A finales de los setenta ya había muerto el dictador e íbamos a votar por primera vez. Se acabó la época de las estampitas de santos y de los cromos. La gente había aprendido a leer entre líneas y la prensa era poco explícita y muy acojonada. El medio que destacó en aquella época era la pegatina. Las había en clase, en el metro, en las farolas, en lo coches y hasta los estudiantes plagaban sus carpetas con pegatinas. Cada asesinato de los grises generaba un aluvión de adhesivos al día siguiente. Incluso llegaban adhesivos de Portugal y otros países europeos (como aquellos soles sonrientes antinucleares alemanes). Entonces yo me dedicaba a llenar una agenda diaria con todo tipo de papelillos en la que había muchas pegatinas, pero también recortes de periódicos y revistas, entradas de conciertos, fundas de caramelos, etiquetas y billetes de metro. Una especie de diario visual de lo que aquella engañosa época nos trajo.
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lunes, 22 de enero de 2018
papelario
A finales de los setenta ya había muerto el dictador e íbamos a votar por primera vez. Se acabó la época de las estampitas de santos y de los cromos. La gente había aprendido a leer entre líneas y la prensa era poco explícita y muy acojonada. El medio que destacó en aquella época era la pegatina. Las había en clase, en el metro, en las farolas, en lo coches y hasta los estudiantes plagaban sus carpetas con pegatinas. Cada asesinato de los grises generaba un aluvión de adhesivos al día siguiente. Incluso llegaban adhesivos de Portugal y otros países europeos (como aquellos soles sonrientes antinucleares alemanes). Entonces yo me dedicaba a llenar una agenda diaria con todo tipo de papelillos en la que había muchas pegatinas, pero también recortes de periódicos y revistas, entradas de conciertos, fundas de caramelos, etiquetas y billetes de metro. Una especie de diario visual de lo que aquella engañosa época nos trajo.
miércoles, 9 de agosto de 2017
guillermo tell tiene los ojos tristes
Un amigo, desempolvando estanterías, encuentra este cartel que hice para reproducir en offset rápido, lo que antes se llamaba multicopia, en 1977. Entonces representamos esta obra de Alfonso Sastre (escrita en 1955 y publicada en 1962) en que se plantea el dilema entre la lucha organizada e individual contra la dictadura, y sus consecuencias. Un drama en que, esta vez, Guillermo Tell no logra dar a la manzana, pero sí remover conciencias. Nos juntamos unos cuarenta jovenzuelos entre actores aficionados, taquilleras, acomodadores y técnicos. Tuvo cierto éxito y la representamos en varias poblaciones. Batallitas.
martes, 7 de abril de 2015
martes, 28 de octubre de 2014
el rey justo pidiendo dinero para suárez
Mi querido hermano:
Para empezar quisiera decirte cuán inmensamente agradecido estoy por que hayas enviado a tu sobrino, el príncipe Shahram, a verme, facilitándome así una respuesta rápida a mi petición en un momento difícil para mi país.
Me gustaría a continuación informarte de la situación política en España y del desarrollo de la campaña de los partidos políticos, antes, durante y después de las elecciones.
Cuarenta años de un régimen totalmente personal han hecho muchas cosas que son buenas para el país pero al mismo tiempo dejaron a España con muy deficientes estructuras políticas, tanto como para suponer un enorme riesgo para el fortalecimiento de la monarquía.
Después de los seis primeros meses de gobierno de Arias, que yo estuve igualmente obligado a heredar, en julio de 1976 designé a un hombre más joven, con menos compromisos, a quien yo conocía bien y que gozaba de mi plena confianza: Adolfo Suárez.
Desde aquel momento prometí solemnemente seguir el camino de la democracia, esforzándome siempre en ir un paso por delante de los acontecimientos a fin de prevenir una situación como la de Portugal que podría resultar aún más nefasta en este país mío.
La legalización de diversos partidos políticos les permitió participar libremente en la campaña electoral, elaborar su estrategia y emplear todos los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes, al tiempo que se aseguraron un sólido soporte financiero. La derecha, asistida por la banca de España; el socialismo, por Willy Brandt, Venezuela y otros países socialistas europeos; los comunistas, por sus medios habituales.
Entretanto, el presidente Suárez, a quien yo confié firmemente la responsabilidad del gobierno, pudo participar en la campaña electoral sólo en los últimos ocho días, privado de las ventajas y oportunidades que expliqué ya anteriormente y de las que se pudieron beneficiar los otros partidos políticos.
A pesar de todo, solo, y con una organización apenas formada, financiado por préstamos a corto plazo de ciertos particulares, logró asegurar una victoria total y decisiva.
Al mismo tiempo, sin embargo, el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado que su partido es marxista. Cierta parte del electorado no es consciente de ello y los votan en la creencia de que con el socialismo España recibirá ayuda de algunos grandes países europeos, como Alemania, o en su defecto de países como Venezuela, para la reactivación de la economía española.
