sábado, 11 de diciembre de 2021

tinajas chinas bajo el agua


Hundimiento del San Diego. Grabado de Théodore de Bry


Durante 250 años (1565-1815) se mantuvo una ruta comercial y cultural que unía Manila con Acapulco. A esta ruta oceánica de ida y vuelta, y las naves que la cubrieron, se le conoció como El Galeón de Manila.

El Museo Naval, de la Armada española, tiene una preciosa colección de arqueología cerámica compuesta por piezas procedentes de campañas de prospección y excavación de yacimientos subacuáticos. Destacan por su volumen y excepcional interés las piezas procedentes del pecio del galeón San Diego, una de las naves del citado Gealeón de Manila, hundido en 1600 frente a la isla de Fortuna, Filipinas, en las aguas de la provincia de Batangas, y cuyo tesoro permaneció bajo las aguas cerca de cuatro siglos. El arqueólogo submarino francés Franck Goddio, financiado por la Fundación Elf, localizó los restos del San Diego en abril de 1991, a una profundidad de 52 metros. El rescate se realizó entre enero de 1992 y abril de 1993, bajo la supervisión del National Museum of the Philippines. Se habla de un rescate de entre 6000 y 35000 piezas, ahora  repartidas entre el National Museum of the Philippines (Manila), Musée Guimet (París) y Museo Naval (Madrid).

Esta colección, de la que una parte es depósito de la Comunidad de Madrid, está formada por numerosas piezas, entre las que destacan el conjunto de tinajas chinas, las jarras de Siam, la loza filipina o las porcelanas de los hornos de Jingdezhen (China). Así mismo, el Museo Naval cuenta con piezas de otras épocas, como un cepo de ancla y unas ánforas romanas.

Las vasijas Trasdecant son tinajas de cinco asas realizadas en arcilla marrón claro y decoradas con guirnaldas floreadas incisas o en relieve. Presentan una cubierta feldespética o de plomo vidriado amarilla o verde. Su denominación se debe a la similitud morfológica e iconográfica con el ejemplar procedente del gabinete de curiosidades de John Tradescant, célebre botánico inglés muerto en 1627. La nao San Diego también portaba tinajas Martabán, de gran tamaño y decoración tosca, consideradas originarias de esa ciudad, en la costa sudoeste de Myanmar. Tinajas chinas con dragones tipo Martaban, como las de las fotos, se utilizaban para el almacenaje de alimentos, bebidas u otras mercancías que formaban parte del cargamento. Estas tinajas sustituyeron a los toneles de madera en la Carrera del Pacífico.

El Museo Naval se encuentra desde 1932 en el Cuartel General de la Armada, en el Paseo del Prado nº3. Conocemos la disposición del anterior museo, en el Palacio de Godoy, gracias al las fotografías de Jean Laurent y Cortés, a las que pudiemos acceder en la exposición celebrada recientemente, acabó el 30 de octubre, Sede Sabatini, el Museo Naval en el Palacio de Godoy.

viernes, 10 de diciembre de 2021

la gente enclenque de patricia broothaers


























Patricia Broothaers nació en Oudergem, Béigica, el 17 de junio de 1961. Entre 1977 y 1980 curso estudios de Artes visuales en la Universidad St-Lukas en Bruselas, a continuación, de 1980 a 1984 estudió escultura en La Real Academia de Bellas Artes de Antwerpen, durante 1984 y 1985 aprendió Grabado en la´academia Rhok en Bruselas, y entre 1995 y 2002 realizó cursos de cerámica en Duisburg. En la actualidad vive y trabaja en su estudio en Overijse, Bélgica.


jueves, 9 de diciembre de 2021

instantáneas de morisot


Berthe Marie Pauline Morisot (1841-1895) pintora francesa, fundadora y figura clave del movimiento impresionista. Muy influenciada por Corot, en cuya casa pintó en sus inicios y de quien aprendió la búsqueda de los colores y la luz, y la inmediatez del plein-air. Amiga de Manet desde 1868, le permitió conocer de primera mano los primordiales debates sobre el arte moderno y la realidad cotidiana, que solían ser discutidos en el Café Guerbois, lugar vetado para las mujeres. Gracias a las conversaciones que mantenía con este y otros artistas en las veladas de los martes en casa de su familia, y en las de los jueves, en casa de Manet. A los 33 años se casaría con su hermano Eugène.

