martes, 16 de noviembre de 2021

el jardín del guaje


Este local de la calle Embajadores 42 siempre me ha gustado, incluso cuando era una taberna sucia de barrio que regentaba Vicente y se llamaba Bar La Peña. Era la típica taberna de perdedores de cabeza gacha sentados en un taburete oyendo hablar de fútbol en la barra. Hace unos seis años, unas chicas la adecentaron un poco y la llamaron La Fantástica. Lo mejor era que todas las mañanas hacían un perolo de guiso que nos ponían a medio día de tapa. 
La Fantástica en 2020
Bar La Peña en 2012

Hace unos meses volvió a cambiar de dueño. Ahora es un asturiano joven de esos que van al gimnasio, se rapan el cuello y les aburre leer. Ha limpiado a fondo la taberna, la ha pintado y ha puesto unas cuantas plantas muertas o sintéticas. El ambiente es bueno, con gente de todas las edades (menos las más jóvenes) y un aspecto como copiado del Tribuetxe, de la calle Tribulete, cuyo éxito se basa en sus tapas calientes y camareros simpáticos.

De allí se trajo a Aitor, un exitoso camarero vasco gracioso, simpático, franco y honesto. Y aquí lo podemos ver detrás de la barra. Me han fichado, me dice, dando a entender una subida de sueldo considerable. Por ahora, es lo mejor del sitio. Hay tapas calientes, pero no para tirar cohetes, alguna cerveza artesana y muy escasos vinos. Ninguno manchego, claro.

lunes, 15 de noviembre de 2021

curvas de temperatura para cocer barro

Curva de temperatura en bizcochado: entre 980º y 1020ºC
La cochura del bizcocho siempre va con templado, pues llevar lentamente el horno durante la primer hora hasta los 130º C hace que se evapore la humedad que puedan contener las piezas, un ascenso rápido provocaría el estallido de las mismas.
Luego, las arcillas sufren durante la cocción el más importante cambio entre los 300º y 900º
• a los 300º C, se elimina el "agua química" la que se encuentra en las moléculas de la arcilla, y se         comienza a sintetizar, las moléculas de la arcilla se unen y toman resistencia mecánica.
• Entre los 400º y 700º C se queman las sustancias orgánicas que pudiera contener.
• a partir de los 800º C toma el nombre de bizcocho, adquiere otra dureza y resonancia.

Podemos cocinar en una sola cocción piezas de arcilla con engobes o pátinas.



Curva de temperatura esmaltado en baja: entre 1020 y 1040º C. No hace falta temple, pues las piezas ya están bizcochadas.


Curva de temperatura con bizcochado y esmaltado:
(piezas crudas y piezas cocidas con esmalte)



 
Curva de temperatura esmaltes y loza a media y media-alta (de 1160-1180-1200ºC). Ejemplos:



Técnica de remojo para esmaltado:

Cuando el horno alcance los 900º C, la técnica consiste en mantener el horno en esta temperatura por el lapso de unos 15-20 minutos (meseta a 900ºC) para que madure el esmalte (correcta fundición)

Si uno espía por el ojo del horno, obvio que con lentes protectoras, puede observar, cuando el esmalte alcanza la temperatura de fusión, que empieza una metamorfosis, burbujea, chisporrotea. Puede durar desde unos segundos a varios minutos para luego volver a plancharse y tomar consistencia vítrea.
 

Técnica de remojo para esmaltado a la temperatura final:

Cuando el horno alcance la temperatura final y vemos que el cono que hemos colocado ha caído, la técnica consiste en mantener el horno en esa temperatura por el lapso de unos 15-20 minutos más antes de apagarlo, (meseta a la temperatura final) para que los esmaltes terminen de acomodarse y plancharse sobre la pieza.

