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viernes, 13 de septiembre de 2019

una queimada demasiado fuerte









-Sí -contestó el tratante-; José Antonio Alvez ofrecerá el ponche más ardiente que pueda desear el rey Moini Lungga...
El borracho no cabía en sí de gozo y estrechó fuertemente las manos de Alvez.
Éste, aconsejado por Negoro, había mandado llevar a la plaza un enorme caldero de cobre, de una capacidad de unas doce pintas. Varios barriles de alcohol fueron vertidos en el caldero. Se agregó cantidad de canela y guindillas, junto con algunos puñados de sal marina. Aquello ardía materialmente.

Moini Lungga, fascinado, avanzaba tambaleándose. Alvez lo detuvo con la mano y dio una orden.

-Fuego -gritó, haciendo una mueca horrible.

Un enorme resplandor de llamas azuladas iluminó el espacio. Los negros, ebrios de antemano, gritaban y danzaban formando un enorme corro alrededor del rey de Kazonndé.

Con un gigantesco cucharón, Alvez removía el líquido inflamado.

Moini Lungga se adelantó. Cogió el cucharón de las manos de Alvez y lo hundió en el caldero, sacándolo lleno de ponche llameante. Se lo llevó a los labios...

¡Qué horrible alarido profirió el rey de Kazonndé!

Se había producido la combustión espontánea, y el rey se prendió fuego como si se tratase de una lata de petróleo.

Ante aquel espectáculo espantoso, los indígenas detuvieron su danza: las mujeres, despavoridas, habían emprendido una fuga veloz: Alvez y Negoro no sabían cómo socorrer al rey Moini Lungga. Un ministro que intentó socorrer a su soberano, no menos alcoholizado que su señor, se prendió a su vez, y los dos, caídos en el suelo se retorcían presos de atroces sufrimientos. Al cabo de unos instantes, el rey y su funcionario habían sucumbido.

viernes, 16 de agosto de 2019

el último jardín

Necesito un jardín en el que no me importe morirme.
                                             Juncal Baeza en Älva y Per, recogido en Lo imaginado, Editorial Dieci6, Sevilla 2018.

viernes, 9 de agosto de 2019

dibujos de santa cristina de lena

Planta y alzado de Gaspar Melchor de Jovellanos (Diarios, 28 Nov 1793)

Interior de Parcenisa (1855)
Sección transversal de Jerónimo de la Gándara (1877)

Sección longitudinal hacia el sur de Jerónimo de Gándara (1877)

Interior de Roberto Frassinelli (1877)

Planta de Lorenzo Arias (1988)

Sección transversal hacia el oriente de Lorenzo Arias (1988)

Sección transversal hacia el oeste de Lorenzo Arias (1988)

Fachada oriental de Lorenzo Arias (1988)

Fachada principal de Lorenzo Arias (1988)


Sección longitudinal hacia el norte de Lorenzo Arias (1988)

Reconstrucción de los accesos a la tribuna de Lorenzo Arias y Sabine Noack-Haley

En lo alto de una loma del concejo de Lena, muy cerca de La Pola, está situada esta iglesia sin inscripción fundacional o de consagración, y sin ningún registro de su construcción en ninguna de las crónicas medievales, y que se adscribe a los primeros años tras el ascenso al trono de Ordoño I. Sus analogías estilísticas con el belvedere de Santa María del Naranco son evidentes.