Al igual que Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemond, Berthe Morisot fue relegada a un segundo plano por los historiadores del arte, más específicamente a la categoría de artistas femeninas, por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). Sin embargo, como mandaba la doctrina impresionista, Morisot pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal. Finalmente lograría exponer individualmente y con éxito, especialmente en Nueva York.

A partir de 1875 desarrolla una especie de taquigrafía visual de pinceladas cortas y rápidas para pintar lo que tenía delante, fueran objetos o personas. Plasmó el movimiento y la caída de la luz trazando rayas discontinuas de pintura con la superficie del pincel, rápidas líneas con la punta del mismo, y rayando la pintura con el mango. Ninguno de sus colegas impresionistas había trabajado de una manera tan experimental.

Es justo en este año que pintó esta maravillosa obra llamada Percher de Blanchisseuses, Cuerdas de las lavanderas o bien Colgar la ropa para secar, un óleo sobre lienzo de 33 x 40,6 cm, de la colección del Sr. y la Sra. Paul Mellon y depositado en la National Gallery of Art, Washington, D. C. Puede visitarse desde casa en su colección on line.​

miércoles, 8 de diciembre de 2021

lentejas con calabaza



I N G R E D I E N T E S 
6 puñados de lentejas pequeñas
de 300 a 400 gr de calabaza
una zanahoria
50 gr de boniato
una cebolla grande
medio puerro
2 dientes de ajo
un trozo de pan reciclado
aceite de oliva
vinagre de manzana
cominos, orégano, pimienta, perejil, crema de tahini tostado y sal

E L A B O R A C I Ó N
Dejamos las lentejas un rato en agua para lavarlas.
Mientras, picamos la cebolla, el puerro, la calabaza, la zanahoria y el trozo de boniato.
Sofreímos la cebolla y el puerro a fuego lento hasta que la cebolla quede transparente. En ese momento, añadimos la calabaza, la zanahoria y el boniato picados. Dejamos sofreír un rato y después añadimos las lentejas. Echamos agua hasta tres dedos sobre el nivel del sofrito.
Dejamos cocer a fuego no muy fuerte.
Mientras cuece, hacemos un majado friendo dos dientes de ajo y pan de otro día hecho pequeños trozos. Cuando todo está casi tostado, echamos un poco perejil. Todo frito, se pone en un mortero, eliminando el aceite sobrante y añadiéndole unos pocos cominos, orégano, tahini, pimienta y vinagre de manzana.
Ya compactado y deshecho, se hecha a la olla de las lentejas y demás hortalizas. Se deja cocer todo hasta que las lentejas están al punto.
Le echamos la sal al final para que las lentejas no se queden duras.

martes, 7 de diciembre de 2021

refugios antiaéreos en ciudad real





El servicio de publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, ha publicado este libro escrito por Francisco Alía Miranda. Primero de la colección Memoria Democrática de Castilla-La Mancha, que tiene por finalidad editar monografías, basadas en investigaciones rigurosas, y trabajos de divulgación, a modo de pequeñas guías ilustradas, sobre la historia de la Guerra Civil (1936-1939), la Dictadura Franquista (1939-1975) y la Transición Democrática (1975-1978). Se trata de una de las líneas prioritarias del Plan Regional de Estudio sobre Memoria Democrática de Castilla-La Mancha, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y Universidad de Castilla-La Mancha, realizado a través del Departamento de Historia.

Esta primera guía ilustrada tiene como objetivo el estudio de los refugios antiaéreos que se construyeron en la capital de la provincia de Ciudad Real para proteger a la población civil de los bombardeos de la aviación franquista durante la Guerra Civil y de las numerosas cuevas y sótanos que se repartían por el subsuelo de una buena parte de la ciudad y que a partir de agosto de 1936 fueron utilizados con el mismo fin ante la pasividad en la construcción de defensas antiaéreas. Además, incluye una ruta recomendada.

