martes, 17 de febrero de 2026

alajandro finisterre, inventor del futbolín






    
Fue el poeta anarquista que inventó el futbolito o futbolín para los niños víctimas de la Guerra Civil Española.

    Me dolía ver a aquellos niños cojitos, tan tristes porque no podían jugar al balón con los otros niños… Y pensé : si existe el tenis de mesa, ¡también puede existir el fútbol de mesa!". Fue así como en 1937, quien por entonces se llamaba Alejandro Campos Ramírez, se las ingenia para crear un rústico Taca-Taca, que alivió el dolor de la niñez víctima de una guerra brutal.

    Conseguí unas barras de acero y un carpintero vasco refugiado allí, Javier Altuna, me torneó los muñecos en madera. La caja de la mesa la hizo con madera de pino, creo, y la pelota con buen corcho catalán, aglomerado. Eso permitía buen control de la bola, detenerla, imprimir efecto, le expresó al periodista catalán Víctor Amela.

   Aunque él lo desconociese, ya existía el fútbol de mesa, de éste se diferencia principalmente porque las figuras tienen las piernas separadas -mientras que en las versiones centroeuropeas o internacionales (Estados Unidos) tienen solamente una pierna.

    Hijo del telegrafista Manuel Campos Pedreira y de Josefina Ramírez Barreiro, nació en Finisterre, y se trasladó a La Coruña a los cinco años. A los quince se marchó a estudiar el Bachillerato a Madrid. Una vez allí, la zapatería de su padre quedó en quiebra, lo que le imposibilitaba pagar la matrícula de los estudios. Por esa razón el director de la escuela lo puso a trabajar corrigiendo los trabajos escolares de los cursos más bajos, para permitirle seguir en la escuela. Soñaba con ser arquitecto, pero ofició de albañil. Su alma bohemia y busquilla le permitió conseguir un trabajo de junior en una imprenta. Al fin estaba cerca de quienes cultivaban una de sus mayores pasiones: la poesía. Fue en Madrid donde conoció a León Felipe (del que sería albacea), y con él y Rafael Sánchez Ortega editaron el periódico Paso a la juventud para venderlo por las calles.

    Por esos años se definía a sí mismo como un idealista práctico, una versión de libertario que quería crear aquí y ahora el mundo nuevo que llevaba en su corazón. Las ganas de hacer carne los ideales eran su bandera. Fue en ese contexto que estalló la Guerra Civil española.

    Una bomba hizo pedazos su casa que lo mantuvo sepultado en los escombros durante bastante tiempo y quedó con graves dificultades respiratorias y un problema crónico en una de sus piernas. fue trasladado a Valencia y de allí al aire puro de Montserrat (Barcelona), donde estuvo ingresado en un antiguo hotel, el Colonia Puig, que acogía a los niños heridos por los bombardeos de la recién declarada guerra.

En el hospital, al ver que los más pequeños no podían jugar al fútbol en el patio, es donde Finisterre tuvo la ocurrencia de que si había tenis de mesa (juego al que era muy aficionado), también podía haber un fútbol de mesaEra el año 1937. Me gustaba el fútbol, pero yo estaba cojo y no podía jugar. Fue de esta forma como, empatizando con los niños y niñas que la guerra mutiló, tomó la resolución de crear una herramienta que aliviara los amargos días de los pequeños inocentes. Con la ayuda de un carpintero vasco, Francisco Javier Altuna, que estaba en el hospital se construyó el primer futbolín, y ya en la Navidad de 1936 se empezó a hacer popular. En enero de 1937 se patenta el invento en Barcelona pero en mayo de ese mismo año Finisterre tiene que huir a Francia, cruzando los Pirineos a pie y siendo sorprendido por una enorme tormenta que hace que pierda los papeles de la patente y del diseño original.

    En 1948 se entera en París de que Magí Muntaner, que había sido compañero suyo en el hospital, había patentado el futbolín. Según Muntaner, intentó ponerse en contacto por carta pero si fue así Finisterre nunca tuvo conocimiento hasta diez años después. Al menos el catalán le dio dinero de las patentes y gracias a ello pudo poner rumbo a América Latina, donde empieza una nueva etapa para Finisterre.

    Viajó a Ecuador y se instaló en Guatemala en 1952. Retoma la poesía y perfecciona su futbolín. Tuvo que escapar a México dos años después por el golpe de Estado. Allí colabora con el poeta León Felipe y se suma a la vida intelectual de esa nación donde había encontrado amigos poetas y escritores. Allí permaneció dedicándose a las artes gráficas y a la edición. Fundó y presidió la Editorial Finisterre Impresora, desde la que editó la revista del centro gallego de México y diferentes libros de poetas, entre los que se encuentran León Felipe, Ángel Martínez Baigorri y Juan Larrea. Además fue redactor de El Nacional y editó un facsímil de la revista Galeusca y el primer libro de poemas de Ernesto Cardenal. Cambia su nombre para homenajear a su pueblo. Desde entonces y hasta ahora, sería Alejandro Finisterre.

    Durante algún tiempo intentó comercializar el futbolín por varios países latinoamericanos e incluso en Estados Unidos, donde finalmente se negó a trabajar porque tenía que tener tratos con redes ilegales. Tras muchas dificultades decidió cambiar su actividad.

    Volvió a España durante la Transición Española. Residió en Aranda de Duero, donde continuó escribiendo mientras era miembro de la Real Academia Gallega de la que era miembro correspondiente en México desde 1967. Se asombró de ver que el futbolín se había extendido tanto, aunque la gran difusión se debía a que los fabricantes valencianos asumieron el juego como propio de ellos, sin darle ningún tipo de crédito a Alejandro.

