martes, 4 de noviembre de 2014

sancti spíritus y santa clara






















El agua caliente la consiguen con un aparato eléctrico que ponen como alcachofa. Generalmente las opciones son agua fría o agua hirviendo.

El Parque Maceo es una plaza bonita, con soportales de madera pintados de azul y verde y una parada de taxis a sangre. Los abuelitos se sientan en los bancos con los nietos. Las palmeras reales se levantan victoriosas. En Céspedes, Céspedes e Independencia norte son las calles más transitadas, veo la Casa Museo de Serafín Sánchez, que vigila una niña de once años. Sancti Spíritus es una ciudad sin turismo pero con dinero. Se les ve desayunando en las cafeterías, comiendo en restaurantes y de compras en las tiendas. La gente viste bien y se ven muchas bicicletas.

Desayunamos en una terraza con techo de palma sobre una mesa de madera maciza. Pan con mantequilla y zumo de guayaba. Después vemos el Museo de Arte Colonial, cerca del puente sobre el río Yayabo. Paseamos sobre él, los críos se bañan. Bebemos algo en el Kiriki. Algunos clientes presumen con collares y anillos. Esa gente que gusta de contar dólares en público, esos dólares que tanto cuestan a quienes los mandan.

Recorremos juntos Céspedes y Parque Maceo. Hay mucho movimiento. Las enfermeras llevan el uniforme de los tebeos: bata blanca y cofia doblada. Las chicas salen con los rulos y se miran en los espejillos. Bebo guarapo, el dulce jugo de la caña. En Serafín Sánchez se oye una vieja trompeta, los curritos miran las chicas pasar, las colegialas salen con sus minifaldas pantalón.

Un bicitaxi nos lleva a la estación. El conductor es un personaje curioso que calcula que pesamos más de trescientas libras. Cien libras Beni y doscientas yo.

En las ventanas del bus, verdes lomas y palmeras. Es impresionante la cháchara con el conductor bajo el cartel que lo prohibe. En una hora estamos en Santa Clara. El taxista nos ofrece una casa. Es un problema ir con alguien porque te suben el precio por su comisión. Le digo que estaría de acuerdo con una casa por quince dólares con desayuno. Naturalmente, y como siempre, nos meten en un lío. La casa está muy cerca del Coppelia, donde despachan unos riquísimos helados, en un rincón de la plaza.

En el Parque Vidal ponen una versión teatral de El beso de la mujer araña de Puig. Señoras y señoritas llegan con trajes largos negros. Correos está lleno de cabinas. Intentamos subir al bar circular del Santa Clara Libre, para disfrutar de sus vistas. Un portero sin convicción dice que está cerrado. En el bajo ponen un culebrón. Entramos en un local de ensayo. Descargan bongas, saxo, trombón, piano y maracas. Bárbaro toca las maracas con un fuerte olor a ron. Nos habla de los Bravos, los Mustang, los Brincos, los Sirex y los Salvajes, aquellos grupos españoles de los sesenta que tanto les gustan. Dice que su papá era de Santiago de Compostela. Rodeamos el quiosco donde jueves y domingos tocan los músicos. Los bancos están ocupados y los niños juegan alrededor.

Ya en el Coppelia, la camarera nos coloca en una mesa y nos trae un turquino, tarta con una bola de helado, y una copa melba. Las cucharas son de zinc. A los cubanos les encantan estos helados que no llegan a costar ni un peso (unos treinta helados por un dólar).


diminuto cuaderno de bolsillo nocturno


lunes, 3 de noviembre de 2014

elecciones en ucrania

La mayoría de las verdaderas fuerzas de la oposición fueron prohibidas. Organizaciones anti-fascistas como la marxista Unión Borotba (lucha) y otros participantes en el movimiento de masas contra el golpe de estado se han visto obligados a la clandesrtinidad, sus líderes expulsados ​​al exilio o arrestados.

El Partido Comunista de Ucrania (KPU), anteriormente uno de los partidos más grandes en el parlamento, no cumplía el umbral de voto del 5 por ciento. A pesar de que su nombre apareció en la boleta electoral, los candidatos KPU fueron esencialmente prohibidos a hacer campaña. Más temprano, los delegados electos del partido fueron expulsados ​​del Parlamento por una ley extraordinaria, y la KPU actualmente se enfrenta a una prohibición total en un caso judicial interpuesto por el derechista del Ministerio del Interior.