Las primeras descripciones precisas sobre el estado de la iglesia son del siglo XVIII. En 1771, la iglesia es reconocida y descrita por el maestro y pintor de Oviedo don Francisco Reiter. Acompaña una sucinta descripción con unos dibujos y pinturas. Sabemos de ello por Ciriaco Miguel Vigil, que recoge el texto en 1877. El 28 de noviembre de 1793 la visita Jovellanos, dibujando un croquis de planta y alzado. La Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Oviedo, creada en 1844, intenta sacarla de su estado ruinoso con algunas obras de consolidación. En 1893, Juan Bautista Lázaro inicia los trabajos de una restauración más profunda basándose en los dibujos del arquitecto don Jerónimo de Gándara, cuyos grabados aparecieron en la obra Monumentos arquitectónicos de España, en 1877, y que, más tarde, Velázquez Bosco utilizaría para la reconstrucción de la bóveda de cañón. En los años 1940 y 60, el arquitecto Luis Menéndez Pidal restaura los desperfectos ocasionados en el 34. En los años 80 y 81, la arquitecta María del Mar Benito consolida la bóveda y construye un muro a lo largo de la fachada lateral derecha. En 1988, los arquitectos Cosme Cuenca y Jorge Hevia intervienen en el entorno. Lorenzo Arias hizo los últimos dibujos para un programa de estudios planimétricos de la Arquitectura Prerromana Asturiana, elaborado con el apoyo del Servicio del Patrimonio Histórico-Artístico de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, en que se realizaron 13 planos en que se representan con máximo rigor y precisión todo tipo de detalles (piedra a piedra, sillares, fisuras, deformaciones, desplomes, etc.).

Santa Cristina de Lena, de Lorenzo Arias Páramo. Ediciones Trea. Gijón 1997.

jueves, 4 de julio de 2019

lisboa cotidiana










Quien camina por la ciudad proveído de un cuaderno y de algo para dibujar guarda el gesto de registrar, tanto de la posibilidad de sorprenderse. Dibujar y ver son, entonces, movimientos casi unísonos, el primero permitiendo el segundo, ambos derivados del movimiento por la ciudad, de la curiosidad que motivó la parada en un determinado lugar, de la voluntad de mejor percibir un frontón, una ventana, un mercado, una plaza llena de gente.

Las siete miradas sobre Lisboa son siete formas distintas de detener el tiempo en la página o de registrar el recorrido, tal vez. Los dibujantes que aquí comparten sus diarios gráficos están atentos a los movimientos de la gente, a la presencia de los edificios, a los ritmos del ocio, al diálogo entre edificios modernos e históricos. Hay, sobre todo, una ciudad que respira sorprendida por el gesto del quien quiere guardar en el papel lo que ve.


Cuaderno de Lisboa, Ediçoes Afrontamento, Porto 2019, es un proyecto recién salido del horno de Eduardo Salavisa para que siete dibujantes y cuadernistas que viven y trabajan en Lisboa vean como viajeros el escenario de su rutina y, a la vez, muestren su manera de explorarla, su mirada personal. Eduardo, Felipe Leal, Joao Catarino, José Louro, Pedro Cabral, Rosário Félix y Teresa Ruivo han escogido su itinerario y materiales para plasmar esa Lisboa que les interesa.
(El texto anterior es del prólogo de Sara Figueiredo)


