En la elevación geográfica llamada
El Lituero, en cuyo límite corre un arroyo que alimenta al de Valdecabras, que acaba en el río Montoro ya empantanado, se levantan estas grandes piedras graníticas formando un conjunto semejante a un gran monumento megalítico. Es en esta zona donde muchos paisanos de Mestanza celebraban
El Hornazo, pues la costumbre era ir al campo a comerse una especie de gran bollo horneado con un huevo cocido incrustado, y a veces chorizo, bañado con azúcar en el exterior. La costumbre era hacerlo pasada la Cuaresma.