Por esa razón es imperativo que Adolfo Suárez reestructure y consolide la coalición política centrista, creando un partido político que sirva de soporte a la monarquía y a la estabilidad de España.
Para lograrlo, el presidente Suárez claramente necesita más que nunca cualquier ayuda posible, ya sea de sus compañeros o de países amigos que buscan preservar la civilización occidental y las monarquías establecidas.
Por esta razón, mi querido hermano, me tomo la libertad de pedir tu apoyo en nombre del partido político del presidente Suárez, ahora en difícil coyuntura; las elecciones municipales se celebrarán dentro de seis meses y será ahí más que nada donde pondremos nuestro futuro en la balanza.
Por eso me tomo la libertad, con todos mis respetos, de someter a tu generosa consideración la posibilidad de conceder diez millones de dólares como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española.
En caso de que mi petición merezca tu aprobación, me tomo la libertad de recomendar la visita a Teherán de mi amigo personal Alexis Mardas, que tomará nota de tus instrucciones.
Con todo mi respeto y amistad.
Tu hermano,
JUAN CARLOS
Esta famosa carta perdió su carácter de comunicación secreta cuando se incluyó en 1991 en la edición del diario de Asadollah Alam, ministro del Interior y Primer Ministro del Sha Reza Pahlevi. En España se publicó en varios libros. Tiene fecha del 22 de junio de 1977, está dirigida al Sha y fue enviada desde La Zarzuela.
Crónica Popular
Para empezar quisiera decirte cuán inmensamente agradecido estoy por que hayas enviado a tu sobrino, el príncipe Shahram, a verme, facilitándome así una respuesta rápida a mi petición en un momento difícil para mi país.
Me gustaría a continuación informarte de la situación política en España y del desarrollo de la campaña de los partidos políticos, antes, durante y después de las elecciones.
Cuarenta años de un régimen totalmente personal han hecho muchas cosas que son buenas para el país pero al mismo tiempo dejaron a España con muy deficientes estructuras políticas, tanto como para suponer un enorme riesgo para el fortalecimiento de la monarquía.
Después de los seis primeros meses de gobierno de Arias, que yo estuve igualmente obligado a heredar, en julio de 1976 designé a un hombre más joven, con menos compromisos, a quien yo conocía bien y que gozaba de mi plena confianza: Adolfo Suárez.
Desde aquel momento prometí solemnemente seguir el camino de la democracia, esforzándome siempre en ir un paso por delante de los acontecimientos a fin de prevenir una situación como la de Portugal que podría resultar aún más nefasta en este país mío.
La legalización de diversos partidos políticos les permitió participar libremente en la campaña electoral, elaborar su estrategia y emplear todos los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes, al tiempo que se aseguraron un sólido soporte financiero. La derecha, asistida por la banca de España; el socialismo, por Willy Brandt, Venezuela y otros países socialistas europeos; los comunistas, por sus medios habituales.
Entretanto, el presidente Suárez, a quien yo confié firmemente la responsabilidad del gobierno, pudo participar en la campaña electoral sólo en los últimos ocho días, privado de las ventajas y oportunidades que expliqué ya anteriormente y de las que se pudieron beneficiar los otros partidos políticos.
A pesar de todo, solo, y con una organización apenas formada, financiado por préstamos a corto plazo de ciertos particulares, logró asegurar una victoria total y decisiva.
Al mismo tiempo, sin embargo, el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado que su partido es marxista. Cierta parte del electorado no es consciente de ello y los votan en la creencia de que con el socialismo España recibirá ayuda de algunos grandes países europeos, como Alemania, o en su defecto de países como Venezuela, para la reactivación de la economía española.
Por esa razón es imperativo que Adolfo Suárez reestructure y consolide la coalición política centrista, creando un partido político que sirva de soporte a la monarquía y a la estabilidad de España.
Para lograrlo, el presidente Suárez claramente necesita más que nunca cualquier ayuda posible, ya sea de sus compañeros o de países amigos que buscan preservar la civilización occidental y las monarquías establecidas.
Por esta razón, mi querido hermano, me tomo la libertad de pedir tu apoyo en nombre del partido político del presidente Suárez, ahora en difícil coyuntura; las elecciones municipales se celebrarán dentro de seis meses y será ahí más que nada donde pondremos nuestro futuro en la balanza.
Por eso me tomo la libertad, con todos mis respetos, de someter a tu generosa consideración la posibilidad de conceder diez millones de dólares como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española.
En caso de que mi petición merezca tu aprobación, me tomo la libertad de recomendar la visita a Teherán de mi amigo personal Alexis Mardas, que tomará nota de tus instrucciones.
Con todo mi respeto y amistad.
Tu hermano,
JUAN CARLOS
Esta famosa carta perdió su carácter de comunicación secreta cuando se incluyó en 1991 en la edición del diario de Asadollah Alam, ministro del Interior y Primer Ministro del Sha Reza Pahlevi. En España se publicó en varios libros. Tiene fecha del 22 de junio de 1977, está dirigida al Sha y fue enviada desde La Zarzuela.
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