viernes, 7 de junio de 2019

los viajes de charlye milward

    Un día borroso del otoño de 1870, una lancha de vapor soltó amarras del embarcadero de Rock Ferry, sobre el río Mersey, y se acercó resoplando al buque de Su Majestad Conway. Los dos pasajeros eran un niño de doce años y un clérigo enjuto, con las facciones curtidas por los años de labor misionera en la India.
    El reverendo Henry Milward se había convencido de que por mucho que azotara a su hijo con la suela de las pantuflas no conseguiría enmendar su carácter díscolo, y había resuelto enviarlo al mar.
    Dos años más tarde, una vez terminada la instrucción básica, se empleó en la firma de Balfour y Williamson y se hizo a la mar. Su primer barco fue el "Rokeby Hall", que transportaba carbón y vías de ferrocarril a la costa occidental de Estados Unidos y volvía cargado con nitrato de Chile. Dejó dos relatos de su viaje de aprendizaje. Uno es un cuaderno de bitácora con anotaciones lacónicas, típicas de un marino, y escritas a menudo con mano trémula: "Cargamos 640 bolsas de nitrato de sodio. Isla Bardsey en ángulo recto con la quilla. El marinero Reynolds despedido contra la rueda del timón. Lesionado". O (como único comentario sobre la vuelta al cabo de Hornos): "Cambio de rumbo del NNE al S"E.
    El otro es una colección inédita de narraciones marinas que escribió durante su vejez en Punta Arenas. Algunas de sus historias extravagantes son un poco caóticas y reiterativas. Quizás estuviera demasiado enfermo para terminarlas, o tal vez otras personas lo desalentaron. Pero "a mí" me parecen estupendas.
    Asentó por escrito todo lo que recordaba, sobre barcos y hombres, en el mar o en tierra; los viajes en tren; los sórdidos puertos del norte de Inglaterra; sobre los adoquines húmedos, las chinches de las fondas baratas, y los tripulantes que volvían borrachos a bordo. Y en el trópico, al viajar sobre el bauprés, se veían las velas fláccidas y la estela blanca que la proa abría en el mar oscuro; o desde el penol convulsionado se veía cómo las olas verdes rompían sobre la cubierta, y había que recoger velas empapadas o endurecidas por la escarcha; o uno se despertaba una noche en medio del cierzo frente a Valparaíso, con el barco escorado, y oía cómo su amigo le aconsejaba: "Duérmete, feo, pequeño tonto, y no sentirás cómo te ahoga".

Bruce Chatwin, En la Patagonia, Ediciones Península, Barcelona 2016. Original en inglés 1977.

domingo, 19 de mayo de 2019

ruiz toribio por los guadianas














He hecho más kilómetros en este proyecto que en el del Amazonas, dice Manolo a quienes acudieron a la presentación de su nuevo libro Guadianas, que publica en Alambre Ediciones, y que presenta como una crónica visual, un viaje por el río hecho de muchas veces, buscando la luz o ese elemento propicio. Puede haber fotos de hasta diez años, dice. Acercándose a esa gente que no aparece en los libros de Historia. A su vida, los pequeños objetos que los rodean, sus bares, sus animales, su olor.

Sus retratos son de gente que vivió en el río, y que sigue viviendo de alguna manera. Manchegos, extremeños, andaluces, alentejanos y algaravíos. En su cercanía a esta gente ha visto que cuanto más cerca se está de la desembocadura, más se le quiere; aquí lo usamos de cloaca.

No es un paso por el Guadiana ni una obra de naturaleza o paisajes, Guadianas son sensaciones, personas que ha conocido, cosas que aparecen y desaparecen como el propio río -porque el agua se las traga y luego vuelven a surgir de entre ella, un patrimonio escondido que convendría recuperar-, los pueblos, los pocos ribereños...

MiCiudadReal.es
Libro sobre Los Armaos del Campo de Calatrava

lunes, 6 de mayo de 2019

el pensamiento monógamo

    Si la monogamia es un sistema relacional, podemos preguntarnos si se limita a las relaciones sexo-afectivas y de pareja, o si es un sistema que cruza de manera transversal todas nuestras construcciones y articulaciones grupales. Volvamos sobre algunas de sus características principales: esencialización identitaria, jerarquía del núcleo reproductor de esa identidad (cohesionado en el modelo eurocéntrico contemporáneo a través de la mitificación romántica), exclusión y confrontación como formas autodefinitorias.
    Estas características son las que sustentan lo que llamaremos Pensamiento Monógamo, tanto aplicado a la pareja como a cualquier otra estructura social y que es el cogollo a desmantelar si queremos deconstruir la monogamia.

