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sábado, 20 de julio de 2013
la costa bretona y una cena de rechupete
Hoy recorremos el Concejo de Finisterre, concretamente el Parque Natural de L'Armonique donde pueden verse los búnkeres que plagan la costa desde la Segunda Guerra Mundial. Lagartos y lagartijas vemos mogollón, tanto verde solo puede esconder tropecientos animales. Acantilados muy hermosos y playas anchas de fina arena.
Detrás de la Punta de los Capuchinos aparece una playa inmensa con puntitos que se mueven. Detrás está Camaret sur Mer, un pueblo rebonito mirando al océano. Enfrente justo del paseo maritímo, antiguas construcciones de lo que fuera en guerra un aeropuerto de hidroaviones. Una iglesia preciosa de piedra color albero con tres naves de cañón y un pequeño retablo de madera policromada del XVI frente a una fortaleza de cuatro pisos, el último abuhardillado.
La Punta de los Españoles es una fortificación construida por los paisanos interesados en controlar el puerto protestante de Brest. Especialmente bonita la Punta de Pen-hin con sus formaciones rocosas y la enorme playa de Morgat con una roca gigante que se levanta del centro. Châteaulin es una ciudad pequeña alrededor del Río L'Aulne, navegable y canalizado entre dos paseos de árboles. En una terraza nos bebemos unas cervezas pensando en volver a Brest.
El Hotel Continental está muy bien y bien colocado. En recepción tenemos un billar francés de uso gratuito y en los alrededores están los restaurantes que recomienda la Guía Michelín. Nos recomiendan La Fleur de Sel, en la calle Lyon, enfrente del Conti, que es el restaurante de nuestro hotel. La Crêperie Moderne, de 1920 y en la calle Algeciras nº34, no es cara, por lo que van muchos jóvenes a cenar. El ambiente nocturno está en los bares de la calle Siam, al lado del hotel.
En Fleur de Sel cenamos escalopes de foie con manzana confitada, pescado con verduras y algas y solomillo de buey con salsa dulce. Todo para rechupetearse los dedos. De aperitivo, una sopa fría de mejillones riquísima. Me pido dos copas de un vino delicioso, un Chateau La Croix Bel Air del 97, por el que me llevan 260 francos, más de 5.000 pelas sin IVA, una clavada al paleto de Siudarral. Lo cierto es que comemos de maravilla, difícil de superar, y nos ponen un rico café con pastas y tejas.
Como cosa curiosa, la cisterna de retrete tiene dos botones para expulsar el agua, con más o menos cantidad de agua, para usarlos dependiendo de lo que hagamos. Un buen invento.
4 días de viaje. 1.826 kms. Gastos: 23.567 ptas. Gastos acmdos: 87.780 ptas. Dos personas.
viernes, 19 de julio de 2013
bordeaux-brest
Salimos de Bordeaux por las viñas de Cognac, Saintes y Niort, que es un pueblo inmenso que rodeamos para coger la ruta de Nantes, pasando por pueblecitos con canales. Es la Venecia Verde, Bernat, donde nos encontramos con un grupo de jóvenes españoles.
Nos perdemos en las circunvalaciones de Nantes, que es una ciudad muy grande. Una señora muy simpática nos hace un plano muy apañao por el que logramos salir hacia Vannes, en el Golfo de Morbihan, donde hay muchos emplazamientos megalíticos, dólmenes y formaciones de menhires.
Nos desviamos a la costa hacia la villa de Carnac. Allí vemos la iglesia de San Cornelio, patrono de los animales cornudos, el museo prehistórico, celtas, galos, romanos y bretones, les Alignements de Menec, que es una impresionante alineación megalítica de unos cuatro mil menhires, con inscripciones, en líneas paralelas y algún que otro dolmen. Allí mismo nos comemos unos embutidos y un helado.
Nos acercamos a La-Trinité-sur-mer, un puerto de recreo lleno de veleros, con mucho turista y mucho pijo. Estoy cansado de coche y tengo que tomarme un apestoso café ejecutivo, malo y caro. Tras cruzar un inmenso puente metálico estamos en Brest. El hotel está en una plaza bonita en el centro de la ciudad junto a la Rue de Siam. La ciudad está vacía. Esta Europa que se dedica a trabajar y luego a trabajarse la casa me resulta seria y aburrida, muy preocupada por su estética y muy lejos de mi idea de la felicidad.
3 días de viaje. 1.637 kms. Gastos: 18.444 ptas. Gastos acmdos: 64.212 ptas. Dos personas.
Nos perdemos en las circunvalaciones de Nantes, que es una ciudad muy grande. Una señora muy simpática nos hace un plano muy apañao por el que logramos salir hacia Vannes, en el Golfo de Morbihan, donde hay muchos emplazamientos megalíticos, dólmenes y formaciones de menhires.
Nos desviamos a la costa hacia la villa de Carnac. Allí vemos la iglesia de San Cornelio, patrono de los animales cornudos, el museo prehistórico, celtas, galos, romanos y bretones, les Alignements de Menec, que es una impresionante alineación megalítica de unos cuatro mil menhires, con inscripciones, en líneas paralelas y algún que otro dolmen. Allí mismo nos comemos unos embutidos y un helado.
Nos acercamos a La-Trinité-sur-mer, un puerto de recreo lleno de veleros, con mucho turista y mucho pijo. Estoy cansado de coche y tengo que tomarme un apestoso café ejecutivo, malo y caro. Tras cruzar un inmenso puente metálico estamos en Brest. El hotel está en una plaza bonita en el centro de la ciudad junto a la Rue de Siam. La ciudad está vacía. Esta Europa que se dedica a trabajar y luego a trabajarse la casa me resulta seria y aburrida, muy preocupada por su estética y muy lejos de mi idea de la felicidad.
3 días de viaje. 1.637 kms. Gastos: 18.444 ptas. Gastos acmdos: 64.212 ptas. Dos personas.
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