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lunes, 11 de diciembre de 2017

el herbario de elizabeth blackwell




Este impresionante herbario de plantas medicinales bellamente ilustrado tiene detrás una historia curiosa: fue dibujado, grabado y coloreado por Elisabeth Blackwell y publicado semanalmente, cuatro láminas y una página de texto a la semana, entre 1737 y 1739, hasta 500, con el fin de recaudar dinero para sacar a su marido de prisión, encarcelado por deudas, utilizando especímenes del Chelsea Physic Garden.

Hija de un comerciante exitoso que le dio una educación que incluía el dibujo y la pintura, cometió el error de casarse con Alexander Blakwell, un oscuro personaje que ejercía de médico sin formación, que se adentró en varias aventuras ruinosas y que acabaría ahorcado en Suecia por traición en 1784.

Ella se adentró en el proyecto haciendo ella misma las ilustraciones y usando los conocimientos médicos de su marido para escribir los textos que las acompañaban. Recibió el apoyo de la Sociedad de Boticarios y varios médicos destacados. Alquiló unas habitaciones en Swan Walk, al lado del Chelsea Physic Garden, que se había establecido en 1673 como un jardín para enseñar a los boticarios aprendices a identificar plantas y ahora estaba cultivando las nuevas plantas exóticas de las Américas.

Con el apoyo de Isaac Rand, conservador en el Chelsea Physic Garden, Elizabeth comenzó a dibujar, llevó los dibujos a su esposo en prisión, quien los identificó y proporcionó sus nombres en varios idiomas diferentes. Elizabeth luego grabó las planchas de cobre para imprimir. Finalmente, ella coloreó a mano cada una de las imágenes impresas. Este trabajo normalmente necesitaría de al menos tres artistas y artesanos diferentes.

El trabajo completo fue publicado en dos volúmenes y titulado A Curious Herbal,  prescrito por el presidente del Royal College of Physicians y su órgano rector. Blackwell publicitó el libro de boca en boca y en varias revistas. Ella se mostró una empresaria experta, logrando acuerdos mutuamente ventajosos con libreros que aseguraban el éxito financiero de su libro.

La copia que se conserva en la Britsh Library viene de la biblioteca de Sir Joseph Banks, un famoso botánico que navegó con el Capitán Cook, y tiene anotaciones de éste. Fue elegido presidente de la Royal Society y fedeicomisario del British Museum. A su muerte, su biblioteca fue transferida a la British Library.

Aquí puedes pasar sus páginas y consultarlas en la versión digital de este maravilloso libro, bueno algunas láminas y en otro orden distinto al original.

sábado, 30 de septiembre de 2017

el huingán




De la misma familia que nuestro lentisco, es un arbusto originario de Sudamérica, especialmente de la Patagonia, de tres a diez metros de alto, de ramas pendientes que nacen casi de la base del tronco de color ceniciento y tortuoso y que mueren formando espinas, hojas simples, alternas y lanceoladas, flores blancas o amarillas y pequeñas en racimos axilares y frutos druposos y negruzcos de tres a cinco milímetros de diámetro.

Este nombre se lo pusieron los mapuches y es de las pocas palabras que se conservan de su habla original mapuoungun, que no tenía escritura, y significa árbol de la tierra. Los científicos lo llaman schinus polygamus.

Una infusión de sus hojas tiernas viene de maravilla para los cólicos estomacales y la resina para curar heridas y cicatrizar. También es antihipertensiva y diurética. Si la infusión lleva también corteza resulta emenagago.

