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domingo, 5 de octubre de 2025

paisajes de madrid de sofía morales










La Sala Rosales del Museo Ramón Gaya —un espacio de exposiciones de pequeño formato, concebido como gabinete— acoge una muestra dedicada a los paisajes de Sofía Morales (Cartagena, 1917 – Madrid, 2005). Las obras seleccionadas fueron realizadas al aire libre, pintadas del natural en los campos de Torrelaguna, en la Comunidad de Madrid, donde la artista trabajó durante años con regularidad.
Este periodo pictórico, silencioso y constante, contrasta con una etapa igualmente significativa de su biografía: la crítica cinematográfica y el periodismo. Sofía Morales fue cofundadora de Primer Plano, la primera revista española especializada en cine, un referente editorial que marcó a varias generaciones de espectadores.
La exposición se centra en su obra de paisaje, desarrollada en el entorno rural de Torrelaguna, un lugar que descubrió gracias a Loli Viudes. En ese enclave, donde se alza la Casa de Oficios (siglo XVIII), construida por el Conde de Cabarrús para administrar el canal y las tierras de la Vega de Uceda, Sofía Morales encontró un espacio de concentración, lejos del ruido urbano. Allí plasmó las estaciones, la luz cambiante, los surcos, los ocres del otoño, el frío del invierno. Un paisaje que contrastaba con el mar de su Cartagena natal, que dejó siendo niña al trasladarse a Murcia, ciudad donde se formó como pintora junto a Garay, Planes y su hermano Joaquín.
La muestra incluye obras de propiedad familiar, procedentes de la colección de Emilio Morales, sobrino de la artista y comisario de la exposición junto a Rafael Fuster. El conjunto refleja una mirada precisa, sin artificios ni pretensiones. Una pintura íntima que no fue su medio de vida, pero sí un compromiso vital. Como escribió la propia artista:
“Hice un gran esfuerzo por no defraudar a quienes creyeron en mí, a quienes me alentaron, a quienes me nombran.”
Francisco Umbral, que conservaba dos cuadros suyos en su dormitorio, decía que sus pinturas emanaban “una salud natural, vegetal, que mantiene quieto el aire de la habitación, el aire del mundo”. Ramón Gaya, tras su primera exposición en 1935 en el Círculo de Bellas Artes de Murcia, escribió en La Verdad que eran cuadros “sonámbulos, con un no sé qué de matinal con sueño”.
También Carmen Laforet valoró su originalidad, señalando que el arte no tiene sexo, sino categoría, y que el de Sofía Morales poseía “técnica, belleza y una originalidad propia”.


—Emilio Morales y Rafael Fuster, comisarios de la expo.


Hasta el 26 de octubre en el Museo Ramón Gaya, Plaza Santa Catalina de Murcia. Entrada Gratuita. Refugio climático.

jueves, 6 de octubre de 2022

los toros del argar

                                                                                   









Durante las excavaciones realizadas por los ingenieros y arqueólogos belgas Henri y Louis Siret a finales del siglo XIX en el yacimiento de El Argar (Antas, Almería), se hallaron unas pequeñas figurillas de arcilla que, a pesar de su esquematismo, representaban claramente toros o vacas. Todas se encontraban entre las tierras que cubrían el más de un millar de sepulturas de la Edad del Bronce localizadas en este lugar, el cual terminó por dar nombre a la llamada cultura de El Argar. Hoy sabemos que ésta se desarrolló en las tierras del Sudeste de la península ibérica entre 2200 y 1500 a.C. La imagen superior es una reproducción de los dibujos que ellos hicieron de los objetos hallados, entre los que se encuentran las figurillas de arcilla con forma de toros. Una de esas figuras, en la foto de la izquierda, puede contemplarse en los Museos Reales de Arte y de Historia de Bruselas.

Los Siret siempre defendieron que estas estatuillas de barro estaban relacionadas con la cultura argárica, a pesar de que constituían el único caso de expresión artística figurativa conocida. El Argar representaba una drástica ruptura en ese aspecto con las sociedades precedentes, de la Edad del Cobre, en cuyos asentamientos y sepulturas era relativamente común hallar figuras antropomorfas y zoomorfas talladas en piedra, hueso o marfil. El hallazgo, a mediados del siglo pasado, de una pequeña figurilla similar a las de El Argar en el yacimiento granadino de la Peña de los Gitanos, en Montefrío, alimentó el debate. Esta figura, en la fotografía de arriba, se encuentra en el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada.

En las últimas décadas se han ido sucediendo los hallazgos de figurillas de arcilla similares –siempre representando a bóvidos- en diversos yacimientos del sur de la península ibérica, aunque desafortunadamente han sido muy pocos los que han podido datarse. En 2013, durante las excavaciones realizadas por el MARQ en el yacimiento de Laderas del Castillo, en colaboración con el ayuntamiento de Callosa de Segura, se localizaron dos de estas figurillas, rotas sobre el pavimento de una casa argárica que se destruyó en torno al año 2000 a.C. a causa de un incendio.

Los trabajos de restauración realizados en el laboratorio del MARQ han permitido recomponer fielmente una de las figurillas, que ha resultado ser de un tamaño y factura superiores a cualquiera de los ejemplares conocidos hasta ahora. Las excavaciones en otros yacimientos están revelando que la elaboración de este tipo de representaciones de toros se mantuvo vigente prácticamente hasta el final de la cultura argárica, por lo que el debate se centra ahora en determinar qué papel desempeñaban estas pequeñas esculturas de barro ¿Se trataba de juguetes infantiles, o de pequeños ídolos con un contenido ritual?

En el yacimiento de La Bastida (Totana, Murcia), se han encontrado, en el marco del Proyecto Bastida, desarrollado por la Universidad de Barcelona desde 2008, cuatro ejemplares de arcilla cocida pequeñas, de 20 a 40 mm. de longitud, encontradas en el área de piedemonte, en la segunda y tercera terrazas. Son cuatro figurillas de factura tosca de color amarillo rojizo, con marcas digitales y con las extremidades , colas y cabezas rotas. Lo tosco de su factura, así como el hecho de aparecer una de ellas en una escombrera y su deficiente cocción delatan que eran poco valoradas y, por tanto, que más bien serían juguetes que ídolos.

Figurillas zoomorfas de arcilla halladas en La Bastida, Eva Celdrán Beltrán y Carlos Velasco Felipe. MARQ