    Se trasladó a Zamora, donde gestionó la herencia del poeta León Felipe como albacea testamentario.
Allí falleció, en su casa del barrio de Pinilla, a la edad de 87 años, el 9 de febrero de 2007. Sus cenizas fueron esparcidas en el Río Duero a su paso por la ciudad de Zamora y en el Atlántico, en Finisterre.

    Finisterre fue un gran inventor que no sólo diseñó el futbolín al que jugamos hoy en día sino también otros artilugios como un pasa-hojas mecánico para pianistas y hasta 50 inventos más. Pero al coruñés no le acababa de gustar ser conocido por ello. Él fue un poeta que consideraba que lo que escribía solamente son versos y alguien que se volcó principalmente en editar las obras de los demás, especialmente de los escritores exiliados y todavía más de autores gallegos.

lunes, 16 de febrero de 2026

cabeza arqueológica


Mezcla de greses PRAI, Monforte4 y reciclado rojo. Pieza bruñida para compactar.

domingo, 15 de febrero de 2026

apuntes sobre piezas cerámicas antropomorfas de la cultura jomon


Flipo con toda la simbología jomon, uno de los primeros pueblos originarios de Japón, sedentarios antes del Neolítico, y la importancia que dan a la figura humana en su cerámica. Pueden verse cientos de piezas en Instagram, en @jomonzine.

sábado, 14 de febrero de 2026

viernes, 13 de febrero de 2026

eugène dodeigne













Eugène Dodeigne, nacido en 1923 y fallecido en 2015, fue un escultor y dibujante francés vinculado al movimiento artístico abstracto. Es conocido por su trabajo en Bondues (Nard-Pas-de-Calais), donde vivió y trabajó, y por su técnica de esculpir con piedra fracturada, dejando en la obra la huella del trabajo realizado. Las esculturas de Dodeigne están hechas principalmente de piedra y son bastante grandes, alcanzando en ocasiones hasta dos metros de altura con base, como la escultura Como una columna, creada en 1982 y subastada en De Vuyst en 2003 por 57.000 €. Su obra posee características distintivas, en particular el uso de la piedra fracturada, que crea una tensión entre superficies lisas y crudas. La humanidad se sitúa en el centro de su temática y, a través de su técnica, intenta transmitir la complejidad e imprevisibilidad de la psique humana.

Eugène Dodeigne nació en 1923 en Rouvreux, provincia de Lieja. De joven, se mudó con sus padres al norte de Francia. A los 13 años, comenzó a aprender el oficio de escultor con su padre, cantero. Su padre lo animó a tomar clases de dibujo y modelado, primero en la École des Beaux-Arts de Tourcoing y luego en París. Allí, se convirtió en aprendiz del escultor Marcel Gimond , una experiencia que resultó ser una revelación para Dodeigne.


En 1952, la Galería Marcel Evrard organizó su primera exposición individual. Esto marcó el inicio de su reconocimiento nacional. A principios de la década de 1960, conoció a la escultora Germaine Richier . Gracias a su apoyo, se adentró en el mundo artístico de la época y participó en el Salón de Mayo hasta 1965. Numerosas exposiciones le siguieron en Francia, especialmente en la Galería Jeanne Bucher, así como en otras ciudades europeas como Berlín, Róterdam y Bruselas. Su carrera adquirió entonces una dimensión internacional.

La década de 1970 marcó un giro en su estilo hacia el monumentalismo, en particular con la obra El Grupo de los Diez, actualmente en la colección de la Fundación Prouvost Septentrion. Este mismo período también vio el desarrollo de esculturas destinadas a espacios al aire libre. La obra de Dodeigne está representada por varias esculturas en parques de importantes ciudades, como Roubaix, Lille, Dunkerque, Grenoble y París, en el Jardín de las Tullerías.

En 1985 participó en la Bienal de París y tres años más tarde, en 1988, el Museo Rodin organizó una exposición en su honor.

El arte de Eugène Dodeigne se puede dividir en dos períodos: el primero con obras abstractas y el segundo con obras pertenecientes al estilo despojado. El período inicial estuvo influenciado por Constantin Brancusi y Jean Arp. Ambos introdujeron en Dodeigne la idea de que la piedra es fuente de tensión a través de la relación entre su superficie y su volumen. Dodeigne utilizó la técnica de la fragmentación de la piedra para crear una figuración abrupta. El segundo período se inspira en Germaine Richier y Alberto Giacometti , en particular en su técnica de eliminar formas familiares, pero con muy pocos detalles. En la obra de Dodeigne, esto se traduce en un nuevo uso de la piedra negra de Soignies y en la creación de formas más finas, precisas y realistas.

Su participación en la Bienal de París en 1985, en una exposición en el Museo Rodin en 1988, su participación en los Campos de Escultura en 1995, en Made in France en el Museo Nacional de Arte Moderno en 1996, y su presencia en el nuevo parque de Esculturas en los Jardines de las Tullerías en 1999, una exposición en la Fundación de Coubertin (Saint-Rémy-lès-Chevreuse) en 2002, confirman la creciente importancia que Dodeigne ocupa en la historia de la escultura de la segunda parte del siglo XX.

jueves, 12 de febrero de 2026

bares de madrid









Bar La Embajada, frente al mercado de San Fernando, en Embajadores; Bar El Valle,en Sebastián Herrera, frente a la sala Caracol; Bodegas Casas, en la avenida Ciudad de Barcelona; el Bar Menéndez, dentro del mercado de Santa María de la Cabeza; la nueva taberna Garibaldi, en Miguel Servet; bar Alegría 3.0, en el Puente de Vallecas; La Ley Seca, en Santa Isabel y la cafetería Dixie, en la plaza de Santa Cruz.

miércoles, 11 de febrero de 2026