viernes, 30 de junio de 2017

almansa en 2006


Con motivo de la inauguración del Abierto de Fotografía en septiembre de 2006, en que he sido invitado a exponer mis cuadernos de viaje, paso unos días en Almansa. Aprovecho algún momento libre para hacer turismo y dibujar en un pequeño cuaderno de bolsillo.

la hora venezuela

Llegó la hora Venezuela. La derecha, conducida por sectores como Voluntad Popular y Primero Justicia, cortó todo diálogo -ya no reconoce al Vaticano como intermediario- y sostiene cómo única solución posible la realización de elecciones generales adelantadas. Ha llamado abiertamente a la rebelión civil y denunciado la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente como ilegal. No participará, hará lo posible para impedir su realización, y profundizará en el conflicto callejero.

Ese es el discurso para los medios de comunicación nacionales e internacionales, la direccionalidad pública del escenario que pusieron en marcha a principios de abril. Es la superficie, donde están en una suerte de “épica por la libertad”, de la cual su base social movilizada está absolutamente convencida. Son más de 50 días de frontalidad, donde no han crecido en cantidad, pero han logrado sostener una conflictividad de gran impacto -impensable sin el sobredimensionamiento hecho a través del andamiaje comunicacional-.

Lo peligroso, sin embargo, está en las sombras que emergen con furia: está en marcha un plan insurreccional conducido en las calles por el paramilitarismo, que ya golpeó en aproximadamente diez ciudades del país. Las imágenes y testimonios están ahí, se trata de incendio de hospitales, instituciones públicas, locales de partidos chavistas, saqueos y destrozos de centros de ciudades -Socopó-, intento de control territorial armado prolongado de algunas zonas -San Antonio de Los Altos-, ataques a cuarteles militares y de policía -siete en un solo día en Barinas-, asesinatos de dirigentes chavistas, toques de queda -San Cristóbal-, amenazas a comerciantes y transportistas -Los Teques-, intento de cortar el suministro de alimentos a Caracas. Son formaciones paramilitares que no se identifican y se mueven por el territorio con el objetivo de instalar jornadas de asedio y terror en puntos claves del país.

Es una operación de guerra preparada durante años. Allí está el plan real de la derecha que se propone sostener un nivel cada vez más agudo en las formas de violencia con varios fines. Uno: elevar la confrontación civil a puntos tales como el de linchar e incendiar en plena calle a un joven por ser sospechoso de chavista. Dos: desencadenar enfrentamientos armados civiles. Tres: asediar Caracas. Cuatro: controlar, en los hechos y cómo símbolo, porciones de territorio. Cinco: empujar el país al caos. Seis: lograr la intervención extranjera descubierta -la encubierta ya está en marcha-.

No existe, en estos momentos, llamados capaces de desandar esa agenda. Los Estados Unidos dieron luz verde y el gobierno colombiano -retaguardia del paramilitarismo- mueve sus piezas en función de esa estrategia. El bloque enemigo no se ha resquebrajado: partidos de derecha, ganaderos, grandes empresarios, episcopado, y ha sumado elementos claves, como la Fiscal General, nueva figura de la avanzada golpista. Es ahora o nunca, ellos mismos lo dicen. Llegó la hora Venezuela.

Marco Teruggi, desde Caracas. kaosenlared

jueves, 29 de junio de 2017

el cuaderno de diego rivera en su viaje a la unión soviética en mil novecientos veintiocho


