A mí me gustaba verlo y oirlo en la tele, porque era como hablar con un viajero que acaba de recorrer el país que tú vas a visitar (como vivimos en un permanente engaño, necesitamos de esta gente que ha comprendido los mecanismos del mundo, de esta vida).
Cuando muere un viejo, muere un guía. Con la muerte de José Luis hemos perdido aquel que nos cruzaría el desierto y, tras la cadena de montañas, nos llevaría a aquella ciudad donde pasarían aquellas cosas en las que habíamos soñado.
