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sábado, 15 de noviembre de 2025

las heridas del tiempo








    Estas fotografías las hizo el fotógrafo napolitano Mimmo Judice en los años 80 y 90, cuando desarrolló un creciente interés por los temas de lo antiguo, de la memoria, de los orígenes, persiguiendo visiones que están fuera de la realidad. Todo esto se traduce en diversos proyectos dedicados a la cultura y a la arqueología mediterránea que comienzan con una exploración inicial de la zona napolitana más cercana (Paestum, Neapolis, Pompeya, Cuma, Baia) y luego se extienden al Mare Nostrum - de Grecia a Túnez, de De Jordania a Libia, a museos de todo el mundo. A sus exposiciones las llamó Mediterráneo. Un viaje en busca de las raíces de la propia cultura guiado por la idea de una ciudad ampliada, que parte desde el Golfo de Nápoles para abrazar la cuenca mediterránea e ir aún más lejos.
    Mi especial interés está en las texturas del deterioro, de la destrucción, del paso de la historia sobre los personajes, de la mitificación del héroe y la belleza a su cara más oscura, a su vejez, a su fracaso, a su verdadero rostro.

lunes, 2 de septiembre de 2024

cabezas textiles de louise bourgeois


La artista prácticamente fue acunada en el trabajo con textiles: Sus padres vendían y restauraban esos tapices con elaborados motivos, y la joven Louise ayudaba en el negocio familiar desde muy joven. Para ella, el elogio de su trabajo significaba un reconocimiento que tenía que ganarse de su padre, a diferencia de su madre. El contraste entre los materiales, el metal duro y el tejido blando, expresa también las ambivalencias que atraviesan la obra de Bourgeois: la relación dividida con la gente que la rodea, la necesidad de separación y cercanía al mismo tiempo, pero también un examen de la connotación femenina del trabajo con los textiles.

Después de una carrera de siete décadas, solo alcanzó la fama en sus últimos años. En ellas, vuelve a sus raíces, trata el subconsciente y lo reprimido. Influida por su fascinación por el psicoanálisis, Bourgeois vuelve a sumergirse en los reinos más oscuros de su propia historia en la última fase de su vida, expresando en libros de tela lo que lleva dentro.

En sus obras, Bourgeois cose las heridas no cicatrizadas y las abre de nuevo; el proceso de reparación es fundamental en su arte. La curación forma parte de la vida, al igual que hacer visible el dolor. Los cuerpos heridos sugieren ruptura, los miembros cuelgan y yacen sueltos o ensamblados en el espacio. Algunas de las figuras de tela caminan con muletas, llevan prótesis, un par de cabezas vendadas se palpan con la punta de la lengua. Las costuras rugosas muestran las lesiones de los heridos como cicatrices, pero también hacen visible su proceso de curación.

"De niña lavaba y escurría los tapices en el río. Más tarde, soñé con la amante de mi padre. En mis sueños, le retorcería el cuello". Con todas las heridas y todos los temores de pérdida a los que uno se enfrenta, es difícil no olvidar que la propia Louise Bourgeois se ocupa principalmente de la restauración y también de la reparación y la reconciliación. "Vengo de una familia de reparadores. [...] Si golpeas una tela de araña, la araña no se enfada. Sigue tejiendo y reparando".

Remediar algo, pues, significa no solo hacer algo por los demás, aparecer exteriormente entero, íntegro o ileso, sino sobre todo hacer las paces con uno mismo. La vida como hilo que fluye entre las manos es tan figurativa en Bourgeois como en las míticas moiras, que controlaban el metafórico trayecto de la existencia de cada ser humano desde el nacimiento hasta la muerte, y aún después en el Hades.

A través del tratamiento manual de la tela, Louise Bourgeois reflexiona acerca de la sexualidad, el trauma, la memoria y la reparación . Representa figuras individuales, torsos y cabezas, cargadas de emociones, es emocionalmente poderosa.

