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jueves, 4 de julio de 2019
lisboa cotidiana
Quien camina por la ciudad proveído de un cuaderno y de algo para dibujar guarda el gesto de registrar, tanto de la posibilidad de sorprenderse. Dibujar y ver son, entonces, movimientos casi unísonos, el primero permitiendo el segundo, ambos derivados del movimiento por la ciudad, de la curiosidad que motivó la parada en un determinado lugar, de la voluntad de mejor percibir un frontón, una ventana, un mercado, una plaza llena de gente.
Las siete miradas sobre Lisboa son siete formas distintas de detener el tiempo en la página o de registrar el recorrido, tal vez. Los dibujantes que aquí comparten sus diarios gráficos están atentos a los movimientos de la gente, a la presencia de los edificios, a los ritmos del ocio, al diálogo entre edificios modernos e históricos. Hay, sobre todo, una ciudad que respira sorprendida por el gesto del quien quiere guardar en el papel lo que ve.
Cuaderno de Lisboa, Ediçoes Afrontamento, Porto 2019, es un proyecto recién salido del horno de Eduardo Salavisa para que siete dibujantes y cuadernistas que viven y trabajan en Lisboa vean como viajeros el escenario de su rutina y, a la vez, muestren su manera de explorarla, su mirada personal. Eduardo, Felipe Leal, Joao Catarino, José Louro, Pedro Cabral, Rosário Félix y Teresa Ruivo han escogido su itinerario y materiales para plasmar esa Lisboa que les interesa.
(El texto anterior es del prólogo de Sara Figueiredo)
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jueves, 28 de marzo de 2019
barbearia campos, lisboa
Fundada en 1886 por la sociedad Campos & Costa, es la más antigua barbería en activo de Portugal. En 1910, pasó el negocio en exclusiva a uno de los socios: José Augusto Campos, que murió en 1922, pasando posteriormente a su familia. Aquí se han pelado, afeitado o simplemente arreglado pelo, bigote o barba, grandes personalidades del país, y gente sin fama como yo mismo. Es un claro ejemplo de un país que sabe y gusta de cuidar su pasado (solo hay que visitar la guantería Ulises, a unos metros, o ese montón de preciosas cafeterías repartidas por Portugal).
Hace pocos años, nos dio un gran susto con su cierre debido a la rehabilitación del edificio; pero todo acabó satisfactoriamente cuando en 2016, un año y medio después, abrió otra vez sus puertas con una apariencia parecida. Solo notamos unos cambios en los muebles y luces; pero se mantuvieron su clásicos sillones, encimeras y los lavabos de mármol de carrara; y los viejos archeles pasaron a a un lugar especial para ser expuestos. Incluso luce su primer rótulo de Cabelleireiro, con esa vieja grafía que incluye dos eles.
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viernes, 20 de abril de 2018
algunos museos de lisboa

Aprovechando que es el Día Internacional dos Monumentos e Sitios, dedicamos el día a los museos cercanos a Belém: El Arqueológico, el de Arte Popular , el Etnológico y el Jardín Tropical. Del primero me sorprenden los grandes guerreros de granito, lusitanos galaicos de Vila Real de la segunda Edad de Hierro, de unas dimensiones impresionantes, y los textos escritos en piedras de la Edad de Bronce, con los tipos tartésicos. El segundo me decepciona creyendo que tendrá una hermosa colección de figuras portuguesas. Lo que hay son nuevos diseños de artistas relacionados con la agricultura. Bonitos y ocurrentes pero. Me explican que lo que yo quiero ver está en el Museo Etnológico; pero allí encuentro una figuras maravillosas de Asia y África, y muy poco portugués. Qué pena, yo sé que Portugal tiene grandes artesanos. En cuanto al Jardín Tropical, fundado en 1906 con el nombre de Jardín Colonial como centro de información sobre la agricultura colonial, está muy descuidado, especialmente el Jardín Oriental y muy contrastado con el cuidado jardín francés de los Condes de Galheta.
