miércoles, 28 de diciembre de 2016

cosas que me hacen feliz

Mirar por la ventana
al levantarme.
Pensar bajo la ducha,
y recordar un sueño
tirando, poco a poco, del hilo.
Caminar por el campo,
entre los árboles.
Pasear en bicicleta con mi perro.
Seguir el vuelo de las mariposas,
de las abejas, de los pájaros.
Oírlos. Notar el silencio.
Sumergirme en el agua, desnudo.
Oír dentro las voces distorsionadas.
Esperar escondido,
mientras el mundo sigue.
Dibujar en los bares, deslizar la pluma
mientras oigo conversaciones.
En las estaciones, en los mercados.
Oír la lluvia, olerla y sentir el agua
correr por la frente, por la espalda.
La nieve, el sol de enero, la luna llena.
Observar, temprano, la escarcha.
Mear sobre el hielo.
Recoger piedras y cristales
que el mar ha redondeado en las playas.
Acariciar sus bordes.
Dibujar bañistas desnudas.
Sentir el sol.
Que es domingo por la mañana,
que nadie trabaja
y la gente se ha puesto guapa.
Observar muy de cerca
las cosas pequeñas,
los animales pequeños,
las estrellas en la noche.
Descansar bajo árboles
grandes y viejos.
El vino y la risa con los amigos.
Que hablen bien de ellos.
El canturreo de Beni
trasteando en la cocina.
Plantar, coger la tierra caliente.
Ver como crecen las plantas,
olerlas, regarlas.
A los jóvenes besarse.
A la gente alegre, feliz, entusiasmada,
que le ha tocado la lotería.
Recordar a mi madre haciendo sábado,
entre el polvo iluminado de la galería.
Hablar despacio. Viajar despacio,
y ver cómo el sol del atardecer
lo hace todo tan hermoso.
Cantar solo mientras conduzco.
Oír música, a los niños
que juegan en la calle
o recorren los caminos con sus bicis.
Releer un libro.
Ver otra vez una película.
Tocar una cabeza rasurada
que aún pincha.
Leer el periódico
con el café de la mañana.
Mirar cómo cambian las nubes.
Besar a las mujeres,
acariciar los animales.
Cruzar miradas con mi perro.
Encontrar en los cajones
objetos del pasado.
Cajas cerradas, juguetes antiguos,
libros ilustrados, sobres, cuadernos escritos, 
colecciones de cromos, de chapas.
Oír su tintineo.
Visitar lugares desconocidos
y conocer a gente sin ningún vínculo.
Entrar a un gabinete, a un museo extraño,
a una cueva, a un tren.
Abrir un antiguo álbum de fotos,
una caja de postales, un diario,
un juego de plumas y plumillas.
Ver colecciones, tocarlas.
Escuchar historias.
Oírlas en la calle, en un libro, en el cine.
Las de los niños pequeños.
Coger a un bebé y tocar sus manitas.
Ir al cine, ver películas antiguas.
Beber de los manantiales,
comer de los árboles, de la huerta,
de las plantas silvestres, de las algas del mar.
Entender, comprender,
tener esa impresión.
De que el pasado es falso 
y no merece la pena cargar con él.
Sentir esa ligereza.
Pintar con decisión, con energía,
mancharme las manos.
Manchar papeles, cartones, lienzos.
Fumar en un descanso,
sin otra cosa que hacer.
Reír, divertirme, imaginar situaciones
y cosas que pueden pasar.
Soñar, recordar los sueños.
Mirar desde lo alto de los edificios,
desde las cumbres de las montañas,
desde los aviones.
Encontrarme con cierta gente
después de mucho tiempo.
Prepararle una comida
que no ha probado nunca.
Encontrar sabores nuevos y olvidados.
Oír voces dulces, pausadas.
Repasar cuadernos de viaje,
viejas enciclopedias.
Estirarme sentado en un sillón.
Beber leche fresca batida.
Cerveza antes de comer.
Imprimir sellos de caucho.
Usar la buena educación y la amabilidad
para distanciarme cariñosamente.
Sentir las imperfecciones, los fallos,
la respiración en las canciones,
los chorreones de pintura,
todo lo que de humano tiene el arte.
El paso del tiempo sobre las cosas
que el hombre ha fabricado.
Cómo la Naturaleza reconquista
lo que le quitaron.
La música en directo, los bocetos, lo inacabado.
En fin, sentirme vivo.
Que las cosas me alegran y me duelen,
que, a pesar de todo, mis decisiones
son las que conducen mi vida.

6 comentarios:

  1. Também a mim. Boa passagem de ano José María!

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    1. Igualmente. Este año que llega será mucho mejor.

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  2. Me encanta, José María.He disfrutado cada verso, buscando mientras tanto las cosas que a mí me hacían feliz (entre otras, abrir la puerta "dextrangis" y saludar). Un ejercicio de optimismo en tiempos de penuria. Un fuerte abrazo.

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  3. Las palabras de un listado no son exactamente versos, pero las cosas reales que designan a veces lo parecen. Seguro que hay coincidencias en estas pequeñas cosas y seguro que tienes muchas más. Es de bien nacidos ser agradecidos.
    También agradezco tu comentario Mariano.

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