A principios del siglo XX se intensificaron las relaciones culturales, científicas y educativas entre México y Rusia, con Porfirio Díaz y Nicolás II en la dirección de ambos países. Ambas revoluciones, la mexicana y la rusa, se influenciaron entre sí. En 1924 México reconoce a la nueva URSS surgida de la revolución del 17, que abre su embajada en DF. Allí se alojó el embajador Stanislav Pestkovski durante dos años, quien fue reemplazado por Alejandra Kollontái, primera mujer embajadora del mundo. Aunque sólo estuvo seis meses tuvo una gestión con un fuerte componente cultural muy valorada por el gobierno mexicano, que le daría en el 46 la condecoración de la orden de Águila Azteca. Por contra, Argentina, Colombia, Chile, Brasil y Uruguay rompieron relaciones con Rusia entre 1917 y 1950. En enero de 1930 el presidente Portes Gil decidió romper relaciones diplomáticas aduciendo la intervención del Gobierno soviético en asuntos internos de México, pero esto no detuvo el ímpetu de las relaciones culturales, iniciándose una etapa de gran afinidad entre ciertos cír­culos­ de artistas y de la iz­quier­­da intelectual me­xicana,­ simpatizantes del movimiento comunista, con la Unión Soviética. Gracias a la intervención de algunos destacados comunistas mexicanos como Diego Rivera, el presidente Cárdenas decidió otorgar asilo político a León ­Trotsky en 1937. Cárdenas inició un nuevo acercamiento en la relaciones con la URSS, recordemos que fue quien acogió a muchos republicanos huidos de España tras la victoria del fascismo. Las relaciones se reanudaron en el 42 y no han sido nunca interrumpidas hasta hoy. Para entonces Diego ya se había divorciado de Frida Kahlo, que había hospedado a Trotsky en su Casa Azul, se había distanciado de las ideas marxistas de este último en el 39 y es posible una colaboración en su asesinato en 1940 (perpetrado por el agente stalinista español Pedro Mercader). El primer intento de asesinato fue dirigido por el también muralista Siqueiros, los asaltantes utilizaron una camioneta que Ford había regalado a Diego.

Me peleé definitivamente con el viejo (Leon Trotsky) y puse mi renuncia a la cuarta (IV Internacional) para evitar pendejadas. Figúrate que se puso furioso porque leyó a escondidas una carta que le escribí a André (Bretón) […] se puso loco de furia por unos chistes que hacía yo sobre él y escribió una 'declaration forcée' que ni contra Stalin habría escrito exigiendo que le escribiera yo a André retractándome de los chistes que ofendían 'su honor político' […], según escribe Diego a Frida en una carta del 39.

Se ha exagerado la cuestión de los amoríos de Trotsky y Frida, lo cual es irrelevante en la relación Frida-Diego-Trotski, asegura Raquel Tibol, crítica de arte y ex secretaria de Rivera.

Diego ha trabajado para el movimiento de la mejor forma que ha podido -siempre muy honestamente. […] Si no puede ser miembro de la IV Internacional por estúpidos motivos como 'no responder cartas a tiempo', él puede ser un simpatizante y una gran ayuda a los trabajadores del mundo que luchan en la línea de la revolución; le escribe Frida a Leo tras no permitir que interviniera en la redacción de la IV Internacional.

Sabemos que Mayakovski estuvo en México y que uno de esos intelectuales prosoviéticos mexicanos, el famoso muralista, estuvo en la URSS. Recordemos que éste mantuvo en París una relación de diez años con la pintora rusa Angelina Petrovna Belova, que tuvo una hija en 1919 con Marievna Vorobieva-Stebelska y que en 1922 se afilia al Partido Comunista Mexicano. Mientras fuera director artístico de la revista bilingüe Mexican Folkways, en colaboración con la norteamericana Francés Toor, o Paca Toor, en la que hizo muchas portadas, Diego hizo un viaje a la URSS de octubre de 1927 a junio de 1928, invitado a los festejos de los primeros diez años de la Revolución de Octubre en la Unión Soviética, como parte de una delegación oficial del Partido, que vivió muy cerca de Stalin. Rivera estaba en Moscú cuando el XV Congreso del Partido Bolchevique decide deportar a Trosky a Alma-Ata, en Asia Central, el 28 de diciembre de 1927, acusado de divisionismo. Trosky confesaría unos años más tarde, en 1933, que los frescos de Rivera le impresionaron por la mezcla de virilidad y calma, casi de ternura, por su dinámica interna y su tranquilo equilibrio, por la frescura y magnificencia al abortar al hombre y al animal-y por ser un revolucionario amigo de la oposición de izquierda.