lunes, 6 de diciembre de 2021

yacimiento del cerro del cuchillo

El yacimiento del Cerro de El Cuchillo, también llamado Morrica del Prado, presentaba las condiciones idóneas para su excavación, no sólo por los abundantes e interesantes restos constructivos —relativos a algunos recintos, a la muralla y a la torre— que afloraban en la superficie, sino por el presumible buen estado de conservación de los mismos. Las excavaciones en el yacimiento, dirigidas por M. Hernández Pérez, J.L. Simón García y J. A. López Mira se sucedieron durante diez años (1986- 1996). Las conclusiones iniciales referentes a las estructuras y materiales exhumados en las primeras campañas de excavación se publicaron, en el año 1994, en una monografía titulada Agua y Poder El Cerro de El Cuchillo (Almansa, Albacete). En dicha publicación, además del análisis exhaustivo que los autores llevan a cabo acerca del poblado, se incluyen estudios específicos sobre industria ósea e industria lítica, realizados por Juan Antonio López Padilla y Francisco Javier Jover Maestre, respectivamente; y los resultados preliminares del 40 estudio antracológico, realizado por Elena Grau Almero, y antropológico, elaborado por Matilde Arnay de la Rosa y Emilio González Reimers. 

El Cerro de El Cuchillo se ubica en el extremo meridional de la Sierra de Los Cuchillos, en el extremo noroeste del Término municipal de Almansa (Albacete). Se trata de un cerro de tendencia troncocónica que presenta una plataforma superior alargada de unos 60 m de longitud y 20 m de anchura, en dirección norte-sur. El poblado se extiende a lo largo de esta plataforma, así como por toda la ladera septentrional. A pesar de que se trata de una zona con tierras poco adecuadas para llevar a cabo una intensa explotación agrícola, la presencia en la zona de cubetas endorreicas y de manantiales, así como de una vegetación de marjal, harían de ella un punto estratégico para el control de los recursos más preciados de cara al mantenimiento de una cabaña ganadera. Además, debido a la configuración geológica de las tierras, el agua sería, en muchas ocasiones, moderadamente salobre, con las ventajas que supone para el consumo animal. 


Cronológicamente, el poblado se adscribe al Bronce Antiguo y Pleno. Su ocupación dura aproximadamente dos siglos —a mediados del II milenio a.C.— parecen existir tres fases sucesivas y una última ocupación esporádica en momentos posteriores. Las dos fases intermedias permitieron obtener las siguientes dataciones de C-14 (sin calibrar): 1640 ± 90 a.C., 1550 ± 90 a.C., y 1460 ± 90 a.C., para la segunda fase y 1440 ± 90 a.C., para la tercera fase. El último momento de ocupación no proporcionó materiales significativos que permitan su asociación a un período cronológico concreto. Su extensión aproximada es de unos 600 m2 , espacio relativamente modesto en cuanto a sus dimensiones, si lo comparamos con otros poblados coetáneos, en algunos momentos de la secuencia, como la Morra de Cola de Caballo (Albacete), de más de una hectárea; o El Acequión (Albacete), de 2300 m2.

Los recintos se disponen a ambos lados de una calle central y se adosan a un complejo sistema de acceso y defensa del poblado. El sistema defensivo se abre al exterior a través de dos puertas, una en cada uno de los extremos, y consiste en un complejo entramado de pasillos cegados, escaleras, muros y recintos que se organizan encabezados por una construcción cuadrangular maciza. Esta construcción, ubicada en el extremo meridional del yacimiento, se ha interpretado como una torre. Alrededor del poblado, a media altura sobre la ladera, aparecieron restos de lo que pudo ser un camino de ronda. 


Ladera norte:

I. En la primera fase de ocupación, este espacio forma parte de la calle central del poblado. En la segunda fase, tras cegar la puerta este de la muralla, se convierte en un lugar de habitación adosado al muro perimetral interno. En él se encontraron varias cubetas y se documentó un particular pavimento, realizado con finas lajas de piedra cubiertas por capas de barro. El relleno antrópico sobre el nivel más antiguo está datado, por C-14, en el 1640 ± 90 a.C. 

II. Este espacio reducido abierto a la calle principal y presenta cuatro niveles de ocupación. Lo más destacable es un banco hueco, correspondiente al nivel más moderno, en el que se encontraron varios vasos cerámicos, uno de ellos con ocre y otro con cereales. 

