viernes, 3 de julio de 2026

temporeros en bolaños

En el almacén de Masegosa trabajan en estos días, con la campaña de la cebolla iniciada, unas 70 personas, y en los campos 10. El personal fijo se complementa con temporeros para la recogida a mano -a veces la hacen a máquina-, la mayoría inmigrantes. “Aquí hay mucha inmigración y todos los que vienen de fuera, lo hacen para trabajar en el campo”, confirma Mari Paz Ruiz.

Cada día una empresa de servicios se encarga de reclutar con una furgoneta en el pueblo a una cuadrilla y los lleva al campo, donde nada más llegar la misma Mari Paz comprueba si cuentan con el justificante de alta en la Seguridad Social, lo que coloquialmente conocen como la “ITA”.

“Hay muchos que llegan sin papeles, pero nosotros no permitimos que trabajen, porque no trae cuenta arriesgarte ante una inspección. Si te pillan, el problema lo tienes tú”, confiesa. En los últimos tiempos sobre todo llegan marroquís y subsaharianos. Hace 20 años, comenta que llegaban sobre todo latinoamericanos, y luego fueron los de Europa del Este, rumanos y búlgaros.

Por jornal, Masegosa paga entre 90 y 100 euros. “Lo que les pagan a ellos ya es otra historia”, admite. Las empresas intermediarias son las que dan de alta a los jornaleros y las que pagan la Seguridad Social. Al final, casi la mitad del jornal se queda por el camino, y los temporeros reciben unos 55 euros.

El número de horas del jornal depende, ya que normalmente trabajan a objetivos. La agricultora comenta que, si una cuadrilla tarda en coger un camión dos horas y tiene que tener listos dos, cuando terminan se van a casa. “Muchas veces, a lo mejor han acabado a las 10 o las 11 de la mañana”, señala. La rapidez es la clave para librarse del calor.

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