Su amigo norteamericano Alfred H. Barr Jr. le motivó para que antes de partir de Moscú, él dejará sus impresiones a través de la pinturaRealizó más de 45 apuntes de acuarela sobre distintas escenas en la capital soviética y algunos otros lugares visitados por él. En la mayoría de estas escenas aparecen militantes del Partido Comunista ruso portando grandes banderas rojas y manifestándose en la Plaza Roja de Moscú, lugar central de dichas manifestaciones. Todas estas pequeñas pinturas fueron realzadas por el artista en 1928. Durante su estancia en la URSS, Rivera convivió con Alfred H. Barr Jr. y a Jere Abbott, que poco después se convertirían en el primer director y subdirector del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Supuso un cambio de estilo en los dibujos, ahora más vigorosos. Las líneas son más gruesas, más rítmicas y más dinámicas, y más tarde los contornos son gruesos y rotundos, comenta Tibol, como puede verse en los dos último tomos de su Convenciones.

También proyecta un mural al fresco para el Club Dux del Ejército Rojo, situado en un afrancesado palacio imperial decimonónico, firmando incluso un contrato con Anatoli Lunacharski, Comisario de Educación Soviética, el cual queda sin ejecutar, pues se interpone siempre algún obstáculo burocrático.  Dictó conferencias sobre arte mexicano y fue nombrado Inspector de la Academia de Artes de Moscú, proyectando cuatro murales más: para el Club de Obreros Metalúrgicos, para la Fábrica Dínamo; para la Academia Comunista y uno más para Biblioteca Vladimir Ilich Lenin. Nada de ello pudo llevarse a cabo, principalmente porque inmediatamente surgieron diferencias irreconciliables entre los artistas soviéticos y Rivera. Los artistas de Moscú le parecieron al pintor mexicano anacrónicamente academicistas y atrasados respecto e la modernidad y las innovaciones económicas e industriales de occidente, además de no tener ningún contacto con las tradiciones del arte popular local, por lo que su intento de introducir las novedades de la estética vanguardista resultaron para él un doloroso fracaso, pesando en su contra también para el Partido su confesada simpatía por León Trosky.

La oficialidad soviética lo criticó por querer volver a la representación de la naturaleza y por valorar incorrectamente el papel clave de la industrialización, calificándolo de “artista burgués”. Rivera descubrió que una gran parte de sus amigos rusos -pintores futuristas, expresionistas, cubistas y modernistas que había conocido en Francia- no podían ya alzar la voz y muchos de ellos tuvieron que abandonar el país. En mayo de 1928 el artista abandonó Moscú, lo que le costó la expulsión del Partido Comunista de México. Desde su distanciamiento con Trotsky y sus simpatías, junto a Frida, por el stalinismo, luchó por ser readmitido. No lo lograría hasta 1955. Abierto el archivo secreto de Diego a su muerte, se encontró una carta a él dirigida por el mismo Stalin.

Revista Terranova
Ilustradores de libros
El País
EscrutinioDigital
Wikipedia
nobrashfestivity

miércoles, 28 de junio de 2017

el quinteto hawaiano

    La discográfica Victor grabó en 1913 a El Quinteto Hawaiano en Nueva Jersey. Esta formación estaba integrada por WBJ Aeko en el banjo, ukuelele y vocalista de graves, Benjamin W Waiaiole a la guitarra y como vocalista barítono, Walter Kolomocu a la guitarra de acero y vocalista, SM Kaiawe con la guitarra tenor y el ukulele, y como vocalista tenor, y A Kiwala con el ukulele y como vocalista. Es un quinteto instrumental y vocal de Hawai que cantaban en hawaiano y que, gracias a esta serie de grabaciones convertirían su música en un estilo en los USA. A nosotros nos evoca playas de palmeras y mujeres danzando con poca ropa, una eterna sonrisa y un perfumado collar de flores. Las composiciones de las canciones son diversos autores. Puedes oírlos como play list aquí, y recoger más información en su fuente: la Biblioteca del Congreso.

cuento de princesitas

Ocho princesas emiratíes han sido condenadas por un tribunal de Bruselas a 15 meses de prisión suspendida y una multa por tráfico de seres humanos y tratamiento degradante. La jequesa Hamda al Nahyan y sus siete hijas, miembros de la familia gobernante de Abu Dhabi, estaban acusadas de retener en condiciones de semiesclavitud a 23 sirvientas que llevaron con ellas durante una visita a la capital belga en el invierno de 2007 a 2008. 

