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sábado, 20 de mayo de 2017
sábado, 14 de septiembre de 2013
cruzar el río en avión
¡Qué bien me siento aquí entre la gente sin esa extrañeza que me provoca Buenos Aires! Vemos el Museo de Joaquín Torres García. Me gusta mucho su cuaderno de Nueva York, sus dibujos de tinta, sus juguetes de madera. Después el Museo de Historia Nacional, en un edificio precioso. Me entretengo en un cuadro del XVIII, una vista aérea de Montevideo llena de detalles. La bandera de Artigas.
En el Bar Los Dos del mercado comemos sargo, besugo y cazón baratos. En el Bar de las 8 letras una cazuela de porotos con carne, patatas, judías blancas, pasta, guisantes , zanahoria... de todo. Riquísima. Dibujo a la simpática señora. En la tele el Doctor Morelli es culpable de robo y abusos sexuales. En el Café de la Pausa un café con leche rodeados de libros. En el Cabildo fotos del Peñarol y una expo de juegos para el futuro Museo del Juego, donde vemos el primer parchís, el Ludo, un juego sumerio, y otros juegos mayas.
Vamos en taxi al aeropuerto. Me llaman para registrarme y quitarme los zapatos para ver que he escondido en la suela. De golpe estoy en una película y hago de malo. Le digo que voy ahí al lado, a Buenos Aires, pero le da igual. Ir a los USA es realmente pesado y, a veces, humillante. Como este avión va luego allí, tenemos que estar en el aeropuerto dos horas antes para un viaje de media hora.
El avión está vacío. Desde el aire reconozco el puerto, el puerto deportivo, la playa y el estadio. Después la inmensa desembocadura del Río de la Plata y la verde costa argentina con los bordes brillantes del agua. Los rascacielos silueteados por el oeste de Buenos Aires, siguiendo una línea curva entre casitas pequeñas. Brillan las dársenas de Puerto Madero junto a los rascacielos y una gran avenida paralela. Y los lagos y el río canalizado y se ilumina de rojo la atmósfera de humo como un inmenso cementerio. Descendemos suavemente. Colas nuevamente. Un taxista charlatán.
...Los españoles hacían pucheros, pero se fueron muriendo y ahora nadie los hace. Queda un local en Nueve de Julio. El Globo. Aún hay un letrero donde pone "todo tipo de pucheros". Los españoles trabajaban mucho e hicieron mucha plata. Empezaron a poner tiendas. No veías a ninguno en la construcción, donde había mucho portugués. Ellos hacían los trabajos duros, y sus mujeres también. Yo tengo cincuenta y ocho años y de chiquillo en la escuela nos preguntaban qué habíamos comido. Bife, milanesa, cabrito. Él decía que un tazón de milanesa, y nos reíamos porque (la milanesa no es un guiso sino un filete) aquel negrito no había visto una milanesa en su vida. Nuestros hijos tienen de todo...
Juan está compungido porque lo dejó Andrea. Se agradece la casa calentita después de tanto callejeo.
Gastos: 41,70 euros. Gastos Acmds: 760,36 euros. Media Diaria: 63,63 euros.
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jueves, 12 de septiembre de 2013
de bar en bar y algún museo
Amanece un Montevideo muy distinto. Gente y coches por las calles. Museos y tiendas están abiertos. Visitamos el Ministerio de Asuntos Exteriores y el rebonito Palacete de Heber Jackson, una vivienda del XIX que alberga el Museo del Gaucho y la Casa de la Moneda. Hay una expo de esculturas de huesos y conchas. En el Chic nos comemos el Menú Ejecutivo, de dos euros. Rico pero corto.
La Sinagoga Judía Sefardí tiene bloques de hormigón anti coche bomba, como la de Buenos Aires. Paseamos por el enorme malecón que entra en el agua. Nos tomamos unas cervezas en el bar que usan los pescadores. De vez en cuando salen corriendo hacia su caña. Entra el sol por el cristal y se empieza a estar mejor. Subiendo Pérez Salado, paramos en Los Beatles, lleno de carteles de este grupo. Hay un billar de agujeros. Tiene un ambiente cojonuti y lo dibujo, con el señor de los recados en primer plano (parece un bufón de Velázquez). Junto a la sala de arte, la confitería El Louvre, la frutería donde un artista pinta el Guernika en color y la joyería Lang, preciosa, esta calle no tiene desperdicio. Comemos tortilla en el Bar Tropical. El jefe me pregunta por Felipe González y me recomienda el costado del puerto.
Los Uruguayos son lampiños. Tienen una barba indígena que se dejan. Llevan siempre un termo con mate debajo del brazo. Están mucho más enganchados al mate que los porteños. Hablan con un tono parecido, menos cantarín. Son mucho más agradables y atentos. En el otro polo.
El barrio del bar Los Beatles es decadente y los artistas hacen sus estudios en viejas casas. Martín Pelenur ha hecho su estudio y galería en una de sus esquinas. Nos enseña su obra y nos invita a mate.
Gastos: 89,69 euros. Gastos Acmds: 718,66 euros. Media Diaria: 65,93 euros.
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el puerto, clases de tango y cerveza en el déjà vu
El hotel resultó ruidoso. Me levanto temprano. Dibujo el patio mientras la chica ve la tele sin volumen. María Luisa ha dormido mal, quiere cambiarse de hotel. Nos vamos al Hotel Río de la Plata, en la calle 18 de Julio, la más céntrica y llena de edificios chulos. Alguna vez estuvo nuevo, hace mucho. Por la calle, los chavalillos juegan a pedradas.