    Para que sus dinámicas funcionen, el Pensamiento Monógamo necesita de la diferencia. De hecho, inventa la diferencia, la crea. Alessandro Baricco utiliza la Gran Muralla China como metáfora de esta idea en su libro "Los Bárbaros" (Anagrama, Barcelona 2006). Como él nos dice " en su propia relación con los bárbaros, toda civilización lleva inscrita la idea que tiene de sí misma. Y que cuando lucha con los bárbaros, toda civilización acaba eligiendo no la mejor estrategia para vencer, sino la más apropiada para confirmarse en su propia identidad. Porque la pesadilla de la civilización no es ser conquistada por los bárbaros. sino ser contagiada por ellos: no es capaz de pensar que pueda perder contra esos andrajosos, pero tiene miedo de que luchando pueda salir modificada, corrompida". La Gran Muralla como metáfora es la línea que convierte a unos en civilización y otros en barbarie. Es una línea abismal, una línea que no acepta "continuums", ni idas ni venidas, ni medias tintas, ni pertenencias múltiples. El Pensamiento Monógamo necesita del pensamiento binario que aprendemos a aplicar, en primer término y desde que nacemos, en cuestiones de género.

    Brigitte Vasallo en Pensamiento Monógamo, Terror Poliamoroso. La Oveja Roja, Madrid 2018

martes, 2 de abril de 2019

músicos bolañegos hospedados en mestanza


Don Víctor, el que fuera maestro de la Banda Municipal de Bolaños, durante cincuenta años, me cuenta que eran muy bien acogidos en las casas, que allí fueron para las fiestas y el voto de los años sesenta a los ochenta. Aún recuerda a Clemente, el aguacil, y el susto que le dio una vaca que entró en la casa donde él se hospedaba, que fue la casa de Santiago Pérez, el dueño de La Pizarrosa. Mariví recuerda haberlo tenido hospedado en su casa cuando Graciano estuvo de alcalde provisional.

En una de las salidas de la Banda Municipal de Bolaños al pueblo de Mestanza, cuando llegaron al pueblo, de madrugada, lo primero que hicieron fue tocar diana. La banda fue acompañada en su recorrido por el alguacil, el cual, por lo bajo, no dejaba de decir: "¡Ay de los dos, ay de los dos...!" En un momento dado, y picado por la curiosidad, uno de los músicos preguntó por el motivo de ese repetido comentario. El alguacil lo aclaró: dos de los músicos tendrían que hospedarse en casa del enterrador, pues entregaba o recibía. La cosa se tomó a broma. Nunca antes había ocurrido lo de tal alojamiento. En fin, el reparto ya decidiría en su momento.
Cuando el alguacil dijo que dos se iban con él a su casa, dos de los músicos más benjamines se adelantaron a decir que ellos, dejando así la casa del enterrador para otros. Pero ocurrió que el alguacil era también el enterrador. De esto se enteraron una vez instalados en la casa, por lo que pusieron el grito en el cielo. Uno de ellos, aunque no de muy buena gana, aceptó quedarse, pero el otro se negó en rotundo, y le tuvieron que preparar otro alojamiento.


Bernardo Rubio López en Historia de un director de banda de música de pueblo, que ejerció durante 50 años consecutivos, Editado por Víctor Sancho, 2017

En la foto, tres músicos bolañegos hospedados en una casa de Mestanza: Blas (músico que sustituyó a Don Víctor en la dirección), Jesús y Antonio con 9, 11 y 9 años respectivamente. La foto es del archivo personal de Jesús Ramírez. La Banda Municipal de Bolaños participaba asiduamente en el Voto y en las Fiestas de San Panta de Mestanza. Los hermanos que entregaban o recibían insignias hospedaban a los músicos, dándoles cama y comida.

miércoles, 27 de marzo de 2019

elena de mestanza, la difícil mujer del paulino tomás

Una vez indultados por la reina Isabel II, todos los componentes de la partida de los Paulinos que ocuparon Sierra Morena abandonaron su cobijo, trasladando todos los enseres que tenían al caserón de la familia de Pedro el arriero, para que hicieran buen uso de ellos. Aunque la vida que llevaron en la sierra fue extremadamente dura y de muchas privaciones, todos sentían nostalgia de esos buenos y malos momentos vividos en buena hermandad, ya que todo lo compartieron durante los nueve años que duró esa andadura. Josico y su partida de bandoleros no fueron nunca jinetes de quimérica montura, por lo que, llegado este momento, entre la alegría y la nostalgia todos eligieron la libertad, que para todos los hombres es el mayor bien que se debe tener.

