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miércoles, 9 de julio de 2025

el cinabrio





    El cinabrio o bermellón (por su color), también conocido como cinabarita, es un mineral de la clase de los sulfuros (sulfuro de mercurio). Está compuesto por un 85 % de mercurio y un 15 % de azufre. En cuanto a su simetría y propiedades ópticas, presenta un notable parecido con el cuarzo. Como el cuarzo, exhibe una polarización circular, y Alfred Des Cloizeaux demostró que posee 15 veces el poder rotativo del cuarzo. Su fórmula química es HgS (sulfuro de mercurio).

    Caracterizado por un hermoso color bermellón que, una vez reducido a polvo, produce uno de los pigmentos rojos más valorados de la naturaleza. Fue utilizado como pigmento en pinturas rupestres desde la antigüedad, incluyendo sitios como Çatalhöyük en Turquía y en la cultura Yangshao en China, y también en la pintura mural romana el el cuadrante nororiental de Hispania. 

    En los últimos veinte años y, de manera especial, en la última década, se está sucediendo en la península ibérica una creciente serie de hallazgos de cinabrio en contextos funerarios de cronología prehistórica que plantean un interesante debate sobre la función del mineral rojo y su consistencia como un indicador de prácticas rituales, a la par que como un producto cargado de significación simbólica en el lenguaje mortuorio.

    El cinabrio se encuentra naturalmente en la tierra, a menudo asociado con rocas volcánicas y fuentes termales. Su color rojo vibrante lo convirtió en un pigmento atractivo para las primeras culturas, que lo utilizaban para decorar paredes, cerámicas, y otros objetos.

    En la antigüedad, se usó para preservar huesos humanos y en pinturas rupestres (como las descubiertas cerca de Almadén). Tal vez siguiendo esa tradición como preservador de huesos, los alquimistas utilizaron el cinabrio para preparar un elixir que, suponían, aseguraba la longevidad, aunque en realidad más probablemente producía envenenamiento por mercurio. En medicina china, se denomina metafóricamente cinabrio a la energía sexual o energía de vida, recibida de los padres en el momento de la concepción, y que se va agotando a lo largo de la vida.

    Sobre su uso en época romana es Plinio quien nos informa de que la mina más importante, por las rentas elevadas que proporcionaba al Estado, era la de Sisapo, en la Bética. Gracias a las investigaciones arqueológicas que se llevan a cabo desde el año 1981, sabemos que la ciudad de Sisapo se localiza en La Bienvenida (Almodóvar del Campo, Ciudad Real) mientras que las minas de cinabrio gestionadas desde este núcleo se hallaban en la comarca de Almadén, lugar que acumula las mayores reservas planetarias de este mineral. Aunque la mina era propiedad del Estado romano, la gestión de las explotaciones corría a cargo de una sociedad arrendataria (societas sisaponensis). Las explotaciones debieron mantenerse activas hasta fines del siglo II o primeras décadas del III d.C., fecha en que se han documentado signos evidentes del abandono del núcleo, que será después objetos de sucesivas ocupaciones con un modelo alejado del ordenamiento de la ciudad clásica. Sin embargo, en el mundo romano no solo hay constancia de las minas sisaponenses, sino que también existen depósitos de menor entidad en la propia Hispania, en el norte de León y en el sur de Asturias o en el área de las Alpujárrides en Granada, y de igual manera se constatan en otros lugares del continente europeo como Monte Amiata (Italia) e Idria (Eslovenia).

    También puede ser utilizado para hacer una amalgama con oro al mezclar polvo de oro con el mercurio. Este compuesto si se quema evaporará el mercurio y dejará el oro.
    
    En la Edad Media se utilizó para iluminar manuscritos. Otro de los usos fue como colorante para el lacre, que es un sólido (mezcla compuesta principalmente por colofonia y goma laca), quebradizo y de punto de fusión bajo para sellar las cartas o documentos de la realeza o el poder eclesiástico.

    Hoy en día, los científicos estudian el ennegrecimiento de los frescos de la Villa de los Misterios, en Pompeya, debido a la reacción que tuvo este compuesto.

