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sábado, 27 de diciembre de 2025

la cultura otomani en orihuela

Bronce en Europa


La cultura Otomani fue una importante cultura de la Edad del Bronce (aprox. 2200-1550 a.C.) centrada en la cuenca de los Cárpatos (Balcanes, Hungría, Eslovaquia), caracterizada por asentamientos en grandes poblados fortificados en altura, un marcado carácter guerrero con muchas armas en ajuares, y una metalurgia espléndida de bronce (hachas, espadas) y oro, con una decoración distintiva de ondas entrelazadas y círculos concéntricos que conectaba con las culturas del Egeo. Tenían gran movilidad, facilitada por el uso del caballo y el carro, y enterraban a sus muertos bajo túmulos individuales.

La base de su alimentación era la agricultura y la ganadería (vacas, cabras, ovejas y cerdos). La pesca de río y la caza (ciervos, corzos,…) constituían actividades complementarias. La cría del caballo tenía un papel muy destacado en esta sociedad, ya que era usado como animal de tiro de carros de 4 ruedas y como elemento principal de una élite de jinetes guerreros.

Sus asentamientos eran poblados fortificados con una organización jerarquizada del espacio. Esto quiere decir que se distinguen claramente varias zonas dentro de un mismo asentamiento: la parte central del poblado o “acrópolis” y un área de viviendas rodeando a aquélla. Lo que hemos llamado “acrópolis” es un “tell” o montículo formado por la acumulación sucesiva de distintos niveles de ocupación y suele estar rodeado por una muralla y un foso muy ancho y profundo que lo separa de la zona residencial. Como modelo de asentamiento destaca el poblado de Mysia Horka (Eslovaquia). El núcleo central se rodeaba de un foso y una muralla de piedra con bastiones circulares protegiendo la entrada. Dentro de este espacio protegido se hallaban las viviendas más grandes y mejor construidas y los talleres de artesanos. Al exterior de la muralla se extendía una franja concéntrica de viviendas y otras más dispersas agrupadas en filas. 

Jarra otomani descubierta en Deva
El rito funerario predominante era la inhumación individual, con diferencias destacadas entre hombres y mujeres: aunque ambos están enterrados en posición fetal (encogidos) y mirando hacia el este, los hombres reposan sobre el lado derecho y van acompañados de puñales y hachas, mientras que las mujeres yacen sobre el lado izquierdo con un ajuar funerario de joyas y adornos. Se desconoce a qué se debe estas diferencias de orientación de los cadáveres, quizás a creencias religiosas.

A principios del siglo XX se halló en las excavaciones del yacimiento argárico de San Antón (Orihuela, Alicante) una tumba femenina cuyo ajuar consistía en 2 espirales de plata para recoger el pelo, un cuchillo y un punzón de cobre y, lo más sorprendente, un conjunto de 73 diminutos conos de oro situados a la altura del cuello. Solo han llegado a nosotros 42 de ellos, conservados hoy en el MARQ. Cada conito tiene 2 perforaciones opuestas para pasar un hilo con que coserlo a la ropa. Por tanto, servirían para decorar, cosidos posiblemente en varias filas, el escote de una prenda femenina. El gran valor del hallazgo reside en que los objetos de oro no son muy frecuentes en El Argar y, concretamente, estos conos son únicos en esta cultura. Ni siquiera existe ningún otro paralelo en la península ibérica. En cambio, son habituales en las sociedades de Europa Central: se han hallado diminutos conos de oro (pero también en plata y bronce) en el sur de Alemania y norte de Hungría. Los más parecidos son los conos de oro del Tesoro de Kápolnahalom (Hungría) perteneciente a la cultura de Otomani (cuenca de los Cárpatos). También hay muchos ejemplos hallados en tumbas femeninas de alto rango en necrópolis de Eslovaquia, pertenecientes a la misma cultura. 

Los investigadores plantean dos hipótesis para explicar esta similitud de los conos de San Antón con los de la región de los Cárpatos, a más de 2000 km de distancia Por una parte, podrían haber llegado como parte de una prenda de lujo destinada a la clase dominante en un intercambio comercial a larga distancia. Pero, también existe la posibilidad de que fuese la vestimenta de una princesa de los Cárpatos que llega a nuestras tierras en un intercambio matrimonial concertado entre las élites, como medio de estrechar alianzas entre dos grupos de poder muy distantes y contemporáneos.

