viernes, 7 de agosto de 2026

subsistencia neandertal

La gestión de las carcasas animales no se reduce a la captura y transporte, sino también a su procesado y desecho en el propio yacimiento. Prácticamente, todos los yacimientos de ocupación neandertales muestran claras evidencias de procesado carnicero de las carcasas animales, contando con evidencias de desarticulación, fileteado y eliminación del periostio, para continuar con las tareas de fracturación y acceso a la médula ósea, dando paso finalmente a actividades de cocinado y al posterior desecho. Este último puede tener un origen muy variado, desde su depósito en el suelo de ocupación tras la actividad realizada (consumo, trabajo técnico, etc.), o bien de forma agrupada o reagrupada de manera intencional, ya sea por la retirada de fragmentos de mayores dimensiones a las zonas externas, o bien por su acumulación en los propios hogares y su aprovechamiento como combustible dadas sus cualidades para mantener el calor.

Las ocupaciones fueron efímeras o de mayor duración. Nuevas aproximaciones como el desgaste dental y la cementocronología sobre ungulados que han sido presas de los grupos prehistóricos, aportan una información relevante a la hora de fijar la recurrencia de ocupaciones en un mismo lugar durante un periodo más o menos dilatado en el tiempo.

Aunque desconocemos a ciencia cierta el uso real de los fuegos u hogares, su uso tiene que ver con toda una serie de labores de procesado alimenticio (carnicero o vegetal), la ayuda en el tratamiento térmico de la tecnología (lítica o madera), la protección ante otros predadores, la labor profiláctica, la proporción de calor y una ampliación de las horas de luz. En este último caso, la existencia de hogares sin cantidades elevadas de restos materiales afectados por el fuego, nos permite hablar de la existencia de espacios de socialización en torno a los mismos.

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