Los nuraghi son construcciones de piedra con planta circular presentes en todo el territorio de la isla de Cerdeña. Entre los lugares más impresionantes, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra el complejo nurágico de Barumini, situado a 60 kilómetros de Cagliari, en Marmilla, en el corazón de Cerdeña.
Aquí, a los pies de la Giara di Gesturi, se alza el majestuoso nuraghe que domina el antiguo pueblo de Barumini. Su Nuraxi, como se llama, tiene 18 metros de altura y está rodeada por un recinto formado por cuatro torres laterales unidas por muros y un patio en forma de media luna con un pozo de 20 metros de profundidad.
Cuado hablamos de torre, muros y un pozo, todo de piedra, parece que estuviéramos hablando de la Motilla del Azuer, yacimiento en los alrededores de Daimiel, Ciudad Real. Aunque estamos comparando dos culturas de la Edad del Bronce en el Mediterráneo: la Nurágica de Cerdeña y la de las Motillas de La Mancha.
El yacimiento de Su Nuraxi di Barumini , un ejemplo destacado de nuraghe, es una estructura megalítica que representa una impresionante adaptación de los materiales con fines defensivos en una etapa muy temprana del desarrollo humano. La UNESCO incluyó el complejo de Barumini, con su torre central rodeada de otras torres conectadas por poderosas murallas, como Patrimonio de la Humanidad en 1997, reconociéndolo como el ejemplo más completo y mejor conservado de esta extraordinaria forma de arquitectura prehistórica.
Su corazón originalmente consistía en una enorme torre central de 18 metros de altura con tres habitaciones conectadas por una escalera de caracol. La sala superior ya no existe, pero los dos pisos interiores siguen casi intactos. Este imponente edificio de piedra está rodeado por un recinto formado por cuatro torres laterales unidas por murallas alrededor de las cuales se levantaba el pequeño poblado, formado por cabañas circulares para diversos usos. En el centro de la torre principal hay un patio con un pozo de 20 metros de profundidad.
La Motilla del Azuer (en Daimiel), presenta una morfología sorprendentemente similar desde la distancia: una gran torre central fortificada de planta cuadrada rodeada por líneas de murallas concéntricas que protegían el asentamiento y un pozo de 18 metros de profundidad. Ambas construcciones monumentales nacieron en la Edad del Bronce con un fin logístico y de control territorial idéntico. En el interior de la fortificación de la Motilla del Azuer se encuentra el pozo prehistórico más antiguo de la península ibérica (18 metros de profundidad) ideado para combatir una intensa sequía climática. De la misma manera, en el patio interior del bastión fortificado de Su Nuraxi en Barumini se excavó un pozo de agua de 20 metros de profundidad de vital importancia para subsistir en caso de asedio o escasez. Ambas culturas utilizaban los recintos fortificados para centralizar la gestión económica, el control del ganado y el almacenamiento de grano en silos.
Los mapas globales de ADN antiguo del Mediterráneo ya resuelven la duda de si hay una relación genética: No compartían un vínculo familiar o migratorio directo, sino que sus perfiles genéticos eran muy diferentes durante la Edad del Bronce. Mientras el resto de Europa sufría oleadas migratorias masivas, Cerdeña actuó como una cápsula del tiempo genética. Su población descendía casi al 100% de los primeros agricultores de Anatolia y cazadores-recolectores locales, con un 0% de los flujos genéticos del centro de Europa. Justo coincidiendo con el auge de la cultura del Bronce de La Mancha y de El Argar, la península ibérica experimentó una inmigración masiva de poblaciones procedentes de las estepas euroasiáticas (los pueblos portadores del linaje paterno R1b).
Gracias Mariano.









































