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sábado, 23 de diciembre de 2017

el códex de quetzalecatzin

También conocido como el Mapa de Ecatepec-Huitziltepec, el Codex Ehecatepec y Huitziltepec, o el Charles Ratton Codex, es un manuscrito extremadamente raro, uno de los 450 manuscritos pictóricos supervivientes del período mesoamericano, que muestra un mapa con información genealógica y de propiedad de la tierra para la familia náhuatl "de León" de 1480-1593. La mayoría de sus miembros están representados en el manuscrito. El mapa cubre el sur de Puebla desde la iglesia de Todos Santos, Ecatepec (ahora suburbio al noreste de la actual Ciudad de México) y el lago de Texcoco (ahora la Reserva Nacional "El Caracol") hasta la iglesia de Santa Cruz Huitziltepec, Pue en la parte inferior derecha, con la porción inferior del mapa cruzada por lo que parece ser el río Atoyac en el norte de Oaxaca.

Hecho en tinta de hiel de hierro y acuarela en papel de estraza europeo, con algunas pérdidas de decoloración y reparación, y montado en tela. Incluye texto, glosas nahuas romanizadas para los jeroglíficos, la fecha "1593" en escritura latina en la parte inferior izquierda, e ilustraciones en colores como el azul maya y el rojo de cochinilla. 

Después de deambular de un propietario a otro durante siglos, pasó de un coleccionista francés a la Library of Congress que lo ha digitalizado y lo ha puesto a disposición del público donde podemos mirarlo con detenimiento y hasta el más mínimo detalle.

martes, 16 de octubre de 2012

cholula






Temprano cogemos un colectivo a Puebla y de allí a Cholula. El Hotel Reforma está bien. Subimos con la procesión de Santiago a caballo hasta la iglesia arribota de la pirámide. Llevan vírgenes en cajas de cristal a cuestas entre olor a incienso y los pregones de las vendedoras de cucuruchos de chapulines (saltamontes pequeñitos). Compro una medida pequeña por 15 pesos. Están crujientes, cuesta un poco el abdomen. En un local pequeño del zócalo, nos pedimos un tamal con una crema de leche riquísima, mientras la señora regaña a su hija mesera. Un chavo nos canta canciones conocidas como ese corrido que cantaban Kiko Veneno y Raimundo Amador, y otras de Compay Segundo y Manu Chao. Pedimos café de puchero.

Mientras Beni se apaña en la pelu, me quedo en los portales dibujando y bebiendo agua de tamarindo. Vemos la Capilla Real, talmente como una mezquita llena de columnas y pequeñas cúpulas. La iglesia, naranja, brilla sobre un fondo ennegrecido de tormenta. De golpe, todo se vuelve mágico, como si algo tremendo fuera a pasar (alguna fuerza ultraterrena insufla vida al muñeco diabólico). Dan miedo esas nubes negras avanzando por el cielo. Llueve tanto que nos largamos al hotel.

Después de una siesta, recorremos el pueblo hasta el zócalo. Allí nos sentamos en el Café Tal, con buena pinta y calefactores en los soportales. Aguantamos hasta que un pesado trovador nos canta canciones de Aute modorra y monótonamente.

sábado, 29 de septiembre de 2012

fotos de puebla
















y en eso llegó andrés

En México la Revolución no terminó. Aquello por lo que lucharon aún no se ha conseguido. Como siempre, la cosa se paró donde los compañeros de viaje querían llegar. Y los peones del juego, ahora maltrechos, han de seguir.

En Puebla, esta capital provinciana donde, en los restaurantes, cantan canciones de Miguel Ríos, Serrat o José Luis Perales, llegó Andrés Contreras, el juglar de los caminos, cantando sin miedo en medio de la plaza. Nos recuerda esas luchas por todo el país y nos trae historias oídas en los pueblos, en las minas, en las cárceles, en las ocupaciones. Allí nos quedamos oyéndolo embobados ante esa asombrosa idea de no usar metáforas ni dobles sentidos, sino decir simplemente lo que se vio, lo que se sintió, lo que se pensó, lo que se hizo.

Nosotros le compramos su quinta obra, Intifada.
Desde 2008 tiene su propio blog.
Se puede oir aquí La Jaula de oro, El mono de alambre o El machete, de este disco. Y aquí un directo.