martes, 10 de febrero de 2026

magdalena abakanowicz








Magdalena Abakanowicz nació en 1930 en la pequeña localidad polaca de Falenty, a poca distancia de Varsovia, ciudad en la que vive y trabaja actualmente. Estudió en las academias de Bellas Artes de Varsovia y de Gdansk. Ha obtenido diferentes premios internacionales, de los que sobresalen el de la Bienal de Sao Paulo de 1965, el del Centro de Escultura de Nueva York de 1993 y el del Mundial de Artes Leonardo da Vinci de 1998. En 1977 representó a su país en la Bienal de Venecia. Ejerció la docencia durante el período 1965-1990 en la Escuela de Arte de Poznam. En 1984 fue profesora visitante de la Universidad de California de Los Ángeles. Ha recibido diversos reconocimientos a su trayectoria artística, como por ejemplo el de Oficial de la Orden de las Artes y las Ciencias de París y las de doctora Honoris Causa por diferentes universidades europeas y americanas.

Magdalena mostró un temprano interés por el arte. El único tipo de instrucción artística permitida bajo el régimen soviético de posguerra era el Realismo Soviético, un estilo que exigía una total adhesión a temas realistas, nacionalistas y socialistas. Ante las frustrantes restricciones, Abakanowicz se dedicó a aprender técnica, dominando eventualmente una variedad de disciplinas que incluían pintura, dibujo, impresión, escultura y tejido.

Se sintió fascinada por las imágenes y formas de la naturaleza, y desarrolló un interés por materiales que evocaban el mundo natural primitivo. Recolectó cuerda de los muelles y desenrolló las fibras para crear nuevas formas, que sentía expresaban algo antiguo y orgánico. Pronto comenzó a combinar su fascinación por la naturaleza con las tradiciones chamanísticas de la historia de su familia, creando un lenguaje visual que expresaba una conexión simultánea con el pasado y escepticismo hacia el mundo moderno. A mediados de la década de 1960, después de más de una década de experimentación, llegó a una posición estética que transmitía un nuevo misticismo y mitología a través de formas abstractas biomórficas. Sorprendentemente única, era tanto moderna como primitiva, personal y universal.

Con el tapiz Abakan ganó en 1965 el Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo. Posteriormente, a mitad de los 70, creó una serie de personajes y de animales empleando diferentes materiales: resina, yute, sisal (planta original de Méjico) y pegamento. Más adelante serán célebres sus esculturas blandas creadas con fibra de sisal teñida en rojo y negro colgadas en el techo, que ella misma denominó abakanes, entidades chamánicas y abstractas que nombró en honor a sí misma. La escala de los Abakans era impresionante. Se extendían desde el techo hasta el suelo, y a veces resultaban en entornos completamente cerrados envueltos por las formas.

En 1970, abandonó estas formas masivas y, en su lugar, utilizó los mismos materiales y técnicas, y el principio guía de la suavidad, para comenzar a dar forma a objetos ovoides abstractos biomórficos y formas cuasi-humanas. Dio a sus nuevas formas nombres como Cabezas y Espaldas, haciendo referencia a su semejanza con elementos figurativos humanos. Estaban hechas de fibras naturales y parecían poseer las mismas cualidades visuales que la piel humana envejecida. Pero las formas también contenían una serie de cualidades abstractas que invitaban a una contemplación más profunda.

Gradualmente, Abakanowicz añadió aún más humanidad a sus figuras. Y al mismo tiempo, también añadió más referencias a la naturaleza. A través de las formas corren líneas sinuosas que al principio parecen evocar venas o quizás tendones. Pero pronto las líneas se revelan como menos venas y más como vides. Las formas entonces adquieren la presencia de árboles humanoides.

Con el tiempo, las referencias a la naturaleza que Abakanowicz incluyó en su obra se volvieron más evidentes, y a veces incluso incluyeron elementos naturales reales. A finales de la década de 1980, Abakanowicz creó una serie de esculturas en las que se combinaban secciones de árboles reales con elementos metálicos y tiras de arpillera.

