miércoles, 6 de junio de 2012

románico fugitivo

 Cuando acudió a su cita con el dentista ya era absolutamente imprescindible. Se le hacía eterna la espera y hojeó aquella revista atrasada de arquitectura. Casas pijas de última tendencia e interiores barrocos y minimalistas. Y de golpe un claustro románico, un claustro con columnas dobles alrededor de una piscina. Y, junto al agua, capiteles sin columnas sobre sus bases. Sacó el cuentahilos de su cajita de cartón, lo desplegó y miró los detalles de los capiteles. Vicios de profesional, Gerardo trabajaba en el grupo de investigación de la Universidad de Barcelona sobre románico y gótico. Había todo tipo de animales formados por puntos de colores. Aquello se parecía a Santo Domingo de Silos. En una finca de Palamós, en Girona, aquí al lado; esto era demasiado.
Cogió las referencias de la revista francesa, la finca y el fotógrafo, y estuvo rumiando el reportaje sin salir del asombro, mientras el dentista le hacía unas placas.
Después de unas cuantas vueltas nerviosas, localizó el número de teléfono de la finca. Primero se puso Carmen, pero rápida se lo pasó a su marido. Con un fuerte acento francés, le dijo que era imposible que él entrara. Después llamó a la revista, a través de la cual localizó al fotógrafo. Vicent le envió las fotos en alta resolución. Allí vio esos animales maravillosos, vegateles y personas, y el gran parecido con Silos, Las Huelgas y Santa María de Ripoll. Estaba excitado, nervioso, hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Eso no era un decorado, se había hecho en el siglo XII.
Había que hacer todo tipo de comprobaciones sin poder estar allí, sin ni siquiera haberlo visto en directo. Revisó los posibles moldes del Albert Museum, la Academia de Bellas Artes y Silos. Éstos no estaban.
Finalmente accede al Archvo Municipal de Palamós y encuentra unas fotos alucinantes de 1959, en que se ve el montaje del claustro en la finca ¡siguiendo los mismos métodos que en la Edad Media!
¿De dónde ha salido este claustro, por qué no está catalogado? Sólo Kurt Englehorn, el dueño de la finca, podría responder; pero no contesta a ninguna llamada.
Habría que darle un premio por preocuparse de conservarlo durante décadas. Si no fuera por él, no sabríamos cómo estaría actualmente, comenta Gerardo a la prensa, esperando que Kurt reacione. Justo  después de producir aquel enorme revuelo ante especialistas en las jornadas de Arte fugitivo, una enorme bomba que minuciosamente había preparando en su despacho de la Universidad.



Las fotos y la información vienen del blog Arqueología, Historia Antigua y El País.
 El protagonista de la ficción es el profesor Gerardo Boto.


Historia resumida en El País:
-En 1931 un anticuario madrileño, Ignacio Martínez, adquiere el claustro. Se desconocen datos sobre su procedencia. Comienza el montaje del conjunto en un solar situado en el distrito de Ciudad Lineal, propiedad de una marquesa amiga de Martínez, que le encarga al anticuario y restaurador Julián Ortiz Fernández su restauración y cuidado. El claustro se pone a la venta por cinco millones de pesetas.
-Hans Engelhorn, antepasado de Kurt Engelhorn, actual dueño, compra la obra en 1958 y a principios de 1959 comienza el traslado a Palamós (Girona).
-En 1967 los propietarios encargan al Museo Metropolitan de Nueva York un informe, basado en fotografías, en el que se duda de la autenticidad de la obra.
-La edición francesa de la revista de decoración 'AD' publicó, en julio de 2010, un espectacular reportaje sobre una vivienda en una finca privada, Mas del Vent. El claustro en la piscina de la casa llamó la atención del fotógrafo de la revista.
-Gerardo Boto, profesor de Arte Medieval de la Universidad de Girona, motiva el inicio de las investigaciones sobre el misterioso claustro.
-En junio de 2012 EL PAÍS publica la historia del conjunto y, por primera vez, los dueños abren las puertas de Mas del Vent a técnicos y a prensa.
-El jueves, 19 de julio de 2012, la Generalitat convoca una reunión de expertos, que dura seis horas, y en la que se producen importantes desacuerdos en relación a un dictamen definitivo de autenticidad del claustro.



