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lunes, 7 de julio de 2014

desguazadores de bangladesh











Los grandes buques cargueros oceánicos tienen una vida útil entre 25 y 30 años. Dejan de ser rentables para navegar y su único valor está en su cuerpo de acero. Hay que desmontarlos.

Este desguace resulta caro en el llamado mundo desarrollado, donde hay leyes contra la contaminación y el trabajo esclavo. Se buscan países de mano de obra barata y donde no existen controles de las condiciones de trabajo, edad laboral, contaminación... Su desmonte es duro y difícil, están fabricados para soportar condiciones extremas y frecuentemente con materiales tóxicos como plomo y amianto. Por lo que suele hacerse en países como Bangladesh, India o Pakistán. Especialmente en Bangldesh, donde la mano de obra está tirada y la supervisión estatal es mínima. 194 barcos se desmantelaron allí en 2013.

Aunque depende del precio de acero, el desguace de un gran carguero puede dar un beneficio de un millón de dólares en Bangladesh frente a unos 200.000 en Pakistán. Se recicla más del 90% del barco.

El proceso empieza con el varado del buque en una playa a cargo de un capitán especializado. Después se revenden combustible, aceite de motores y productos químicos anti incendios. Baterías, distribuidores, generadores, cableado, literas, ojos de buey, botes salvavidas y diales electrónicos del puente. Seguidamente maquinaria y accesorios hasta dejarlo en el casco de acero. Entonces entran los obreros más pobres de Bangladesh con sus sopletes de acetileno para cortarlo en pedazos.

Es un trabajo que envenena las playas y mata. Es fácil ser aplastado por alguna de esas piezas gigantes. Muchos de ellos tienen cicatrices profundas de cortes y quemaduras. Muchos niños siguen trabajando como ayudantes. Los accidentes son muy comunes, pero sus vidas no valen nada.

lunes, 10 de febrero de 2014

poesía contra los hombres armados








En la guerra de liberación de 1971, en el que Bangladesh se independizó de Pakistán, el ejército paquistaní adoptó la violación de las mujeres de Bangladesh como una táctica militar. En el transcurso del conflicto más de ocho meses, el ejército paquistaní violó o hizo esclavas sexuales entre 200.000 y 400.000 mujeres de Bangladesh.
En 2010, la poetisa Tarfia Faizulá viajó a Dhaka, Bangladesh, para entrevistar a sobrevivientes de esa atrocidad, a quien su nuevo gobierno ha dado el nombre
birangona, una palabra bengalí que significa "valiente mujer", pero podría ser mejor traducido como "heroína de la guerra".
La colección de esas entrevistas, y sobre la experiencia de viajar a Bangladesh para llevarlas a cabo, aparecerá en un libro el seis de marzo.


Más información y entrevista con Faizulá en Paris Review


Gleaming water sweeps over
Mother’s feet. Bayonets. Teeth.

My green and yellow Eid sari
flaps damply between two palm

trees. Grandfather calls to me:
mishti maya. Girl of sweetness.

Aashi, I call back. I finish braiding
my hair, tie it tight. I twine a red string

around my thigh. That evening,
a blade sliced through string, through

skin, red on red on red. Kutta, the man
in khaki says. It is only later I realize

it is me he is calling dog. Dog. Dog.

Tarfia Faizulá. Entrevista con una Birangona

(Relucientes barridos de agua sobre
los pies de la Madre. Bayonetas. Dientes.

Mis verde y amarillo sari Eid
solapas damply entre dos palmeras

árboles. El abuelo me llama:
maya mishti. Chica de dulzura.

Aashi, me llamo. Termino de trenzar
mi cabello, la corbata con fuerza. Me ato un hilo rojo

alrededor de mi muslo. Esa noche,
una cuchilla cortó la cadena, a través de

la piel, de color rojo sobre rojo sobre rojo. Kutta, el hombre
vestido de color caqui dice. Es sólo más tarde que me doy cuenta

soy yo a quien está llamando perro. Dog. Dog.)




LR: Si se le pide para crear un plan de estudios para un curso de introducción a la poesía bengalí, ¿qué poetas estarían en su lista de lectura?

TF: Lalon Shah
Rabindranath Tagore
Nazrul Islam
Jasimuddin
Jibananda Das
Kusumkumari Das
Nabaneeta Dev. Sen
Anuradha Mahapatra

jueves, 26 de diciembre de 2013

38 dólares al mes, 200 el muerto

"Lamentablemente mientras algunas firmas europeas y canadienses están al frente de los esfuerzos para pactar las indemnizaciones, ninguna norteamericana ha acordado participar en el proceso”, explica Liana Foxvog, directora de organización y comunicación del Foro Internacional de Derechos Laborales (ILRF, por sus siglas en inglés), una entidad civil con sede en Washington que integra la campaña contra la precariedad laboral de los talleres de Bangladesh.

En el momento del derrumbe del Rana Plaza, levantado con materiales de pésima calidad sobre un terreno pantanoso, se confeccionaban prendas para dos empresas de EE UU: Children’s Place y Chto Fashion. Hasta unos meses antes también se tejía ropa para Wal-Mart, la mayor cadena minorista del mundo y el segundo mayor cliente de todas las fábricas de Bangladesh, por detrás del gigante sueco H&M. Tras el colapso, Children’s Place, una marca popular de niños, prometió otorgar una indemnización a las víctimas pero con el transcurso de los meses se ha ido desentendido, según lamenta Foxvog en conversación telefónica.

En cambio, Wal-Mart rechazó “al instante” participar en cualquier proceso de compensación alegando que ya no tenía ninguna línea de producción en ese complejo. “Sin embargo, habían hecho órdenes significativas de pedidos en 2012, y teniendo en cuenta que se beneficiaron del lugar deberían haber cumplido su responsabilidad de identificar los problemas que había en el edificio e informar a los empleados de los riesgos que afrontaban trabajando allí, en vez de simplemente redirigir sus órdenes a otras fábricas y marcharse”, denuncia.

De momento, la única empresa que ha pagado una indemnización es la anglo-irlandesa Primark, una de las principales clientas del Rana Plaza. Ha abonado 16.000 taka (unos 200 dólares) a cada uno de los supervivientes y a los familiares de los fallecidos. Se trata del equivalente a cerca de seis meses de salario, teniendo en cuenta que Bangladesh sigue pagando el sueldo mínimo más mísero del mundo. Esos tristes 38 dólares al mes que han atraído en masa a las firmas occidentales y han enquistado la precariedad en el país asiático a cambio de surtir la ropa barata de medio mundo.

Recientemente, explica Foxvog, Primark se comprometió a hacer un segundo pago de la misma cantidad, a la vez que el minorista canadiense Loblaw hacía una promesa similar. Ambos grupos junto al italiano Benetton, el español El Corte Inglés y el británico Bonmarché -que también tenían prendas fabricadas en el inmueble derrumbado- son los únicos que han firmado el acuerdo global de compensación que preparan desde septiembre la Organización Internacional del Trabajo, el Gobierno de Bangladesh -al que se ha acusado de ser cómplice de la tragedia-, los sindicatos y las organizaciones civiles. Todas estas cadenas comerciales, salvo Benetton, anunciaron el martes, coincidiendo con los ocho meses de la catástrofe, un acuerdo preliminar para crear un fondo de indemnización que debería alcanzar los 40 millones de dólares. Al margen de las tres estadounidenses, también se han opuesto a suscribirlo grandes empresas europeas, como la española Mango, que había hecho un pedido de prueba, y la francesa Carrefour.

 Washington 25 DIC 2013  El País
Ya se sabe, el beneficio es la retribución al riesgo empresarial.