La comisaria de arte y directora de exposiciones del Art Institute of Chicago, Mary Jane Jacob, señala que para Abakanowicz “el arte es una expresión de la supervivencia y la tercera vitalidad de la vida”. Ello se debe a las experiencias personales habidas durante la II Guerra Mundial y las del régimen comunista que sufrió en la segunda mitad del siglo pasado. Hay que tener en cuenta que la artista siempre vivió en Polonia, por lo que padeció la falta de libertades de forma muy directa.

Los padres de la artista eran aristócratas descendientes de las tribus tártaras. La misma Abakanowicz muestra rasgos físicos relacionados con esta cultura. En 1943, a finales de la II Guerra Mundial, su familia tuvo un percance con soldados alemanes, ya que algunos de ellos penetraron en su casa disparando, circunstancia ésta, que provocó que su madre fuera herida en un brazo, lo que ocasionó su amputación.

Debido a ello, varias de sus obras están relacionadas con este hecho, caso de la serie Anatomy cicle (2009), de las que dos de ellas se exhiben en la Marlborough, en donde se ven una mano y un brazo mutilados del cuerpo. Ambas están realizadas con arpillera sobre madera y acero, que recuerdan a sus abakanes. Para la artista estas obras forman parte de sus recuerdos de juventud en los que, “el brazo capaz y sabio se convirtió de pronto en un pedazo de carne, separado, tirado en el suelo”. A medida que fueron pasando los años su obra se vio influenciada por los diferentes acontecimientos que tuvieron lugar en Polonia, tanto desde el advenimiento del comunismo bajo la influencia soviética, como por la aparición del movimiento Solidarnosc en 1980. Por ello su trabajo siempre se ha visto condicionado por sus propias vivencias, tanto de índole política como social, ya que no abandonó nunca su país para ejercer su trabajo artístico.

Esta fidelidad a su patria le ha servido, al menos, para que su obra sea homogénea, sin atisbos de influencias externas, tal como vemos en los diversos temas tratados, caso de las figuras sentadas, caminando o bailando, la embriología, las cabezas (que recuerdan a las cabezas o cuerpos huecos del también escultor polaco Igor Mitoraj), las espaldas, las multitudes (que podrían evocar a los guerreros de Xian (s.II a.C), formado por un gran ejercito de soldados y de caballos de terracota), los animales, la coexistencia, los juegos de guerra, los cráneos, y también la arquitectura arbórea, los dibujos y las pinturas –rostros, principalmente-.

En 2005, Magdalena Abakanowicz recibió un premio a la trayectoria de vida del International Sculpture Center en Nueva York. En su discurso de aceptación del premio, definió lo que es la escultura. Dijo: “Con una continuidad impresionante [sculpture] testifica el sentido de realidad en evolución del hombre, y cumple con la necesidad de expresar lo que no puede ser verbalizado. Hoy, nos enfrentamos al mundo inconcebible que nosotros mismos creamos. Su realidad se refleja en el arte.” En esa declaración, el propósito y el significado de su obra de arte se revelan al menos parcialmente. Trabajó para comunicar lo que no puede ser dicho con palabras: la verdad del sentimiento humano, el antiguo subconsciente colectivo y la conexión eterna que la humanidad tiene con las leyes de la naturaleza.

lunes, 9 de febrero de 2026

negros personajes de goya



Basado en los inquietantes personajes de algunos frescos de Goya, fabrico unas cabezas con arcillas salvajes de Segovia y Teruel; erosionándolas artificialmente después, fingiendo el paso del tiempo a la intemperie.

