La supuesta evolución que lleva del mono al hombre, influida considerablemente por el concepto de la Gran Cadena del Ser, tiene su imagen más popular en la famosa ilustración de Rudolph Zallinger sobre "la marcha del progreso" que apareció en un libro del gran antropólogo estadounidense Francis Clark Howell. Sin embargo, esta imagen encierra dos errores. Por un lado, representa una secuencia de carácter lineal y ascendente; por otro, muestra la noción equívoca de que un antepasado nuestro pasara por un cuerpo y una locomoción similares a los de un chimpancé. Ya lo advertía el propio Darwin: "No debemos caer en el error de suponer que los antiguos progenitores del hombre fueron idénticos, o ni siquiera parecidos, a ninguno de los monos o simios actuales".
Antonio Rosas en Los fósiles de nuestra evolución, Ariel 2019
Se trata de una ilustración que apareció publicada por vez primera en el libro «El hombre primitivo» (Early man) escrito por el antropólogo Francis Clark Howell con la colaboración de los editores de Time-Life y publicado en 1965. La ilustración, que por su tamaño hubo de reproducirse en una sección plegable (que comprende las páginas 41 a 45 del libro) lleva por título «El camino hacia Homo sapiens» y fue dibujada por Rudolph Franz Zallinger, ilustrador y muralista mundialmente famoso entre otras obras por un mural titulado The Age of Reptiles que se halla en el Museo Peabody de Historia Natural de la Universidad de Yale. «La marcha del progreso» es una representación de los últimos 25 millones de años que incluye a 15 de nuestros «antepasados» alineados como si estuvieran marchando en un desfile. Muestra una idea errónea de evolución «lineal», por lo que una ilustración de este tipo no hace sino confundirnos acerca de la forma real en que se produjo la evolución humana. Hoy en día sabemos que este proceso se parece más a un arbusto intrincado que a una línea recta, y tampoco debemos olvidar las erróneas connotaciones de la «superioridad» de Homo sapiens que «La marcha del progreso» lleva aparejada.
Se han encontrado dos pequeñas puntas de lanza que ponen en duda todo lo que se daba por sentado sobre la primera colonización del continente americano. Estas armas descubiertas en una zona situada a 65 kilómetros al noroeste de la ciudad de Austin tienen alrededor de 15.500 años, lo que las convierte en las más antiguas que se han encontrado nunca en América del Norte. Esta datación indica que son anteriores a Clovis, que durante décadas ha sido considerada la cultura primigenia que llegó a las Américas. Un equipo liderado por los expertos de la Universidad Texas A&M encontró numerosas puntas de lanza, de aproximadamente entre 7 y 10 centímetros de largo, según acaban de publicar en la revista Science Advances.
"El descubrimiento es significativo porque casi todos los sitios anteriores a Clovis tienen herramientas de piedra, pero aún no se habían encontrado puntas de lanza. Estas puntas se encontraron debajo de una capa con proyectiles de las épocas de Clovis y Folsom (la que siguió a Clovis). El sueño siempre había sido encontrar artefactos de diagnóstico que se pudieran reconocer como más antiguos que Clovis y esto es lo que tenemos en el sitio de Friedkin“, apunta Michael Waters profesor de antropología y director del Centro para el Estudio de los Primeros Americanos en Texas A&M.
De acuerdo con la teoría clásica, el pueblo Clovis cruzó el estrecho de Bering desde Siberia hacia Alaska hace aproximadamente 13.500 años, aprovechando el período en que bajó el nivel de las aguas durante la glaciación. Después se fueron desplazando hacia el sur a través de un corredor libre de hielo al este de las Montañas Rocosas, en la zona oeste de la actual Canadá, a medida que el glaciar retrocedía. ”Los hallazgos amplían nuestra comprensión sobre los primeros habitantes humanos que exploraron y se asentaron en América del Norte. La colonización de esta zona al final de la última Edad de Hielo fue un proceso complejo, como hemos podido ver en el registro genético. Ahora estamos empezando a ver esta complejidad reflejada en el registro arqueológico“, concluye Waters. La Vanguardia
Fragmento de hueso ayudó a obtener la secuencia del genoma. Foto: Thomas Higham, Universidad de Oxford.
