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lunes, 22 de julio de 2013

st. malo y st. michel




Visitamos estas dos ciudades fortificadas y los pueblos y playas que los separan, ambas restauradas para el turismo. St. Malo es una ciudad de granito metida en el mar. Calles estrechas y murallas. Hay escaleras para salir a la playa y restaurantes colgados. Comemos oyendo a tres jóvenes cantando canciones de Édith Piaf con saxo y caja tocada con escobillas.

Los pueblitos con playas de agua que no llega a los tobillos. Ya en Normandía, llegamos a St. Michel. Hay tanta gente en la calle que parecemos Indiana Jones y la guapa de turno en mercado musulmán. La visita a la Abadía merece mucho la pena. La marea está baja y estamos en una explanada gigante de arena. En los equinocios hay una diferencia de 15 cms de altura en 20 kilómetros.

Disfrutamos en esta especie de monasterio de tres pisos extraño y enigmático que tiene su origen en un pequeño oratorio en la cúspide de un pequeño monte, esta isla de piedra, dedicado a San Miguel porque se apareció a un obispo normando en tres ocasiones, hasta picar su cabeza para hacerle ver que no era un sueño sino un pedido en regla (el cráneo horadado del obispo Saint Aubert está en el Tesoro de la Iglesia de St. Gervais d'Avranches). St. Michel es el lugar de máxima peregrinación de los franceses (3 millones de visitas), aunque es tan cara la entrada a la Abadía que solo entra un tercio la visita. Su coro mira al nacimiento del sol, a la ciudad de Jerusalén.

A 180 kilómetros está Caen, la capital de Normandía, nuestro destino. El hotel, de dos estrellas, está a las afueras.

Gastos: 17.523 ptas. Gastos acmdos: 111.314 ptas. Dos personas.

domingo, 21 de julio de 2013

côtes d'armor et de granite rose



Nos desviamos de la carretera para ver los famosos recintos parroquiales, recintos vallados en piedra con una abadía, cementerio anexo, un osario para ir dejando plazas libres y una pequeña capilla funeraria que ahora se usa para la venta de souvenirs. Arco de entrada y una cruz en un calvario. En toda Bretaña y Normandía los techos son de madera policromada, para quitar peso a la estructura.

Morlaix. Casi totalmente destruida en la Segunda Guerra Mundial. Vemos la famosa Casa de la Reina, de madera. La entrada tiene un hermoso patio que llamaban el farol porque no tenía luz exterior y se iluminaba con la gran lumbre de su chimenea. Escalera de roble tallado de 18 metros. Un acróbata se mantiene en equilibrio encima de un tonel. El viaducto por donde pasa ahora el tren rápido. Iglesia de St. Melaine y las escaleras circulares en el sentido de las agujas del reloj. Desde arriba se ve la ciudad.

St. Michel en Grève. Inmensa playa donde el agua no tapa ni los tobillos en kilómetros. A la vuelta no hay arena, el agua lo cubre todo. Un montón de pájaros se comen los bichillos de entre el barro, tienen el pico largo.

Conseguimos llegar a Port Blanc, lo mejor del viaje. Allí nos bebemos una cerveza en una terraza mirando el ocaso bajo una paz pasmosa. La luz es amarilla y unos chavales se bañan. Todo tiene el aspecto de domingo por la tarde en el que no hay nada que hacer excepto pasear. Delante tenemos una montaña de rocas con una pequeña ermita arriba y en su cruz una gaviota. Barcos de vela muy repartidos por el mar y un montón de islas como barcos de piedra. El agua totalmente transparente. Se está muy bien, como en una bóveda suena el agua y las voces de los chavales, como un recuerdo en el presente. Una bóveda en el coco donde suena el pasado.

Vamos en barco a la isla de Gréart, en la Costa de Granito Rosa. Dos islas unidas con un puente. La segunda aún más salvaje. Una casa de piedra y una escuela municipal de vela y buceo. La policía va en bicicleta. Comemos en la playa. La marea sube mucho el agua y levanta todos los barcos que descansaban en la arena. El largo malecón que atravesamos para coger el barco ha desaparecido. Solo se ve el palo blanco, como un nilómetro.

Recorremos varios pueblos antes de llegar a Treguillé. Los niños hacen patatas asadas en los puertos. Paseo sobre las piedras de granito rosa. Veo algunas más redondas, más esféricas, y me agacho a recogerlas como monedas valiosas.

