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sábado, 3 de marzo de 2018

cumpleaños de martín villa




José Luis y yo estábamos charlando con la diputada de EH Bildu Marian Beitialarrangoitia cuando de repente apareció Martín Villa. Nunca he estado tan cerca de uno de los asesinos, de los que dieron la orden de disparar contra la asamblea de trabajadores.


Buenos días. ¿Te acuerdas de Vitoria? Se quedó petrificado. Nos miró a la cara. Le explicamos que éramos víctimas del 3 de Marzo (de 1976) y nos plantó cara educadamente, pero de una manera muy fría. Estaba claro que quería hablar, pero no había humanidad en su forma de expresarse.

Sin mediar más preguntas, nos dijo que estaba dispuesto a declarar, pero que las altas instancias judiciales se lo impedían. Yo sabía que no íbamos a sacar nada en cuanto a un reconocimiento político o algo así, pero al menos intenté que reconociera que aquello estuvo mal y que pidiera perdón. Se cerró en banda y no paró de repetir: "No tengo nada que ver con ningún genocidio ni con ninguna masacre". Incluso llegó a decir que tenía la misma responsabilidad que hubiera podido tener el ministro de Agricultura de la época. Es decir, ninguna porque él no dio ninguna orden.

Martín Villa repetía que no tenía ninguna responsabilidad y que no tenía que pedir perdón por nada. Durante años he aprendido a domesticar el odio, la rabia y el rencor que siento hacia los asesinos de mi hermano, pero cara a cara con Martín Villa no pude reprimirme ante sus muestras de prepotencia y le dije: "Usted es muy mayor y tarde o temprano morirá. Entonces, no sé dónde, se encontrará con mi padre y le aseguro que él no le va a hablar tan tranquilo como yo".

He visto sufrir mucho a mi padre y madre durante toda la vida a cuenta de lo que pasó con mi hermano y el resto de sus compañeros. Mi padre siempre tuvo claro quién era el asesino.

Martín Villa se ha retratado y con él la catadura moral de esta democracia que es capaz de condecorar y reconocer a una persona que no tiene ningún tipo de empatía hacia las víctimas y su sufrimiento. Se portó como un muro de piedra.

Eva Barroso, hermana de uno de los cinco trabajadores asesinados el 3 de marzo de 1976 por disparos de la policía, en El Diario Norte. Este encuentro ocurrió en el 40 aniversario de la Constitución, donde Martín Villa fue condecorado.

viernes, 5 de febrero de 2016

rivette en el animatógrapho






En 1976, el director de cine francés Jacques Rivette viajó a Lisboa con motivo del ciclo, programado por Bénard da Costa, que le dedicó la Gulbenkian. Una noche, Bénard da Costa y el gran cineasta portugués António Reis fueron a cenar con Rivette en un restaurante de la Baixa. Después lo llevaron a ver la fachada art decó del Animatógrapho do Rossio. La última sesión de cine ya había acabado pero había luz dentro, y Rivette quería ver la sala, por más que le advirtieron que no tenía interés. Bénard da Costa llamó a la puerta y abrió el propietario, que estaba solo, haciendo las cuentas del día. Les dejó entrar y estuvieron un rato hablando con él. Rivette preguntaba y Bénard da Costa hacía las veces de traductor, del francés para el portugués y viceversa. Quería saber si asistían muchos espectadores, qué tipo de público y qué tipo de películas programaba. Por entonces el Animatógrapho do Rossio aún no se había especializado en el porno.

El hombre, un tanto desconfiado, explicó que pasaba todo tipo de cine, eso sí, mientras fuera divertido y agradable. Y viéndose animado a hablar, se explayó: las películas que proyectaba eran para el público y no para complacer a esos "señores críticos" que ahora andan por ahí hablando mal de lo que le gusta a la gente y poniendo por las nubes películas aburridas que nadie entiende. Y como los tres visitantes nocharniegos se rieran, ya se desahogó: él era amigo de todo el mundo, pero había dos tipos de personas que odiaba con toda su alma, a los comunistas y a los críticos; si de él dependiera ni uno sólo de esa banda de provocadores andaría por la calle. Nunca supo aquel hombre que tenía delante a tres de esos criminales que odiaba: uno de los paisanos, por hacer películas de esas aburridas que nadie entiende; el otro, por ponerlas por las nubes; y el francés, por partida doble.


domingo, 3 de enero de 2016

el joven moebius


Extracto de John Watercolor et sa redingote qui tue!!, Les Humanoides Associes (Mirage), 1976.