III. Espacio de planta trapezoidal, de unos 4 m de ancho y 3 de largo, abierto a la calle principal y en el cual se ha documentado un único nivel de ocupación. En él destaca una cista de piedra (rectángulo de piedra de pequeñas dimensiones de carácter funerario), con el suelo enlosado, rellena de margas y escaso material arqueológico. 

IV. Gran construcción de planta cuadrada, sin puertas de acceso y con una profundidad máxima de 3,65 m, que ha sido interpretada como una cisterna. Estaba rellenada de forma intencional y en el fondo de ésta, por encima de una capa de limos, se encontraron restos humanos pertenecientes a dos individuos. La cisterna debió amortizarse como basurero hacia el 1550 ± 90 a .C., según las dataciones de C-14 obtenidts a partir de un carbón que se halló debajo de los cuerpos. 

VIII. Con 6 m de anchura y 4 m de largo constituye uno de los recintos más grandes del poblado, aunque en un segundo momento se redujo su espacio. Presenta un silo excavado junto al muro sur y se encuentra abierto a la calle principal. 

IX. Abierto a la calle principal y con un silo excavado en el área central. 

X. De unos 4 m de ancho por 5 de largo, abierto a la calle principal. En él se encontró uno de los enterramientos. 

XI. De unos 4 m de ancho por 6 de largo, abierto a la calle principal. En él se encontró otro de los enterramientos. 

XII. De unos 5 m de anchura y 5 m de longitud máxima, abierto a la calle principal. En él se encontró un vasar, un nivel de pavimentación realizado con lajas de piedra y un cráneo y algunas vértebras en conexión anatómica bajo uno de los muros del recinto. 

Ladera sur:

V. De 7 m de ancho y 4 m de largo, en la que se constatan tres niveles de ocupación.  

VI. Situado en la ladera oriental, de 6 m de ancho por 3 de largo, presenta 6 niveles de ocupación, todos ellos correspondientes a los momentos iniciales del poblado. Destaca el último nivel, datado por C-14 en el 1440 ± 90 a.C., al que se asocia un vasar de piedra y abundante material arqueológico.

VII. Gran recinto de planta rectangular, de 4 m de longitud máxima, en cuyo nivel inferior se han podido identificar tres ambientes con claras diferencias funcionales. En uno de ellos se encontraron restos de un telar, varios hornos y una zona de almacenamiento de cereales en vasijas y cestos de esparto. En otra de las zonas se detectaron dos silos excavados en el suelo y un molino. Este espacio sufrió un gran incendio, lo que ha permitido recuperar abundante material arqueológico. 

XIII. De unos 10 m de anchura y 5 m de longitud, abierto a la calle principal. En él se encontraron abundantes restos cerámicos. 

XIV. Gran recinto rectangular, de unos 10 m de anchura, abierto a la calle principal. Las estructuras estaban en mal estado de conservación. 

Se trata del hábitat de un grupo familiar amplio de unos cincuenta individuos, a juzgar por el tamaño del yacimiento y por la presencia de recintos especializados en diferentes actividades y aparentemente comunitarios, con una base económica fundamentalmente agropecuaria tendente al autoabastecimiento. Los estudios zooarqueológicos confirman la presencia de una importante cabaña ganadera, principalmente de ovicápridos, en un entorno con condiciones excelentes para su mantenimiento. En el poblado también aparecen espacios comunales, para el almacenamiento del cereal y su molienda, en los que se encuentran varios silos y molinos de gran tamaño.

La comunidad del Cerro de El Cuchillo mantuvo una economía mixta en la que la ganadería es el recurso más destacable. Otras explotaciones secundarias que se constatan en el yacimiento serían las relacionadas con los recursos lácteos y textiles y con la caza de animales salvajes. La aparición de materias primas foráneas en el poblado implica, necesariamente, la existencia de ciertas redes de intercambio y de productos para intercambiar. También se registra una incipiente actividad metalúrgica, a juzgar por la presencia de algunos elementos metálicos, escorias y moldes de fundición, aunque no hay minas.