En julio de 2012 los técnicos convocados por la Generalitat aseguraron que el claustro de estilo románico situado en una finca privada de Palamós era una recreación historicista del siglo XX con elementos del siglo XII, sin precisar cuántos ni cuáles, y por lo tanto no lo iba a proteger. Un año después, en agosto de 2013, rectificó e incoó un expediente para declararlo bien cultural de interés nacional para poder protegerlo. Este miércoles, en un nuevo episodio de esta larga historia llena de dimes y diretes, la Generalitat dió a conocer un segundo informe en el que defiende que el claustro de Mas del Vent es totalmente falso, sin ningún elemento románico.

granada 1932


Granada. Magia y dolor de cabeza. Noches locas en la cueva del carmen de Paco. Despierto con Anne en la cama. Con su sonrisa eterna abre la ventana y vemos la Alhambra relucir, al otro lado del río, y encima la nieve sobre las montañas. Me pierdo como cualquier cliente tabernario. No pensar demasiado.
Reuniones con amigos con fino. Visitamos Tablada. La llegada del comandante Emilio en el LZ27 Graf Zeppelin, que Karl nos presenta, y se añade a la fiesta. No quiere comentarios sobre la compañía y el proyecto de San Pablo, pero sí la juerga con la Niña, entre esos murales dionisiacos. No está clara su adhesión. Odio la mentira de este trabajo. Me siento atrapado como un caballo.
Cargamos las máquinas para Lisboa. Avanzamos en Sevilla. Por eso mismo debemos alejarnos.

martes, 5 de junio de 2012

billetes chinos


China fue el primer país en usar papel moneda, al igual que otras muchas cosas. Se instauró su uso oficial en el año 812, aunque los más antiguos que se conservan son del siglo XIV.
Actualmente el Yuan es la unidad monetaria de China. Cada Yuan tiene diez jiao, y cada jiao diez fen.
Cuando viajé a China, en 2004, el dólar se cambiaba a unos 8,40 yuanes. Un hotel bueno (el más caro que usamos) salía a unos 125 yuanes, poco más de diez euros. Se podía comer por muy pocos euros. El billete más caro de tren me costó unos cinco euros. La estancia completa, unos quince días y sin incluir los billetes de ida y vuelta, nos costó, a dos personas, 700 dólares, que entonces eran 538,50 euros.
En las fotos: el billete más pequeño: un fen, uno y cinco jiao, uno y dos yuanes, y cinco y diez yuanes. También vimos de veinte y de cien, pero es demasiado valor para pegarlos en un cuaderno.

Los billetes que nos sobran son muy útiles para rellenar las páginas en blanco que nos quedan al final del cuaderno, así como billetes de tren, tarjetas de visita, entradas de museos y demás documentos que nos informan sobre la cultura de un pueblo.

lunes, 4 de junio de 2012

el nacimiento de un nogal

Mi padre tuvo un terreno en Bolaños que vendió casi en su totalidad. Se quedó con un pequeño trozo donde estaba la casilla, el pozo, y un enorme nogal cuyas raíces se  internaban hasta el agua y no necesitaba ningún cuidado. Un hermoso nogal de más de cien años, el más grande nogal que haya visto por estas tierras.
Lo heredó un hermano que no vive por aquí, así que lo vendió enseguida. El nuevo dueño consideró un estorbo este árbol, que cuanto menos triplicaba su edad, y lo cortó sin ningún escrúpulo.
A finales de los años ochenta fue mi última visita a esa estupenda y viva catedral, tan tupida que apenas dejaba pasar la luz entre sus hojas. Había llovido bastante y las nueces habían empezado a abrirse para germinar. Las planté entonces en macetas, muchas macetas, que cuando se hicieron pequeños arbolitos regalé a los amigos que podían trasplantarlos al campo (no recuerdo quienes eran, sólo a Ester, de Bilbao, y que ahora vive en México). ¡Espero que sus hijos, de aquel nogal y de Ester, crezcan sanos y hermosos!
Este dibujo lo hice entonces, en un cuaderno tan grande y grueso que tardé varios años en rellenar.

Que los pueblos no tengan documentado su patrimonio natural y la idea generalizada de que un árbol no es más que un objeto cualquiera, está haciendo que desaparezcan legendarios árboles que dieron sombra y frutos a nuestros antepasados. Aquí, el propio Ayuntamiento ha cortado alguno como el ciprés del patio del Colegio de las Monjas y ha permitido que se arrase la alameda de la calle de los Maestros y gran parte de la del Hondo. Sólo quedan algunos olivos milenarios en algún olivar cercano al Pardillo, y los cipreses del cementerio. No sé en qué estado estará la morera de la tía Isabel de Coca y la palmera junto al Bar España; pero me temo lo peor.
 

el real jardín botánico


Es uno de mis sitios favoritos de Madrid. Más retiro que El Retiro, más apacible y recogido, es un museo de plantas vivas. Una colección que se inició en 1781, tras los proyectos de Sabatini y Juan de Villanueva, donde se incluían la actual Cuesta de Moyano y el solar del Ministerio de Agricultura, que serían segregados en la nefasta década (1880-1890) en que también un ciclón acabó con la vida de 564 valiosos árboles. Mariano de la Paz Graells instaló un zoológico, que sería el origen de la Casa de Fieras del Retiro.

Hoy puede pasearse tranquilamente a la sombra de árboles legendarios como el pantalones (un olmo de dos grandes troncos de unos 220 años), el abuelo (un ciprés de unos 240 años y 32 metros de altura), un olmo del Cáucaso de 200 años, un ginkgo de 110 años, un haya roja de 100 años, algunos almeces impresionantes y las enormes socuoyas que rodean la fuente.
Es en los bancos de esta fuente donde mejor he disfrutado de la lectura en esos días en tinta negra en que la gente trabaja. Lo visité un domingo del mes pasado y sólo había guiris (la entrada ya cuesta 3 euros) no dispuestos a hacer la enorme cola del Prado. Conserva en muy buen estado la Estufa de las Palmas, un invernadero de 1856 con una calefacción curiosa que funcionaba con la fermentación del estiércol.

