domingo, 11 de octubre de 2026

la ley del más rico

Núremberg dejó claro que los jueces y otros funcionarios no pueden usar la autoridad de la ley para encubrir y legitimar acciones moralmente depravadas y políticamente destructivas. Su lección para el presente es contundente: cuando la ley se vacía de justicia y se usa para normalizar la crueldad, aniquilar los derechos democráticos y situar el poder concentrado por encima de la rendición de cuentas, la legalidad misma se convierte en un arma para la destrucción de la democracia. La Corte reaccionaria se ha convertido en parte de un orden político cuyo ethos de gobierno se asemeja cada vez más a lo que Jeet Heer, al escribir sobre Trump, llama estar "enamorado del romanticismo de la mafia". 

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