miércoles, 2 de abril de 2014

cartografía e ideología

Parece que el sueño de los cartógrafos es representar el mundo tal y como es realmente, como si de dioses se tratara. Pero desde Ptolomeo los cartógrafos han sabido que dibujar un mapa exacto del mundo es básicamente imposible. El mundo es esférico, un mapa es plano, y no hay ninguna manera obvia de evitar esto.

Proyección de Mercator
El mapa del mundo que todos tenemos en mente es el inventado por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator en 1568, una proyección en el que los tamaños de los países están enormemente distorsionados. El hemisferio sur es mucho más pequeño de lo que es en realidad, pero que era muy útil para la navegación. Así que en las aulas cuelga este mapa en que América del Norte o Groenlandia parecen mayores que África, olvidando las representaciones de los cartógrafos Johannes Stabius (1500 aprox.), otros de 1600 o la proyección cónica de Johann Heinrich Lambert (1772), incluso la proyección de Gall-Peters, dando la proporción correcta de la masa terrestre de los continentes.

Proyecciones de Stabius, Lambert y de 1600






Proyección de Gall.Peters





África ha sido siempre la gran desconocida. Incluso en la Conferencia de Berlín de 1885, donde, según la leyenda, las potencias coloniales de Europa dibujaron líneas a través de un mapa de África y de color en sus territorios con su imperial matiz de elección, los colonialistas no estaban muy seguros de cuáles eran los contenidos de esas áreas, aunque los cartógrafos habían renunciado a la fórmula seguida hasta entonces de pintar animales exóticos en los huecos desconocidos. Así reforzaban la sensación de control sobre sus territorios y fueron vistos como objetivos e imparciales. Hoy se ven como subjetivos e incluso fantásticos.

Las nuevas tecnologías han ayudado a rellenar esos huecos. La aparición de Google Maps ha supuesto un nuevo dominio cartográfico en cuanto a recursos y popularidad. Pero tampoco son totalmente objetivos. Si antes la orientación de los mapas era el Jardín del Edén, La Meca o la navegación, ahora su orientación es la costa oeste de América. Sus objetivos son impulsados por las perspectivas de los ingresos por publicidad. Es revelador que algunos municipios en Sudáfrica son sólo espacios en blanco en el mapa, el mapeo está privatizado (Jerry Brotton). Es esta realidad la que ha llevado a Google a gastar enormes sumas de dinero en el desarrollo de Google Maps, pero que también afecta a lo que se pone y lo que queda fuera de sus mapas.

Ímagínese si todos los datos de Google y la capacidad de programación estuviera de repente en manos de un agricultor de Namibia, un nómada del Sahel o una pescadora de Senegal, los mapas serían completamente diferentes. Bien podrían priorizar los tipos de suelo más que los Starbucks, pozos de agua más que Walmart y el estado de degradación de la tierra más que las vistas panorámicas de las calles de las ciudades estadounidenses. Pero sólo podemos imaginar. Al igual que ocurrió hace un siglo, sigue siendo sólo un pequeño grupo de individuos occidentales el que tiene los recursos.

Fuente: The Guardian

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