"Cualquiera que sea el resultado de la votación, el Partido Comunista no reconoce las elecciones como sea democrático o legítimo", dijo el líder del KPU Peter Simonenko durante una reunión con miembros del Parlamento Europeo. Sin embargo, el embajador estadounidense Geoffrey Pyatt se apresuró a declarar las elecciones "libres y transparentes". (Kiev Post, 26 de octubre) 

En Slavyansk, una ciudad en Donetsk sitiada durante meses antes de su ocupación en julio por las fuerzas ucranianas, la participación fue sólo del 13 por ciento. Los locales informaron que los únicos votantes eran tropas de ocupación y funcionarios y que los centros de votación estaban rodeados de soldados camuflados armados con armas automáticas y "patrióticas" cintas amarillas. (Agencia de Noticias Novorossia 27 de octubre). En Jarkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, la gente tuiteó fotos que muestran enmascarados "observadores electorales" en los colegios electorales.
En Odessa, donde los neonazis enviados desde Kiev masacraron al menos 48 antifascistas y sindicalistas el 2 de mayo, la participación fue sólo del 8,8 por ciento al mediodía en octubre 26. Los funcionarios electorales hablaron de una participación del 39 por ciento al final del día - una virtual imposibilidad dada la cifra anterior - pero sigue siendo el más bajo jamás registrado en la historia de la ciudad. El presidente Poroshenko, declaró que la masacre de 02 de mayo y la quema de la Casa Sindical de Odessa de era necesaria "porque vemos ahora lo que sucede si no hubiéramos detenido el intento de los separatistas".

El activista Alexei Albu dijo: "El setenta por ciento respondió a nuestro llamamiento y boicoteó las elecciones, o fue para añadir votos nulos o votó en contra de la totalidad o de partidos de la oposición".

domingo, 2 de noviembre de 2014

de trinidad a sancti spíritus



Mientras Beni descansa, voy a dar una vuelta por Bolívar y Martí hasta el Parque Céspedes. Hay escuelas, dos bibliotecas públicas y una librería con libros en pesos (unas ochenta pesetas el libro) y en divisas (unas mil pesetas). También hay un mercadillo y mucha vida: niños del cole, colas del shopping, viejos con sombreros de ala ancha, bicitaxis.

Cuando vuelvo a la casa ya está preparado el desayuno : zumo de mango, café con leche, pan y mantequilla. Después recorremos las calles periféricas. Saludamos a Rob en la Escuela de Arte Beni Moré. Nos pinta una de sus obras directamente en el cuaderno. Trabajo con materia: telas encoladas, café, colillas, papel higiénico. Lo que más me gusta es lo que hace olvidándose de los turistas.

Nos ofrecen un microbús a precio de Viazul para ir a Sancti Spíritus, recogiéndonos en casa. Aparece con una furgo llena de trabajadores cubanos, un cacharro sin aire acondicionado. Esto no es lo hablado, la avaricia rompe el saco. Así que nos llevan a Viazul, pero se quedan con macutos, pasaportes billetes de vuelta y mi cuaderno.

El viaje se hace agradable y bonito. La sierra y el Valle de los Ingenios. En Sancti Spíritus pillamos una habitación en Los Richards, con desayuno y recogemos nuestras pertenencias, que ya están aquí.

Es una hermosa ciudad de unos 80.000 habitantes, de las fundadas por Diego Velázquez, agradable, limpia y cercana. Pero lo mejor es que no tiene turismo y uno puede acceder a la vida común de los cubanos y pagar en pesos. Sin trapicheo ni fulas.



Cenamos invitados a una caldosa en una fiesta de barrio del CDR. Me regalan paquetes de tabaco de Aromas y Titanes para pegar en el cuaderno. La gente toma el fresco en las puertas de sus casas, los niños juegan en la calle. Con doce años ya se cogen de la mano como novios. Las tiendas y restaurantes son en pesos cubanos. Puedes comer por 22 pesos, algo menos de un dólar. No se ve ese afán robelio.

Las casas están recién pintadas con colores intensos. Las calles están limpias. El río Yayabo también le da su punto, pero también muchos mosquitos que se hacen con Beni. Nos embadurnamos de repelente en el Kiriki y subimos a la habitación.


la canción de los huesos secos


Las hermanas Lennon cantan Huesos secos en The Lawrence Welk Show, en 1965.

terroristas con corbata


La decisión de la juez argentina María Servini de Cubría de solicitar la extradición del exministro Rodolfo Martín Villa por la matanza del 3 de marzo de Vitoria ha devuelto a la actualidad uno de los sucesos del tardofranquismo que, en opinión de los historiadores, aceleró el final de la dictadura. Junto a Martín Villa, la magistrada también ha pedido a España le permita interrogar en Buenos Aires a otro ministro del régimen: José Utrera Molina, suegro del exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, y otros 18 cargos franquistas.