A su regreso a Bolaños, Calixto rehusó la propuesta de Josico de acompañarlo para ejercer de hombre de confianza suyo, tras serle concedido el puesto de Administrador Mayor del Valle de la Alcudia, y se dedicó a la compraventa de caballerías y la de vender a plazos a las gentes más necesitadas.

Tomás volvió a Torralba, donde pasó una corta temporada, desplazándose de nuevo a un pequeño pueblo situado a los pies de sierra Madrona, llamado Mestanza, a donde tiempo atrás conoció a una mujer de mediana edad, de nombre Elena. Su cometido era pedirle una relación estable, pero ella no estaba preparada para prometerse en matrimonio con Tomás, ya que apenas conocía nada de su pasado ni de su presente. Entonces Tomás se vio en la necesidad de esperar y explicarle todo lo duro que había sido el trabajo ejercido en las casas de labranza, durmiendo al lado de las caballerías, labrando todos los días las tierras y cómo últimamente lo habían contratado en las minas de Puertollano para el acarreo del carbón de piedra. Así pasó un tiempo bastante razonable antes de darle el sí y pasarse por la vicaría, para rehacer de nuevo su vida con Elena.

Agustín Sobrino Aranda en Vida de Josico. Indultado por la reina. Editado por el Excelentísimo Ayuntamiento de Bolaños, 2018

sábado, 16 de marzo de 2019

la banda de los paulinos en solana del pino

 Durante la cena, Josico les dijo a los de su banda:
-Tengo la pista de donde guarda el dinero Cipriano.
-¿Ese no es tu amo?, dijo Calixto.
-Si, y ¿aquién se le ha soltado la lengua si darse cuenta?
-Yo ya lo sé de tiempo atrás, pero ayer vendió una partida importante de ganado, mientras nosotros estábamos sacando la basura del aprisco de las ovejas. Hace algún tiempo, mi compañero Juan me dijo que su esposa Engracia bajaba todas las semanas a lavar las ropas a doña Dolores, la señora de la casa. Yo tomé nota y un día le bajé un pan y dos conejos para que los cocinara. Le dije: toma, ponlos para comerlos a medio día, con el poco sueldo que cobramos tendremos que conformarnos con lo que cojamos en el campo.
-Sí. ya ves, yo que le hago sábado en toda la casa, con lo grande que es y el mucho trabajo que me da. Aparte de lavarle la ropa, la señora Dolores cuando me paga me quita un real del jornal, y me dice que las mujeres debemos ganar menos que nuestro marido.
-A lo mejor no tiene dinero para pagarte.
-Claro que lo tiene.
-¿Lo has visto tú?
- No, pero lo sospecho, porque cuando tiendo la ropa en el corralón nunca me deja sola, y ¿sabes dónde no quiere que pase nunca?, a la cuadra. Me dice que teme que me de una coz el caballo del señorito. Pero un día que pasé vi a Cipriano muy ocupado en el pesebre, y echó paja encima. Yo sospecho que guardó algo allí.
-No seas mal pensada, estaría poniendo la piedra de sal a su caballo.

Solana del Pino es una pequeña población donde sus habitantes, en su mayoría, ejercen las labores del campo y el pastoreo. Cuando terminan la jornada, varios de ellos se quedan a dormir en las fincas para atender las necesidades de las caballerías y el ganado, y solo bajan al pueblo los fines de semana. Cuando anochece, nadie sale de la casa, a no ser por extrema necesidad, llevando en la mano un farol con una lámpara de aceite para alumbrarse, ya que las poblaciones se encuentran sumidas en la más absoluta oscuridad durante las noches.

