En el cerro de La Pardilla, de Bolaños de Calatrava, junto a La Atalaya, hay muros y majanos de escoria volcánica, formados al retirarse de los cultivos anexos.
La escoria es un conjunto de rocas volcánicas muy porosas, de bajo peso de colores negros, marrones y rojizos, llena de huecos llamados vesículas. Se forman cuando la lava con muchos gases sale a la superficie y se enfría muy rápido. Las burbujas de gas quedan atrapadas dentro de la roca.
Estas vesículas retienen el agua de la lluvia y el rocio, lo que ayuda al crecimiento de líquenes y musgos, como puede apreciarse en las fotos.










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