Se puede determinar la existencia de 16 enterramientos, uno de ellos doble, y algunos restos aislados, pertenecientes a catorce individuos adultos y tres infantiles, siempre inhumados, sin rito de fuego. Los enterramientos se documentan en el interior de los lugares de hábitat y entre los dos lienzos de muralla. La colocación de los individuos no es homogénea, mientras que algunas inhumaciones están realizadas en cistas, otras no presentan ninguna construcción específica, estando cubiertas, simplemente, por lajas de piedra. Tampoco existe una norma en cuanto a la deposición del cuerpo. Todos son varones, lo que indica una diferenciación del ritual funerario marcada por el género. Ninguna de las inhumaciones presenta materiales arqueológicos asociados que puedan ser considerados como elementos de ajuar.

Se puede deducir que se trataba de un grupo social organizado en función de la línea de parentesco. Es decir, un grupo familiar amplio, cuyo carácter hereditario se refleja, sobre todo, en la presencia de enterramientos infantiles en el espacio de hábitat, donde sólo unos pocos tienen derecho a ser enterrados. Dentro del grupo debieron de existir diferencias de género y de estatus social, evidenciadas también en el contexto funerario. Sólo se entierran algunos varones en el interior del espacio amurallado y, dado su escaso número, debió existir otra zona de enterramiento para el resto de la población. Por otra parte, la existencia en el poblado de áreas comunales de trabajo y almacenamiento, la homogeneidad en cuanto a los ajuares domésticos y la inexistencia de ajuares funerarios llevan a pensar en un acceso igualitario a los recursos y en la inexistencia de un concepto de propiedad individual. También se constata una incipiente aparición de trabajos artesanales especializados, como la metalurgia o el trabajo del marfil, que requieren la aplicación de una serie de conocimientos tecnológicos y el empleo de un utillaje específico. Estos trabajos están orientados, sobre todo, a la elaboración de elementos de adorno o del utillaje necesario para ese mismo fin. 

Se han encontrado numerosos botones prismáticos cortos de marfil con perforaciones en y botones prismáticos largos con doble perforación en V, cuatro fragmentos de brazaletes de marfil, cuentas discoidales y tubulares con perforaciones centrales hechas de malacofauna, una cuenta oval en piedra, colgantes hechos con valvas, dos colgantes de colmillos de suido (jabalíes), fósiles de moluscos, placas multiperforadas de marfil, una placa de hueso, placas fragmentadas de piedra, un fragmento de anillo de bronce y otras cuentas y fragmentos en proceso de fabricación. 

El origen del marfil que aparece en la Península Ibérica en contextos de la Edad del Bronce es, probablemente, extraeuropeo. Descartado el empleo de marfil fósil u odontolita, sería de procedencia norteafricana. El marfil se constata por primera vez en algunos yacimientos calcolíticos precampaniformes de Andalucía y el sur de Portugal. A partir del Campaniforme y la Edad del Bronce los elementos de marfil se multiplican, lo que supone la consolidación de unas redes de intercambio existentes ya en momentos previos. Durante este período encontramos una amplia difusión de objetos elaborados con marfil. Hay numerosos yacimientos con presencia de elementos ornamentales elaborados con marfil, por ejemplo, el Cerro de La Encantada (Ciudad Real). El hecho de que en el Cerro de El Cuchillo no se hayan encontrado fragmentos de marfil sin manufacturar, aunque sí adornos inacabados, podría sugerir, además, la idea de un intercambio de piezas semifacturadas en forma de barras prismáticas, placas de sección plana y barras de tendencia anular.




La importancia de este yacimiento radica en que fue abandonado junto a muchos de sus bienes cotidianos, como utensilios de cocina, cerámica, material agrícola, ajuares, vestimentas entre otros restos. Esta condición lo hace único para el estudio de los pobladores de la Edad del Bronce, ya que han dejado mucha información de sus modos de vida. El yacimiento está excavado en su totalidad en diez años (de 1986 a 1996), lo que ha llevado a ser un “modelo” a la hora de comparar con otros poblados coetáneos de nuestro país.

En una excavación del yacimiento apareció una vasija de arcilla con motivos solares única para la Prehistoria de Castilla–La Mancha debido a su forma y a la decoración que presenta. Es un pequeño recipiente con unas medidas de 13,5 centímetros de altura por 6,5 centímetros de diámetro. Destaca su decoración a modo de impresiones de bandas horizontales y pequeños trazos verticales. Además, presenta una guirnalda a modo de arcos semicirculares y seis representaciones en forma de sol junto a motivos que recuerdan a la rama de una planta o ramiforme. Debido a su pequeño tamaño estaría preparada para colgarse y estaría relleno de algún mineral como ocre o alguna hierba aromática dedicada a rituales. Actualmente, la pieza se encuentra en el Museo de Albacete.