En un estudio publicado en la revista Antiquity, un equipo de investigadores de la Universidad de Alicante y el Museo Arqueológico de Alicante propone que la mujer enterrada en el yacimiento argárico con los elementos típicos de la élite social pudo ser una 'princesa' llegada desde el otro lado del continente.

El jesuita Furgús documentó el esqueleto —hoy perdido— de una mujer, recostado en posición encogida sobre su lado derecho, y con el cráneo, "totalmente embadurnado de negro", orientado al oeste. El excavador reseñó que a cada lado de la cabeza había una espiral de plata, usadas probablemente como pendientes o adornos para sujetar el cabello, y una vasija de gran tamaño muy fragmentada. A la altura de la cintura descubrió un cuchillo de 14 cm de largo adherido a un pequeño pañuelo de tela y dos punzones, uno de metal y otro de hueso. Lo más significativo era una colección de 73 "conos huecos" de oro, de los que solo se conservan 42, localizada entre las vértebras del cuello. La aparición de conchas marinas perforadas y dos pequeños discos de marfil de 5 mm de diámetro empujó a Furgús a pensar que se trataban de los elementos de un collar. 

En una necrópolis de Eslovaquia perteneciente a la cultura Otomani-Füzesabony, también de la Edad del Bronce, han aparecido 144 artefactos de oro casi idénticos en seis tumbas femeninas, y en torno a las clavículas de los esqueletos, pertenecientes a mujeres del más alto rango social. Diversas investigaciones han desvelado que el uso de una amplia variedad de objetos de oro y bronce cosidos a materiales textiles para decorar las ropas fue una tradición extendida en Europa central en esta época.

Conos de oro del tesoro de Kápolnahalom.
Los arqueólogos españoles aseguran que existen parecidos evidentes entre los conos de la zona de los Cárpatos y los de San Antón, dos regiones separadas por más de 2.000 kilómetros, tanto a nivel de diseño y fabricación como por su distribución en los esqueletos. Sería por lo tanto un lujoso adorno que se colocaba en algún dobladillo de los vestidos de mujeres de alto estatus.

En el artículo de Antiquity recuerdan que el movimiento de mujeres entre asentamientos también fue común en la Europa de la Edad del Bronce, incluyendo las poblaciones de la cuenca carpática.

Los arqueólogos ven más probable la presencia de una "princesa de los Cárpatos" en el suroeste de la Península Ibérica como resultado de estas prácticas sociales que el largo viaje de un artesano para elaborar este artefacto exclusivo o que un orfebre local hubiera copiado dicha tradición externa para las élites argáricas. "El hecho de que ningún equivalente de plata se haya descubierto hasta el momento es una evidencia muy significativa en este sentido. Esto también hace improbable que el vestido fuese un regalo enviado desde el otro lado de Europa para una 'princesa' argárica, aunque esto no debe descartarse completamente a la luz de nuevas pruebas de un comercio e intercambio textil en la Edad del Bronce", analizan.

jueves, 6 de octubre de 2022

los toros del argar

                                                                                   









Durante las excavaciones realizadas por los ingenieros y arqueólogos belgas Henri y Louis Siret a finales del siglo XIX en el yacimiento de El Argar (Antas, Almería), se hallaron unas pequeñas figurillas de arcilla que, a pesar de su esquematismo, representaban claramente toros o vacas. Todas se encontraban entre las tierras que cubrían el más de un millar de sepulturas de la Edad del Bronce localizadas en este lugar, el cual terminó por dar nombre a la llamada cultura de El Argar. Hoy sabemos que ésta se desarrolló en las tierras del Sudeste de la península ibérica entre 2200 y 1500 a.C. La imagen superior es una reproducción de los dibujos que ellos hicieron de los objetos hallados, entre los que se encuentran las figurillas de arcilla con forma de toros. Una de esas figuras, en la foto de la izquierda, puede contemplarse en los Museos Reales de Arte y de Historia de Bruselas.