En los pueblos pequeños no existe vigilancia, porque la milicia gubernativa está acantonada en Puertollano. Si se denuncia un hecho, es cuando se desplazan con los pocos medios de que disponen. Al no existir la banca, los bandoleros lo tenían fácil, solo necesitaban arrojo y valor, y guardarse de la milicia, porque en los casos graves, si los capturan, les aplicaban la pena capital.

Al día siguiente cuando dejaron sus trabajos que les servían de tapadera, se reunieron en un sitio acordado para ganar tiempo para hacer la sustracción. Llegaron al pueblo bien entrada la noche, sus calles estaban desiertas. Josico los llevó frente a un corralón, colocó su caballo junto a la pared  de tapial y ató una cuerda a la silla de montar. Dio un brinco y, ya arriba, se dejó caer. Una vez dentro, abrió el cerrojo de la puerta para que pasaran sus compañeros "el Caza" y "el Letrado". "El Ayudante" se quedó vigilando, mientras "Quintín" se cuidaba de los caballos.

Los tres hombres pasaron a una cuadra, el Letrado alumbraba con una vela mientras Josico apartaba la paja del pesebre. Debajo apareció una losa de piedra que levantaron con ayuda de los machetes. Debajo de un manto de arena, aparecieron dos bolsas repletas de monedas. Aprisa las recogieron y, en un descuido, se les cayó la vela en lo alto de la paja, que prendió, viéndose obligados a pisotearla para apagarla. El caballo de Cipriano se asustó y se puso inquieto. Sin detenerse, salieron a toda prisa con el dinero, por si alguien hubiera oído el ruido. Ya fuera, subieron a los caballos y salieron a toda prisa a su refugio de Sierra Morena, donde se cambiaron de ropa para convertirse de nuevo en sirvientes asalariados de sus patronos.

Cipriano se levantó temprano y, cuando fue a la cuadra a darle pienso a su caballo, descubrió el robo de su dinero. Salió a la calle y preguntó a sus vecinos; pero nadie vio nada. Solo uno de ellos oyó, sobre la media noche, el paso de unos caballos por la calle, pero no le dio mayor importancia y siguió acostado.

Montó su caballo y fue a poner una denuncia al destacamento de la milicia. Lo recibió el comandante de puesto Don Aurelio de Guzmán. Después de oír su declaración, puso a sus hombres en acción para que buscaran por todos los rincones. Josico acudió a su hora al trabajo. El día transcurrió tranquilo. Por la noche, los bandoleros contaron el dinero. Quinientos escudos de oro, lo equivalente a cinco mil reales de plata. Una vez repartido, lo dejaron nuevamente en su escondite.

Al día siguiente, llegó al cortijo un sargento llamado David, acompañado de un número de la milicia, para hacerles unas preguntas a los sirvientes, en especial a Engracia; pero ante la sincera respuesta que les dio, los dejaron en paz y se marcharon. 

Tras unas semanas sin resultados, la milicia abandonó la búsqueda, regresando a su acuartelamiento de Puertollano. Al poco tiempo, nadie hablaba del robo de la casa de Cipriano. 


Agustín Sobrino Aranda en Vida de Josico. Ayuntamiento de Bolaños 2018



En 1837, después de unirse a los liberales tras los asesinatos de Palillos en Bolaños y vivir el desastre de la batalla de Ciudad Real,  José Antonio Ayllón González Josico y sus hombres desertan y huyen a Sierra Morena, donde se dedican al robo. Entonces tenía unos 17 años. Curiosamente, este mismo hombre, ya indultado por la reina, fue Administrador Mayor del Valle de Alcudia. A su retirada, Isabel II pidió una condecoración para él.                         