El frío del aire acondicionado de los museos me constipa y vuelvo mocoso a casa. Vamos a la Casa de la India y nos pedimos ese mero a la brasa. Charlamos con una pareja de españoles que están de trabajo. Nos relamemos y empiezo otro cuaderno con la gente de la casa de comidas. Para cuando llego a los vecinos ya se han convertido en japonesas. Este restaurante tiene una rotación flipante. Corren más que yo.
En casa como fruta y enseguida me acuesto.
En casa como fruta y enseguida me acuesto.
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jueves, 19 de abril de 2018
turistas en la sopa de rita
Parece que hubieran soltado las ovejas de esos barcos gigantes a pastar por Lisboa. En la Sé, de charleta con el cordero de San Juan, en los miradores tomando la sombra de los pinos. En el de Graça miran consternadas los dibujos de los azulejos llenos de martirios. A alguien le cortan las tetas. La censura borró sus caras. Luego pastan en el jardín salvaje del claustro. Siguen las estrellas de los Serra en rua Ntra. Sra. del Monte. Y en la iglesia del mismo nombre sacan los móviles y se estorban unas a otras para la misma foto. Bajan las empinadas calles de la Morería, donde nunca hubieran entrado. Las tascas han desaparecido y venden frangos de Portugal y pequeños tranvías y sardinhas de cerámica. Echaron a los árabes de Martim Muniz y a los banglas y chinos, y está lleno de ovejas comiendo fajitas y algo que dicen ser ceviche pero que el pescado está hecho y ni han olido limâo patrás coño que ya está bien. Ovejas con los ojos como platos en la iglesia quemada de los Dominicos. En el elevador para llenar la praça do Carmo como redil con impertérrito gnr espada en alto. En las cafetarias de robustas columnas. En el tranvía, donde ya solo hay ovejas y el conductor se cansa de traerlos y llevarlos sin nadie que pida pare que me quiero bajar.
Y otra vez el río con el vaivén de las olas y las mareas de tan cerca de la mar océana. Las olas suaves mientras cantan despacio por unas monedas cuando el sol se agacha y alarga las sombras. Entonces compramos vino tinto douro y cenamos con Rita y Eduardo en su nueva casa, y entre las gambas aparece algún turista pringado de curry que con cuidado apartamos como una espina. Todo esto, antes del chocolate, y mucho antes que esas ovejas chillonas y alcohólicas nos arruinaran las noche.
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miércoles, 18 de abril de 2018
de santarém a lisboa

Por la mañana paseamos por Santarém. Mujeres de negro con velo todavía, creo que son gitanas. De lo visto destacaría el mercado, actualmente en uso y con una fachada completamente forrada de azulejos, y el Museo Diocesano, en la Catedral. Aunque todos los santos son especialmente graciosos, ellas bastante gordas y ellos flacuchos excepto San Blas que está de buen año, yo destacaría una Piedad del siglo XV, con un sabor popular rozando lo naïf.
Pronto llegamos a Lisboa por la autovía. La casa que hemos elegido para unos días es espectacular. Un edificio antiguo restaurado manteniendo muchos elementos de su pasado. Nuestra habitación da a dos calles y tiene tres ventanas. El sol la ilumina. El suelo es de madera, de toda la casa. Al lado hay un salón chulo y un recibidor. Los techos muy altos.
Combinan muebles nuevos y antiguos. Hay fotos recortadas pegadas en las paredes. Pájaros que vuelan, niños saltando a píndola o levantando cometas. En recepción hay un ping pong y una sala de lectura. Nos gusta mucho. Está junto al Mercado de la Ribera, muy cerca de la Plaza de Comercio, junto al Tajo.
