domingo, 9 de agosto de 2026

ocupación humana en el salt

El estudio del material faunístico de El Salt, unido a la publicación previa de trabajos dedicados a la micromorfología, arqueoestratigrafía, industria lítica y antracología, ponen de manifiesto el carácter corto y recurrente de sus ocupaciones humanas. Estos eventos de ocupación además se extienden a lo largo de toda la anualidad, donde a pesar de la alta frecuentación durante los meses de primavera-verano en repetidas ocasiones, también se dan periodos donde la distancia entre las ocupaciones es más corta dentro de un mismo año. De esta forma, el depósito de El Salt se formaría por una continua superposición de material de origen antrópico, entremezclado con un aporte continuo de restos óseos de lepóridos y micromamíferos que han sido presas de las aves rapaces y pequeños carnívoros, en un contexto geoarqueológico caracterizado por una ratio de sedimentación muy lenta. Por lo que se refiere a las habilidades cinegéticas de los neandertales, si bien es cierto que se centran en estrategias pluriespecíficas o de amplio espectro a escala general, con la perspectiva de la alta resolución temporal ha sido posible comprobar la diversidad de acciones realizadas a un grado más próximo al tiempo “etnográfico”, respondiendo de una manera más realista a las condiciones del momento, tanto a nivel grupal como ambiental. Este fenómeno ha podido identificarse tanto en El Salt como en el Abric Romaní, donde se ha demostrado que las estrategias de transporte no son constantes en un mismo nivel o unidad de análisis, seguramente a causa de cuestiones logísticas relacionadas con la cantidad de porteadores, necesidades del grupo y distancia al lugar de ocupación, conllevando por ejemplo un transporte diferencial según los eventos. Junto a ello, hay otro tipo de evidencias que ilustran una amplia diversidad de actividades concretas, caso por ejemplo del aprovechamiento particular de taxones escasamente consumidos como son los carnívoros en el Abric Romaní o el conejo y la tortuga mediterránea en El Salt, e incluso la elevada cantidad de individuos de distintas especies en las unidades de análisis, como ocurre por ejemplo en el nivel IV del Abrigo de la Quebrada. Tal número de individuos supone una cantidad desmesurada de kilogramos de biomasa animal, que hacen imposible concebir una captura “simultánea” durante una misma ocupación si actuamos desde la lógica de un grupo cazador-recolector, con la excepción de los yacimientos europeos donde se practica la captura monoespecífica y masiva para un consumo diferido de los nutrientes. Todo ello sumado a la variabilidad de materias primas explotadas, la falta de cadenas operativas completas e introducción de útiles preconfigurados, la organización y superposición de hogueras en un mismo espacio, el uso puntual de especies vegetales poco utilizadas en determinadas prácticas, o la producción de un número limitado de retocadores óseos, confirman el carácter corto y estacional de las ocupaciones humanas durante la Prehistoria, demostrándose para el caso de El Salt su empleo tanto de lugar de habitación, como de un área para el aprovisionamiento de recursos biológicos y geológicos.

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