Según el punto de fusión tenemos:
1) de 900 a 1100ºC: terracotas (arcillas con óxido de hierro), lozas blandas y arcillas blandas
2) de 1100 a 1200º: loza tierra
4)de 1200 a 1300 ºC: Gres
3) de 1300 a 1450 ºC: porcelanas

*Las pastas más duras estarán en el correcto bizcochado a los 1350ºC aprox.
*si cocinamos una arcilla de bajo punto de fusión a altas temperaturas se desmorona o se funde. El barro rojo de baja espumea.


domingo, 14 de noviembre de 2021

las raíces de filipinas contra la globalización











Kidlat Tahimik, que significa relámpago silencioso en tagalo, director de cine, actor, performer y escritor, nacido en la ciudad de Baguío, en el norte de la isla de Luzón, Filipinas, muestra en el Palacio de Cristal de Madrid su plato frío lleno de venganza. Y es que el Palacio de Cristal fue construido con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887, y ahora será ese preciso lugar el que acoge una exposición íntegramente compuesta por el trabajo de artesanos filipinos, fundamentalmente en talla de madera y cestería, que reivindican sus propias raíces contra la intensa colonización histórica de las islas por españoles y estadounidenses. De ahí su título: Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso. 500 años de conquistadores RockStars. La muestra aprovecha este espacio abierto para construir un gran escenario sobre el impacto del colonialismo en las culturas locales, en que se mezclan iconos de la cultura occidental de sometimiento y rebelión con los iconos locales. Los bueyes de agua, los dioses del arroz y los ángeles cristianos, los barcos invasores, el cine y la cocacola. 

Los españoles nunca accedieron a las montañas del norte de Luzón, y no fue hasta la llegada de los americanos, que se construyeron puentes metálicos para acceder. Así, los Ifugao mantuvieron su cultura, aquí reivindicada con sus famosas tallas de madera de los dioses del arroz.

Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso. 500 años de conquistadores RockStars, de Kidlat Tahimik. Hasta el 6 de marzo en el Palacio de Cristal del Retiro, como sala expositiva del Museo Nacional Centro.de Arte Reina Sofía. De lunes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.

sábado, 13 de noviembre de 2021

postre de mango


I N G R E D I E N T E S
un mango maduro
una cucharada de crema de queso fresco
media cucharada de miel
un trozo de turrón de cacahuete imperial

E L A B O R A C I Ó N
Se pela y corta el mango en trocitos. Se embadurma con crema de queso fresco. Le echamos por encima la miel, distribuyendo el hilo por todo la fruta. Finalmente, raspamos el turrón sobre el mango. 
Está dulce y muy rico.

especies minerales de david rosell






De pequeño me regalaron un mineral. Una piedra azul. Un Lapislázuli. Fue el primero de una colección que fui haciendo durante años. Tiempo después, el oficio de ceramista se convirtió en mi profesión. A través del estudio de las materias primeras y los procesos cerámicos me di cuenta que las piedras y la cerámica son lo mismo.
Podía adaptar la escala de presión y temperatura de la naturaleza a la medida del hombre para crear nuevos minerales.
Así fui ampliando mi colección de Especies Minerales, con los pequeños hallazgos que suceden en el taller, como cuando mirado los márgenes mientras caminas ves una piedra que te llama la atención, y la coges con el afán de preservar un momento que no puede volver. 


David Rosell (Barcelona 1977) es un ceramista siempre en búsqueda de un lenguaje diferente ya sea través de la materia y el fuego o bien mediante la fusión con otras disciplinas como en las acciones cerámicas del grupo IGNICIó, o La factoria de Núvols, dedicados a la creación de espectáculos y performances relacionados con la cerámica. Después de sus estudios de cerámica en la escuela Llotja de Barcelona y de varios cursos y seminarios, instala su primer taller en el 2002. Actualmente vive y trabaja en Vulpellac población vecina de la Bisbal d’Empordà centro ceramista de larga tradición. En sus obras explora siempre los límites de los materiales, como en su investigación sobre las espumas cerámicas y las arcillas expansivas que presentó en Montblanc en el 2013. Además, en 2008 tomó contacto con el mundo gastronómico creando una serie de prototipos para El Bulli de Ferran Adrià. En 2014 crea la firma (ba-Ro) conjuntamente con Anna Ballesté, dedicada al diseño y producción de vajillas de cerámica exclusivas para atender les necesidades de cada chef y hacer singular la experiencia gastronómica. Su obra personal se ha centrado en la experimentación con espumas cerámicas y arcillas expansivas.

viernes, 12 de noviembre de 2021

la furia de aadaam

Cuenta el libro del Torá que un dios hizo al primer hombre del polvo de la tierra y lo llamó Aadaam.  Éste se reveló ante la idea de verse obligado a todo lo que su dios quisiera imponerle como mandamiento; por lo que fue expulsado del huerto que le había hecho en Edén, en el oriente, y fue castigado con la esclavitud y la muerte. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás, le dijo, dejando bien claro cómo se castigaba la desobediencia a quien era su amo.

Aadaam supo que aquel huerto no era su sitio, sino el de su creador y, una vez expulsado, comprendió que jamás encontraría aquel lugar bajo su amenaza constante. La eterna lucha por encontrar un lugar apacible ha marcado nuestra vida desde entonces. Muchas veces lo hemos confundido con el Paraíso, con el Edén, el Cielo, la Arcadia, Shangri-La, la idealizada infancia, el hogar, el útero materno o la sala oscura de un cine. Otras, hemos intentado construirlo, como una fortaleza, una casa sobre una montaña, una cabaña en el bosque, una comuna, un libro, un sueño o un hermoso jardín. Como reza la cabecera de este blog, la vida es el tiempo en que buscamos ese sitio. En todos ellos nos sentiremos fuera, extranjeros, extraños. Porque, posiblemente, ese sitio somos nosotros mismos. Nosotros mismos en paz, sin la heredada furia de Aadaam, ni la de su dios.

jueves, 11 de noviembre de 2021

contaminación militar en el armario

Las mismas naciones que proclaman liderazgo moral al abordar la crisis climática son también las que más están haciendo para sabotear un acuerdo significativo para reducir la huella de carbono global de la humanidad. La COP26 mostraba al primer ministro británico Boris Johnson, anfitrión de la cumbre, saludando calurosamente al presidente estadounidense Joe Biden y al primer ministro israelí Naftali Bennett. Sus fuerzas armadas son las más contaminantes del planeta, y el objetivo de la COP26 es mantener ese hecho en un secreto muy bien guardado.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

cita obligada con juan llorens


Como una actividad para celebrar el undécimo aniversario de Cuadernos Viajeros, Juan Llorens, artista y educador artístico, columnista de prensa y cofundador de este grupo de cuadernistas ilicitanospropone realizar unas sesiones en las que se analizarán los dibujos y escritos de nuestros cuadernos y se reflexionará sobre libros editados acerca del tema del dibujante urbano (urban sketcher) y el cuaderno de viaje.

Esto se desarrollará en su casita de planta baja de Elche con grupos reducidos a dos cuadernistas por sesión, la cual será matinal. La ocasión es para no perdérsela. Ya podéis formar las parejas y poneros en contacto con Juan para acordar el día y la hora de la cita.

martes, 9 de noviembre de 2021

las cartas de van gogh a su hermano theo


Aislado en la pobreza, la depresión y la fragilidad, Van Gogh, además de pintar, escribía cartas a su hermano Theo, en quien encontraba un verdadero confidente. Vincent Van Gogh esperaba encontrar a través de sus pinturas un sentido de existencia dotando de significación su entorno con respecto al estado de ánimo, el que cambiaba constantemente debido a su depresión. Pero es en la escritura en la que no se deja llevar por el impulso; es mediante las palabras que se cuestiona y expone su sentir ante la vida, el amor, la expresión, la comprensión y el conocimiento; de esta forma, su trabajo artístico resulta un complemento entre las palabras y los tonos.

La primera carta que Vincent Van Gogh escribió a su hermano menor Theo está fechada en agosto de 1872, la última en julio de 1890. En los dieciocho años que las separan Vincent escribió al menos novecientas misivas –casi unas tres al mes– aunque la frecuencia varió bastante. La extensión es todavía más importante que su número, a medida que la correspondencia aumentaba crecía también el volumen de cada una, con frecuencia ocho hojas e incluso más. Cuando se suicidó, de un tiro en el pecho con 37 años, tenía su última carta inacabada en el bolsillo.