La identificación del cinabrio en la pintura se ha realizado utilizando una técnica analítica conocida como fluorescencia de rayos X por energía dispersiva (EDXRF) que se viene aplicando desde hace tres décadas. Un gran paso adelante en la búsqueda de información apoyada en la arqueometría consiste en intentar establecer el origen geológico del mineral empleado en las pinturas de distintos yacimientos. A tal fin, una vía analítica que está proporcionando buenos resultados en los últimos años es el estudio de la composición isotópica de 206Pb, 207Pb y 208Pb presentes como impurezas en los minerales de mercurio para su cruce con la caracterización de los yacimientos de referencia. A esta técnica, se añaden otras como la caracterización de isótopos de azufre o la espectroscopía Raman.
    En algunas culturas, el rojo del cinabrio se asociaba con la vida, la muerte y el renacimiento. También se utilizaba en la decoración de tumbas, máscaras y otros objetos. En 1994 se halló en Palenque un sarcófago con un esqueleto de una mujer de alto rango cubierto de cinabrio, a la que se llamó la Reina Roja.
  También puede ser utilizado para hacer una amalgama con oro al mezclar polvo de oro con el mercurio. Este compuesto si se quema evaporará el mercurio y dejará el oro, ya que con el calor pasa de sólido a gas sin pasar por su estado líquido, fenómeno llamado sublimación.
    El cinabrio, aunque hermoso, es tóxico debido a su contenido de mercurio. A pesar de esto, su uso en la antigüedad fue generalizado, y se extendió hasta la Edad Media, donde se empleó en la iluminación de manuscritos y como colorante en el lacre para sellar documentos. En el Renacimiento, artistas como Giotto, Tiziano y Van Eyck utilizaban cinabrio como pigmento rojo brillante. A medida que se fue tomando conciencia de la toxicidad del cinabrio y sus efectos nocivos para la salud, su uso fue disminuyendo gradualmente. El descubrimiento de otros pigmentos rojos menos tóxicos, como el rojo cadmio, así como el avance en la química y la tecnología, contribuyeron al declive del cinabrio como pigmento artístico y material de uso generalizado. Aunque sigue siendo apreciado por su belleza y su valor histórico, el cinabrio ha sido reemplazado por alternativas más seguras en la mayoría de sus aplicaciones.
    Se puede encontrar en todos los lugares que producen el mercurio, especialmente en Almadén (Ciudad Real, España), así como en Lena (Asturias, España), Nuevo Almadén (California), Idrija (Eslovenia), Landsberg, cerca de Ober-Moschel en el Palatinado (Alemania), La Ripa, al pie de los Alpes Apuanos, en la región de la Toscana (Italia), las montañas Avala (Serbia), la Región Huancavelica (Perú), La Virginia en Quindío (Colombia), Sierra Gorda en Querétaro (México) y la provincia de Kweichow en China, de donde fueron obtenidos cristales muy finos.

domingo, 11 de septiembre de 2022

minerales de bolaños en el catálogo de castilla la mancha

Bolaños de Calatrava 
Mina San Joaquín: Pirolusita: 2820, 13785 
Volcán de las Herrerías: Ettringita: 11920 Nefelina: 11937 Thaumasita: 11928

Museo Geominero


En julio de 2021 la Colección de Minerales de las Comunidades y Ciudades Autónomas del Museo Geominero estaba constituida por 2.744 ejemplares de 173 especies distintas procedentes de 401 yacimientos. 

La colección presentaba 491 ejemplares de 72 especies distintas, procedentes de 66 yacimientos. Se han reconocido in situ numerosos yacimientos volcánicos de Campo de Calatrava: Cerro Moreno (Almagro), Cerro Pelado (Ballesteros de Calatrava), volcán de las Herrerías (Bolaños de Calatrava), Columba (Calzada de Calatrava), Arzollar y La Posadilla (Ciudad Real), Encomienda (Corral de Calatrava), el Tesorillo (Poblete), el Chorrillo (Pozuelo de Calatrava) y el Morrón (Villamayor de Calatrava). Entre los minerales recolectados destacan forsterita, anfíboles y piroxenos, calcita, aragonito, ópalo, criptomelana y litioforita, así como distintas zeolitas (chabazita-Ca, gismondina-Ca, ettringita, gonnardita, levyna, natrolita, nefelina, phillipsita-Ca, thaumasita, thomsonita-Ca y tobermorita).

También se han incorporado ejemplares de numerosos yacimientos metálicos del Valle de Alcudia: minas de Navalmedio (Abenójar), San Teodoro (Agudo), las Minas del Horcajo, Almodóvar del Campo. Yacimiento de piromorfita clásico de la mineralogía española. 23 Cuevas, Quinto del Hierro y pozo San Teodoro (Almadén), Nueva Concepción y el Entredicho (Almadenejos), la Veredilla, Magdalenita, San Germán, San Marcos y el Horcajo (Almodóvar del Campo), el Garbanzal, Emperatriz y Romanilla (Brazatortas), la Jarosa, la Panadera, la Petaca y el General (Cabezarrubias del Puerto), el Español (Chillón), Hipólita, las Simonas y San José (Hinojosas de Calatrava), los Diegos y San Gabriel (Mestanza), Diógenes (Solana del Pino) y Fajano, San Quintín y Villazaide (Villamayor de Calatrava). Entre los minerales incorporados destacan: ankerita, azurita, barita, boulangerita, bournonita, calcopirita, cerusita, cobre, dolomita, esfalerita, estibiconita, estibina, galena, kermesita, malaquita, metacinabrio, pirita, piromorfita, schuetteíta y siderita.

