domingo, 31 de agosto de 2025

la cerámica artística de cristina merchán









Empecé a aprender y a hacer cerámica cuando me rechazó la pintura. Todos sentían desaprobación hacia las figuras, las manchas que parecían plantas, los sueños y los animales irreales que yo pintaba. La cerámica se imponía ante mis ojos. Se mezclaba con la vida cotidiana, con una realidad más densa, más próspera que la que parecía ser la mía hasta entonces.

La ceramista venezolana Cristina Merchán (Caracas, 1927 – París, 1987) tiene vida y obra apasionantes. Dentro del movimiento modernista de los años 50 en Venezuela, Miguel Arroyo el fue jefe del taller de cerámica en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, el lugar en donde estudió Merchán después de haberse formado en Guadalajara, México, formó el germen del movimiento de cerámica en Venezuela junto a un grupo de creativos, principalmente mujeres, y fue aquí donde Merchán encontró su verdadera vocación después de abandonar la pintura. En Barcelona aprendió el manejo del gres con Josep Llorens Artigas. Allí conoció a la galerista Fina Gómez, que le ofreció una beca en Paris. Hasta su muerte trabajó en el garaje del hotel privado de Fina en París.

Sus piezas, caracterizadas por las formas ovoides, circulares, cuadros curvados y esmaltes mate o muy satinados en color blanco roto, arena o azul claro, llamaron la atención en la época, especialmente en Latinoamérica, donde tradicionalmente abundan las obras coloridas y brillantes. Sin embargo, en 1965 se salió de lo que usualmente hacía y expuso en el Museo Cantini de Marsella una colección de animales fantásticos en cerámica.

En los años 50 era bastante revolucionario que se eliminara la parte utilitaria de la cerámica y que el resultado solo fuera un ejercicio teórico sobre forma y color. Muchas de sus piezas solo tienen un pequeño agujero en la parte superior o unos pequeños tapones. Otras prácticamente están cerradas. La democratización del arte a través de la artesanía, las nuevas ideas de libertad y la posición de la mujer en la sociedad es muy importante en su obra y en la de otras ceramistas de ese tiempo. 

De su vida personal casi no existe información, no sabemos si se casó o si tuvo hijos o amigos cercanos. Es un misterio.

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