domingo, 8 de febrero de 2026

la gran dama de oro de humanejos

Cerámicas de la tumba 4
Campaniforme de Humanejos
Copa campaniforme en Humanejos

En Parla, al sur de Madrid, en una loma cercana al río Humanes, se excavó este extenso yacimiento prehistórico, Humanejos, donde se han sacado a la luz más de 2000 estructuras arqueológicas, principalmente de época calcolítica, pero también del Bronce, del Hierro, e incluso un pequeño cementerio medieval. Los primeros hallazgos que se encontraron fueron restos arqueológicos de sílex que se remontan al Paleolítico. Este yacimiento fue descubierto a finales del XIX por unos caminantes franceses que dibujaban para un libro de viajes. Pero no fue hasta la construcción de la autovía A-42 y el desarrollo del polígono industrial Pau 5 en 2008 cuando el yacimiento realmente emergió. La excavación de este cementerio de tumbas cuasi circulares, comunmente llamados campo de hoyos, ha proporcionado, hasta el momento, unos 160 indivíduos inhumados en un centenar de fosas durante del III milenio a C, entre el 2500 y el 2000. El ADN nos dice que el origen de las mujeres era local, aunque en algunos casos se relacionaron con hombres venidos de la estepa europea.

Los enterramientos de época calcolítica precampaniforme, datados entre 3300 y 2500 a C se acompañan de cuentas de collar verdes, realizadas con una piedra semipreciosa, la variscita, procedente de los filones del Aliste, en el occidente zamorano, Completan el elenco material puñales de cobre, hachas, fragmentos cerámicos y otros elementos metálicos.

Entre la diversidad de estas estructuras calcolíticas, tanto domésticas como funerarias, destacan los 9 enterramientos campaniformes, datadas entre 2500 y 200 aC. Entre ellas y especialmente, la tumba 4, muestra una gran fosa circular de aprox. 3m² donde se halló en su interior el cuerpo de una mujer adulta de entre 25 y 35 años, que medía 152 cms, con una conservación excelente, que yacía en posición decúbito lateral izquierdo, adornada con 15 pequeñas chapas de oro -laminitas enrolladas- en la zona de los cabellos, 48 cuentas de collar y tres botones de marfil con perforación en V, que cerrarían sus ropajes, interpretándose todo ello como símbolos de prestigio dentro de su comunidad. También rodeada de un conjunto fascinante de ofrendas funerarias, especialmente cerámica de forma acampanada con trazas de una bebida alcohólica de cebada o trigo. 

Sobre su cuerpo se espolvoreó cinabrio, que impregnaban la práctica totalidad de sus huesos, sobre todo en la zona del cráneo tórax y extremidades superiores (esternón, clavículas y húmero derecho, cúbito izquierdo), pero también los de manos y pies. Mmineral de color rojo intenso, utilizado en la antigüedad, en enterramientos de alto estatus en la Edad de Cobre, como un pigmento ritual o símbolo de estatus. Se investiga si el uso de cinabrio en el contexto funerario de esta dama funcionaba como un agente conservante para restos humanos o textiles, debido a las propiedades del mercurio. Su presencia en el ajuar funerario, a menudo aplicado sobre arcilla o directamente sobre el cuerpo, un importante lote de vasos campaniformes con abundantes restos de cinabrio en el caso de la Dama de Oro, indica una alta posición social o un papel ritual específico dentro de la comunidad, conocido como el oro rojo en la antigüedad. Recordemos que el color rojo juega un papel fundamental en la tradición megalítica. En el estudio de Mª del Mar Jiménez Estacio se habla de polvo de cinabrio también sobre un varón, sobre prendas de mujer y en la arcilla.

Es la llamada Gran Dama de Oro, un título rimbombante para una mujer de alto estatus social en una sociedad del III Milenio a C; un periodo en el que ya se usa el cobre y en el que se inserta un fenómeno muy especial que conocemos como Campaniforme, con un alcance espacial y temporal bastante bien reconocido, por sus fósiles directores, pero cuyo significado real es aún un gran enigma, tal y como indica Rafa Garrido, uno de los investigadores mas reconocidos y codirector del proyecto que investiga, entre otros, este yacimiento, cuyos hallazgos han sido objeto de la atención de los medios a través de un artículo de Vicente G. Olaya en el Pais.