La juez pide la detención de Martín Villa por "la represión de la concentración de trabajadores en Vitoria el 3 de marzo de 1976 en la que fueron asesinados Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral, y en la que hubo más de cien heridos, muchos de ellos por armas de fuego". La policía cargó contra una asamblea de trabajadores en una iglesia de Vitoria. Los hechos que investiga la juez Servini se produjeron varios meses después de la muerte de Franco y pocas semanas antes del nacimiento de EL PAÍS.

Al cumplirse el año de la muerte de cinco obreros durante una jornada de huelga general en Vitoria, un multitudinario funeral y concentraciones en la capital alavesa revivieron la tensión de un episodio que, según los expertos, aceleró el final definitivo del régimen franquista. Esta es la crónica publicada en el periódico el 4 de marzo de 1977.




Tras varios meses de huelga en demanda de aumentos salariales, el 3 de marzo era jornada de paro general. Cientos de trabajadores que se reunieron en asamblea en la iglesia San Francisco de Asis, de Zaramaga, fueron tiroteados cuando escapaban de los gases lacrimógenos que la policía arrojo al interior del templo.

Sólo había una salida, la puerta principal. Ni ventanas ni terraza. Cuando empezaron a salir a borbotones para no morir asfixiados, la policía les tiroteó. "Que manden fuerza aquí, que hemos tirado más de 2.000 tiros. Cambio", se escucha en las grabaciones.


Las cintas de las emisoras policiales muestran que lo sucedido fue más que una intervención desafortunada. "Ya tenemos dos camiones de munición, ¿eh? O sea que a actuar a mansalva, y a limpiar, nosotros que tenemos las armas; a mansalva y sin duelo de ninguna clase". Por la manera en que relataron los hechos los agentes participantes, fue una victoria militar sin precedentes contra trabajadores desarmados: "En Salinas [plaza Martín de Salinas] hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Cambio.", reportaba por la radio un policía.

La versión oficial, recogida en la sentencia de un tribunal militar, es que la policía hizo uso de la "legítima defensa para responder a una agresión de los trabajadores". La justicia militar reconoció que se trataba de "homicidios", pero archivó el caso al no encontrar culpables. Las víctimas, sin embargo, siguen exigiendo justicia, para lo que han acabado recurriendo a los tribunales argentinos.

Por su parte, La magistrada imputa a Utrera Molina "el haber convalidado con su firma la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich", ejecutado a garrote vil el 2 de marzo de 1974, a los 23 años, y recuerda que los hechos "son sancionables con las penas de reclusión o prisión perpetua".


sábado, 1 de noviembre de 2014

playa y ron

Me despierto con el brandy trasteando en el coco. El súper está lleno de cubanos comprando tonterías, baldosines serigrafiados, lámparas horteras para destruir sus casas al pretendido gusto del turista.

Parece que no es temporada de guaguas a la península de Ancón y cogemos un taxi hacia su magnífica playa caribeña de foto de agencia, de arena blanca de coral rodeada de palmeras reales. El taxista se enrolla, dice que le encanta de España el vino dulce, la leche condensada y el turrón. También tiene un dulce recuerdo de las uvas pasas. Quedamos a la tarde.

Para ellos el agua está fría, pero está más caliente que el Mediterráneo en verano. Lo peor es que el aire mueve la arena y las páginas de mi cuaderno. Solo hay guiris rodeados de vendedores de pizza de ketchup y los jardineros del hotel vendiendo agua y alquilando tumbonas por un dólar. Una señora que dice haber hecho la revolución con los barbudos de Sierra Maestra está indignada y se/nos pregunta ¿para esto la hicimos? Nos cuenta riéndose que su hija se casó con un alemán loco que se trae cristales de Alemania y está acristalando toda la casa. Ya prietos, aparece el taxista simpático.

La señora Betty ha perdido la alegría desde que se fueron los israelitas y dejaron la habitación vacía. Ha contratado a un cocinero para que nos haga pescado. La nena coge alguna comida evitando el pescado y habla de los regalos que sus novios le tienen que hacer en su cumple mientras su madre está boba con la tele. Ésta es la nueva estúpida clase media que vive del dólar. Las estrellaría contra la pared.

Quedamos en La Escalera con Rob y otro amigo artista. Más preocupados por el ron que por el arte, compramos Caney, dicen que ya no hay Matusalen. Ese no es Martí m'hijo ese es Maceo. Le sentó mal el buchito y se cambió de cola como el camaleón. Levanta la cara, que te van a haser una foto pa que tú salgas en el Granma. Aunque el sueldo sea bajo, se prefiere un sitio con búsqueda. Cosas así creo oír entre las risas y las brumas del ron.

muertos dormidos mirando a cámara

Publicado por Paul Gallagher

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