Los Siret siempre defendieron que estas estatuillas de barro estaban relacionadas con la cultura argárica, a pesar de que constituían el único caso de expresión artística figurativa conocida. El Argar representaba una drástica ruptura en ese aspecto con las sociedades precedentes, de la Edad del Cobre, en cuyos asentamientos y sepulturas era relativamente común hallar figuras antropomorfas y zoomorfas talladas en piedra, hueso o marfil. El hallazgo, a mediados del siglo pasado, de una pequeña figurilla similar a las de El Argar en el yacimiento granadino de la Peña de los Gitanos, en Montefrío, alimentó el debate. Esta figura, en la fotografía de arriba, se encuentra en el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada.

En las últimas décadas se han ido sucediendo los hallazgos de figurillas de arcilla similares –siempre representando a bóvidos- en diversos yacimientos del sur de la península ibérica, aunque desafortunadamente han sido muy pocos los que han podido datarse. En 2013, durante las excavaciones realizadas por el MARQ en el yacimiento de Laderas del Castillo, en colaboración con el ayuntamiento de Callosa de Segura, se localizaron dos de estas figurillas, rotas sobre el pavimento de una casa argárica que se destruyó en torno al año 2000 a.C. a causa de un incendio.

Los trabajos de restauración realizados en el laboratorio del MARQ han permitido recomponer fielmente una de las figurillas, que ha resultado ser de un tamaño y factura superiores a cualquiera de los ejemplares conocidos hasta ahora. Las excavaciones en otros yacimientos están revelando que la elaboración de este tipo de representaciones de toros se mantuvo vigente prácticamente hasta el final de la cultura argárica, por lo que el debate se centra ahora en determinar qué papel desempeñaban estas pequeñas esculturas de barro ¿Se trataba de juguetes infantiles, o de pequeños ídolos con un contenido ritual?

En el yacimiento de La Bastida (Totana, Murcia), se han encontrado, en el marco del Proyecto Bastida, desarrollado por la Universidad de Barcelona desde 2008, cuatro ejemplares de arcilla cocida pequeñas, de 20 a 40 mm. de longitud, encontradas en el área de piedemonte, en la segunda y tercera terrazas. Son cuatro figurillas de factura tosca de color amarillo rojizo, con marcas digitales y con las extremidades , colas y cabezas rotas. Lo tosco de su factura, así como el hecho de aparecer una de ellas en una escombrera y su deficiente cocción delatan que eran poco valoradas y, por tanto, que más bien serían juguetes que ídolos.

Figurillas zoomorfas de arcilla halladas en La Bastida, Eva Celdrán Beltrán y Carlos Velasco Felipe. MARQ

lunes, 19 de septiembre de 2022

cerámica del bronce hallada en la bastida


    La Bastida (Totana, Murcia) es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la prehistoria europea. Fue habitado hace unos 4000 años, en la Edad del Bronce de El Argar, una sociedad que supuso un hito en el desarrollo de la vida sedentaria y el urbanismo, en el despegue de la metalurgia y en la formación de las desigualdades políticas y económicas. El yacimiento se ubica en la sierra de la Tercia, sobre un cerro abrupto en la confluencia de la rambla de Lébor y el barranco Salado, a unos 6 km al oeste del casco urbano de Totana. La Bastida fue el primer asentamiento argárico investigado y publicado monográficamente (1869). Sus 4 ha de superficie hacen de él uno de los más extensos, sólo comparable al que ocupó el actual casco urbano de Lorca. 

    Fue excavada durante solo tres días en 1869 por Rogelio de Inchaurrandieta, prestigioso ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, atraído por noticias que referían el hallazgo de huesos humanos y objetos de metal antiguos. Con la ayuda de 18 jornaleros puso al descubierto 20 tumbas (18 urnas de cerámica y dos cistas de piedra) y extrajo un buen número de objetos de cerámica, metal, hueso, concha y piedra. Describió ordenadamente los hallazgos, realizó análisis científicos para averiguar la composición de escorias y objetos de metal, y extrajo conclusiones sobre la cronología del yacimiento y el carácter de la sociedad que habitó La Bastida.