En el Retiro, cerca de la Puerta de O'Donnell, en la orilla de un pequeño estanque con patos y palomas, hay dos viejos ejemplares. De uno de ellos corresponde el dibujo y la rama fotografiada.

jueves, 31 de agosto de 2017

azufaifo



El zizuphus jujuba (azufaifo, azofeifa, azofaifo, jujube o chichindra) es una especie vegetal caduca originaria del sur y este de Asia de entre dos y medio a diez metros de altura, dependiendo directamente de la humedad, de tronco derecho con bultos y corteza muy arrugada. Sus hojas escasamente pecioladas, alternadas, coriáceas, de 2 a 7 cm de longitud, de forma oblonga a oval-lanceolada con el margen finamente dentado y el ápice agudo o redondeado. La hoja tiene tres nervios principales longitudinales y presenta dos estípulas espinosas en su base. Son color es verde claro brillante. Su ramificación es muy densa, y está dotada de fuertes espinas, como resultado de su adaptación natural para protegerse de los herbívoros. Presenta ramillas de color verdoso, zigzagueantes y colgantes. Florece entre abril y agosto. Las flores son pequeñas, de tres a cuatro mm. de diámetro, poco llamativas, pentámeras, verdosas y situadas en grupos de dos o tres a lo largo de las ramas. Su fruto, la azufaifa, azofeifa,​ jínjol o guínjol, o jíjol es una drupa comestible globosa con aspecto de aceituna de dos a tres centímetros de longitud, con una sola semilla y de piel verdosa que deviene marrón rojiza cuando está madura, con textura y sabor a manzana, con la piel más dura. Se recolectan a finales de verano o principios de otoño. Es un árbol de fácil cultivo, pues no requiere de apenas atenciones. Necesita una exposición de pleno sol. Aguanta el frío, pero no fríos severos. No necesita podas, solo aclareo, y soporta todo tipo de tierra. Soporta aguas y tierras alcalinas. Se multiplica por esquejes y semillas.


Ha llegado al borde de la extinción debido a la calidad de su madera (se talaron prácticamente todos los azufaifos para construir la Armada Invencible española) y por su lento crecimiento. Se encuentran algunos en Murcia y Almería (España). Es un árbol desgraciadamente olvidado pero tuvo un prestigio popular en Cataluña y en todo el Mediterráneo, como demuestra la dicha tradicional catalana: “Ser més eixerit que un gínjol”, o las fiestas italianas de los azufaifos de Aqua Petrarca, o la calificación persa como árbol del amor.

Se conoce como la fruta de la inmortalidad pues tiene grandes poderes medicinales. Contiene magnesio, potasio, cobre, calcio, niacina y más vitamina C que cualquier cítrico. Esto fortalece el sistema inmune y previene enfermedades propias de los climas fríos (un té con el fruto seco). Tiene la capacidad de disminuir la presión arterial, y es bueno para la anemia y problemas hepáticos. Sus flavonoides tienen un gran poder antioxidante. Sus semillas calman los nervios, la medicina tradicional china lo ha usado para lograr un buen ritmo de sueño. Cuenta con dieciocho aminoácidos, buenos para formar proteínas, una de las cuales ayuda a la cicatrización de las heridas. Las hojas se usan como desodorante y repelente de insectos. La infusión de hojas es buena para la diarrea. Con la corteza se hace un colirio para desinflamar los ojos.

En Barcelona ciudad, existe un azufaifo monumental, foto de la izquierda de Rafael Zaragoza, de un valor incalculable por su belleza, dimensión y edad. Se trata del azufaifo más grande de Catalunya y posiblemente de Europa. Un árbol que en el pasado y ahora en el presente, está protagonizando una lucha ciudadana para su conservación. Sería del todo intolerable, inadmisible y vergonzoso que esta obra de arte, irrepetible como es este árbol monumental, no sea merecedora de ninguna protección.





Las fotos superiores son del azufaifo de mi huerta en época de floración y ahora, a finales de agosto. 
En primavera se siembran los huesos escarificados.

sábado, 27 de mayo de 2017

progresos en la huerta



Tomates tempraneros, habas y tomates, tomates gigantes, tomates raf, tomates gigantes tardíos, tomates de enredadera y cogollos, acelgas, calabacines en flor, guindillas, pepinos, lechugas, albahaca púrpura, albahaca normal, ciruelas, azufaifo en flor y apio en flor.