Hace más de 50.000 años, una mujer neandertal y un hombre denisovano tuvieron sexo y unos meses después ella dio a luz a una niña. Muchos siglos más tarde, en una cueva siberiana junto a las montañas de Altái, se encontraron los huesos que dejó aquella mujer híbrida, que tendría unos 13 años cuando murió. Desde hace casi una década se sabe que neandertales, denisovanos y humanos modernos tuvieron descendencia en algunas circunstancias, pero nunca se había encontrado a un hijo de una pareja mixta. La revista Nature publica el genoma del primero de estos humanos. Un equipo liderado por Svante Pääbo y Viviane Slon, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), analizó el ADN extraído de un fragmento de hueso de la joven y concluyó que la madre era neandertal y el padre denisovano. La primera vincula a la adolescente con el linaje de una especie muy conocida, a la que se atribuyen las primeras expresiones artísticas conocidas y que dejaron sus huesos y herramientas por toda Europa. Su padre la convierte en la descendiente de un grupo mucho más misterioso, conocido sólo a partir de los análisis genéticos de pequeños fragmentos de hueso encontrados únicamente en la cueva rusa de Denisova.
"Aunque todavía no conocemos la anatomía de los denisovanos, yo creo que, aunque no serían iguales, anatómicamente no serían muy diferentes", explica Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca. "Los denisovanos serían algo así como la versión asiática de los neandertales", añade.
El genoma de "Denny", como se ha bautizado a la joven, muestra que la relación de sus progenitores no era el primer cruce entre especies de su familia. El padre también tenía neandertales entre sus antepasados. El País, 22 agosto y Terrae Antiqvae
Del gran proyecto de construcción de la línea de metro norte-sur de la ciudad de Amsterdam, en que hubo que drenar el río Amstel, que fuera eje central de la ciudad, ha surgido otro gran proyecto arqueológico de recogida minuciosa y documentada de cuantos objetos se encontraron, unos 700.000 restos arqueológicos desde el Neolítico final hasta nuestros días. La web Below the Surface recoge los objetos encontrados catalogados en unas hermosas páginas minimalistas donde puede obtenerse toda la información de cada uno de los casi 20.000 objetos fotografiados.
Es una de esas webs en la que nos encanta sumergirnos y disfrutar ahondándonos hasta el principio de los tiempos. Teniendo en cuenta la gran cantidad de basura arrojada al río durante siglos y los objetos perdidos accidentalmente en el agua, el viaje se convierte en una extraña y fascinante visita a la historia cotidiana urbana en una vasta área cronólogica que va desde mucho antes de la aparición de la ciudad hasta el presente más actual. Totalmente recomendable. Below the Surface PaleoramaEnRed
En 1998 la UNESCO incluyó el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica en su prestigiosa lista de Patrimonio Mundial. Ahora, veinte años después, el MARQ conmemora esa fecha con una exposición única que conducirá al visitante por un extraordinario recorrido a través de nuestro Primer Arte, desde Altamira hasta los abrigos del arte macroesquemático del Pla de Petracos en Castells. Más de ochocientos metros cuadrados, divididos en tres salas, ofrecerán al visitante la oportunidad de profundizar en el arte rupestre tanto de la provincia como de destacados enclaves del país. El original y cuidado diseño expositivo arranca con un guiño a las Cuevas de Altamira para mostrar el arte paleolítico a través de paneles y piezas de arte mueble del norte y centro peninsular, entre las que destaca el llamado Glotón del Jarama o la placa de Villalba. A esta selección se añade otra procedente de emplazamientos de la Comunitat Valenciana como la Cova del Parpalló de Gandía o el conjunto del Tossal de la Roca de La Vall d’Alcalà. Esta primera sala culmina con una potente imagen gráfica y audiovisual de los tres santuarios alicantinos: la Cova Fosca y la Cova del Reinós en La Vall d’Ebo y la Cova del Comte de Pedreguer.
