lunes, 7 de septiembre de 2020

disfrutar con seijun suzuki










































































"Experimentar una película del visionario japonés de películas B Seijun Suzuki es experimentar el cine japonés en todo su frenético y voluptuoso exceso". - Manohla Dargis


Suzuki se hizo famoso por primera vez cuando fue despedido por Nikkatsu Studios por hacer películas que, como él mismo dijo,"no tenían sentido ni generaban dinero". Pero fue su enfoque despreocupado y su audaz experimentación lo que le valió a Suzuki un culto en Japón y en el extranjero. El trabajo de Suzuki en Nikkatsu era hacer películas B a partir de guiones que le fueron asignados. A mediados de la década de 1960, con docenas de películas de este tipo en su haber, la inquietud de Suzuki comenzó a manifestarse cuando él y sus colaboradores, el director de arte Takeo Kimura y los directores de fotografía Shigeyoshi Mine y Kazue Nagatsuka, comenzaron a experimentar con el material asignado. Estas películas colocaron a Suzuki como un innovador estilístico que trabaja dentro y se rebela contra las limitaciones comerciales del trabajo de estudio de películas de serie B.


En la década de 1980, Suzuki se reinventó como cineasta independiente. Liberado de las obligaciones comerciales del trabajo de estudio, eligió complacer su pasión por la era Taisho (1912–26), un breve período de la historia japonesa que se ha comparado con la Belle Époque de Europa y los locos años veinte de Estados Unidos. Aunque no están vinculadas por la trama, estas tres películas, Zigeunerweisen, Kagero-za y Yumeji, encarnan la atmósfera cultural hedonista, la mezcla de arte y moda oriental y occidental, y los extremos políticos de la década de 1920, infundidos con la visión excéntrica de Suzuki de la época.

En la década de 1990, una retrospectiva itinerante atrajo la atención que tanto tiempo se necesitaba a las películas de Suzuki en Estados Unidos y Europa. Una nueva generación de devotos, sobre todo Jim Jarmusch y Quentin Tarantino, elogiaron a Suzuki en la prensa y mencionaron su trabajo en sus películas. Quizás inspirado por esta atención recién descubierta, Suzuki regresó al cine después de otra década de ausencia, haciendo dos películas, Pistol Opera y Princess Raccoon, que miran hacia atrás en su carrera mientras la avanza con nueva tecnología. 


La entrada en el blog de Denis Cooper de pasado 2 de septiembre Día de Seijun Suzuki dedicada al director japonés nos mantendrá entretenidos durante un tiempo. Enlaces, entrevistas y un paseo por 21 de sus 58 películas, algunas de ellas completas, nos convertirán en uno de sus ardientes forofos.

DC

domingo, 6 de septiembre de 2020

treinta y tres bares de de jürgen schadeberg en valencia


Ir de bares ha sido uno de los placeres prohibidos durante las semanas de confinamiento que más se ha hechado en falta. Esos espacios comunes donde la gente comparte soledades y compañías, algarabías y raros silencios desempeñan una función clave. Desde tiempos remotos han sido centros de encuentros e intercambios: intrigas y conspiraciones políticas, tertulias literarias, citas románticas, entrevistas clandestinas y hasta peleas multitudinarias.



A lo largo de varias décadas, Schadeberg ha plasmado el ambiente relajado y bullicioso de todo tipo de bares, desde el típico pub de aire irlandés a la tasca española con zócalo de azulejos y viejecitas vestidas totalmente de negro. Desde obreros reposando ante su jarra a grupos de la jet en Cannes celebrando un festín.

Ahora, la Galería Railowsky, de Valencia, le brinda un homenaje con ‘Happy Hour’, un viaje por medio mundo a través de las rotundas imágenes del fotografo alemán, afincado en la provincia. Son 33 imágenes que plasman estos enclaves de ocio a lo largo de medio siglo y medio mundo –de 1961 al 2006–, en sitios tan dispares como Nueva York, Torremolinos, Málaga, Mijas, Cannes, París y ciudades de Sudáfrica, en excelentes copias positivadas en su laboratorio personal en el proceso de gelatina de plata sobre papel baritado, todas ellas en blanco y negro. Es la última exposición en vida del fotógrafo alemán, la primera inauguración fue el 16 de julio, fallecido el pasado 29 de agosto a los 89 años.