viernes, 28 de diciembre de 2018

la perla

Al tratar inútilmente de poner la motocicleta en marcha, supuse que había hecho la perla. Los motores de dos tiempos funcionaban con una mezcla de gasolina y aceite y si el aceite no era de buena calidad, el líquido se apelmazaba y formaba una bolita iridiscente, llamada la perla, que obstruía el carburador. Mientras le daba estas explicaciones, desmonté la bujía, la limpié con el pañuelo y la volví a instalar. El motor arrancó al primer intento.
Eduardo Mendoza en El rey recibe, Seix Barral Biblioteca Breve. Barcelona 2018


El coche no tiene frenos,
el autobús tarda mucho,
la moto me hace perlita
y mi novia ya no pita.

Kiko Veneno en Un catalán fino, del disco Pata palo (2000)

jueves, 18 de octubre de 2018

la ciudad prohibida filmada


La rebelión de los Bóxer permite la ocupación de Pekín por las legaciones de los países occidentales que han enviado sus tropas. España, desgastada por su reciente guerra con los Estados Unidos, solo envía a una persona: un joven diplomático llamado Luis Valera Delavat, hijo del escritor Juan Valera. Él nos cuenta en su libro Sombras chinescas, recuerdos de un viaje al celestial imperio la entrada por primera vez del ciudadano occidental en la Ciudad Prohibida. Aquello sucedió allá en el verano de 1900. Aquí vemos una de las primeras filmaciones: una panorámica de la ciudad imperial, tres años después, gracias a la Biblioteca del Congreso de los USA.

Puede decirse que Pekín era una población en gran parte desconocida para los europeos. Necesaria fue la invasión extranjera de 1900 para que, sin excepción alguna, esas puertas se abriesen de par en par a cuantos curiosos europeos y japoneses querían cruzar los umbrales de ellas y ver lo que se ocultaba detrás de sus enormes macizos batientes de cedro pintado de rojo.
Huida la Corte, huidos los mandarines civiles y militares, los guerreros blancos y los guerreros del Nipón que habían invadido a Pekín se instalaron donde mejor les convenía.
Lo vedado, lo invisible, se hizo entonces visible y franco para todos, comenta Valera en su libro.

viernes, 28 de septiembre de 2018

armaos de bolaños (2)












Sables, espadas, lanzas y armaduras brillan a lo lejos de la calle, el sonido acompasado y metálico del acero, la chapa y la hojalata , se armonizan con el temblor de tambores y cristales. La gente se asoma a las puertas de sus casas para ver el espectáculo, los que llegan son sus hijos, sus padres, sus hermanos. Son los Armaos, unos personajes, herederos de las indisciplinadas suizas y soldadescas del siglo XVII, que terminaron formando las secciones militares de las cofradías para acompañar a vírgenes barrocas y custodiar a cristos yacentes. Ellos son los protagonistas indiscutibles de la mayor fiesta de la primavera, la semana santa. El rojo vivo, como el de los antiguos centuriones de Roma, es el color que unifica a las diferentes compañías romanas del campo de Calatrava; las faldas, el calzado y los plumeros de sus cascos, son lo que les diferencia. Con una clara estructura militar, desde el comandante hasta el último de la tropa, hacen alardes día y noche representando a los soldados que prendieron, torturaron a Jesús. Ellos son parte de nuestra historia desde que la iglesia católica consolidó en los siglos de oro la imposición de las festividades religiosas. -Manuel Ruiz Toribio, fotógrafo, en Los Armaos

lunes, 24 de septiembre de 2018

grecia vista por distinguidos viajeros a finales del siglo XIX







Estos grabados corresponden a un compendio de viajes por toda Europa publicado en España en 1882, con casi 800 páginas en dos volúmenes, ilustrado con numerosos grabados originales, y que apareció con el título de Europa Pintoresca. La obra no tiene autor conocido, pues está firmada por Reputados Escritores y Distinguidos Viajeros.