En 2008 una de las empleadas al servicio de las princesas escapó del hotel donde se alojaban y denunció una situación que los activistas de derechos humanos califican de “esclavismo moderno”. Las mujeres dijeron que les obligaban a estar disponibles las 24 horas del día, que tenían que dormir en el suelo, nunca les daban un día libre, tampoco les permitían salir del hotel y estaban obligadas a comer los restos de la comida de las princesas. Son condiciones en las que viven muchas empleadas de hogar en los ricos Estados petroleros del Golfo, donde la prensa no se ha hecho eco de la condena.

martes, 27 de junio de 2017

el chancho colorado




En la década de los 1890, una versión grosera de la teoría de Darwin, que antes había germinado en la Patagonia, volvió a ésta y pareció alentar las cacerías de indios. El lema "la supervivencia de los más aptos", un winchester y una canana hicieron arraigar en algunos cuerpos europeos la ilusión de que eran superiores a los cuerpos mucho más aptos de los nativos.

Los onas de Tierra de Fuego habían cazado guanacos desde que Kaux, su antepasado, había dividido la isla en treinta y nueve territorios, uno para cada familia. Las familias reñían, es cierto, pero casi siempre por cuestiones de mujeres: no se les ocurría expandir sus fronteras.

Entonces los blancos llegaron con un nuevo guanaco, la oveja, y una nueva frontera, el alambre de espino. Al principio los indios paladearon el sabor del cordero asado, pero pronto aprendieron a temer al guanaco más grande, de color marrón, y a su jinete, que escupía muerte invisible.

Los robos de ovinos que practicaban los onas amenazaban los dividendos de las compañías (en Buenos Aires, el explorador Julius Popper habló de sus "alarmantes tendencias comunistas"), y la solución aceptada consistió en reunirlos y civilizarlos en la misión... donde morían por el uso de ropa infectada y víctimas de la desesperación del cautiverio. Pero Alexander Mac Lennan aborrecía la tortura lenta: ésta ofendía su espíritu deportivo.

En su juventud, Mac Lennan había trocado las pizarras húmedas de Escocia por los horizontes ilimitados del Imperio Británico. Se había convertido en un hombre robusto, con facciones chatas enrojecidas por el whisky y los trópicos, cabello rojo claro y ojos que despedían destellos azules y verdes. Fue sargento del ejército de Kitchener en Omdurman. Vio dos Nilos, una tumba abovedada, chilabas remendadas y a los "cabezas lanudas", hombres del desierto que untaban su pelo con grasa de cabra y que se tumbaban en el suelo bajo las cargas de caballería y despanzurraban a los caballos con cuchillos cortos de hoja curva. Quizás ya entonces se dio cuenta de que los salvajes nómadas son indomables.

Dejó el ejército y lo reclutaron los representantes de José Menéndez. Sus métodos fueron eficaces donde los de su predecesor habían fallado. Sus perros, caballos y peones lo adoraban. No se contaba entre los administradores  de estancias que ofrecían una libra esterlina por cada oreja de indio: él prefería ocuparse personalmente de la matanza. No le gustaba ver sufrir a los animales.

En los campamentos de los onas no faltaban los traidores. Un día, uno de éstos, que estaba resentido con su congéneres, le informó de que un grupo de indios se dirigía hacia la colonia de focas del cabo Peñas, al sur de Rio Grande. El Cerdo Rojo y sus hombres vieron desde los acantilados cómo la playa se saturaba de sangre y cómo la marea creciente obligaba a los indios a colocarse a tiro. Ese día mataron por lo menos a catorce.

-Es un acto humanitario, exclamó el Cerdo Rojo, si uno tiene cojones para ejecutarlo.


Pero los onas contaban con un arquero veloz e intrépido llamado Täpelt, quien se especializaba en liquidar asesinos blancos con fría justicia selectiva. Täpelt rastreó al Cerdo Rojo y un día lo encontró cazando hombres junto con el jefe de la policía local. Una flecha atravesó el cuello del policía. La otra se hincó en el hombro del escocés, pero éste se recuperó e hizo montar la punta de flecha en un alfiler de corbata.