Nacido en 1931, Jürgen Schadeberg bien podría definirse como ‘Hijo del siglo XX’, testigo de excepción de acontecimientos históricos decisivos, desde la Segunda Guerra Mundial al nombramiento de Mandela como primer presidente negro de Sudáfrica. Durante su infancia sufrió el constante estallido de las bombas en Berlín. Carreras a los refugios, incendios, cadáveres, sirenas de las ambulancias, muerte, destrucción y hambre. Tras la guerra, Jürgen trabajó como aprendiz para una agencia de prensa alemana de Hamburgo durante su adolescencia y, con 19 años, viajó a Johannesburgo, donde se había instalado su madre después de casarse con un británico. Tras algunos trabajos precarios se sumó al equipo de la mítica revista Drum, dedicada a la comunidad de color centrada en música y espectáculos, y con la cámara colgada del cuello asistió en primera línea a la lucha contra el apartheid. En 1951, en una asamblea del CNA, retrató por primera vez a Nelson Mandela, «un tipo alto, carismático, que transmitía mucha confianza en sí mismo», describe en sus memorias. En 2007, Schadeberg y su esposa Claudia abandonaron Sudáfrica y se instalaron primero en Normandía y luego en Berlín. En 2013 se afincaron en La Drova, un caserío cercano a Barx, pequeño pueblo de La Safor, donde una comunidad cosmopolita convive en armonía con los naturales de allí. Al año siguiente recibió un doble reconocimiento por su trayectoria: la Universitat Politécnica de València lo nombró doctor honoris causa y el prestigioso Institute of Contemporary Photography de Nueva York le otorgó un galardón por el conjunto de su obra.

"Yo le quería mucho, pero era un sentimiento generalizado. Era una persona que transmitía cariño, por lo generoso que era y por su profundo compromiso con los más débiles", comenta Juan Pedro Font de Mora, de la Librería Railowsky, que se despide con tristeza y admiración de este "excepcional fotógrafo" que dedicó su vida a inmortalizar la luz.

Happy Hour’, de Jürgen Schadeberg. Galería Railowky. Grabador Esteve 34, Valéncia. Del domingo 30 de agosto al 30 de septiembre de 2020.

sábado, 5 de septiembre de 2020

cartas a una jueza

He conocido con asombro e incredulidad el procedimiento incoado contra Martín Villa cuyo comportamiento al frente del Ministerio de Gobernación fue impecable y fuertemente comprometido con el respeto al Estado de derecho, su preservación y su desarrollo. Puedo testimoniar la entrega de Martín Villa a la recuperación de las libertades democráticas de los españoles.


El exministro conserva adversarios que no perdonan su etapa al frente de la lucha contra el terrorismo, principalmente de ETA. Esos adversarios no desaprovechan la oportunidad de atacarle con acusaciones falsas.
José María Aznar, expresidente del Gobierno y primer presidente del Partido Popular.

Debo decir que siempre le he tenido por persona comprometida con la consolidación de la democracia y el Estado de derecho. En mi larga etapa como parlamentario y luego como presidente del Gobierno, nunca recibí ningún testimonio que no fuera en la misma dirección.
José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno.


Los hechos que se le imputan son contrarios a toda verdad y abiertamente contradictorios con su ejemplar ejecutoria. Habría que proceder contra quienes de forma torticera han vertido acusaciones infundadas contra el exministro y han intentado menoscabar la imagen de España poniendo en duda su carácter plenamente democrático.
Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno.