En el puerto entramos en un extraño club con banderines y mesa de billar donde el camarero bajito cocina y se pone a bailar cuando levanto la cámara de fotos. Gente maja sin problemas, muy diferente a los porteños. El mercado tiene un bonito techo de madera sobre una estructura de hierro forjado. Está lleno de restaurantes con estufas parisinas.
Vemos las exposiciones del Teatro Solís recién restaurado y paseamos hasta la antigua Estación Central General Artigas, que empieza a desmoronarse y está llena de familias sin techo, en los soportales, que hacen lumbre en grandes latas. Esta escena miserable contrasta con las grandes columnas, estatuas y vitrales de su arquitectura a la francesa. Dicen que la cerraron alargando la mano para recoger alguna moneda. Hay parejas jóvenes con hijos alegres. No tengo de acá, les digo y les dejo un billete nuevo de dos pesos argentinos que se pasan los niños como un cromo difícil.
Todo el mundo ve fútbol a todas horas en los bares. La Catedral Metropolitana no tiene nada especial, quizá el suelo cerámico. Caminamos por la peatonal hacia esa extraña puesta de sol. Volvemos por 25 de Mayo, la Junta Departamental, la gran columnata, edificios hermosos por toda la calle hasta la peatonal Sarandi, a un costado del Teatro Solís. Independencia, el extraño Palacio Salvo como un faro en la esquina, del mismo arquitecto que el Barolo de Buenos Aires, Mario Palanti. Quisiéramos conocer el Club de Billar de la segunda planta. Tenés suerte, solo se puede subir a esa planta, porque es una escuela de tango.
Un abuelo mira nervioso a esa pareja bailar tango. Las mesas de billar están tapadas con plásticos. Se ven relojes y una vitrina llena de trofeos. Al fondo, unos chavales le dan al taco. El profesor explica los movimientos. Nos sentamos en las mesas del bar para oír las clases, la barra está vacía, no se ven camareros. Aunque los dibujo, los tanguistas nos ignoran.
Afuera hace frío y llueve. Vamos a los bares de Sarandi, que es donde el portero dice que hay ambiente. Cuidado con los bolsos, nos dice al alejarnos. Lo mismo en todas las ciudades del mundo. Nos acogemos a una promo de dos Pilsen de litro mientras los chavales ensayan la canción del sueño alcalaoide de la mujer metafísica. El bar se llama Déjà vu, pero es la primera. Cantan hay gente limpia sin fusiles en la colina y luego cosas de Led Zeppelin. Nos volvemos calentitos al hotel que un día fue diciendo tonterías con esa forma de Bolaños. Le pedimos mantas a un señor mayor que mira la tele con gruesas gafas. Las escaleras son de madera, los suelos cerámicos (así llaman al cemento hidráulico) y los techos altos. Los muebles se mantienen bonitos desde los 60. El tráfico de la calle parece pasar por debajo de la cama.
Gastos: 26,69 euros. Gastos Acmds: 628,97 euros. Media Diaria: 62,90 euros

Afuera hace frío y llueve. Vamos a los bares de Sarandi, que es donde el portero dice que hay ambiente. Cuidado con los bolsos, nos dice al alejarnos. Lo mismo en todas las ciudades del mundo. Nos acogemos a una promo de dos Pilsen de litro mientras los chavales ensayan la canción del sueño alcalaoide de la mujer metafísica. El bar se llama Déjà vu, pero es la primera. Cantan hay gente limpia sin fusiles en la colina y luego cosas de Led Zeppelin. Nos volvemos calentitos al hotel que un día fue diciendo tonterías con esa forma de Bolaños. Le pedimos mantas a un señor mayor que mira la tele con gruesas gafas. Las escaleras son de madera, los suelos cerámicos (así llaman al cemento hidráulico) y los techos altos. Los muebles se mantienen bonitos desde los 60. El tráfico de la calle parece pasar por debajo de la cama.
Gastos: 26,69 euros. Gastos Acmds: 628,97 euros. Media Diaria: 62,90 euros
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miércoles, 11 de septiembre de 2013
montevideo
Compramos los billetes en el aeropuerto, pagamos las tasas, la migra, arco, sello. Tenemos que esperar el pasaje de Nueva York. Me pillo la ventana para ver el delta del Plata. Muy poca gente entra del otro avión, somos unos cuantos metidos en un avión inmenso. Las malditas turbulencias hacen saltar las cosas y las personas por los aires. La gente grita. Algunos rezan pensando que llegó el acabose.
El cielo está cubierto sobre Montevideo. Tenemos que pagar en la aduana. El peso uruguayo equivale a 1/30 euro. El hotel City, en la Ciudad Vieja, está un poco machacado, pero tiene cierto encanto. Entramos por un patio cerrado donde ven un partido en la tele. Resién alquilaron la triple. Sebastiani es una auténtica dulzura. Nos promete un juego de malabares (cambiando a la gente de sitio) para colocarnos.
Montevideo da buen rollo, rodeados por el mar y esos paseos de palmeras. Plaza de la Constitución. Comemos pollo, cerdo y ternera a la brasa en el Mercado Central. Muy rico todo por unos 13 euros. Bajamos 25 de Mayo. Un café en el Iberia en unas sillas chulas de madera. Barra de piedra, suelo de terrazo y fútbol en la tele.
Mientras llegan las australianas y nos adjudican la habitación, vemos El Hundimiento en el cine. A la salida hace un viento terrorífico. Del hotel, me gusta mucho este gran espacio común donde hay un piano, algunos sofás y la tele, pero la habitación no es para tirar cohetes.
3 Billetes i/v: 572 pesos. Gastos: 308,74 euros. Acmds: 602,18 euros. Meida Diaria: 64,69.
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