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jueves, 26 de noviembre de 2020

el último libro de eduardo


Hacía varias semanas que no iba al pueblo. Al llegar a la casa, lo primero que hice fue mirar el buzón. Un vuelco me dio el corazón cuando vi un pequeño paquete de Lisboa enviado por Eduardo. Lo abrí nervioso. Dentro había un hermoso librito negro lleno de retratos de conocidos sentados en aquel sillón que encontrara un día en la calle. Ese estilo rápido e imperfecto, como él lo llamaba. Bonito y emocionante a la vez. En las primeras páginas, junto al título, hay una dedicatoria escrita con bolígrafo negro. Con letra nerviosa, casi garabateada, dice: Para José María. Te envío mi último proyecto. Literalmente el último. Un abrazo, Eduardo Salavisa.

lunes, 13 de mayo de 2019

el cuaderno de abrantes publicado


La Cámara Municipal de Abrantes, Portugal, con la colaboración de la Ordem dos Arquitectos Secçao Regional do Sul, ha editado un librito con los dibujos que hice en esta ciudad en abril del año pasado y que fui publicando diariamente en este blog.  El texto es de Bruno Vieira Amaral  y el diseño de Edgar Rei y la Cámara. No pude asistir a su presentación en la Biblioteca Municipal António Botto, por lo que estoy deseando tenerlo en mis manos y hojearlo.

jueves, 20 de septiembre de 2018

prolífico eduardo

Seguimos sintiéndonos felices cuando vemos el buzón lleno. Y más aún con esos paquetes de Eduardo Salavisa, que sabemos nos llevarán de viaje. Incansable Eduardo con sus pequeños cuadernos en el bolsillo. Mientras nosotros, a veces, nos cansamos de no verle sentido, imperturbable Eduardo sigue adelante amando los dibujos, amando los cuadernos. Viviendo para los cuadernos.

desenhador do quotidiano

miércoles, 21 de junio de 2017

eduardo comparte sus cuadernos


Como pasara en otros tiempos, el cartero me llena el buzón de alegría. Eduardo Salavisa me ha mandado esta síntesis publicada de sus cuadernos de América Latina. De lo que queda de ellos, pues le levantaron una mochila con los seis cuadernos rellenados de México a Colombia, mientras se quedó dormido en la estación de buses de Pasto. Y es que en los viajes no conviene relajarse, pues es cuando perdemos ese punto de alerta, cuando pasan estas cosas. Para mí, los últimos días de viaje, a partir de las dos semanas, son los más peligrosos, pues estamos en ese punto en que la felicidad nos afloja la tensión. Fue en estos días cuando abandoné en un banco de La Habana un cuaderno sustancioso con dos viajes a Cuba y una especie de diccionario visual de soneros cubanos y en un banco de Uyuni un cuaderno con los relatos y dibujos que había hecho de La Paz hasta allí. Afortunadamente acababa de autoenviarme por correo en La Paz, a la dirección de mis hermanos, un cuaderno grueso que había rellenado desde Quito hasta la capital boliviana, junto a unos coches de madera y hojalata que hacían con sus manos los presos. Reconozco esa especie de angustia y desazón de no saber qué hacer en un país extraño a la vez que vamos idealizando injustamente el contenido del material perdido. Yo huí de Bolivia esa misma noche y atravesé la frontera de Argentina, mientras trataba de quitarme de la cabeza aquellos dibujos de La Paz, Sucre, Potosí y el salar de Uyuni, autoconvenciéndome de que lo importante era el viaje, y aún quedaba mucho por delante.

Ahora vuelvo a disfrutar muchos lugares recorridos desde la mirada de otro viajero, con una idea del viaje parecida a la mía, en la que no se va ningún sitio sino que se hace un camino, día a día. Los cuadernos de Eduardo están llenos de instantáneas, de pequeñas y rápidas anotaciones con la frescura del viajero sorprendido sin ninguna misión de antemano, con la libertad del boceto privado, con la invisibilidad del reportero. Es algo que me extraña, que sabiendo que algún día los publicará, pueda conseguir esa frescura de lo efímero, de lo que muere al instante y nos concede la libertad. Creo que el saber que otros lo verán condiciona la frescura del cuaderno, lo va haciendo más decorativo, más estético, más pretencioso, hasta perder su esencia. Eduardo consigue que no suceda (creo que ayuda que sepamos que hay una selección de páginas elegidas).

Gracias. Y vete aligerando la mochila, mandando los cuadernos por correo, igual que lavamos la ropa, nos negamos a comprar objetos y vamos tirando por el camino todo lo que no es necesario.

jueves, 5 de noviembre de 2015

cuaderno de la india en casablanca

Mis vergüenzas expuestas en el Instituto Cervantes de Casablanca a tamaño pantalla de cine. Como para escribir cualquier tontería en el cuaderno y dibujar sin miedo al qué dirán. Como para publicar los cuadernos sin ton ni son en este indecente blog.

martes, 28 de enero de 2014

gente en los bares de osuna





Casi todos estos dibujos los hice en los descansos del curro para el libro que aparece a la izquierda, un encargo del Grupo Pandora de Sevilla, pero finalmente muchos de ellos aparecieron publicados en él. Como expliqué en la entrada anterior sobre estos dibujos de Osuna, su gente era la que más me interesaba y no había aparecido en los números anteriores de la colección. Me sentí agradecido de que posaran para mí y, de aquellos que los recordaba, puse sus nombres.

lunes, 27 de enero de 2014

gente de osuna 4










Por encargo del Grupo Pandora y para la publicación del número 10 de su colección De Osuna y sus olivos hice estos dibujos durante una estancia de varios días en Osuna. Al ser un libro coeditado por el Ayuntamiento y la Cooperativa Santa Teresa querían algunos edificios e instalaciones. Pero yo había decidido dibujar a la gente que la habita, por lo que decidí hacer retratos con los edificios o instalaciones donde trabajaban al fondo.
Hice muchos dibujos y con desigual calidad, la mayoría de ellos en persona, aunque algunos edificios de fondo los había fotografiado y los terminé en la habitación que me habían asignado en el impresionante hotel situado en el Palacio del Marqués de la Gomera, del que también dibujé a sus empleados.

gente de osuna 3