Contra lo que se aduce en la querella presentada contra Rodolfo Martín-Villa, atribuyéndole la responsabilidad directa de la actuación policial en los sucesos de Vitoria, me permito sugerir que gracias a que en ausencia de un ministro titular tan temperamental que exclamaba "¡la calle es mía!", tuvimos activo, entre otros, a Rodolfo Martín-Villa volcado justo en lo contrario, en compartir el espacio público, físico e institucional, para que de una vez pudiéramos convivir en paz, se puso fin a la tragedia de Vitoria. Él no mandó disparar, sino templar; y lo consiguió.


Es un caso que debe juzgar la barbaridad que se produjo en los Sanfermines del 78 o la matanza de Vitoria, casos que se tenían que haber investigado en España pero que, incompresiblemente, ha tenido que ser la justicia argentina quien finalmente los juzgue. No entendemos que se pongan más trabas a que Martín Villa sea juzgado con todas las garantías de derechos, algo que él no otorgó a sus víctimas. La impunidad y el silencio son ajenos a cualquier idea de justicia porque los errores son errores y los crímenes son crímenes pero eso no lo deciden expresidentes, lo deciden los tribunales.


Antes de disparar en Vitoria 76
Aún nadie ha reconocido nada. Todavía queda camino por delante. Gracias a la ayuda de países como Argentina y Chile para poner en evidencia los desastres cometidos y todavía pendientes de resarcimiento. El Estado aún no se ha dignado a pedir perdón, estuviese quien estuviese en el Gobierno: ni la derecha ni la pseudoizquierda. Tenemos que seguir peleando, porque aún queda mucho por limpiar.


La causa que imputa a Martín Villa juzga crímenes, no es un asunto político, es judicial. Las cartas de apoyo al exministro demuestran que Martín Villa aún tiene contactos con el poder y que su intención ha sido eludir la acción de la justicia. Han llegado en un escenario muy previo a la instancia de condena, que es cuando suele presentarse este tipo de testimonios. Aunque han tenido intención de influir sobre la jueza, ésta ha demostrado en el pasado que no se deja doblegar por estos intentos de presión.
Eduardo Fachal, abogado de la querella.


Las cartas de apoyo a Martín Villa nos dicen en qué plano se mueve su defensa, que es en el plano político. Aquí hay un plano nacional y un plano internacional. El plano político y el plano judicial. Desde un punto de vista nacional lo observan como delitos aislados que los hacen amnistiables. Nosotros lo miramos como crímenes contra la humanidad que los hacen inscribirse en otro contexto y a los que se aplica otro régimen. Parece que no les importa lo que les digan las instituciones internacionales. No juzgamos la Transición. Partimos de la base de que hay una continuidad represiva. ¿Cómo puede probarse ésta? Porque hay una misma línea política, los mismos cargos franquistas continúan ocupando cargos en la transición, en la democracia, por no hablar del poder judicial, que quedó prácticamente intacto. Si hay una represión que dura 40 años y si continúa unos años más bajo otro régimen, lo más probable es que esa represión sea continuación del régimen anterior.
Ana Messuti, letrada de la querella.


En España el muro de la impunidad sigue en pie. No se ha residenciado ninguna conducta de los autores del genocidio ante los tribunales de justicia, porque en España la ley de amnistía sí les ha proporcionado protección efectiva. La justicia española se ha negado reiteradamente a considerar que podía iniciarse siquiera una investigación. Como subrayó el relator de Naciones Unidas, Pablo de Greiff, la actitud omisiva de la justicia española carece de cualquier justificación objetiva y razonable. Pero en esas seguimos.
Parece que empiezan a abrirse grietas en ese muro. Y si la justicia española tuvo un papel clave en la quiebra del muro de la impunidad en Argentina y Chile fundamentalmente (la italiana en Uruguay), ahora es la justicia argentina la que puede ocupar ese lugar respecto de la impunidad en España.

