sábado, 7 de febrero de 2026

pasos para curar un botijo nuevo:



El botijo enfría el agua mediante un sistema natural de refrigeración por evaporación (o sudoración), gracias a la porosidad de la arcilla (barro cocido no vidriado). El agua se filtra lentamente a través del barro y, al evaporarse en la superficie exterior, absorbe calor del interior, reduciendo la temperatura del agua hasta 15 °C por debajo de la ambiental. La capacidad habitual de un botijo de barro estándar oscila mayoritariamente entre 3 y 5 litros, siendo los modelos de 4 o 4,25 litros los más comunes para uso doméstico.

C U R A D O

Limpieza inicial:
Enjuaga el botijo por dentro y por fuera con agua corriente para quitar polvo o restos de arcilla. No uses jabón ni detergentes.

Primer llenado (eliminación de sabor):
Opción anís (tradicional): Llena el botijo con agua y añade un chorro generoso de anís transparente (o vodka). Déjalo reposar 12-24 horas, preferiblemente sobre un plato para recoger el "sudor".
Opción bicarbonato/vinagre: Alternativamente, puedes usar agua con una cucharada de bicarbonato de sodio o un chorro de vinagre blanco.

Vaciado y enjuague:
Vacía la mezcla y enjuaga muy bien el botijo con agua limpia varias veces.

Repetición:
Repite los pasos 2 y 3 (agua y anís/vinagre/bicarbonato) durante uno o dos días, o hasta que el agua ya no tenga sabor terroso.

Último llenado:
Llena el botijo con agua fresca y déjala reposar unas horas o toda la noche.

Prueba final:
Vacía el agua y, si no hay sabor a barro, ya está listo para usar. Si persiste, repite el proceso de curado.

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