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lunes, 24 de diciembre de 2012

cigarrillos de cuba




Fumar es una vieja palabra castellana que significaba echar humo, y eso ya lo hacían los cubanos taínos cuando llegó Colón, pero inhalándolo de una hoguera. El cigarrillo es un invento francés de los años 1700, al que llamaron cigarrete. Su consumo se hizo extensivo en el siglo XX. En Cuba los fumaban por igual hombres y mujeres (no así los puros). Antes de la Revolución se fumaban nacionales y norteamericanos. Los de picadura rubia de cigarreras norteamericanas, la llamada suave, los fumaban muchas mujeres; los más populares eran los fuertes, de picadura negra. El gobierno revolucionario eliminó las marcas extranjeras en un principio y a mediados de los 60  se inventa nuevas como Populares, Aromas, Vegueros, Dorados, Ligeros... dejando sólo aquellas cubanas que también hacían puros como Partagás o H. Upmann. El más popular era el que llevaba ese nombre. Se fabricaba también con filtro, pero la mayoría de la población prefería fumar sin filtro, quitando la boquilla a los con si llegaban a sus bocas. Al Vegueros, más fuerte, se le llamó tubo fluorescente.
Durante los periodos difíciles, cada vez más difíciles, han ido perdiendo calidad y se han racionado, es decir: hay una cuota mensual más corta para cigarrillos fuertes, suaves, tabaco y fósforos.

Estas cajetillas son algunos ejemplos de las marcas que existían en mi último viaje a la isla, en 2004 (en realidad prefería fumar puros Montecristo). Y aquí abajo algunas del pasado:


viernes, 4 de mayo de 2012

cajetillas de tabaco chino

Nada de mesura moral budista aparece por sus nuevos diseños, que apuestan más por el novorricense talytal. Sobre todo en sus estúpidas medidas de seguridad como hologramas, estampados en seco y efectos especiales. A este pueblo explotado y maleducado al servilismo, acostumbrado durante milenios al asombro y gusto por la belleza, se le roba de su vida cotidiana. ¿Y el sueño de Bettelheim?

El dorado de arriba tiene la pecualiridad de que moviendo la caja las ondas hertzianas se ponen a funcionar, en una cara en círculos y en la otra en líneas ¡una pasada! El caballo, del Flying Horse, vuela sobre el campo y la ciudad. El Da QianMen expone dos perspectivas diferentes de una puerta en cada cara. Los dos centrales de abajo contienen hologramas para no ser copiados. Ellos son los reyes de la copia y juegan a no ser copiados. Nada que hacer. 

Más cajetillas: