jueves, 27 de agosto de 2026

la niña de atapuerca

En el año 2001, durante los primeros días de excavación en la Sima de los Huesos, empezó a aparecer una bóveda craneal bastante completa de una especie antecesora de los neandertales que vivió hace cerca de 450.000 años, pero, como casi siempre, muy rota. Nos llevó prácticamente toda la campaña su excavación y, al recomponerla después en el laboratorio, nos dimos cuenta de lo deformado que estaba ese cráneo. No era una deformación producida por el enterramiento, era una deformación producida en vida. Al inspeccionarla mejor, vimos que una de las suturas, la del parietal izquierdo con el occipital estaba fusionada.

Eso en nuestra especie es relativamente frecuente en individuos muy mayores, pero no en una niña que murió cuando tenía alrededor de 11 años. ¿Existe en la actualidad? Sí, pero es tan poco frecuente que se engloba dentro de las "enfermedades raras", se calcula que al día de hoy hay un caso cada 200.000 nacimientos. Esta condición puede provocar retrasos psicomotores graves, por lo que en el primer mundo estos niños se operan antes del tercer mes de vida.

Cuando esta niña nació, esta sutura ya había comenzado a soldarse, y las condiciones encefálicas nos indican que sufría de algún trastorno, lo suficientemente importante para que necesitara el cuidado de sus mayores, de todos, no sólo el de sus padres. Eso significa que decidieron quererla. ¿Hay algo más humano que elegir querer a alguien? De ahí el nombre que le dimos: Benjamina, que en hebreo quiere decir "la más querida".

Dra. Ana Gracia-Téllez, profesora de la Universidad de Alcalá, del equipo de investigación de Atapuerca en la revista cultural y científica del Museo de la Evolución Humana octubre 2025-enero 2026

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