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martes, 26 de septiembre de 2017
araucarias en la piscina
A este árbol prehistórico su nombre le viene de la región de Arauco, en la Patagonia, donde los mapuches pehuenches lo consideran sagrado y cosechan sus semillas. Ellos la llaman pewén y es la variedad araucana. Y el resto de chilenos pehuén, para los que es su árbol nacional. Es propia del hemisferio sur, aunque los científicos aseguran que habitó el nuestro antes del Cretáceo. Aquí ahora solo hay individuos aislados traídos para la ornamentación de jardines. Las del dibujo son de la variedad columnaris.
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sábado, 23 de septiembre de 2017
miércoles, 13 de septiembre de 2017
la playa de la guardia
Entre el peñón de Salobreña y la valla de la azucarera del Guadalfeo, se extiende esta playa de chinatos en una franja entre el mar y los cañaverales. Cuanto más nos acerquemos a La Guardia más bajará la edad media de los bañistas. En los dibujos se ven los bares de La Guardia en primer plano, el Rufino y el Manolo, detrás la azucarera, y detrás La Caleta y los chalets repartidos por la montaña.
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martes, 12 de septiembre de 2017
la churrera de salobreña
La churrería del mercado de Salobreña tiene unos churros de forma irregular con poca grasa y riquísimos. Como va tanta gente, tienen sus propias normas. Es inútil pedir nada hasta que hayan despachado al anterior. Uno se mantiene en silencio hasta que la camarera te pregunta qué quieres. Una vez comprendido este asunto, me siento en una banqueta y saco mi cuaderno esperando mi turno. Cuando llega mi pedido dejo la labor y mojo los churros en el café, dejando la taza a la mitad para acabar mi tarea. En esto que llega un cagaprisas resabiondo de esos que se traen las leyes de su barrio y se pone detrás de mí, insistiendo en pedir su comanda a destiempo. Me pregunta si he terminado, viendo mediada la taza, y hace unos extraños sonidos jugando con el aire en su boca. Me dice que esto no es un colegio, ni la barra un pupitre, que deje sitio a los demás, refiriéndose a él mismo, en vez de ocupar la barra con mi cuaderno. Le digo que, que yo sepa, no está prohibido dibujar en los bares. En este lance, la churrera deja sudorosa de freír, se asoma por la ventanilla de servicio y sale rauda por la puerta. Se acerca a mí y con voz alta me dice: puedes estar todo el día dibujando si quieres, el negocio es mío. Y a los churros, estás invitado.
lunes, 11 de septiembre de 2017
el peñón y la bahía
El peñón de Salobreña divide la playa en dos: la de La Guardia, del peñón a la pedanía de La Guardia, justo hasta la cerca de la azucarera, y la del Molino, donde se bañan los que vacacionean en las urbanizaciones. En esta parte de la playa, uno puede sentarse a comer espetos de sardinas riquísimas o simplemente meditar observando las luces de los hoteles de Almuñécar al fondo, con el sonido de las olas.
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domingo, 10 de septiembre de 2017
sábado, 9 de septiembre de 2017
salobreña desde la playa de la guardia
Agarrado a un gran peñón junto al mar, cuyo lado que mira a éste está cortado violentamente, está este pueblo blanco de estrechas callejuelas árabes lleno de plantas y flores, rodeado de cañaverales, que poco a poco están siendo esquilmados para crear nuevas urbanizaciones y explotaciones agrícolas. Entre Almuñécar y Motril y modelado por el río Guadalfeo, el peñón parece que fue una isla en el Neolítico y la vega fértil que lo rodea era una bahía. Ahora es tierra fértil traída del río y sedimentada. Los fenicios crearon aquí una factoría metalúrgica en el siglo VIII antes de Cristo, la Selambina, que en el siglo IV, con la ocupación romana, se llamaría Segalvina. En la época nazarí, en el siglo XIV, fue una Madina, de la que dependían diversas alquerías, cuyo cultivo principal era la caña de azúcar (dado su clima subtropical, con unas temperaturas en invierno de 12 a 24 grados), y también el comino, el plátano y algunas legumbres. Los Reyes Católicos lo conquistaron a través de Francisco Rodríguez de Madrid en 1489 (ellos llevarían su caña de azúcar a América en el segundo viaje de Colón). La ciudad quedó despoblada con la expulsión de los moriscos, que siguieron ocupando las alquerías. En el siglo XVI la industria del azúcar aún era importante, hasta que en el XVIII fue sustituida por el algodón. En el XIX resurge la caña de azúcar, que se procesa según los adelantos de los ingenios cubanos. En unos terrenos de La Caleta de Salobreña, junto al mar, Don Joaquín Agrela Moreno construye la fábrica Nuestra Señora del Rosario, cuyo edificio aún se mantiene en pie. La expansión del pueblo, ya en el siglo XX, supone la destrucción de su muralla. El boom turístico de los sesenta, no afectó demasiado su fisonomía, solo su expansión hacia La Cañada. Es en los años 80 cuando se empiezan a crear las urbanizaciones de la playa del Molino y su aumento de población hasta los más de 10.000 habitantes actuales.
En el dibujo se ve Salobreña desde la playa, mostrando su cara cortada verticalmente y con el castillo agarrado en su costado izquierdo. Es un castillo fruto de multitud de transformaciones desde una primera fortaleza del siglo X. Sus funciones siempre fueron de defensa militar; pero en el periodo nazarí fue también palacio y prisión real. Abajo está la vega formada por los sedimentos del Guadalfeo, que va hacia la izquierda, donde empezamos a ver las residencias veraniegas y urbanizaciones de La Caleta, una pedanía de Salobreña, subiendo por la montaña.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
salobreña
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