El Cerdo Rojo encontró su castigo en el alcohol de su propio país. La familia Menéndez lo despidió porque estaba borracho día y noche.Él y su esposa Bertha se recluyeron en una cabaña de Punta Arenas. Murió de "delirium tremens" cuando promediaba la cuarentena.

Bruce Chatwin, En la Patagonia. Ediciones Península, 2016. Traducido del inglés por Eduardo Goligorsky en 1987.





Cuando los Selk'nam empiezan a atacar a las ovejas, José Menéndez da la orden de acabar con ellos. Lo hacen primero disparándoles directamente para exterminarlos, y con las mujeres y niños se produce una cacería. Los van cazando para después ofrecerlos en plazas públicas. Todo esto es muy posterior a la exhibición de indígenas como piezas de circo, en lo que se llamó "zoológicos humanos".

La familia Menéndez, especialmente José Menéndez, fueron los instigadores de la matanza. José Menéndez puso como capataz y como administrador de su estancia a un escocés de nombre Alexander Mac Lennan (El chancho colorado), quien fue el mayor matador de indígenas y reconocido por él mismo. Él recibía órdenes directas de José Menéndez, era su empleado.


Por cada indígena muerto, Menéndez pagaba una libra esterlina, de modo que en la fortuna que alcanzó a tener este escocés podría incluso calcularse la cantidad de indígenas asesinados y que, de acuerdo a las versiones de otros historiadores, podría estimarse en varios cientos, si no miles. Cuando se retiró Mac Lennan, José Menéndez le regaló un carísimo reloj en agradecimiento por todos esos servicios.

lunes, 26 de junio de 2017

diario del 78


Tras un grave accidente de tráfico en el 77, tuve un tiempo de reposo y meditación en que solo me dedicaba a cortar el césped y pintar. Dejé mis estudios y decidí quitarme la mili de encima antes de iniciar una nueva vida. Entonces hice una exposición en el pueblo y rellenaba este cuaderno de contabilidad con mucho texto, algunos dibujos, fotos y fotocopias en blanco y negro, que entonces eran de papel químico y se han ido borrando con el tiempo. El contenido es tan absurdo que solo me vale para recordar fechas, que ya escribía en columnas y que ya entonces me había convertido en lo que hoy llaman cuadernista. Fotografié algunas páginas, y la hoguera de San Juan hizo el resto.

domingo, 25 de junio de 2017

terraza del bar la abadía curro de puertollano





Médicos, cotorras de la Cruz Roja y más seres extraños buscan las corrientes del atardecer en la esquina de La Abadía Curro, de camarero discreto y eficiente, buena cerveza y generosidad en las tapas. Del bar, en su faceta de invierno, ya hablé aquí.

sábado, 24 de junio de 2017

viernes, 23 de junio de 2017

urgencias





Es extraño. Quisiéramos unos minutos más en aquel lugar de dolor para acabar el dibujo. Pienso que, bien equipado de cuadernos y bolis ignífugos, llevaría alegremente la eternidad del infierno.

jueves, 22 de junio de 2017

cosecha diaria (54)


Primeros tomates, últimas lechugas (crecidas del tronco de las cortadas), calabacines y ajos.

miércoles, 21 de junio de 2017

eduardo comparte sus cuadernos


Como pasara en otros tiempos, el cartero me llena el buzón de alegría. Eduardo Salavisa me ha mandado esta síntesis publicada de sus cuadernos de América Latina. De lo que queda de ellos, pues le levantaron una mochila con los seis cuadernos rellenados de México a Colombia, mientras se quedó dormido en la estación de buses de Pasto. Y es que en los viajes no conviene relajarse, pues es cuando perdemos ese punto de alerta, cuando pasan estas cosas. Para mí, los últimos días de viaje, a partir de las dos semanas, son los más peligrosos, pues estamos en ese punto en que la felicidad nos afloja la tensión. Fue en estos días cuando abandoné en un banco de La Habana un cuaderno sustancioso con dos viajes a Cuba y una especie de diccionario visual de soneros cubanos y en un banco de Uyuni un cuaderno con los relatos y dibujos que había hecho de La Paz hasta allí. Afortunadamente acababa de autoenviarme por correo en La Paz, a la dirección de mis hermanos, un cuaderno grueso que había rellenado desde Quito hasta la capital boliviana, junto a unos coches de madera y hojalata que hacían con sus manos los presos. Reconozco esa especie de angustia y desazón de no saber qué hacer en un país extraño a la vez que vamos idealizando injustamente el contenido del material perdido. Yo huí de Bolivia esa misma noche y atravesé la frontera de Argentina, mientras trataba de quitarme de la cabeza aquellos dibujos de La Paz, Sucre, Potosí y el salar de Uyuni, autoconvenciéndome de que lo importante era el viaje, y aún quedaba mucho por delante.

