otro de los hombres era muy mayor, no me resultaba. Otro más había muerto de las cuchilladas recibidas. Los camilleros cuidaron de que no se les rompieran las narices, por tratar de ayudarme. El último de los cadáveres, era de un punk que visualmente no me resultaba muy interesante.
Para algunas personas la evidencia de su alma esta allí o no, a la hora de la muerte. Por eso cuando vi a este último de los cuatro cadáveres, dije, con este me quedo. Esto era alrededor de Navidad, y los mexicanos estaban afuera celebrando y preparándose para las vacaciones.
Allí estoy en una habitación con ese cadáver. Lo estoy tratando de posar, le coloco un pescado en sus manos a manera de elemento visual, tomo una lectura de la luz y procedo a tomar unas fotografías solo como registro. Pido que procedan con la autopsia que le hacen a los cadáveres. Tan pronto como le hacen la autopsia comienza a cambiar. Él está en la mesa, y comienza a transformarse. Me doy la vuelta para hablar con mi interprete, un hombre muy inteligente, y ambos hemos visto lo mismo. Y me dice "le están haciendo el juicio, en este momento". De repente deja de ser un punk. Delante de nosotros sufrió esa transformación en la mesa de la autopsia. Les pido a los técnicos que no lo laven, que le dejen toda la sangre que provino de la sutura. Generalmente abren la cabeza y retiran el cerebro. Algunas veces colocan el cerebro en su sitio, en otras solo colocan una toalla de papel, o tal vez las "Ultimas Noticias" para mantener la forma de la piel. En esta ocasión colocaron el cerebro. Cuando estaban manejando la masa encefálica de un lado al otro, dije: "Mira ese cerebro, puede ser que haya contenido pensamientos de maldad, y como ha sido juzgado, ahora ya tiene una presencia distinta".
Cuando me lo regresaron, lo coloque en una silla y le tomé unos retratos allí sentado. Luego me pasé con el una hora y media hasta que se vio como San Sebastián. Se miraba como una persona que tenía elegancia. Sus dedos, lo juro, habían crecido como un cincuenta por ciento. Se veían elegantes. Eran los dedos mas alargados que le haya yo jamás visto a un hombre. Parecía que deseaban alcanzar la eternidad.


Joel-Peter Witkin. Hombre de vidrio

miércoles, 17 de octubre de 2012

allá en el df


Dormimos muy bien, arropaditos, aquí hace fresco. Bus para Puebla y de allí al DF. Bonita la salida de Puebla con estupendas vistas de los volcanes de alrededor con las cumbres cubiertas de nieve. Metro a Chapultepec y la Avenida Veracruz a tomar unos cafés con leche, en una terraza, con dulces y agua de limón. Javi nos da la llave de su casa en el curro. Su apartamento está en Hamburgo con Toledo, bonito, con toques modernistas.

Compramos discos de soneras en Pino Suárez y luego buscamos nuestra botana en el Bar Puerta del Sol. Mi Victoria trae almejas y pollo con ajos y Beni se alegra que que haya chicas. Hay carteles de España y se oye al primer Víctor Manuel. Ese de seguía tus pasos y tu caminar como lobo en celo con la puerta abierta de par en paaaar.

Javi nos presenta a sus compas de piso. Cenamos alambres y tacos en La Condesa y luego pillamos unos taxis a Garibaldi, que está repleto de mariachis.  Hemos quedado con unos amigos en el Salón Tenampa, una gran taberna donde pillarse una buena tajada entre murales para fridos y mariachis. Una especie de bloody mary con tequila para beber de un trago. Pero lo verdaderamente fuerte es cantar a grito pelado con los mariachis. Yo invité a la cena y ellos me invitan a los tequilas y los taxis especiales de seguridad. Estos son un rollo pijo de estatus más que seguros, les llaman Servicio de Transporte Ejecutivo con Seguridad 24 horas, con pantalla de plasma comprada en Tipo (barrio donde comprar cosas robadas, detrás de Garibaldi) donde nos enchufa al pesado de Luis Miguel, que aquí es el no va más. Quizás no es mala idea cuando uno ya va puesto y no entiende a Cecilia contando su boluda vida argentina y luego Cristina y luego Fuensanta que empieza a tener sueño y unas terribles ganas de irse a casa. Y tú Javi eress un tío de buta madre, me gaes fien.