La prolífica artista siempre creó sin miedo a la vulnerabilidad y la exposición . El arte siempre fue para ella una terapia psicológica , además de un medio de denuncia social. En estas obras supera traumas y el dolor de la infancia a través del uso de telas que guardaba de su niñez. Ropa vieja, toallas y ropa de cama . Son telas vinculadas con el cuerpo y la intimidada, asociadas a emociones profundas que ahora conforman una experiencia sensorial dentro de la galería.

miércoles, 28 de agosto de 2024

los objetos mágicos de nuria figueiredo






    Nuria Figueiredo, ilustradora y ceramista, vive y trabaja en Pontevedra, donde también imparte cursos de cerámica en su taller Casa Chamota. Estudió Bellas Artes en el País Vasco y cerámica artística en la escuela municipal de artes y oficios de Vigo. También ha seguido muchos cursos para formarse tanto en ilustración como en cerámica. Es una de las fundadoras de La Fabriqueria en Tui y el Estudio Pacheco. También forma parte de la comisión de artes del Liceo Mutante en Pontevedra.
    Como puede verse, ha creado un mundo de objetos mágicos que parecen venir de los cuentos o los sueños, y que se cuelgan como exvotos agradecidos a los dioses. Tiene algo de antiguo y podrido, algo de frágil, pero también de esa inocencia que tanto nos engancha en los museos etnográficos.
    La naturaleza y su simbología, el misterio, la magia que nos rodea, todo es fuente de inspiración para mi. Los resultados suelen ser imágenes oníricas que cuentan historias, que evocan fantasía, cargadas de sentimiento de anhelo, delicadeza y misticismo. Pueden despertar ternura o rechazo o ambas cosas a la vez.

miércoles, 16 de agosto de 2023

las manchas de helen frankenthaler

.                           Mountains and Sea, 1952, Helen Frankenthaler










Helen Frankenthaler (Nueva York 1928-2011), tras estudiar en el Bennington College de Vermont, debutó en Nueva York en 1951 con su primera exposición individual en la Galería Tibor Nagy. De Pollock, a quien conoció en 1950, asimiló rápidamente sus enseñanzas, adoptando algunos de sus procedimientos, como la forma de pintar sobre el suelo y el uso de la línea liberada de su función de contorno. Rechazó la técnica del goteo (dripping): «este aburrido accidente que escapa a la voluntad». Prefiere el método del vertido de la pintura, que impregna en profundidad un lienzo sin imprimación mediante la técnica «Soak-Stain», que consiste en verter pintura al óleo diluido con trementina permitiendo que la pintura fluya y manche la tela creando formas. El cuadro Mountains and Sea, de 1952 (arriba, en tercera posición) es la obra emblemática de la artista, en la que utilizó por primera vez la técnica del Soak-Stain. A pesar de su gran tamaño, es una obra de tranquila intimidad. Pintada a su regreso de Nueva Escocia, Mountains and Sea conserva las impresiones de la artista sobre los alrededores de Cabo Bretón; como ella misma lo describió, los paisajes de la región «estaban en mis brazos mientras los pintaba… Intentaba llegar a algo, no sabía qué, hasta que se manifestó». Aquí, el color desempeña un nuevo e importante papel, con aguadas de color rosa, azul y verde que definen las colinas, las rocas y el agua, cuyas formas están esbozadas con carboncillo.

La técnica de empapar de pintura el lienzo sin imprimado y trabajar sobre él en el suelo, tuvo un efecto inmediato. La desaparición de los movimientos de la mano, sustituidos por una técnica mecánica e impersonal, da una apariencia profundamente natural de una imagen que, en el verdadero sentido de la palabra, se crea a sí misma. Al mismo tiempo que hacía que la obra fuera unitaria e inmediata, esta técnica impedía que el ojo se concentrara en los detalles. La mayor contribución de Frankenthaler no es que haya inventado la técnica de las manchas de color, sino que fue capaz de utilizar la técnica de Pollock para crear un arte de color y luz. En los cuadros de Frankenthaler, el pigmento se extiende hasta conseguir los tonos de la acuarela, y la blancura del lienzo desempeña un papel importante: refleja la luz como la hoja de papel en el caso de la acuarela.