Ahora vuelvo a disfrutar muchos lugares recorridos desde la mirada de otro viajero, con una idea del viaje parecida a la mía, en la que no se va ningún sitio sino que se hace un camino, día a día. Los cuadernos de Eduardo están llenos de instantáneas, de pequeñas y rápidas anotaciones con la frescura del viajero sorprendido sin ninguna misión de antemano, con la libertad del boceto privado, con la invisibilidad del reportero. Es algo que me extraña, que sabiendo que algún día los publicará, pueda conseguir esa frescura de lo efímero, de lo que muere al instante y nos concede la libertad. Creo que el saber que otros lo verán condiciona la frescura del cuaderno, lo va haciendo más decorativo, más estético, más pretencioso, hasta perder su esencia. Eduardo consigue que no suceda (creo que ayuda que sepamos que hay una selección de páginas elegidas).

Gracias. Y vete aligerando la mochila, mandando los cuadernos por correo, igual que lavamos la ropa, nos negamos a comprar objetos y vamos tirando por el camino todo lo que no es necesario.

martes, 20 de junio de 2017

en el jardín


Las casas de mis hermanos entre árboles, dibujadas con lapicero mojado.

el cuaderno de joan didion



En el verano de 1970 Joan Didion estuvo viajando en coche durante un mes por el sur de Estados Unidos, Luisiana y Misisipi, sobre todo, algo de Alabama. Iba con su marido, el novelista John Gregory Dunne, y no tenía un encargo de ninguna revista, ni tampoco un propósito claro. Durante el viaje tomó notas en un cuaderno, borradores que no estaba segura de para qué podían servirle. Unas veces las notas eran entradas de diario; otras, observaciones breves, resúmenes de conversaciones escuchadas en una cafetería, o junto a la piscina de un hotel, o en la peluquería.

No tener propósito ni itinerario definidos le permitió una libertad que no se habría permitido al trabajar en una crónica. El azar de lo que veía y escuchaba y la inmediatez sin premeditación de lo que iba escribiendo se conjugaban, sin que probablemente ella se diera cuenta, en una instantaneidad fragmentaria de fotografías. En Nueva Orleans vio desde la acera un coche que se empotraba contra una pared y una mujer al volante que sacudía la cabeza y se quedaba muerta en el acto. En la piscina de un motel se fijó en que había algas y colillas de tabaco. Al final de un camino de tierra ella y su marido se encontraron en un criadero de serpientes. Junto a una gasolinera una niña descalza, con un vestido de tela floja que le llegaba más abajo de las rodillas, llevaba en la mano una botella vacía de Sprite. Una señora negra estaba sentada en el porche de su casa decrépita en un asiento arrancado de coche. En las reuniones sociales los hombres hablaban de sus hazañas de cacería o de pesca y las mujeres de niños y de recetas de pasteles. En el bar, junto a la piscina de otro motel, un grupo de hombres bebe y murmura juntando mucho las cabezas y señalando a Didion, que lleva el pelo largo y suelto y va en biquini. 

Las notas de aquel viaje se quedaron durante 46 años olvidadas en un cuaderno. 



lunes, 19 de junio de 2017

más cosas sobre burns

El regreso de la mujer del gato 1979




De 1976 a 1977, Burns, estudió fotografía en el Evergreen State College en Olympia, Washington, con dos compañeros que serían futuros dibujantes populares Lynda Barry y Matt Groening, con quien trabajó en la revista Campus Cooper Point Journal. También logró un post-grado en las artes de la Universidad de California en Davis entre 1977 y 1979. Durante un tiempo fue principalmente activo como fotógrafo e ilustrador. Su interés en los cómics resurgió después de hacer los cómics de fotos 'Regreso de la mujer del gato' (1979) y 'mal educado' (1979). Esta última historia le demostró que era capaz de contar un relato cautivador. En 1980 dibujó 'Misterios de la carne', que vio la publicación en la revista de punk Otra sala de Oakland, California. Su trabajo llamó la atención de Art Spiegelman, que le dio la oportunidad de publicar en su prestigiosa revista RAW. En 1981 debutó en su tercera edición. Más tarde haría una portada.