La segunda estancia, centrada en el Pla de Petracos, dejará constancia de la esencia del Neolítico y del Arte Macroesquemático, un estilo único que solo se ha registrado en la provincia de Alicante y cuya representación principal son las figuras humanas y los motivos geométricos. Los calcos de los principales conjuntos prehistóricos localizados en la montaña alicantina estarán acompañados por el vaso con el orante de la Cova de l’Or, procedente del Museo de Alcoy. Por último, la tercera sala concentra la documentación de más de veinte enclaves y está destinada al Arte Levantino y al Arte Esquemático que, en parte de su desarrollo, fueron sincrónicos. Este espacio exhibirá singulares piezas procedentes de distintos museos locales y nacionales, como el vaso de Costamar.
‘Rupestre. Los primeros santuarios’ culminará con una evocación a la influencia del Arte Prehistórico en el Arte Contemporáneo con la obra de Miquel Barceló, Il pittore a Bologna (1983), como eje principal. En este sentido, la exposición incluye otras llamadas a la creación artística como un mural de Dionisio Gázquez y la proyección de un cortometraje dirigido por éste y por Alberto Hernández. Asimismo, cabe destacar los paisajes sonoros de las salas creados por el reconocido compositor alicantino Luis Ivars.
Su cultura parece haber sido completamente igualitaria, pacífica, prospera y jovial. Sus ciudades cuidadas de muros defensivos, y en su arte no aprecian escenas de violencia (...) Asoma una cultura basada en la celebración de la vida. No hay hordas ni estados, sino poblaciones autónomas de varios miles de habitantes; se conoce la metalurgia, pero no se aplica para fabricar armas. (...) Su culto está guiado por mujeres y la descendencia pasa por la línea femenina, pero no tiene dominio sobre los hombres y la igualdad entre los sexos.
A las seis suena la alarma, a y media estamos en la plaza. Esperamos a los últimos y en coche por caminos polvorientos llegamos al Castillejo del Bonete. Es precisamente el bonete lo interesante, pues esta elevación escondía un yacimiento del Bronce con corredores subterráneos. Y es hoy justo, en el solsticio de verano, que queremos ver de qué forma está alineado con el sol.
El plano de la construcción es muy similar al de la Motilla del Azuer y su colocación, una elevación desde la que se domina una vega, semejante al yacimiento de La Encantada de Almagro. Corresponde también a la Cultura de las Motillas, una cultura sin construciones megalíticas. La profusión de túmulos con ofrendas hace pensar en un monumento funerario con cierto culto. Esto rompe la teoría de que esta cultura era arreligiosa.
Guardamos silencio por respeto a las grabaciones, los pájaros se levantan cantarines. El sol naciente está alineado con el eje de una edificación exterior al círculo que posiblemente era una especie de santuario, y entra por el lugar de la puerta; lo que es lógico pues el resto estaría enterrado, ya que era un conjunto de galerías sin luz.
El arqueólogo Luis Benítez nos explica el yacimiento y el astrofísico César Esteban nos habla de la alineación de los monumentos prehistóricos con el amanecer y el ocaso del sol en los solsticios, que lo realmente interesante es el solsticio de invierno, pues el sol sale sobre la mesa del Cambrón y que su intervalo en el año iba de un extremo a otro, por lo que servía de calendario. Finalmente el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla José Luis Escacena nos comenta que Dios era el sol, el deslumbrante, el altísimo que nunca nos falla. No es que convirtieran los astros en dioses, sino que, después, hemos convertido los dioses en astros. No eran astrólogos, eran sacerdotes. Llegan los políticos y con ellos los medios. Las explicaciones se dramatizan y se repiten para teles y radios. Finalmente, llegan las gachas con chorizo y panceta, y también el vino.
Luis, el arqueólogo, se enrolla y nos deja pasar a la cueva, centro del intramundo del yacimiento. Una galería serpentea de sala en sala hacia el interior de la tierra. Lo más es que esta galería estaba sellada. Nunca antes había entrado el hombre desde la Edad de Bronce. Allí están sus restos, sus pinturas (escasas) y su ambiente. Me emociono al bajar.