Las hojas y dibujos corresponden a una visita el día de Todos los Santos de 2006. Con hojas de la acacia del Japón, el almez, el ginkgo, el caqui, el sanguino, el pantalones, el laurel, el roble americano, el pruno, el falso plátano, el aligustre y el tilo. Y los dibujos de la fuente, el abuelo y el olmo del Cáucaso de unos 200 años, al que le había crecido una higuera loca.

domingo, 3 de junio de 2012

andalucía 1932


La naviera nos proporciona días alegres, felices. Damos una vuelta por las ciudades importantes de Andalucía. Anne coquetea conmigo. Baños y comidas con los amigos. Que Sevilla funcione sola. Nosotros hicimos todo lo posible.

sábado, 2 de junio de 2012

santos de la india

No sé si por las estampitas de los santos, pero por aquí llamamos santos a todas las estampas y cromos, especialmente al anverso de las cajas de cerillas, que antes eran seriadas. De hecho, había un juego, llamado de los santos, que consistía en tirar las estampillas de las cerillas, u otras de cartón, desde una línea que se hacía en el friso de las fachadas, de forma que uno ganaba aquellas sobre las que pisaba al caer en el suelo.
Yo podría pasar horas y horas mirando estos santos.

Uno de mis abuelos, que era médico, tiraba toda la propaganda a una habitación de la clínica que estaba vacía. Allí me revolcaba de chinorri sacando de aquí y allá esas cartulinas impresas a todo color. Ahora salía la ilustración de un corazón abierto, después la reproducción de un óleo o una pierna llena de pupas. ¡Incluso alguna teta! pero siempre en un lamentable estado o de una Venus pétrea y sin brazos. Mis hermanos mayores hasta hicieron una especie de tómbola pública -en una caja de madera- donde te podía tocar alguna de ellas consiguiendo la bolita de papel premiada -por el módico precio de un patacón.
Luego vinieron los álbumes Maga y los azucarillos seriados de los bares.

Mi coco está lleno de esas imágenes: coches, cohetes, el Cordobés toreando, Susana y los viejos, las corrientes de la cabellera, hernias gigantes, árboles y plantas, insectos y reptiles, mujeres con ojeras de Julio Romero, esqueletos, brazos musculosos sin piel, barcos de vela, pirámides... como si abriésemos al azar una enciclopedia visual de muchos volúmenes. Por eso mis déjà vu son bidimensionales.

Hoy os traigo unos santos de la India. Tan bonitos y con tal encanto, ese que tiene el arte popular, que quiere, fundamentalmente, ser útil, que podréis comprender ese placer que en mí producen. Allí venden cientos de planillas para escolares con la sana intención de enseñar. Yo me traje un montón. Esta nos enseña a circular.

Pinchar las imágenes para disfrutar al máximo (¡Oh, esa trama gorda, esas masas de color que se salen de registro, esas proporciones, esas líneas de velocidad, ese camión de sandías...!)

viernes, 1 de junio de 2012

bares de santiago

Bar hostal Suso

Café bar El Muelle

Bar Orense, mi favorito
Terraza del café Universal

Sillones del Casino

Clienta del Hispano y camarero del café bar Zurich

Forofos del Real Madrid en el bar Krystal


Bar jazz club Dado Dadá

Cafetería Dakar

Café bar Derby

Café bar Jocar

el voto y esa encina


A primeras horas, la gente se saluda bajo su sombra. Unos de Madrid, otros de Ciudad Real y Puertollano. Por allí son de Mestanza y aquí ya forasteros.  ¿Qué tal la vida por allí, tu madre cómo anda, qué pasó con la casa, se casó Patro?
El cura se pone en la puerta de la ermita y los feligreses se recogen otra vez bajo su sombra, entre el ritual litúrgico y las voces de los primeros borrachos. Entre que están y no están, pasan la cesta entre los devotos y llegan hasta los pecadores parroquianos del chilanque. Después el trajín de los estadales y la gente que se cruza forzando más el acento. Voces y altavoces. La tortura acústica por un pomo.
Luego, la encina distorsionada en el dorado metal del saxo. Un tambor y platillos, algún clarinete. Una vieja trompeta. Cinco músicos ahora a la sombra. Las mujeres bailan debajo, entre ellas. Algún padre orgulloso con su hija en brazos. Todas mueven el culo como si les empezase a arder un rabo de papel.
Y alguien que mea tanta cerveza, a la bajada, oye la música a lo lejos. Entonces se abrocha con prisa, no vaya a ser que de golpe todo desaparezca y resulte que no hay otra cosa que su cabeza torpe entre un millón de encinas.