En líneas generales, el número de ejemplares se ha multiplicado por 7 con respecto al estado inicial, el de especies distintas por 2,8 y el de yacimientos por algo más de 6. El mayor incremento se ha producido en los minerales de Cuenca, donde el número de ejemplares se ha multiplicado por algo más de 24. También es importante el incremento en la provincia de Toledo, que ha aumentado casi 15 veces. El menor incremento se ha producido en Ciudad Real, donde la colección prácticamente se ha triplicado, pasando de 169 a 491 ejemplares. En lo que respecta al número de especies distintas inventariadas, destacan las procedentes de Toledo, que se han quintuplicado, pasando de 16 a 87. En el resto de provincias, se ha multiplicado entre 2,2 para los minerales de Guadalajara y 3,3 para los de Albacete.

jueves, 21 de octubre de 2021

minerales del volcán las herrerías

Hidroxiapofilita, Nefelina y Mellilta 

Phillipsita-Ca

Gismondina-Ca con Calcita



Phillipsita-Ca

Gonnardita sobre Phillipsita

Hidroxiapolifita, Nefelina y Melilita

Ópalo

Ettringita y Phillipsita

Phillipsita extraida de la cantera de las Herrerías

Taumasita con Phillipsita

Gismondina-Ca con Calcita

La Región Volcánica del Campo de Calatrava está integrada por más de 200 volcanes repartidos en un área de unos 5.000 km2, mayoritariamente dentro de la provincia de Ciudad Real. Estos volcanes presentaron una actividad eminentemente efusiva y explosiva hace unos 8.7 Ma, actividad que quizás, aunque a falta de mayores comprobaciones, pudo haberse extendido hasta edades mucho más recientes (6500 años). Las rocas volcánicas generadas en estas erupciones son básicas - ultrabásicas y fuertemente alcalinas: leucititas, nefelinitas, melilititas y basaltos alcalinos.
En los mapas podemos ver las principales regiones volcánicas del Terciario-Cuaternario en Europa occidental, a la izquierda, y la localización del volcán Las Herrerías en el marco de la Región Volcánica del Campo de Calatrava, a la derecha.

Los productos y las morfologías volcánicas preservados en la RVCC indican que los estilos eruptivos dominantes fueron de tipo estromboliano e hidromagmático, es por ello que los maares y conos de escorias son los edificios volcánicos más abundantes. Las coladas de lava también son volumétricamente importantes, y la mayoría parten de conos de escoria.

Hasta hace unos años no se habían encontrado depósitos volcánicos que pudieran relacionarse claramente con las fuentes de lava típicas de las erupciones explosivas de estilo hawaiano. Tales fuentes de lava lanzan al aire piroclastos muy fluidos y calientes (de hasta 1–2 m de diámetro) que son emitidos desde el cráter a velocidades de ≈100 m/s y habitualmente ascienden hasta alturas de unas pocas decenas a unos pocos cientos de metros sobre la boca eruptiva antes de caer al suelo. Los piroclastos emitidos en la parte central de la fuente de lava llegan al suelo muy fluidos y con altas temperaturas, y se acumulan muy rápido, pudiendo coalescer y generar lagos de lava o coladas de lava. Por otro lado, los piroclastos emitidos en la parte externa de la fuente de lava llegan al suelo más fríos, pero a temperaturas lo suficientemente elevadas como para aglutinarse (soldarse), dando lugar a depósitos de spatter (conos o rampas de spatter) si la tasa de acumulación es baja o coladas de lava desenraizadas si la tasa de acumulación es alta. Una pequeña cantidad del material emitido es de tamaño ceniza - lapilli medio y es arrastrado convectivamente por encima de la fuente de lava, depositándose más tarde como tefra de caída a una cierta distancia del foco volcánico (<3 km). Entre los componentes de esta tefra de caída se encuentran clastos fluidales generados por el enfriamiento y solidificación de spray de lava (achnelitos), como por ejemplo las lágrimas y los cabellos de Pele.