Con las grandes dificultades de la época, en que viajar era una auténtica aventura, aquellos bocetistas viajeros dedicaban su tiempo, entre carromato y diligencia, a dibujar aquellos hermosos y sorprendentes lugares para que de ellos se hicieran estos grabados.

En 1983, ERISA, editora de Móstoles, publicaría esta recopilación de 298 grabados en su colección Erisa Ilustrativa. Y gracias a ellos han llegado a nuestras manos.

Los dibujos corresponden al Partenón de Atenas, ruinas en Corinto, la tribuna de las Cariátides del Erecteion, torre en Calcis y el Templo de Teseo, en Atenas.

domingo, 23 de septiembre de 2018

grecia en un álbum de 1936


Límites: N: Albania, Yugoeslavia y Bulgaria.
               S: Mediterráneo.
               E: Golfo de Salónica.
               O: Mar Jónico.
Superficie: 64.689 kilómetros cuadrados.
Población: 6.480.000 habitantes.
Forma de gobierno: Monárquica.
Capital: Atenas.

El litoral de Grecia presenta grandes irregularidades; de tal suerte que, siendo Grecia la más pequeña de las penínsulas meridionales de Europa, es la que mayor desarrollo de costas presenta.

Sus montañas se relacionan con el Pindo, con los sistemas de los Alpes Dalmatas y de los Balcanes. En la frontera Norte se alza el nudo principal del Pindo, el Monte Metsovo o Peristeri, cuyas aguas van a pasar al Mar Adriático, al Jónico y al Egeo. Los montes Otris son ramificaciones del Pindo; agreste cordillera que va hacia el Este, la cordillera del Eta hacia el Sureste, más elevada que la anterior, y las pequeñas y numerosas cordilleras del Oeste, con gran número de lomas y macizos de menor altura que las anteriores. El más importante es el Parnaso. Citaremos también el Helicón, el Pentélico, tan renombrado por sus mármoles, y el Himeto, célebre por su miel.

Dadas las dimensiones y la configuración de Grecia, se comprende que no ha de tener ríos de largo curso. El mayor es el Aspropotamo, cuyo valle comprende la parte O. de la Grecia continental. Los demás, en su mayor parte, son más bien torrentes, caudalosos en invierno y muy escasos de agua en verano.

En general, las regiones del Norte se asemejan mucho, por su clima y vegetación, a los países del centro de Europa; las del Sur y Este, las penínsulas y las islas, tienen todas las características de la zona subtriopical. Sin embargo, en unas y otras se observan grandes contrastes a causa de la gonfiguración del suelo. La tierra, sin ser estéril, no es tampoco de las más fértiles, porque escasean las aguas corrientes. Gran parte de la superficie del país está cubierta de bosques, montañas y landas, donde no hay cultivos. Los principales productos de la agricultura son los cereales, el vino y las frutas. En los terrenos húmedos se cultiva el arroz, y se dan con facilidad el algodón y el tabaco. El cultivo del olivo es muy importante. Escasean los pastos y, por consiguiente, el ganado. Los que más abundan son el lanar y el cabrío. La caza y la pesca están muy generalizadas.

La raza es la llamada griega o helena, mezclada con albaneses, eslavos y ávaros. Las incursiones de éstos, en los primeros siglos de la Edad Media, dispersaron la población en muchas regiones de la antigua Grecia; aunque luego, bajo la dominación bizantina se repobló el país, fue con gente oriunda del Asia Menor. Aún después sobrevinieron las invasiones de los búlgaros, francos, catalanes, aragoneses, servios, turcos, etc., que fueron mezclándose con la raza primitiva.

El idioma es el griego. La gran mayoría de los habitantes pertenecen a la Iglesia Sismática de Oriente, llamada Iglesia Ortodoxa.

Las ciudades más importante son: Atenas, la capital, el Pireo, Patros, Corfú y Hermiópolis.


Cromos fotográficos del Album Geográfico Universal. Tabacalera Cubana S.A.  Habana. Junio de 1936