Entre las formas cerámicas constatadas en el yacimiento se encuentran las de casquete esférico, semiesféricas, de tendencia esférica con y sin cuello, las carenadas con asa o mamelones en la línea de carena, siempre a media altura. Se han encontrado algunos fragmentos con decoración de cordones curvilíneos con impresiones digitales y vasos con cazoleta interna.







El conjunto estaba rodeado de tres líneas de murallas, con puertas en diferentes puntos para dificultar el acceso directo al poblado, una torre o plataforma central en el punto mas elevado, una cisterna para almacenar agua y espacios diferenciados, unos para residir y otros para desarrollar actividades artesanales, como el hilado y tejido, la elaboración de instrumentos de silex, hueso o metal, el almacenamiento de grano y productos alimenticios y el resguardo de algunos animales.
El grupo se articulaba de forma jerárquica, hombres, mujeres y ancianos y niños. Prueba de ello es que tan solo una docena de individuos tuvieron el privilegio de ser enterrados dentro del poblado, en fosas construidas entre las casas y las murallas.

Normalmente se trataba de enterramientos individuales, mayoritariamente adultos, algunos de avanzada edad, hasta el punto que habían perdido todos sus dientes, junto a los cuales se encontraron tres enterramientos infantiles, de menos de dos años de edad.
No poseían ajuar alguno, tan solo su ropa o sudario, si bien habían sido depositados siguiendo un ritual predeterminado, pues todos estaban enterrados en una postura encogida, de lado y con una mano cerca de la boca. Sin duda se trataba de personajes importantes para la comunidad, por su posición jerárquica, sus conocimientos o por otros motivos difíciles de comprender desde la perspectiva actual, como en el caso de los niños.

domingo, 5 de diciembre de 2021

piezas del yacimiento cerrico redondo


                                                                                                                                                           El yacimiento de El Cerrico Redondo, en el término municipal de Montealegre del Castillo, provincia de Albacete, fue visitado por primera vez por J. Zuazo Palacios en los años 1913-15, realizando una cata en lo alto del cerro, encontrando varias tumbas, con huesos, cenizas, molinos y trituradores, y señalando en sus publicaciones que se trataba de túmulos funerarios con cámara y corredor. Esta visión fue recogida por J. Sánchez Jiménez, que, animado por las facilidades puestas por J. Zuazo Palacios al costear en parte los trabajos y las posibilidades que ofrecía el yacimiento, se decidió a excavarlo con permiso en 1942.

Excavó una zanja de 4x17 metros, donde señala una hoguera de unos 10 cm. de espesor sobre una plataforma de unos 10-20 cm. de espesor formada por un mortero calizo. En la capa cenicienta encontró los materiales, que interpretó como ajuares funerarios de tumbas de incineración, ya que jamás encontró cadáver o hueso humano. Los materiales arqueológicos-cerámicas, maderos, semillas, molinos, etc- se concentraban en doce puntos. Menciona la presencia de vasijas unas dentro de otras con semillas, rodeadas de pesas de arcilla y bolas del mismo material. Señala la presencia de muros y los interpreta como la estructura exterior del túmulo. Exceptuando el crisol encontrado en prospecciones en la escombrera de la excavación en los años 80, el resto de los materiales se encontraban en el Museo Provincial de Albacete. J. Zuazo Palacios señaló un molino, un triturador, una jarra con asas y seis cuencos, hoy en paradero desconocido. Además, se han encontrado semillas de trigo y de, al parecer, una leguminosa, madera y esparto carbonizado.