Es verdad que la Transición no fue una operación de genocidio, pero también lo es que un componente importante de la Transición fue el encubrimiento y exención de responsabilidad de la operación de genocidio que practicó el Régimen del General Franco. Y en esa tarea de encubrimiento y exención de responsabilidad, Martín Villa sí tuvo un papel destacado. Si se hubiera seguido la senda indicada por Pablo de Greiff, posiblemente Martín Villa no tendría que declarar hoy ante la jueza María de Servini.


Nuestra esperanza es que quien es el principal jerarca franquista hoy vivo (jefe nacional del SEU, secretario general del Sindicato Vertical, procurador en Cortes, gobernador civil de Barcelona, ministro de Relaciones Sindicales y ministro del Interior), pase, de ser imputado, a ser formalmente procesado por su participación en los crímenes antes descritos, abriéndose así las puertas a su juicio y condena posterior. Queremos ver a Martín Villa sentado en el banquillo para responder a las acusaciones realizadas por sus víctimas y familiares de éstas. Es por ello que la declaración del próximo 3 de septiembre adquiere una gran importancia, pues puede dar paso a que otros imputados franquistas tengan también que declarar, otras víctimas denuncien nuevos crímenes y la propia justicia española se vea abocada a abrir procesos de investigación de todos los crímenes del franquismo.
Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo.

viernes, 4 de septiembre de 2020

las letras de nick cave



El próximo 21 de septiembre llegará a las librerías de la mano de la editorial Libros del Kultrum «Letras. Obra lírica completa 1978-2019», trabajo que recoge todos los textos de canciones del australiano Nick Cave. Se trata de la primera vez que esta obra, que conoce ya tres ediciones en inglés («The Complete Lyrics», Penguin 2001, 2007 y 2019), se edita en versión bilingüe en nuestro país.

El sentido prefacio de Andrew O’Hagan, el no menos aleccionador prólogo de Will Self y la brillante conferencia que preceden al propio cancionero –pronunciada por el propio Cave en el South Bank Centre de Londres en 1999— y que lleva por título "La vida secreta de la Canción de Amor", brindan al incauto lector, a modo de introducción, dos pinceladas iniciáticas de gran utilidad para furtivamente adentrarse en la densa maraña en la que se entreveran préstamos, citas, parodias, alusiones, expropiaciones y leyendas que el cantante maneja a su antojo e iluminan los aspectos menos patentes de su obra, así como para otear en sus contornos, en esta suerte de apresurada autoexégesis, la cartografía del casi inabarcable imaginario alumbrado por sus versos.

Letras. Obra lírica completa 1978-2019, de Nick Cave. Editorial Libros del Kultrum. Edición bilingüe. Tapa blanda 21x21 cm. 464 páginas. 24,95 euros. 

jueves, 3 de septiembre de 2020

la operación cóndor y la lucha por hacer justicia (en un artículo de the guardian)

"Operación Cóndor es el nombre en clave para la recopilación, intercambio y almacenamiento de datos de inteligencia sobre izquierdistas, comunistas y marxistas que se estableció recientemente entre los servicios cooperantes en América del Sur. Una fase más secreta implica la formación de equipos especiales de los países miembros que deben viajar a cualquier parte del mundo para ejecutar sanciones, [incluidos] asesinatos”, escribió en un comunicado un oficial de FBI en 1976. Se han necesitado décadas para exponer completamente este sistema, que permitió a los gobiernos enviar escuadrones de la muerte al territorio de los demás para secuestrar, asesinar y torturar a enemigos, reales o sospechosos, entre sus comunidades de emigrantes y exiliados. Condor integró y expandió de manera efectiva el terror estatal desatado en Sudamérica durante la guerra fría, luego de que sucesivos golpes militares de derecha, a menudo alentados por Estados Unidos, borraran la democracia en todo el continente. Cóndor fue el elemento más complejo y sofisticado de un fenómeno amplio en el que decenas de miles de personas en Sudamérica fueron asesinadas o desaparecidas por gobiernos militares en las décadas de 1970 y 1980.