Después de visitar el castillo de Terrinches, que es un cubo de 17 metros de lado con unos muros de cuatro donde están embutidas las escaleras, comemos de tapas. Decidimos echarnos una siesta en el hostal. Por la tarde los profesores se adentran en sus temas. Luis Benítez derrumba la Motilla del Azuer como fortaleza y critica duramente la altura de sus muros (basada en una suposición) y que se haya escondido su vertiente funeraria (los restos de 200 personas). Escacena nos enseña a traducir la simbología prehistórica, la trinidad sol-luna-venus, el agua del cielo y los barcos que navegan por la cúpula celeste.
Visitamos Montiel, su castillo de barro, el delicado herido San Sebastián en la iglesia parroquial, sus calles vacías. Cenamos en la plaza de Albadalejo en un bar de bolivianos que pretenden estafarnos. Charlamos un rato con el posadero y nos metemos en la piltra.
El jueves 21 de junio a las 6:30h se partirá desde la plaza de Terrinches para ver el amanecer desde el yacimiento arqueológico de los túmulos prehistóricos del Castillejo del Bonete, con la presencia del experto en astronomía César Esteban. A las 8:00h el arqueólogo Luis Benítez de Lugo, director de las intervenciones, explicará los trabajos realizados en el yacimiento. A las 9:00 se degustarán unas gachas de almuerzo con chorizo y panceta acompañadas de vino de la tierra en el propio yacimiento. A las 17:00h se realizará una visita guiada a la Sala de Interpretación de los yacimientos de Castillejo del Bonete y La Ontavia en el Edificio de Servicios Múltiples. A las 20:00 el doctor en Astrofísica César Esteban impartirá la conferencia "Astronomía en la Prehistoria y Protohistoria de la Península Ibérica". A continuación el arqueólogo Luis Benítez de Lugo impartirá la conferencia "Castillejo del Bonete: templo solar de la Cultura de las Motillas". Ambas en la Sala Museográfica de Terrinches (Avda Castilla-La Mancha, 29, antigua Fábrica de Harinas). Además está previsto presentar en sociedad después de la reconstrucción virtual de los rasgos faciales de Luciano, el antepasado de la Edad de Bronce en Castillejo de Bonete.
Estas pinturas rojas se hicieron sobre las piedras de cuevas, abrigos o rocas al aire libre en las montañas del Valle de Alcudia y Sierra Madrona. El llamado Arte Esquemático, dentro del Arte Pospaleolítico, se caracteriza por su profundo nivel de abstracción, que denota un complejo desarrollo intelectual y por el uso predominante de las gamas de los colores rojo y ocre que se aplican con un único trazo que compone toda la figura o, excepcionalmente, limita el contorno externo, reduciendo la imagen real a las líneas básicas. Sus temas aluden al plano material como al espiritual, de muy difícil o imposible lectura. Su significado sigue siendo un enigma. No se dibujan escenas, su composición es conceptual. Se representan figuras humanas y de animales junto a figuras geométricas.
En la actualidad se considera que su origen está en el Neolítico, con un periodo de apogeo en el Calcolítico y su final en las últimas etapas de la Edad de Bronce e incluso de la Edad de Hierro. Va a perdurar por tanto dos o tres milenios y se distribuye por todas las zonas montañosas debido a una intensa ocupación del territorio desde la Edad de Cobre hasta los albores de la Edad de Hierro.
