viernes, 20 de abril de 2012
cuaderno de whisquerías
Hubo un tiempo en que hice este cuaderno lleno de simpáticas señoritas. Eran modelos agradecidas. Sé que, algún día, preguntaron por aquel tío que fue a dibujarlas.
jueves, 19 de abril de 2012
menorca 2007
Hoy vamos a Alaior. Con un casco viejo de bonitas casas en calles estrechas de origen medieval, hoy bulle alrededor de su mercado callejero. Can Salort ha sido rehabilitada por el Ayuntamiento. Ahora los albañiles están liados con la iglesia de Santa Eulalia, reconstruida en el XVII, a la que nos dejan entrar. Los retablos de madera están llenos de polvo. Preguntamos por el Patio de Sa Lluna, antiguo claustro de San Diego. Nos dice que está cerrado una borde del Ayuntamiento.
En Grau vemos su cala y damos un paseo por sus rocas de formas extrañas. Algunos pescan en ellas. Las casas son feas, pero blancas al menos. Se salva alguna antigua. Nos sentamos en un chiringuito muy agradable con mesas a la sombra de unos tarayes muy retorcidos. La camarera es muy simpática, decidimos descansar un rato.
Nos recorremos la costa este de la isla desde Arenal d'en Castell a Sa Mesquida. Lo más impresionante es desde S'Albufera el Cap hasta Favaritx, una zona absolutamente marciana de rocas de pizarra en lonchas, donde nos comemos un bocata de chorizo de Pamplona. Paseamos rodeando la Platja en Tortuga.
Arenal d'en Castell es una playa grande de arena fina, pero llena de horrendas urbanizaciones vacías. Lo mejor es que los solares sin urbanizar están invadidos de vegetación salvaje, entre la que se elevan las farolas y la parada de bus.
El Castillo de Marlborough está escavado, junto a un puerto tranquilo donde oímos pájaros, gallos y gallinas. Bajamos a la cala donde una fila de casas se pegan a la roca. Verde de los lentiscos y flores amarillas. Entre las matas salen algunas edificaciones de piedra de este castillo inglés al que se accede por una cueva que sale del puerto, cerrada.
Panchota parece reconocerme y me dice que estoy mucho más gordo (supongo que me confunde con Enrique). Luego dice que creía haberme visto en una de sus fotos. Su hija saca cervezas, queso y patatillas. Nos cuenta muchas cosas (es de amena conversación) y nos enseña su colección de fotos de la gente que ha pasado por Binigaus durante los cinco años que ha estado viviendo en la cueva (su médico le recomendó el aire de la playa para sus manos negras, gruesas y enfermas).
Es un tío gracioso con pinta de murciélago, con las narices muy estrechas y la boca sin labios, que apenas abre para hablar. Se peina hacia delante para tapar su calva, lo que le da un aspecto de pretor romano. Está menos sordo de lo que su hija dice. Nunca habló castellano antes de la Guerra, que practica con la gente que viene a los hoteles. Lee muy mal y no sabe escribir. Nunca fui a la escuela, dice, tampoco hice la mili, ni se bailar. Lleva una camisa amarilla rancia con un dibujo en relieve apenas perceptible. Tiene una colección de cartas que le han escrito, la gente que pasó por Binigaus, y otra de fotos en su cueva. Son dos libros muy gordos.
Nos ofrece su casa para dormir. Le decimos que el próximo viaje. Es super simpático y con muy buen rollo. Nos cuenta cuando bailó con una señora de gordas tetas que no paraba de mirar, por lo que nunca aprendió (perdió su oportunidad). Nos cae bien, le hago algunos dibujos mientras habla.
raymond depardon
Cuando pienso en el cuaderno de viaje, pienso en los libros de este famoso fotógrafo y documentalista francés. Esa visión íntima de un viaje, en que las imágenes externas producen un viaje interior. Con esa mirada honesta a los detalles que nos llaman, sin artificios estéticos.
No reproduce un lugar sino las emociones que el lugar le crean. Y construye un todo que no es la suma de fotos, como debería ser un cuaderno. Pasar las páginas supone repasar momentos más que sitios, con ese aire nostalgico del tiempo vivido. Difícil tarea.
Algo de lo que carecen todos esos blogs de cuadernistas (no sus cuadernos) pues sólo muestran dibujos y no la totalidad. Como el que lee sólo un verso de un poema.
Yo, que conozco su obra desde hace mucho tiempo (gracias a Felipe), creo que no he aprendido de él, que debería acordarme cada vez que empiezo uno de mis viajes de papel.