    Los hermanos belgas Henri y Louis Siret, ingenieros de minas afincados en Almería,excavaron numerosos yacimientos prehistóricos, cuya publicación resultó decisiva para la investigación y difusión internacional de la prehistoria del sureste. De hecho, el impacto de sus descubrimientos sobre la Edad del Bronce en el yacimiento de El Argar (Antas, Almería) dio nombre a una sociedad, la argárica, cuyo descubrimiento científico aconteció en realidad años antes en La Bastida. Entre finales de noviembre y principios de diciembre de 1886, Pedro Flores, capataz de confianza de Siret, excavó en La Bastida y descubrió trece tumbas. Las piezas recuperadas llevaron a Siret a comparar La Bastida con el también yacimiento argárico murciano de Zapata.

Juan Cuadrado Ruiz, arqueólogo vinculado personalmente con Totana y discípulo de Louis Siret, excavó en La Bastida entre los años 1927 y 1928. Él mismo comentó el descubrimiento de gran número de enterramientos (más de cuatro mil hay a la vista), así como molinos de mano, en gran número, de forma ovalada y con signos de largo uso; “dientes de hoces argáricas”, en sílex; percutores o martillos, en piedra; afiladores en piedra arenisca etc. Durante la Guerra Civil (1936-1939) excavó de nuevo con presos del bando sublevado internados en el campo de trabajo de Totana. Además, en la década de los 40 asesoró al equipo del Seminario de Historia Primitiva del Hombre (Madrid) que realizó excavaciones en La Bastida. Parte de las piezas descubiertas por Cuadrado pasaron a los fondos del Museo Arqueológico de Almería, del cual fue director desde 1933 hasta su muerte en 1952.

Las excavaciones de 1944 y 1945 del Seminario de Historia Primitiva del Hombre proporcionaron el mayor volumen de información. Los trabajos se centraron en un área de unos 1788 m2 al pie de la ladera suroriental del cerro, y permitieron sacar a la luz restos de 21 "departamentos”, de perímetro trapezoidal-rectangular o absidal con 102 tumbas, la mayoría en urna y otras en cista o fosa.

En 1983, Vicente Lull concluyó que el departamento XI-XXI también contenía un mayor número de instrumentos de trabajo y tumbas con ajuares destacados. Una de ellas, la 58, pertenecía a un niño o niña enterrado con valiosos adornos: un pendiente de cobre sobre el pecho y otro adosado al cráneo, y una pulsera de cobre en el brazo izquierdo. Ello indica que algunos individuos comenzaron a gozar de privilegios de cuna, es decir, propios de una estructura de clases hereditaria.


En el 48, siguieron las excavaciones dirigidas por Vicente Ruiz Argilés y Carlos Posac Mon, que sacaron a la luz12 tumbas, molinos, morteros y otros objetos. Dos años después, continuó el trabajo del Seminario de Historia Primitiva del Hombre, hallando más muros, tumbas y objetos. En 1990, la Universidad de Murcia hace una prospección de la rambla de Lébor. En los años 2003 y 2005, las empresas ArqueoTec y Arqueoweb limpian las excavaciones de los años 40.

Rafael Miró en el laboratorio de La Bastida.
    Las excavaciones e investigaciones actuales, desde finales de 2008, están englobadas en el Proyecto Bastida de la Universidad Autónoma de Barcelona, con una labor de limpieza, reexcavación, investigación in situ y musealización. Es ésta quien organizó recientemente unas jornadas de puertas abiertas, de 16 al 18 de septiembre, con visitas guiadas por los arqueólogos y otros especialistas, que ellos denominan visitas de calidad. Las fotos superiores de las cerámicas encontradas en este yacimiento en los trabajos de la UAB, están hechas en los laboratorios de investigación y recomposición de las piezas, en las instalaciones construidas en el propio yacimiento.

La cerámica más clara, amarillenta, es calcolítica. Los acabados con puntos brillantes se deben a la incorporación de polvo de mica.

domingo, 18 de septiembre de 2022

tipología de la cerámica argárica

La tipología aceptada para el mundo argárico fue establecida por Siret a partir de la cerámica sepulcral, lo que deja fuera algunas vasijas de borde con tendencia recta. Ramón Lull ofrece en su tesis doctoral la tipología más completa de las publicadas, utilizando métodos estadísticos modernos. Esta tipología mantiene las ocho formas de Los Siret conocidas internacionalmente:

-Forma 1: Tazas pequeñas.
-Forma 1 bis: Tazas más grandes.
-Forma 2: Iguales que las anteriores, pero con el borde reentrante.
-Forma 3: Forma esférica.
-Forma 3 bis: Forma ovoide.
-Forma 4: Olla globular.
-Forma 5: Tulipas.
-Forma 6: Ollas bicónicas.
-Forma 7: Copa de pie alto.
-Forma 7 bis: Copa de pie bajo.
-Forma 8 a : Vaso hecho con el pie de una copa.
-Forma 8 b: Vaso fabricado de manera igual a los pies de copa.