La mayoría de las víctimas de Cóndor desaparecieron para siempre. Cientos fueron eliminados en secreto, algunos de ellos arrojados al mar desde aviones o helicópteros después de ser amarrados, encadenados a bloques de cemento o drogados para que apenas pudieran moverse. Sin embargo, han sobrevivido suficientes víctimas para contar historias que, cuando se comparan con un volumen creciente de documentos desclasificados, equivalen a una sola historia espantosa. “El problema con las fronteras es que es más fácil cruzarlas para matar a alguien que perseguir un crimen”, dice Carlos Castresana, un fiscal que ha perseguido los casos de Cóndor y los dictadores detrás de ellos en España. En 2019, Estados Unidos entregó 47.000 páginas de documentos desclasificados por Barack Obama a Argentina. Estos documentos muestran cuánto sabían los gobiernos de EE. UU. Y Europa sobre lo que estaba sucediendo en Sudamérica y lo poco que les importaba.

El precio de poner fin a la dictadura en Uruguay, Chile y Argentina fue una amnistía, que dictaminó que los representantes estatales no podían ser acusados ​​de crímenes cometidos durante los 12 años del régimen en el poder. Parecía que no se podía hacer nada. A finales de los 90, Baltasar Garzón comenzó a probar una ley previamente ignorada que obligaba a España a perseguir a los presuntos violadores de derechos humanos en cualquier parte del mundo, si sus propios países se negaban a juzgarlos. Garzón y un grupo de fiscales progresistas abrieron investigaciones por genocidio y terrorismo contra la ex junta militar argentina y el régimen de Pinochet, y “una conspiración criminal” entre ellos. El 16 de octubre de 1998, la policía detuvo a Pinochet en una clínica de Londres. El secretario de Interior del Partido Laborista, Jack Straw, bloqueó la extradición y, en cambio, envió a Pinochet a Chile por motivos de salud. A su regreso, el ex dictador se burló bajándose de su silla de ruedas para saludar con alegría a sus seguidores.

En 1992, un joven magistrado, José Agustín Fernández, recibió un soplo sobre el paradero del archivo policial secreto del ex caudillo del país, general Alfredo Stroessner, quien tomó el poder en 1954 y permaneció hasta 1989. Los documentos establecieron que Cóndor se creó formalmente en noviembre de 1975, cuando el jefe de espías de Pinochet, Manuel Contreras, invitó a 50 oficiales de inteligencia de Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil a la Academia de Guerra del Ejército en La Alameda, la avenida central de Santiago. Pinochet les dio la bienvenida en persona. El club, con los primeros cinco países como socios, nació el 28 de noviembre. Brasil se unió al año siguiente, mientras que Perú y Ecuador se unieron en 1978. En su apogeo, Condor cubría el 10% de la masa terrestre poblada del mundo y formó lo que Francesca Lessa de la Universidad de Oxford llama “un área sin fronteras de terror e impunidad”.

Si bien muchos de los hombres que llevaron a cabo la Operación Cóndor eran ex alumnos de la Escuela de las Américas del ejército de los Estados Unidos, un campo de entrenamiento en Panamá para militares de regímenes aliados en todo el continente, esta no fue una operación dirigida por Estados Unidos. Sin embargo, revelaciones recientes muestran cuánto sabían los servicios de inteligencia occidentales sobre Cóndor. La CIA estaba suministrando máquinas criptográficas amañadas a algunos de los regímenes más brutales de América del Sur, por lo que estaba en una posición única para conocer el alcance de sus atrocidades. Un cable de la CIA de septiembre de 1977 se titula: "Visita de representantes de los servicios de inteligencia de Alemania Occidental, Francia y Gran Bretaña a Argentina para discutir métodos para el establecimiento de una organización antisubversiva similar a Cóndor". La visita coincidió con campañas terroristas de la banda alemana Baader-Meinhof, las Brigadas Rojas de Italia y el Ejército Republicano Irlandés. Según el cable, los visitantes explicaron que “la amenaza terrorista / subversiva había alcanzado niveles tan peligrosos en Europa que creían que lo mejor era juntar sus recursos de inteligencia en una organización cooperativa como Cóndor”.