Estos dibujos son interpretaciones rápidas a mano alzada de las pinturas encontradas en La Tabernera, Los Callejones de Ríofrío, El Abrigo del Chorrillo y El Collado de Pajonar de Mestanza; La Solana del Águila, La Covatilla de la Garganta, La Cueva de los Rubio y La Hoya de la Chorrilla de Almodóvar del Campo; El Peñón del Collado del Águila, La Covatilla del Rabanero, Puerto Calero, El Peñón Amarillo y La Garganta del Muerto de Solana del Pino; El Carrillón de los Morenos de Brazatortas; La Cueva de la Estación, Las Láminas y La Cueva de los Monjes de Cabezarrubias de Puerto; El Morrón del Pino, El Melitón, Los Gavilanes, El Peñón de la Golondrina, El Escorialejo, La Batanera, Peña Escrita, La Sierrezuela, La Solana del Navajo y El Piruetanal de Fuencaliente; y La Jabelgada de San Lorenzo. Reproducidas en el libro Las Pinturas Rupestres Esquemáticas del Valle de Alcudia y Sierra Madrona de Macarena Fernández Rodríguez, editado por la Asociación para el Desarrollo Sostenible del Valle de Alcudia en 2011, y en las cerámicas de Juan Antonio Ortiz Colado.
Traza axial de los principales países varicos y prevalentes en el parque
Principales accidentes tectónicos en el Parque Nacional de Cabañeros (fallas con desplazamientos horizontales superiores al medio kilómetro).
Icnofósiles y estructuras sedimentarias en la Formación Azorejo (Cámbrico inferior). Arriba a la izquierda, epirrelieve de Astropolichnus hispanicus; carné de identidad. derecha, Psammichnites (aliviar endostratal); abajo a la izquierda, epirrelieves de Oldhamia; carné de identidad. derecha, rizaduras de oleaje en planos s ucesivos.
Excavaciones producidas por gusanos gigantes, con detalles de su aspecto original (abajo a la izquierda), algunas constricciones (abajo centro) y de otro ejemplar con fuerte curvatura (abajo a la derecha). Sección del Boquerón del Estena.
Afloramiento de la Discordancia Toledánica, con
Ordovícico reposando angularmente sobre un
substrato que en este caso es del Cámbrico inferior
(Ordovícico), en la margen derecha del río Estena,
sección del Boquerón del Este.
Algunos icnofósiles encontrados en el prolífico yacimiento del Espinazo del Can, correctamente asignados por Cortázar (1880) a la Cuarcita Armoricana, en donde se registran raras icnoespecies de Cruziana asociada a Monomorphichnus.
El trabajo de campo en el Parque Nacional de Cabañeros para completar la primera cartografía geológica de todo el conjunto condujo al descubrimiento de yacimientos paleontológicos cambro-ordovícicos, obteniéndose datos nuevos y significativos tanto a escala del Macizo Ibérico como, en un caso, también internacional. Los hallazgos más antiguos son los icnofósiles de anémonas marinas y excavadores micrófagos de las areniscas del Cámbrico inferior. Los materiales del Ordovícico Inferior contienen las huellas fósiles más antiguas de gusanos gigantes, de hasta 11,6 m de longitud y 20 cm de anchura. También hay un amplio registro de huellas de trilobites, de las que destaca un gran panel de Cruziana que probablemente represente una congregación reproductiva, además de haber logrado redescubrir un yacimiento icnológico clásico, olvidado desde el siglo XIX, y caracterizar por vez primera huellas gigantes de artrópodos desconocidos (45 cm de anchura).
Como resultados derivados del proyecto, las sucesiones paleozoicas de Cabañeros han sido incluidas
entre los siete Lugares de Interés Geológico españoles pertenecientes al Contexto “Sucesiones Estratigráficas del Paleozoico Inferior y Medio”, catalogados por el IGME entre el Patrimonio Geológico Español de Relevancia Internacional, dentro del programa Global Geosites (IUGS-UNESCO).
Lutitas en el sinclinal La Chorrera, Navas de
Estena, nódulos antes y después de apertura, que
muestran diversos trilobites y moluscos bivalvos.
Los descubrimientos paleontológicos derivados del proyecto, así como la aplicación de técnicas novedosas de geoconservación para superficies icnológicas gigantes, han posibilitado la selección de un mínimo de tres geositios relevantes dentro del Parque Nacional. Este patrimonio geológico debería tenerse en cuenta para futuras acciones de caracterización y divulgación de los valores naturales de Cabañeros.