En 1982, Burns se trasladó a Francia, donde publicó en Metal Hurlant. En 1983, el año que Hergé murió, dibujó un personal homenaje a Tintín, como parte de una gran exposición, 'El museo imaginario de Tintín, organizada en Barcelona por la Fundación Joan Miró. Entre 1984 y 1986, Burns vivió en Roma, donde se involucró con Lorenzo Mattotti en el grupo Valvoline´s. Sus cómics se publicaron en varias revistas europeas, tales como Frigidaire, Alter Alter y Dolce Vita (Italia), El Víbora (España) y Schwermetall (Alemania). De regreso a su país de origen, Burns enseñó diseño de cómics en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. A finales de la década su notabilidad había aumentado.

Burns encontró su lugar en la década de 1980: dibujar cómics de terror retro-1950. Las historias tienen lugar en la vecindad suburbana blanca estadounidense aparentemente "normal", usando clichés de valores que se encuentran en los libros de historietas de la época. Maridos fumadores de pipa, amas de casa, dóciles niños pequeños inocentes, adolescentes rebeldes, científicos locos, detectives duros, monstruos grotescos ... Sus dibujos se parecen a cualquier producto recto y liso fabricado en serie a partir de ese período de tiempo. Sin embargo, este ambiente mundano se tuerce en algo mucho más horrible e incómodo. Los personajes de sus cómics tienen algo de otro mundo, incluso las personas que no serán monstruos. Este efecto desconcertante se logra en parte por el estilo de arte de Burns. Como Lynda Barry escribió una vez: "No se puede creer que una persona podría hacerlo con las manos humanas regulares. Es el tipo de dibujo que habría asustado a los niños de la escuela primaria, no sólo porque las imágenes sean tan inquietantes sino porque son también están hechas a la perfección". Para Burns las historias deben funcionar en un nivel inconsciente también, lo que revela verdades más ocultas a la audiencia en el final. Muchos de sus cómics se sienten como una pesadilla. Y, sin embargo, por debajo de las emociones baratas los verdaderos horrores acechan. Subyacen temas como la alienación, la presión de grupo, la angustia y las ansiedades sexuales de la pubertad se deslizan a través de los cuentos. 


Burns también probó con los cómics semanales. En 1982 se realizó una serie de dibujos animados en negro para la revista The Rocket Seattle, publicada bajo el nombre de 'Mutantis'. Una de sus historias, 'Burn Again' (1989), se publicó en pequeños magazines. La prensa religiosa forzó para cancelarla a mitad de camino, a causa de una trama sobre las personas con ampollas con la forma de la cara de Jesús y un Dios de un solo ojo. Como resultado, los lectores tuvieron que esperar el final hasta que fue publicada en formato de libro. Burns dejó todas las restricciones cuando hizo dos cómics de cruce con Gary Panter en los años 90. También en los 90, dibujó la portada del álbum de Iggy Pop 'ladrillo por ladrillo' e ilustra un artículo de Time y en The New Yorker, LA Weekly y Esquire y fue diseñador de concepto para una interpretación modernizada del ballet de Tchaikovsky 'El cascanueces', titulado 'La tuerca dura'.

En los 2000 hace 'X'ed Out', que se remonta a los primeros recuerdos de Burns como niño. Su aspecto visual está claramente influenciada por Tintín. La historia gira en torno a un joven artista que se recupera de una lesión en la cabeza. Por la noche está plagado de pesadillas intensas que hacen referencia tanto a los traumas personales, así como la iconografía de Hergé. En 2007, junto con Lorenzo Mattotti , Marie Caillou, Blutch, Pierre di Sciullo y Richard McGuire, Burns co-dirigió la película de animación francesa 'Peurs du noir', una antología de seis historias de horror.