sábado, 4 de diciembre de 2021

arte azaroso

La cerámica no permite el control exhaustivo del artista sobre la obra. Hay siempre algo fortuito que la conforma y finaliza a despecho de la voluntad. Un azar que elige y detalla una pieza, que transforma el barro y el color de tal manera que el fuego siempre tiene algo que decir. Javier Garcés, escultor de cerámica

viernes, 3 de diciembre de 2021

culto al tacto

Tierra roja de Bolaños con ART 13 y otras tierras:
                              60/40/chamota PCLI
                    20/80    40/30/30 Negra Caballar
40/60    45/15/40 Hondo y Rebozado    55/35/10 Ceniza madera
                   70/15/15 Roja Extremadura    60/40

miércoles, 1 de diciembre de 2021

dibujos en la cerámica ibérica


Las investigaciones de los dibujos sobre cerámica resaltan su tendencia a la simbolización. Por ejemplo, en la imagen de la naturaleza vegetal que, salvo en contadas ocasiones, no describe las plantas de un modo realista sino a través de signos. No se reproducen las especies botánicas sino que se construyen fitomorfos a partir de una selección de elementos que contienen un alto significado. La naturaleza vegetal representada no es una realidad sino un concepto con fuertes connotaciones sacras que se muestra al espectador mediante símbolos. Estas observaciones se pueden aplicar, en parte, a la fauna y antropomorfos, ya que no se dibujan seres concretos sino iconos, cargados de alusiones, que expresan ideas y conceptos, y crean contextos narrativos religiosos, míticos, y sobre cualidades de comportamiento y arquetipos sociales. Su simbolismo se acrecienta además porque hay una concepción sintética de la narración para que los mensajes resulten fácilmente reconocibles, y porque las composiciones cargan los fondos con una multiplicidad de signos.

La ibérica es una sociedad en transición a formas estatales y urbanas. Sin embargo, a pesar de los avances de la última década, mantenemos el linaje como el gran protagonista, mientras género y edad quedan atrás como objeto de análisis. Edad, género y linaje son pilares esenciales de esos sistemas sociales, porque organizan las reglas del parentesco. En especial en las sociedades prehistóricas tribales, cuya estructura se asienta precisamente sobre ellas.

Los animales pueden ser domésticos, no domésticos, inciertos y fantásticos. Se consideran sus asociaciones con el hombre, la mujer, la diosa y con el Despotes hippon, siempre que las figuras estén en contacto o que su proximidad muestre un vínculo narrativo directo (p.e. un jinete a pie junto a su caballo). Aparte están aquellas especies que se representan por su dimorfismo sexual, un detalle discriminante. Las figuras de animales actúan como unidades de significado poliédricas de contenidos polivalentes, que en unas ocasiones pueden resultar aparentemente contradictorias y en otras se mueven en una medida ambigüedad. 

Nunca se puede identificar la especie de ave representada, podría ser una paloma, pero también podría no serlo. Se relacionan con el mundo femenino, vinculadas a las diosas. alude a la presencia protectora y benéfica de la diosa principal, y acompaña a los varones en rituales, danzas o combates, como en la urna de ‘los guerreros’ de Alcoy. En estas ocasiones habría que identificar las aves como las mediadoras entre lo divino y lo humano, e incluso con la propia diosa protectora metamorfoseada. en las contadas ocasiones en las que el pintor diseña con claridad una especie u orden reconocible, se asocian preferentemente a hombres. Son los casos de los gallos, rapaces y aves nocturnas.

El uso del lobo es más complejo.  Es un animal salvaje y peligroso, pero al mismo tiempo posee cualidades positivas al encarnar la fuerza y la fiereza, proteger al héroe e identificarse con los valores inherentes al guerrero. Y posee una personalidad fantástica cuando adquiere el tamaño de un ser humano o cuando aparece alado, en tal caso lollamamos carnassier.

El caballo siempre está junto al hombre. Cuando una mujer está cerca, hay un nexo indirecto. De hecho debemos considerarlo uno de los animales masculinos por excelencia, aunque existen dos casos de relación directa del équido con féminas. Otro ejemplo de asociación al hombre es el de los cérvidos, pintados preferentemente en temas de caza. Conejos o liebres, peces y serpientes se sitúan en la órbita de la divinidad femenina. Al igual que aves y lobos, los hallamos junto a varones en diferentes circunstancias.

Fuente dibujos: Cerámica Ibérica, de Luis Pericot. Fotografías de Toni Vidal. Ediciones Polígrafa. Barcelona 1979.
Fuente texto: Género y metáforas con animales en la cerámica ibérica pintada (siglos IV-I a.C.) de  Juan A. Santos Velasco. Ediciones Complutense