Comemos en el Mercado. Está lleno de turistas. Es caro y malo. Subimos al Chiado y tomamos café con una tartaletas de almendras riquísimas. Desde la última vez que vine, hay mucha más gente por las calles. Esto se está poniendo imposible. Afortunadamente vemos que sigue la Casa da India. Mañana caerá un peixe del Atlántico, la garoupa grelhada, a la brasa. Esperemos que continúen los precios de antes. Camino del Noobai Café, vemos la explanada frente al Museo de la Farmacia repleta de gente. Las chicas bailan y unos mendas con rastas tocan y cantan. La cerveza circula a litros. Con el Tajo al fondo. El sol calienta, se está bien.
Bajamos al Chiado. Dibujo A Brasileira otra vez, delante de un galâo. Todo el mundo salió a las terrazas y aquí dentro se está tranquilo. Hay una chica guapísima con rasgos bengalíes. Es una pena que haya acabado el dibujo y ya no me quepa. ¿De qué me vale ser un artista si no puedo dibujar chicas guapas, ni representarlas en punto de cruz, ni tridimensionalmente con fichas de Lego? Beni le hace una foto. Después vamos a Rossio y recorremos las calles cuadriculadas hasta la Plaza del Comercio, que sigue llena de cables del tranvía y su cuarta pared es nuestro querido río.
miércoles, 28 de marzo de 2018
un paseo por el río tajo
El próximo proyecto de viaje es seguir el río Tajo desde Talavera de la Reina hasta Lisboa, pasando por sus parques naturales: Monfragüe, Parque Natural Tajo Internacional, Sierra de San Mamés y la Reserva Natural de la Biosfera entre Entroncamiento y Santarém. Aprovechando mi visita a Abrantes.
domingo, 17 de julio de 2016
peluquerías de lisboa
La Barbearia Campos, un verdadera joya en el Chiado, se ha trasladado provisionalmente. La tercera foto es de un fragmento del cartel de la peluquería Salao Triunfante.
martes, 5 de abril de 2016
lunes, 7 de marzo de 2016
sábado, 5 de marzo de 2016
viernes, 4 de marzo de 2016
josé carlos en la casa de la india
Mi nariz no es portuguesa, es francesa, dice este portugués jubilado de la Universidad Carlos III de Madrid, que ahora vive en Murcia. Su abuelo francés vino como ingeniero de caminos cuando esta profesión aquí no existía. De vez en cuando, vengo a comer a Lisboa, aquí se come muy bien, pedid peces grandes del Atlántico que no pueden criarse en cautividad como la garoupa, nuestro mero, aquí todos los hacen a la brasa.
Y así fue, la garoupa grelhada y el robalinho a la brasa estaban exquisitos, deliciosos. Y así es como puedes comer de maravilla por 10 euros en Lisboa. En la Casa da India, Rua de Loreto 49-51. Muy aconsejable.
En esta época, también se hace la Lampreia en la Antiga Casa Faz Frio, una casa de comidas sencilla de suelo de piedra y barra de madera en Rua de Dom Pedro V 96-98, desde 25 euros por persona, encargándola al teléfono 213461860.
Y así fue, la garoupa grelhada y el robalinho a la brasa estaban exquisitos, deliciosos. Y así es como puedes comer de maravilla por 10 euros en Lisboa. En la Casa da India, Rua de Loreto 49-51. Muy aconsejable.
En esta época, también se hace la Lampreia en la Antiga Casa Faz Frio, una casa de comidas sencilla de suelo de piedra y barra de madera en Rua de Dom Pedro V 96-98, desde 25 euros por persona, encargándola al teléfono 213461860.
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jueves, 3 de marzo de 2016
miércoles, 2 de marzo de 2016
miradouros
Lisboa tiene siete colinas desde donde asomarse a la ciudad. He aquí siete dibujos con siete vistas de Lisboa: Vistas desde el Mirador de Gracia hacia el Mirador del Monte, a la derecha, desde el Mirador del Monte, desde el Mirador de San Pedro de Alcántara (donde se ven los miradores del Monte, de Graça y del Castillo), Lisboa desde Cacilhas, vista desde el Mirador de Santa Catarina y vista hacia el río desde la terraza del Museo del Agua, en Amoreiras.
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