viernes, 4 de septiembre de 2026

internacionalismo en tiempos difíciles

Los movimientos con una visión constructiva han abordado Venezuela de forma muy distinta a los intelectuales de la izquierda internacional, quienes la han convertido principalmente en objeto de juicio: monitoreando cada concesión, interpretando cada declaración, identificando cada error político y, finalmente, anunciando que la revolución prácticamente ha terminado (generalmente desde una considerable distancia). Por el contrario, los movimientos llegan con su propia experiencia política acumulada y, cuando es posible, utilizan sus propios recursos. Pasan tiempo con los comuneros, recorren los territorios, cocinan juntos, debaten estrategias y se preguntan qué pueden aprender unos de otros.

Venezuela es uno de los focos de conflicto actuales, pues enfrenta una presión imperialista extrema mientras algunas comunas siguen abriendo camino hacia el socialismo. Cuba es otro, bajo un bloqueo que busca imposibilitar materialmente la supervivencia revolucionaria. Palestina es otro, sufriendo un genocidio perpetrado a plena vista; Irán es otro más, enfrentando una guerra librada por Estados Unidos e Israel contra su soberanía. En toda América Latina, los movimientos populares se enfrentan a la reacción, el fascismo, la dependencia y la renovada afirmación del poder estadounidense; y en los propios Estados Unidos, los movimientos organizativos se enfrentan a un entorno político en el que la disidencia y la solidaridad son tratadas cada vez más como objetos de represión. Cada uno de estos focos tiene su propia intensidad, su propia historia, sus propias contradicciones; la tarea no es clasificarlos, sino comprender qué significa construir relaciones entre quienes trabajan en cada uno de ellos.

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