El volcán Las Herrerías es un cono de spatter y escorias edificado sobre un maar. En este volcán afloran depósitos de spatter, lavas y tefras achnelíticas. Como anteriormente se ha indicado, tanto el spatter como las tefras achnelíticas son productos típicos de las fuentes de lava hawaianas. Las lavas podrían ser simplemente efusivas, pero en este caso presentan signos obvios de haber sido generadas por coalescencia de piroclastos muy fluidos en torno a una fuente de lava.

Mapa geológico del volcán Las Herrerías en el que también se han añadido la localización de las muestras analizadas en este trabajo.

En 1985, Ramírez Merino et al. cartografiaron en el paraje de Las Herrerías un centro de emisión del que partían dos coladas, una en dirección Norte de escasos 600 metros y otra en dirección Este de 1 km de recorrido. La posterior puesta en marcha de una explotación minera que beneficia las lavas cartografiadas ha permitido detectar nuevos depósitos y reconstruir la compleja actividad de este volcán.

La primera fase eruptiva fue freatomagmática, generando un maar y depósitos formados por tobas de cenizas líticas, con una estratificación/laminación planar muy continua. Intercalados en estos depósitos hidrovolcánicos se encuentran varios niveles (3–10 cm) de tefras achnelíticas compuestas por clastos fluidales, escoriáceos y mixtos (Carracedo Sánchez et al. 2014). Estos depósitos piroclásticos, entre los que aparecen lágrimas y cabellos de Pele, son un producto típicamente hawaiano generado en pulsos de tipo fuente de lava que preceden a la instalación de una fuente más intensa dentro del propio maar, lo que culmina con la construcción de un pequeño cono de spatter.

La pila de spatter pasa gradualmente de techo a muro desde una facies oquerosa, en la que la soldadura se desarrolla esencialmente por aglutinación  hasta una facies muy densa, en la cual la soldadura se realiza esencialmente por coalescencia (sin contornos inequívocos de clastos) pero que tiene abundantes indicios que permiten conocer o inferir la existencia de clastos originales (vesiculación en parches, fantasmas escoriáceos, contornos de clastos deducibles por partición o alteración selectiva, soldadura incompleta de clastos, abundantes fragmentos de fenocristales, etc.). Por debajo, debido a la coalescencia completa de los piroclastos fluidos, el spatter se transforma gradualmente, aunque de forma rápida (tramo con espesor de 15–40 cm), en una masa de lava coherente, sin signos de clastos (lava-like body en el sentido de Valentine et al., 2000). No obstante, dentro de esta masa de lava coherente hay localmente indicios de clastos que ponen de manifiesto su origen clástico. Todos estos cambios en las características del spatter así como su transición a la masa de lava coherente son muy similares a los descritos en los depósitos generados por fuentes de lava

A) Aspecto general de la corta Sur de la explotación Las Herrerías. Las superficies blancas en el frente de extracción son pátinas de carbonato cálcico sobre las rocas que conforman la intrusión del sill. B) Aspecto general de las tobas hidrovolcánicas en la base del cono volcánico. C) Intrusión en las tefras de escoria de un sill alimentado por la masa de lava clastogénica. D) Detalle de la potencia de la tefra de escorias y fragmentos de bombas en la parte central del cono volcánico.

El volcán Las Herrerías (a la entrada de Bolaños de Calatrava por la carretera de Moral de Calatrava) se caracteriza por una gran cantidad y variedad de depósitos originados a partir de fuentes de lava. Todos estos depósitos son composicionalmente idénticos, estando constituidos por melanefelinitas fuertemente sódicas (Na2O = 2.24–3.81%), ricas en magnesio (MgO = 11.58–14.19%), pobres en aluminio (Al2O3 = 9.64–10.99%) y con elevados contenidos en tierras raras (10x–200x condrito), fundamentalmente más en tierras raras ligeras que en pesadas [(La/Lu)N = 32–35]. Los contenidos en Ni (233–286 ppm), Cr (393–520 ppm) y el número de magnesio (Mg* = 45–54) indican que no son magmas primarios, a diferencia de la mayor parte de las melanefelinitas equivalentes de esta región volcánica. Por otro lado, las ligeras variaciones composicionales mostradas por las muestras estudiadas responderían al efecto de la irregular distribución del clinopiroxeno en el magma durante la erupción. Los datos obtenidos son coherentes con el desarrollo de estas fuentes de lava en un ambiente de intraplaca continental.

Los minerales enumerados bajo las fotos se han encontrado en la cantera abierta por la empresa Ubladesa en este volcán. Las fotos son de muestras de estos minerales del Museo de Ciencias Naturales de Álava, y están hechas por E. Ortiz de Zárate, a excepción de una foto de Phillipsita extraída realmente en esta cantera.