Las fotos que reproduzco son de Shanghai y el Hotel Martínez de Cannes, dos lugares que he visitado, extraídos de su libro Hivers. Toda su obra es muy interesante, algunos de sus libros pueden repasarse aquí.
De esto habló Toña en su charla sobre su idea del cuaderno de la que hablé aquí.
miércoles, 18 de abril de 2012
primeros pinitos
Aparece el cartel de mi primera exposición de dibujos en Ciudad Real, allá por el año 79. Entonces manejaba una máquina de offset rápido, con la que imprimí el negro. Con rotuladores escribí la tipografía e hice la mancha azul. Uno se apaña con lo que tiene.
martes, 17 de abril de 2012
arroyos y árboles
Contaba Antonio Pellitero, el marido de la Eulogia, que nació con el siglo XX, que cuando él hizo su casa, en los años veinte, el monte llegaba hasta las puertas falsas. Ahora en todos los alrededores de Mestanza, de dos a cuatro kilómetros a la redonda, no hay más que pasto y alguna retama. No amamos los árboles, ni siquiera los entendemos.
Me siento especialmente bien bajo un gran y viejo árbol. Me infunde respeto, admiración; como un hombre sabio o una obra de arte. Plinio dijo que el primer templo fue un árbol. Aparte de las encinas, si uno busca un buen ejemplar tiene que seguir el cauce de los arroyos.
De abajo a arriba voy de Arroyolahuerta al principio del arroyo, al final del Paseo. Grandes árboles que aún no tienen hojas y ya están llenos de nidos (segundo dibujo). El esqueleto en lonchas de su gemelo (sólo vemos madera). Saltando el Puente del Santo, enormes troncos cortados de chopos gigantes y eucaliptos que daban sombra al paseo del cementerio, aquí empieza a encauzarse el arroyo. Entre la piscina y el campo de fútbol, un eucalipto gigante con ocho troncos que nacen de un círculo. Los troncos se inclinan buscando la luz, formando una copa de extraordinarias dimensiones, como un templo de Gaudí (primer dibujo). Sentarse a su sombra supone una sinfonía de pájaros. Uno se siente muy bien. Algún gracioso ha hecho fuego en el circulo central.
Más adelante, junto al Pocillo, un olmo centenario podado a lo bestia, sin proporción, desmesuradamente. Es el árbol más antiguo del paseo. Un abuelo que pasea me cuenta que él siempre lo ha visto ahí, y ya grande, y tengo 77 años. Ahora está lleno de agujeros, de las podas salvajes. Y al final del Paseo queda el esqueleto de un olmo centenario que Beni conoció en todo su verdor y que ahora es un trozo impresionante de madera podrida que se deshace poco a poco.
Finalmente, y como despedida de Mestanza, hay un lugar especial subiendo el Arroyo del Venero, muy cerca del collado. Es una chopera en medio del silencio, junto a un olivar bien cuidado, en cuyas cavas y pedrizas hay bastantes espárragos. Hay un pequeño claro de fértil y blando suelo de silre. Allí se está en la gloria. Es el último dibujo. Hay un chopo mucho más grueso, mayor y más viejo, a la derecha del todo. El padre de todo el resto.
Me siento especialmente bien bajo un gran y viejo árbol. Me infunde respeto, admiración; como un hombre sabio o una obra de arte. Plinio dijo que el primer templo fue un árbol. Aparte de las encinas, si uno busca un buen ejemplar tiene que seguir el cauce de los arroyos.
De abajo a arriba voy de Arroyolahuerta al principio del arroyo, al final del Paseo. Grandes árboles que aún no tienen hojas y ya están llenos de nidos (segundo dibujo). El esqueleto en lonchas de su gemelo (sólo vemos madera). Saltando el Puente del Santo, enormes troncos cortados de chopos gigantes y eucaliptos que daban sombra al paseo del cementerio, aquí empieza a encauzarse el arroyo. Entre la piscina y el campo de fútbol, un eucalipto gigante con ocho troncos que nacen de un círculo. Los troncos se inclinan buscando la luz, formando una copa de extraordinarias dimensiones, como un templo de Gaudí (primer dibujo). Sentarse a su sombra supone una sinfonía de pájaros. Uno se siente muy bien. Algún gracioso ha hecho fuego en el circulo central.
Más adelante, junto al Pocillo, un olmo centenario podado a lo bestia, sin proporción, desmesuradamente. Es el árbol más antiguo del paseo. Un abuelo que pasea me cuenta que él siempre lo ha visto ahí, y ya grande, y tengo 77 años. Ahora está lleno de agujeros, de las podas salvajes. Y al final del Paseo queda el esqueleto de un olmo centenario que Beni conoció en todo su verdor y que ahora es un trozo impresionante de madera podrida que se deshace poco a poco.