“Fue Garzón quien despertó al mundo con esto”, dijo Laura Elgueta. Como destacó el arresto de Pinochet, las leyes de amnistía no brindaban protección universal y Cóndor era un punto débil. En retrospectiva, aquellos que esperaban impunidad de por vida por su participación en Condor cometieron tres errores clave. En primer lugar, robaron niños, delito que ni siquiera las amnistías cubrían. En segundo lugar, asumieron erróneamente que las amnistías cubrirían los delitos cometidos en suelo extranjero. Finalmente, ocultaron sus asesinatos haciendo desaparecer a las víctimas, convirtiendo así esos crímenes en secuestros continuos y no resueltos que, a diferencia de un asesinato en el que se encuentra un cuerpo, no pueden ser cubiertos por un estatuto de limitaciones o una amnistía por hechos pasados. 

El miedo a la violencia de la extrema derecha todavía acecha a América del Sur, especialmente entre los sobrevivientes. La defensa del presidente brasileño Jair Bolsonaro de la dictadura de su país es especialmente preocupante. La idea de que una red similar a la Operación Cóndor pueda reaparecer algún día no es descabellada. El mejor escudo contra eso es garantizar que los perpetradores del terrorismo de estado vayan a la cárcel, incluso si eso lleva décadas.

Esto es un extracto de un largo artículo muy interesante, y para leer tranquilamente, aparecido hoy en The Guardian. Está escrito por Giles Tremlett, su corresponsal en España. Amplía la información en su cuenta de twiter @gdnlongread

miércoles, 2 de septiembre de 2020

neandertales tocando la flauta


En 2008, los arqueólogos descubrieron fragmentos de flautas talladas en huesos de buitre y mamut en una cueva de la Edad de Piedra en el sur de Alemania llamada Hohle Fels. Estos instrumentos datan de entre 42.000 y 43.000 años, aún más antiguos que los hallazgos anteriores de flautas en un sitio cercano que datan de hace 35.000 años. Las flautas están meticulosamente elaboradas, según National Geographic, en particular la flauta de hueso de mamut, que habría sido "especialmente difícil de hacer". 

The Archaeology News Network
Es posible que los neandertales también hicieran sus propias flautas. O eso podría sugerir un descubrimiento de 1995 de una flauta hecha de un fémur de oso de las cavernas. Encontrado por el arqueólogo Ivan Turk en un campamento neandertal en Divje Babe, en el noroeste de Eslovenia. Se estima que este instrumento (a la izquierda) tiene más de 43,000 años y quizás hasta 80,000 años. Según el musicólogo Bob Fink, los cuatro agujeros para los dedos de la flauta coinciden con cuatro notas de una escala diatónica (Do, Re, Mi…). "A menos que neguemos que es una flauta", argumenta Fink, las notas de la flauta "son ineludiblemente diatónicas y sonarán ajustadas dentro de cualquier tipo de escala diatónica estándar, moderna o antigua". Para demostrarlo, el conservador del Museo Nacional de Eslovenia mandó fabricar una réplica de arcilla de la flauta. Puedes escucharla en el vídeo de arriba tocada por el músico esloveno Ljuben Dimkaroski.

El instrumento prehistórico produce de hecho los tonos completos y medios de la escala diatónica, tanto que de hecho Dimkaroski es capaz de tocar fragmentos de varias composiciones de Beethoven, Verdi, Ravel, Dvořák y otros, así como algunas improvisaciones libres. Aunque los arqueólogos han discutido acaloradamente si la flauta es realmente obra de los neandertales, como sugirió Turk, si fuera así, el hallazgo contradeciría las afirmaciones de que "no dejaron pruebas firmes de haber sido músicos". Pero cualquiera que sea su origen, ciertamente parece ser un artefacto homínido y una clave para desbloquear la prehistoria de la expresión musical.

Josh Jones en OpenCulture
YouTube

martes, 1 de septiembre de 2020