5 días de viaje. Gastos. 16.012 ptas. Gastos acmdos: 93.791 ptas. Dos personas.

sábado, 20 de julio de 2013

la costa bretona y una cena de rechupete




Hoy recorremos el Concejo de Finisterre, concretamente el Parque Natural de L'Armonique donde pueden verse los búnkeres que plagan la costa desde la Segunda Guerra Mundial. Lagartos y lagartijas vemos mogollón, tanto verde solo puede esconder tropecientos animales. Acantilados muy hermosos y playas anchas de fina arena.

Detrás de la Punta de los Capuchinos aparece una playa inmensa con puntitos que se mueven. Detrás está Camaret sur Mer, un pueblo rebonito mirando al océano. Enfrente justo del paseo maritímo, antiguas construcciones de lo que fuera en guerra un aeropuerto de hidroaviones. Una iglesia preciosa de piedra color albero con tres naves de cañón y un pequeño retablo de madera policromada del XVI frente a una fortaleza de cuatro pisos, el último abuhardillado.

La Punta de los Españoles es una fortificación construida por los paisanos interesados en controlar el puerto protestante de Brest. Especialmente bonita la Punta de Pen-hin con sus formaciones rocosas y la enorme playa de Morgat con una roca gigante que se levanta del centro. Châteaulin es una ciudad pequeña alrededor del Río L'Aulne, navegable y canalizado entre dos paseos de árboles. En una terraza nos bebemos unas cervezas pensando en volver a Brest.

El Hotel Continental está muy bien y bien colocado. En recepción tenemos un billar francés de uso gratuito y en los alrededores están los restaurantes que recomienda la Guía Michelín. Nos recomiendan La Fleur de Sel, en la calle Lyon, enfrente del Conti, que es el restaurante de nuestro hotel. La Crêperie Moderne, de 1920 y en la calle Algeciras nº34, no es cara, por lo que van muchos jóvenes a cenar. El ambiente nocturno está en los bares de la calle Siam, al lado del hotel.

En Fleur de Sel cenamos escalopes de foie con manzana confitada, pescado con verduras y algas y solomillo de buey con salsa dulce. Todo para rechupetearse los dedos. De aperitivo, una sopa fría de mejillones riquísima. Me pido dos copas de un vino delicioso, un Chateau La Croix Bel Air del 97, por el que me llevan 260 francos, más de 5.000 pelas sin IVA, una clavada al paleto de Siudarral. Lo cierto es que comemos de maravilla, difícil de superar, y nos ponen un rico café con pastas y tejas.

Como cosa curiosa, la cisterna de retrete tiene dos botones para expulsar el agua, con más o menos cantidad de agua, para usarlos dependiendo de lo que hagamos. Un buen invento.

4 días de viaje. 1.826 kms. Gastos: 23.567 ptas. Gastos acmdos: 87.780 ptas. Dos personas.

viernes, 19 de julio de 2013

bordeaux-brest

Salimos de Bordeaux por las viñas de Cognac, Saintes y Niort, que es un pueblo inmenso que rodeamos para coger la ruta de Nantes, pasando por pueblecitos con canales. Es la Venecia Verde, Bernat, donde nos encontramos con un grupo de jóvenes españoles.
Nos perdemos en las circunvalaciones de Nantes, que es una ciudad muy grande. Una señora muy simpática nos hace un plano muy apañao por el que logramos salir hacia Vannes, en el Golfo de Morbihan, donde hay muchos emplazamientos megalíticos, dólmenes y formaciones de menhires.
Nos desviamos a la costa hacia la villa de Carnac. Allí vemos la iglesia de San Cornelio, patrono de los animales cornudos, el museo prehistórico, celtas, galos, romanos y bretones, les Alignements de Menec, que es una impresionante alineación megalítica de unos cuatro mil menhires, con inscripciones, en líneas paralelas y algún que otro dolmen. Allí mismo nos comemos unos embutidos y un helado.
Nos acercamos a La-Trinité-sur-mer, un puerto de recreo lleno de veleros, con mucho turista y mucho pijo. Estoy cansado de coche y tengo que tomarme un apestoso café ejecutivo, malo y caro. Tras cruzar un inmenso puente metálico estamos en Brest. El hotel está en una plaza bonita en el centro de la ciudad junto a la Rue de Siam. La ciudad está vacía. Esta Europa que se dedica a trabajar y luego a trabajarse la casa me resulta seria y aburrida, muy preocupada por su estética y muy lejos de mi idea de la felicidad.

3 días de viaje. 1.637 kms. Gastos: 18.444 ptas. Gastos acmdos: 64.212 ptas. Dos personas.