Aquí es importante ser blanco y rico, eso te permite explotar y enriquecerte a costa de los indios, esclavizarlos. El racismo no es más que una forma de explotación donde obtener el máximo beneficio. Está muy bien visto, es a lo que se dedica la gente de bien. El Estado no existe para la mayoría de la población. En las regiones lejanas, las pequeñas poblaciones están dejadas a la mano de Dios, que no suele ser buena, pues si alguna destaca por algo, ya habrá un pinche blanquito que se lo quite. De nada sirvió su revolución. Esto es tan masacrante que uno entiende al Ché y su lucha guerrillera.
En la foto, la única salida para los ciegos es la música en la calle, la mendicidad.

viernes, 28 de septiembre de 2012

fotos de méxico df (6)




la tele, el museo y los soportales



Me despierta un helicóptero que aterriza en lo alto de un edificio de Polanco. Es escandaloso, aquí los ricos son exageradamente ricos y los pobres miserablemente pobres. En la tele sólo aparece la vida de los primeros, que son blanquitos como la leche, con lo que la vida en la calle en nada se parece a la tele. Todas las noticias y documentales sobre Chiapas son escandalosamente increíbles, asquerosamente foxistas. Es todo vergonzoso, desde fuera, ellos lo ven bien, natural. Los intelectuales, los artistas, la gente culta y respetada forma parte de esa clase racista que, con toda naturalidad, machaca a los auténticos descendientes de sus grandes culturas.

El Museo Nacional de Antropología, en el Bosque de Chapultepec, es tan inmenso que habría que visitarlo de vez en cuando, como un bar, para no cansarse e ir aprendiendo poco a poco. Me gusta lo más simple, ya que las grandes civilizaciones, mexicas-aztecas y mayas, se complican demasiado la existencia, sobre todo esos barrorelieves de los monumentos con un trazo tan fino (tan delicado para los antropólogos) sin dejar ni un pequeño espacio por rellenar. ¡Todas esa figuras emplumadas llenas de colgajos, con lo simples que resultan esas figuras de cerámica del preclásico, que son sólo ideas! Dibujo algunas que me gustan o me llaman la atención. Especialmente el guajolote o gallopavo, que es un animal real, un ave de cuatro patas, que se ha encontrado en algunos enterramientos. En realidad, las patas delanteras son las alas, es sólo una representación.

Invitamos a comer a Javi y Ana. Mañas Castañeda boxea con Díaz, están muy igualados. Cuando volvamos al DF, ya no estará Ana, podemos hospedarnos en casa de su novio. Gana Óscar Díaz. Volvemos al Zócalo. No encontramos al chavo que vende discos de sonoras y la tienda de relojes está cerrada. Encontramos casualmente la cantina La Puerta del Sol, de la que nos habló Enrique. Los soportales del Zócalo están llenos de gente preparada para dormir sobre cartones. Hay grandes pancartas rojas del FNR, con sus estrellas amarillas, creo que priistas. Muchas tiendas de campaña. Dispuestos a todo. Piden la liberación de sus presos. Se oyen tambores y una triste banda de indios pobres que piden con el sombrero.

domingo, 23 de septiembre de 2012

fotos de méxico df (5)








último día en la ciudad de méxico




Visitamos el Parque de Viveros, abarrotado de ardillas y gente corriendo en chándal, fundado por el apóstol del árbol Miguel Ángel de Quevedo, un ingeniero de Porfirio que tiene estación de metro, busto y casa que en la primera mitad del siglo XX se dedicó a plantar en su huerto mogollón de árboles frutales con semillas de todo el país. Más tarde ayudaría a la creación de la estación de los viveros de Coyoacán. Pego en mi cuaderno hojas del sicomoro, del ombú, del boj, del sauce, del eucalipto y del chopo de aquí. Es una pena que la gente se ha cargado los letreros con la información sobre los árboles.

Salimos por la Avenida de México y, en una pesera, nos vamos al Mercado de la Merced. Tremendo, sin un centímetro cuadrado sin ocupar y la gente apiñada moviéndose entre fruta, especies, zapatillas y electrodomésticos. Beni se empieza a agobiar porque, por más que andemos, esto no tiene salida. Sobre nuestras cabezas cables y estalactitas negras. El claustro de la Merced está cerrado. Unos chavales juegan al fútbol dentro. Les pregunto, a voces, que cómo han entrado, y me dicen que han saltado. Le doy diez pesos a un señor y nos deja pasar. Hago fotos.

En el convento de Santa Inés encontramos el Museo de José Luis Cuevas que comparte con el Centro de Documentación Octavio Paz. Son donaciones del pintor y por tanto mucho autorretrato. Me gusta mucho, sobre todo sus cuadernos, aunque me molesta su cuidada organización. En el centro del claustro está la giganta, con un autorretrato escondido en una de sus rodillas.

Al atardecer, domingueamos por Polanco. Cenamos con Ana, que nos cuenta que tiene aquí un noviete español. Luego vamos de copas con los jóvenes chilangos del barrio, que aquí llaman fresitas, de puro pijos.

 

sábado, 22 de septiembre de 2012