Van Gogh escribió al igual que otros llevan un diario y leerlas es adentrarse en un personaje único y de excepcional brillantez. En holandés, francés e inglés, Vincent habla de todo, le describe las situaciones que vive a lo largo de sus múltiples cambios de residencia, le recomienda libros, le habla de su gusto por el arte y su predilección por ciertos pintores, por lo que es posible saber que le gustaba, que le disgustaba y que le intrigaba. Un detalle importante son los pasajes en los que Vincent describe los dibujos o pinturas en los que trabajaba y lo que más le atraía del tema, junto a reflexiones acerca de la composición y el uso del color, a menudo añadía pequeños bocetos para que su hermano se hiciera una idea de su trabajo.

Bien podría haberse ganado la vida como cronista. Estructuradas, con una exquisita caligrafía y un dominio casi literario, el pintor se revela como un buen narrador que crea una obra escrita compacta. Habla con delirio de los colores que pondrá en una tela aún no pintada (los rojos, naranjas y violetas del crepúsculo) para disertar luego sobre la esencia de la vida. Mantengo el fuego vivo, escribe una vez, para añadir en otra línea: Si es preciso, no tengo inconveniente en meterme en líos en beneficio de mi obra. Sin esperar respuesta, busca una salida a sus afanes en otra anotación. Si dejo de buscar, estoy perdido; pobre de mí.

Theo van Gogh, que le sobrevivió apenas un año y falleció a los 34, guardó sus cartas con el amor y la dedicación que le mostró durante toda su vida. El Museo Van Gogh de Ámsterdam y el Instituto Huygens de la Real Academia holandesa de Artes y Ciencia las reunió en un enorme libro con todo su epistolario. Seis volúmenes con más de 2.000 dibujos, en cuya presentación, en 2009, se expusieron las obras que en ellas se describen.

lunes, 8 de noviembre de 2021

pintar deprisa

Los impresionistas pintaban "en plein air", bajo unos constantes cambios de luz, en unas condiciones que nada tenían que ver con las que se dan en un estudio, controladas y artificiales. Se buscaba un modo de pintar nuevo: si de lo que se trataba era de captar la sensación de un instante fugaz, sin realismo, la velocidad pasaba a ser parte del proceso. No había tiempo para eternizarse en elaboradas gradaciones de la luz, porque en ese caso se corría el riesgo de que ésta hubiera cambiado la siguiente vez que el artista mirara el motivo. De lo que se trataba era de aplicar pinceladas urgentes, toscas, como si se estuviera haciendo un apunte en lugar de ese refinamiento estudiado y templado del que hacía gala la"gran manera". No escondían las pinceladas, todo lo contrario: las acentuaban mediante pequeños empastes, con mucho color, una especie de comas vibrantes que dotaban a sus pinturas de una energía juvenil que reflejaba el espíritu de la época. Para los impresionistas, la pintura se convirtió en un medio que reivindicaba sus propiedades materiales frente al encorsetamiento y el disfraz que suponía la representación pictórica fidedigna. 
Will Gompertz en ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos. Trdaucción de Federico Corriente Basús. Taurus Pensamiento. Madrid 2013.

Desde los primeros daguerrotipos de finales de la década de 1830 y, sobre todo, tras el descubrimiento en años posteriores de las técnicas de impresión fotográfica en papel, la relación de la fotografía y la pintura fue muy estrecha. El ojo artificial de la cámara de fotógrafos como Le Gray, Cuvelier, Nadar o Disderi, por citar a unos cuantos, estimuló en Manet, Degas y en los jóvenes impresionistas el desarrollo de un nuevo modo de mirar el mundo. La fotografía le valió al impresionismo no solo como fuente iconográfica sino también como inspiración técnica, tanto en la observación científica de la luz o en la representación de un espacio asimétrico y truncado como en la exploración de la espontaneidad y la ambigüedad visual. 

Si no tienes la suficiente técnica como para dibujar a un hombre saltando por una ventana en el tiempo que le lleva precipitarse desde un cuarto piso hasta que choca con el suelo, nunca serás capaz de generar obras importantes.
Eugéne Delacroix

El esbozo de las costumbres, la representación de la vida en las ciudades (...) hay una rapidez en el movimiento que exige una rapidez igual en la técnica artística.
Charles Baudelaire en El pintor de la vida moderna. Taurus Great Ideas.