Lull separa las de poblado, ajuar y urnas, y establece varios subtipos en algunas formas y presenta modelos considerados excepcionales:

-Forma 1: Cuencos de forma simple, paredes curvas, borde recto o saliente (marcado por el perfil interior) diámetro máximo en la boca de la vasija.
-Forma 2: Cuencos de forma simple, paredes curvas, borde reentrante (perfil interior) y diámetro máximo en el tercio superior.
-Forma 3: Olla de forma simple, paredes curvas, borde reentrante y diámetro máximo en el tercio medio de la pieza presenta dos tipos: urnas esféricas y urnas ovoides, y tres subtipos para las esféricas y dos para las ovoides.
-Forma 4: Olla simple, paredes curvas, borde exvasado morfométricamente, sólo distingue un tipo que presenta gran variedad de tamaños y una excepción. La urna de esta forma es la más habitual en los enterramientos.
-Forma 5: Olla carenada, forma compuesta: cuerpo superior con tendencia cilíndrica o troncocónica cuerpo inferior a partir de una forma simple 1 o 2, tanto parabólico como de casquete esférico, existen en este apartado escasas excepciones, cuyo cuerpo inferior alcanza casi la forma 3 o 4. A esta forma se le suele llamar de tulipa y es una de las más características y comunes de la cultura de El Argar.
-Forma 6: Olla bicónica de borde reentrante. La carena siempre se encuentra en la mitad superior. Forma compuesta. La mitad inferior puede ser desde un cuenco de casquete esférico o parabólico. Se conocen muy pocos ejemplares, habiéndose encontrado formando parte del ajuar de sepulturas excepto uno (Fuente Vermeja), que ha sido encontrado en poblado. Esta forma es la única de los tipos establecidos por Siret que no está presente en el poblado de La Bastida.
-Forma 7: Copa Forma compuesta: cuerpo y peana. Estos dos tipos aparecen tanto en poblados como formando parte de los ajuares funerarios.
-Forma 8: Vasos con paredes rectas o cóncavas de tendencia troncocónica. Se encuentran tanto en poblados como formando parte de ajuares.

La técnica principal de manufactura de las formas cerámicas argáricas es el moldeado de las bases sobre soporte cóncavo, descrita por Siret, combinada con la técnica del urdido para la construcción del cuerpo superior, dando lugar a la aparición de carenas en la línea de unión de ambas partes. Es una producción estandarizada, ya que las piezas son utilitarias, exentas de cualquier decoración que pueda darles un valor simbólico.

Son lisas, bruñidas o espatuladas. Estas técnicas se realizaban en la pieza terminada antes de que el barro secara y servían para la eliminación de los elementos sobresalientes y como impermeabilización, indispensable para su lavado para un uso continuado e higiénico. Se utilizaba tanto para uso doméstico como formando parte de los ajuares funerarios, unas veces para contener alimentos o tal vez líquidos y otras simplemente como objeto de ajuar o siendo la misma sepultura (Pithoi o urna).

Estudios recientes (Gonzalo Aranda Ruiz,) sobre la producción cerámica argárica proponen una diferenciación entre producciones estandarizadas y especializadas según su función, y otras cerámicas de manufactura episódica, menos elaborada y estandarizada, relacionadas con producción y consumo familiar. Al primer grupo corresponderían rasgos técnicos como destreza en la ejecución de perfiles, espesor, simetría, uso de desgrasantes óptimos y excelentes acabados. En concreto para la producción funeraria, donde destacan los intensos bruñidos en las partes visibles y el fuerte brillo metálico.