Entre sus pertenencias, se encuentra un collar con 44 cuentas de marfil, además de 15 elementos tubulares de oro que podrían haber adornado su cabello y tres botones de marfil en V, posiblemente adheridos a una capa o prenda. Además, hallaron dos objetos de cobre, un punzón y un puñal de lengüeta, que reflejan el estatus de la difunta. El ajuar que acompañaba al cuerpo se componía de excepcionales elementos de la cerámica campaniformes: Vaso y cazuelillas campaniformes, cinco recipientes de estilo liso (dos vasos, dos cazuelillas y un cuenco hemisférico, un punzón e cobre y un puñal de lengüeta de cobre.

Las dataciones radiocarbónicas ubican esta tumba en ca. 2500-2300 a.C. La excavación arqueológica de otras tumbas de Humanes pone al descubierto la existencia de cámaras funerarias hipogeas con accesos de madera. Las tumbas 2 y 9 pudieran haber sido auténticos panteones familiares expoliados y destruidos en la misma época campaniforme, en una especie de intento de borrado de la memoria de parte de los "nobles" de la época.

Parece, a la luz de recientes estudios genéticos, que además debieron existir importantes movimientos de poblaciones en esa época, llegando a sustituir individuos de origen centroeuropeo, casi por completo, a las poblaciones de lo que hoy es Gran Bretaña. La idea de que todos los pobladores varones de la Península Ibérica fueron exterminados hace 4.500 años en una gigantesca masacre colectiva ha sido planteada por la investigación genética del profesor David Reich de la Universidad de Harvard que se publicó en New Scientist en 2018. 

El Ayuntamiento de Parla estudia la posibilidad de construir un museo arqueológico donde exponer estas piezas descubiertas. Actualmente pueden encontrarse algunas piezas repartidas entre el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, y el Museo Arqueológico Regional, en Alcalá de Henares.

sábado, 7 de febrero de 2026

pasos para curar un botijo nuevo:



El botijo es un invento milenario con orígenes en Mesopotamia y el Mediterráneo oriental hace aproximadamente 5.500 años, diseñado para enfriar agua mediante evaporación en climas secos. En España, se han hallado ejemplares antiguos de hace unos 3.500 años, siendo el más  antiguo el que se conserva en el Museo Arqueológico de Murcia. Se atribuye a un destacado poblado de la cultura argárica y se estima que puede tener más de 3.500 años. Su diseño es diferente al que hoy día conocemos, ya que su forma es cilíndrica incorporando un pequeño orificio y asa en la parte superior. Su tamaño es de 11 x 9,5 cm.


El botijo enfría el agua mediante un sistema natural de refrigeración por evaporación (o sudoración), gracias a la porosidad de la arcilla (barro cocido no vidriado). El agua se filtra lentamente a través del barro y, al evaporarse en la superficie exterior, absorbe calor del interior, reduciendo la temperatura del agua hasta 15 °C por debajo de la ambiental. La capacidad habitual de un botijo de barro estándar oscila mayoritariamente entre 3 y 5 litros, siendo los modelos de 4 o 4,25 litros los más comunes para uso doméstico.

C U R A D O

Limpieza inicial:
Enjuaga el botijo por dentro y por fuera con agua corriente para quitar polvo o restos de arcilla. No uses jabón ni detergentes.

Primer llenado (eliminación de sabor):
Opción anís (tradicional): Llena el botijo con agua y añade un chorro generoso de anís transparente (o vodka). Déjalo reposar 12-24 horas, preferiblemente sobre un plato para recoger el "sudor".
Opción bicarbonato/vinagre: Alternativamente, puedes usar agua con una cucharada de bicarbonato de sodio o un chorro de vinagre blanco.

Vaciado y enjuague:
Vacía la mezcla y enjuaga muy bien el botijo con agua limpia varias veces.

Repetición:
Repite los pasos 2 y 3 (agua y anís/vinagre/bicarbonato) durante uno o dos días, o hasta que el agua ya no tenga sabor terroso.

Último llenado:
Llena el botijo con agua fresca y déjala reposar unas horas o toda la noche.

Prueba final:
Vacía el agua y, si no hay sabor a barro, ya está listo para usar. Si persiste, repite el proceso de curado.

viernes, 6 de febrero de 2026

jueves, 5 de febrero de 2026