Finalmente, y como despedida de Mestanza, hay un lugar especial subiendo el Arroyo del Venero, muy cerca del collado. Es una chopera en medio del silencio, junto a un olivar bien cuidado, en cuyas cavas y pedrizas hay bastantes espárragos. Hay un pequeño claro de fértil y blando suelo de silre. Allí se está en la gloria. Es el último dibujo. Hay un chopo mucho más grueso, mayor y más viejo, a la derecha del todo. El padre de todo el resto.
lunes, 16 de abril de 2012
un viaje a menorca en abril de 2007
En el Minerva, con una plataforma en el puerto, tienen un buen menú por 18 euros, que consiste en unas cuantas tapas compartidas y un segundo elegido. Finalmente comemos nueve platos diferentes, dos son postres, bastante ricos. Cuando nos levantamos se acerca un arquitecto a saludar. Me comenta que él también toma apuntes en sus viajes. Intercambiamos cuadernos y tan contentos.
Hacemos la compra en Ferreríes. La torre de la iglesia, las encaladas naves laterales unidas por bruscos arcos, la casa de la policía municipal, algunas casas viejas de tejados desiguales y con ganchillos tras los cristales y el Cristo burlón y pasota, con los pelos al viento, que se sonríe maliciosamente al enseñar su corazón desde su hornacina.
sábado, 14 de abril de 2012
charles burns
(Si usas el material más cutre y despreciable le perderemos el respeto. Y, ya sin miedo, lo usaremos libremente).
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el chorrillo
Hace un viento que te tira. Llevo al perro a que se divierta con las ovejas, y así hacen todos gimnasia. Llueve a mares. Pongo dibujos de mi visita a la Mina de los Pontones, de mi paso por la Hoz del Chorrillo. El primero es del punto donde los ríos Fresneda y Montoro se juntan para formar el Riofrío (en un pequeño trayecto, para luego llamarse Jándula, que luego atraviesa la sierra por una hoz muy estrecha). El segundo dibujo es de Riofrío recorriendo la base de El Chorrillo, la montaña serrada de la izquierda. Y el tercero, es el final de la hoz, con El Chorrillo en el centro. El agua circula por un estrecho paso entre paredes de piedra y se abre nuevamente. Estamos muy cerca de Solanilla del Tamaral y El Hoyo de Mestanza, en los límites del Valle de Alcudia.
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viernes, 13 de abril de 2012
más minas
La siguiente es la Mina Las Pozas, en la Vereda de la Ermita. Fue una mina pequeña, de carácter familiar, en uso en los años cincuenta del siglo XX. Este fue el sitio elegido por los mestanceños para poner la ermita de la Virgen de la Antigua después de la discusión con los solaneros, con los que compartían Virgen y romería. Según cuentan, la ermita nueva se derrumbó varias veces; por lo que se pensó que la Virgen no estaba muy contenta con el sitio y se llevó a su emplazamiento actual (que parece tampoco es el adecuado, pues su actual propietario lo tiene vallado y cerrado todo el año excepto su día): Otros culpan a un catedrático ateo y con interés en que la obra no saliera adelante. Queda el castillete, de los pocos que se pueden ver en el Valle, pues se hacían de obra. El edificio que se ve en el dibujo es un cortijo de reciente construcción.
Los últimos dibujos son de la Mina Los Pontones, junto a la Hoz del Chorrillo y al cauce del Riofrío, cerca de El Hoyo de Mestanza, de la que quedan bastantes instalaciones, medio en ruinas. Fue una mina propiedad de la empresa Peñarroya y sus gestores vivieron en Mestanza, a los que llamaban los bilbaínos. Se extrajo plomo y llegó a tener dos kilómetros de galerías y cruceros, que hoy día ocupa una microrreserva de murciélagos, unos 6.500 ejemplares de seis especies distintas. El sitio tiene una vistas flipantes a la Hoz de Riofrío y a las colinas del Hoyo.
Lo que más me gusta es como la naturaleza se venga del poder depredador de la minería, invadiéndolas nuevamente, volviendo a su ser.
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jueves, 12 de abril de 2012
google art project
La compañía Google ha presentado la segunda fase de su proyecto Google Art Project, una expansión global en la que se incorporan 151 nuevos socios de 40 países y se multiplican por 30 las obras digitalizadas. A partir de ahora, los aficionados al arte podrán descubrir, con tan solo unos clics, no solo pinturas, sino también esculturas, arte callejero y fotografías.
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