viernes, 28 de octubre de 2016

herbario



                                                                                                                  Mi reciente visita a El Hoyo de Pinares, conducido por verdaderos conocedores de las plantas silvestres, me ha hecho dar un gran empujón a mi cuaderno de plantas, que dormía plácidamente a la sombra de los árboles. Con las hierbas comestibles y medicinales recogidas en el taller impartido por Augusto y Ana, y los apuntes recogidos de su información, he podido rellenar varias páginas, dándole una perspectiva mucho más interesante.                                                                                                                                                     La fórmula utilizada no tiene nada de herbario científico, pues no sigue ninguna metodología al uso. Simplemente es una archivo personal de información sobre las plantas que me resulta interesante.

jueves, 27 de octubre de 2016

ortigas comestibles

Las plantas silvestres, a las que suelen llamar malas hierbas, contienen gran parte de los principios activos que se usan en farmacias para afecciones coronarias, hepáticas, de las vías respiratorias, vías urinarias, heridas, etc. Una de las menos atractivas, por los pinchazos que producen sus pelillos con ácido fórmico, son las ortigas. Ese cosquilleo es un síntoma de la activación del riego sanguíneo. Sin embargo es una planta cuyas hojas saladas pueden comerse de muchas formas o usar exteriormente como medicamento.

Ortigarse se hacía antes para darse vitalidad (las hojas cortadas dejan enseguida de picar). Sus hojas se ponían entre las del repollo para espantar las orugas. Es insecticida macerada con flor en agua 24 horas (estupenda contra purgones) y abono macerada 11 días. Añadida a un champú neutro, lo convierte en anticaspa. El jugo de la hoja calma las picaduras de avispas y abejas. Se puede añadir, seca, al pienso del ganado. Las gallinas ponen más huevos. Tiene cantidad de vitaminas. Buena para reumáticos y convalecientes. Baja el azúcar. Buena contra la soriasis, la prostatitis, la gota y el asma. Aclara la sangre y aumenta la leche materna.

Su sabor es bueno, salado. Sirve para sustituir la sal, pues no tiene sus inconvenientes. Sus hojas, siempre antes de la floración, después puede ser malo para el riñón, se pueden comer como verdura en potajes de garbanzos o habichuelas, sopas, caldos, salsas, cremas y pizzas. Entrando y sacando rápidamente sus hojas de aceite hirviendo fuerte, se consiguen crujientes chips. También pueden hacerse en tempura, empanadas y croquetas. Crudas en ensaladas. Y postres. Se puede añadir al aguardiente y hacer cerveza con agua (1/2 kilo de ortigas para dos litros) y lúpulo o mielenrama.

Esta crema de ortigas está hecha con calabacín y ajo sofritos y batidos con hojas de ortiga antes de florecer. Cocido el calabacín y el ajo, se añaden las hojas, que también cuecen, y luego se bate todo. El adorno son pétalos de malva de flores recientes, también comestibles. También está muy rica la crema solo con hojas de ortiga, cebolla y patata.

martes, 25 de octubre de 2016

la ensalada de hoy

Con tomates pequeños, hojas de ortiga y flores de calabacín y malva.

lunes, 24 de octubre de 2016

las plantas silvestres de augusto y ana

Increíble lo que estos dos botanófilos, Augusto y Ana, saben sobre nuestras plantas silvestres. Han llegado a estudiar y clasificar hasta 2.500 plantas en su herbario, que nos enseñan orgullosos de sus acotaciones en pluma de ganso y nogalina. Ellos nos pasean por el campo y, aún entusiasmados, nos van descubriendo que no hay mala hierba, que gran parte de ellas pueden tener una aplicación en la cocina, con el plus de sus propiedades medicinales. Nos las dan a probar, mezclando hojas de uña de gato con ombligo de Venus y unas flores de malva envueltas en una riquísima hoja de amaranto. Plantas diuréticas, cicatrizantes, para el pelo, digestivas, coronarias, para las vías respiratorias, para las hemorroides... nuestra tierra es una farmacia viviente que ellos han descubierto poco a poco en los libros clásicos, en la sabiduría popular y su propia práctica. Y ahora, generosos, nos la enseñan.

Gracias Maite. Y a Guillermo por sus deliciosas comidas y otros mundos paralelos.