Siempre existe una correlación entre propiedades técnicas (desde la selección de arcillas y desgrasantes, definición de una morfología específica y consiguientes técnicas de levantado y acabado de la pieza, hasta el proceso de cocción), buscando un resultado muy preciso, y las funciones concretas a que se destina, sean de consumo, de cocción de alimentos, de almacenaje, o rituales. Estas decisiones técnicas implican unos conocimientos artesanales que son aplicados de forma sistemática, creando una estandarización de la producción.

lunes, 29 de agosto de 2022

machismo arqueológico

Tumba 38 de La Almolaya. ASOME- UAB

Hemos descubierto la tumba principesca, la número 38, en la que yacían un hombre y una mujer, datada de la fase de apogeo del Argar entre 1750 y 1550 a.C., una tumba doble con un hombre y una mujer, en la que ella tiene casi un cuarto de kilo de plata y él tiene solo dos arandelas de oro. El chiste es que si te encuentras a un hombre lleno de riquezas y a una mujer con dos pendientes de oro el rey es el hombre y la mujer es una concubina, mientras que si te encuentras una mujer riquísima y un hombre con dos pendientes de oro lo que dices es que la mujer es un florero. Hay un sesgo androcéntrico en cómo interpretamos lo que encontramos y que viene del presente hacia el pasado. 

lunes, 19 de febrero de 2018

los ídolos de cartón de siret


                                                                            Estos hermosos patrones de ídolos hechos en cartón y manuscritos a lápiz fueron confeccionados por el arqueólogo Luis Siret en la preparación del catálogo que presentaría en la Exposición de Arte Prehistórico Español en la Biblioteca Nacional de Madrid organizada en 1921 por la Sociedad de Amigos del Arte, en su apartado de Religiones Neolíticas de Iberia. Cada silueta de cartón corresponde a un ídolo encontrado en el yacimiento nombrado en la parte superior de cada uno.                                                                                                                                     El arqueólogo e ilustrador  belga Luis Siret y Cels (1860-1934) está considerado como el padre del Museo de Almería pues llegó a esta ciudad con su hermano para trabajar como ingeniero de minas y, durante cincuenta años y con la ayuda de su hermano y de su excavador Pedro Flores, investigó yacimientos paleolíticos, neolíticos, calcolíticos y del bronce en Campos, Tres Cabezos, Fuente Álamo, Fuente Bermeja, Lugarico Viejo, Gatas, El Oficio, Cuartillas, Fonelas, Zájara, Ifre, Parazuelos, Zapata, La Pernera, Mojácar, Almizaraque, Palacés, El Argar, La Gerundia, El Gárcel, Los Millares, así como en varias cuevas (cueva Perneras, cueva de los Toyos, etc.) y en un yacimiento de la época de las colonizaciones púnicas y romanas con numerosas tumbas: Villaricos. Su extraordinaria colección se expone actualmente en el Museo de Almería, el Museo Arqueológico Nacional y en otros museos del mundo como el de Bruxelas, Londres o Berlín.

En el MAN tiene además un importante archivo de notas, textos, estudios y dossieres sobre arqueología. En sus álbumes de láminas y cuadernos se recogen gran cantidad de ilustraciones de objetos hallados en las excavaciones, dibujos, croquis, comparaciones entre piezas y yacimientos, notas bibliográficas... que usó constantemente como material de trabajo y que pueden hojearse virtualmente en la web del museo.                                                                                                                                                                                            A la derecha: Cartel realizado por Francisco Benítez Mellado para la Exposición de Arte Prehistórico Español de 1921. © Museo Nacional de Antropología, Archivo Sociedad de Amigos del Arte.


Archivo Siret del Museo Arqueológico Nacional

jueves, 12 de noviembre de 2015

la bastida y la almoloya



Hace 4.200 años, las comunidades calcolíticas del sureste peninsular sufrieron una profunda transformación que derivó en la configuración de una sociedad de clases fuertemente estratificada y de corte estatal, que denominamos "argárica" o de "El Argar". Los trabajos de investigación en los yacimientos arqueológicos de La Bastida y la Tira del Lienzo, en Totana, y La Almoloya, en Pliego-Mula (Murcia), arrojan nueva luz sobre esta sociedad de la Edad del Bronce.
Este video recoge la conferencia que el equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona, coordinado por los profesores Vicente Lull, Rafael Micó, Cristina Rihuete y Roberto Risch, impartió en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, el 8 de octubre de 2014.