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domingo, 10 de noviembre de 2019

dos cafés y dos funerales

















Durante la misa por Pepe Medina, el de las camionetas, dibujo la cafetería Pan Real de Bolaños, delante de un café caliente y al olor de pastas y pasteles. Horas más tarde, en Las Herencias, me tomo otro café en el bar Sánchez, mientras se dice la misa por Deogracias, el padre de Chema. Mediado el dibujo, el dueño me dice que no puedo hacerlo porque es un lugar privado y luego pasan cosas. Yo le digo que no hay sitio más público que un bar. Entonces me enseña una hoja de papel pegada a la pared donde reza: Reservado el derecho de admisión. No tengo más remedio que salir a la calle, inhóspita bajo la lluvia.
Ya en el atrio de la iglesia, lleno de paisanos que esperan el final de la misa para dar la cabezá y no quieren mojarse, oigo improperios contra el cura, que canta solo, sin respuesta musicada. Que es un tigoso y se crece con tanto público, comenta la vertiente atea del paisanaje.
Después, dentro de un teatro de Bolaños, se aparece la Virgen a dos pastorcillas gordas, una noble sin nobleza y su criada sin verguenza, una monja beoda y una moza vieja. Pero esto, desgraciadamente, no ha sido debidamente ilustrado.

lunes, 10 de septiembre de 2018

domingo, 9 de septiembre de 2018

apuntes en toledo




Un paseo desde un cigarral hasta Santa María la Blanca.
1: Toledo desde El Bosque. 2: Algunos cigarrales, el Tajo y el puente  de San Martín. 3: Calle de los Reyes Católicos. 4: Interior de la sinagoga.

domingo, 1 de abril de 2018

el piélago y el letargo

 

Después de un copioso y ameno desayuno con dulces de Las Herencias, Chema nos lleva y guía por una zona cercana y protegida llamada El Piélago, en la Sierra del Real de San Vicente, entre los ríos Alberche y Tiétar y las poblaciones de El Real de San Vicente y Navamorcuende. Subimos entre una manta de robles aún sin hojas y bajamos entre grandes y viejos castaños. Lo más destacado son las edificaciones del Monasterio de los Carmelitas Calzados: el monasterio en sí, que fue real por gracia de Carlos II. Se construyó sobre otra ermita en 1741. Actualmente solo quedan en pie los muros de la iglesia y parte del claustro. Los pozos de hielo, que por ahora se han encontrado tres, y los molinos de agua.

Los pozos eran construcciones cilíndricas de piedra y subterráneas para mantener el hielo. Entre todos los vecinos bajaban rodando grandes bolas de nieve por las laderas del Viriato hasta ellos y allí se guardaba prensada en capas alternas con otras de paja o helechos. tenían unos ocho metros de profundidad y otros tantos de diámetro. La parte más elevada era una planta en superficie con suelo de madera, desde donde se podía acceder al pozo por una escalera de mano, y tejado de tejas o bien vegetal. Luego el hielo se vendía partido en bloques que se llevaban en arpilleras o serones con paja. La misma bajante del tejado cubría la vivienda anexa del guardés. Actualmente sólo queda el muro de piedra de la parte subterránea.

Las ruinas de la iglesia son evocadoras e impresionan, pero no se puede entrar al edificio, actualmente vallado por el Arzobispado de Toledo, que usa las instalaciones aún en pie para sorber el coco de los niños en campamentos evangelizantes. Recorremos los edificios y paseamos bajo los castaños, saboreando su aspecto mágico. Finalmente vemos la tremenda iglesia de granito de Navamorcuende, con unas interesantes calaveras sobre fémures cruzados grabados sobre las losas mortuorias de granito y su preciosa fuente de 1792; y bebemos en lo que queda del Palacio de los Dávila, ahora convertido en bar.

Comemos, bebemos y brindamos sin piedad y repetidas veces hasta las ocho de la tarde, cuando el sonido de la lluvia arruina cualquier proyecto y caemos en el letargo de la lumbre hasta que el sueño se apodera de nosotros y nos arrastra a la piltra.

jueves, 4 de junio de 2015

el cuaderno del viaje a españa de takeuma



El ilustrador y dibujante autodidacta japonés Takeuma (Osaka 1981) acaba de aterrizar de un viaje por España que ha inmortalizado en este cuaderno lleno de bonitos tópicos típicos y algunos bares, con una preciosa línea de lápiz, que Maik nos descubre en su blog.

Sería ideal que mis dibujos libres fueran mis ilustraciones de trabajo. Aún no soy tan bueno. 
Los bocetos los hago en las cafeterías, es muy importante que sean cómodas. Creo que lo mejor de mis dibujos son mis ideas, la línea simple, y lo fácil que es entenderlos.
Me gustan los detalles de la vida diaria. Disfruto con lo que me voy encontrando. La mayoría de las veces empiezo trazando el contorno del dibujo. Sé que los paisajes y las personas no tienen líneas, pero cómo dibujarlas es otra cosa. Yo las trazo porque me gustan. Dibujar es un acto de libertad. Disfruto dibujando.

Viaje a España

martes, 29 de abril de 2014

apóstoles dementes


Greogorio Marañón dirige la sesión de fotos con dementes en el Hospital del Nuncio en 1955. Fotografía Rodríguez
Greogorio Marañón dirige la sesión de fotos con dementes en el Hospital del Nuncio en 1955. Fotografía Rodríguez
Greogorio Marañón dirige la sesión de fotos con dementes en el Hospital del Nuncio en 1955. Fotografía Rodríguez
Comparación entre los cuadros de El Greco y algunos dementes de El Nuncio (Toledo) en 1955 para el libro de Gregorio Marañón
Comparación entre los cuadros de El Greco y algunos dementes de El Nuncio (Toledo) en 1955 para el libro de Gregorio Marañón
Comparación entre los cuadros de El Greco y algunos dementes de El Nuncio (Toledo) en 1955 para el libro de Gregorio Marañón


Después de que en 1908 Manuel Bartolomé Cossío plantease que los modelos de El Greco para sus apóstoles podrían haber tenido algún tipo de demencia, en 1955 Gregorio Marañón convocó en el Antiguo Hospital de dementes del Nuncio de Toledo a los fotógrafos de la Casa Rodríguez y al escultor Sebastián Miranda para fotografiar y dibujar a unos cuantos residentes, a los que se les había dejado crecer la barba, ataviados con paños y túnicas al modo del apostolado.
El trabajo fue publicado en 1956 como libro titulado El Greco y Toledo, con una segunda edición en el 58. Su gran repercusión hizo que las fotos se esparcieran por el mundo a través de periódicos y revistas.
Y es que el misticismo y la locura tienen comportamientos y gestos rayanos. 
Desde entonces, la recreación fotográfica de pinturas con modelos, espacios y, sobre todo, luz semejantes, ha sido uno de los grandes divertimentos de muchos fotógrafos.

Otras peregrinas teorías achacaban un defecto visual al pintor, como si uno con el pincel no pudiera interpretar y aportar más verdad a lo que ve.