jueves, 13 de agosto de 2020

pedro casaldáliga abrió su agotado corazón


Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres.


El corazón lleno de nombres, en El tiempo y la espera, de Pedro Casaldáliga. Editorial Sal Terrae, Santander 1986


                                                           




Nacido en Balsareny, Barcelona, en 1928. En Brasil era conocido como el ‘obispo del pueblo’ por la defensa de los pueblos indígenas y la lucha contra la violencia en los campos. Seguidor de la teología de la liberación y sus ideas renovadoras de la Iglesia Católica, se convirtió en un obispo molesto para el Vaticano durante el papado de Juan Pablo II. El año 1988 fue llamado al Vaticano para explicarse. En 1968 fundó en Brasil una misión claretiana en Araguaia (Amazonia). En 1971 fue nombrado obispo titular de São Félix do Araguaia y el mismo día de su ordenación episcopal hizo público un documento en el cual analizaba los casos de explotación de pequeños campesinos e indígenas. Por cuya causa recibió numerosas amenazas de muerte y sufrió intentos de asesinato. De hecho, en 2012, a 84 años, tuvo que huir de casa a São Félix de Araguaia por su lucha a favor de los indígenas. Aun así, fue obispo de esta prelatura durante cuarenta años, donde construyó una iglesia popular y abierta, y luchaba por los más pobres. También fue fundador e impulsor de movimientos sociales y pastorales que son referencia en la lucha por la tierra y los derechos de los pequeños campesinos e indígenas, como la Comissão Pastoral de la Tierra y lo Conselho Indigenista Missionário. Publicó más de cincuenta obras de prosa y poesía. Tras varios años conviviendo pacíficamente con el hermano Parkinson, como él llamaba a esa enfermedad, falleció el 8 de agosto a los 92 años en el hospital Santa Casa de Batatais, en el estado de São Paulo, donde fue trasladado a causa de problemas respiratorios graves.

miércoles, 12 de agosto de 2020

tormenta de granizo en ciudad real


Unos segundos antes de caer piedras como huevos.

la invasión de los nuevos normales


En la sociedad Nueva Normalidad que quieren establecer, como en toda sociedad totalitaria, el miedo y la conformidad serán omnipresentes. Su ideología es una ideología patologizada (a diferencia de, digamos, la ideología racializada de los nazis), por lo que su simbología será patológica. El miedo a la enfermedad, la infección y la muerte y la atención obsesiva a los asuntos de salud dominarán todos los aspectos de la vida. La propaganda paranoica y el condicionamiento ideológico serán omnipresentes y constantes.

Todos se verán obligados a usar máscaras médicas para mantener un nivel constante de miedo y una atmósfera omnipresente de enfermedad y muerte, como si el mundo fuera una gran sala de enfermedades infecciosas. Todos usarán estas máscaras en todo momento, en el trabajo, en casa, en sus autos, en todas partes. Cualquiera que no lo haga o se niegue a hacerlo será considerado “una amenaza para la salud pública” y será golpeado y arrestado por la policía o el ejército , o rodeado por turbas de vigilantes de la Nueva Normalidad .

57 Detenidos en Chile por protestar
Ciudades, regiones y países enteros estarán sujetos a cierres policiales aleatorios , que se justificarán por la amenaza de "infección". Las personas estarán confinadas en sus hogares hasta 23 horas al día y solo se les permitirá salir por "razones esenciales". La policía y los soldados patrullarán las calles, parando a la gente, revisando sus papeles y golpeando y arrestando a cualquier persona en público sin los documentos adecuados, o caminando o parados demasiado cerca de otras personas.

La amenaza de "infección" se utilizará para justificar edictos cada vez más locos y autoritarios, rituales de demostración obligatoria de lealtad y, finalmente, la eliminación de todas las formas de disensión. Así como los nazis creían que estaban librando una guerra contra las “razas infrahumanas”, los Nuevos Normales librarán una guerra contra las “enfermedades” y contra cualquiera que “ponga en peligro la salud pública” al desafiar su narrativa ideológica. Como cualquier otro movimiento totalitario, al final, harán lo que sea necesario para purificar la sociedad de “influencias degeneradas” (es decir, cualquiera que las cuestione o no esté de acuerdo con ellas, o que se niegue a obedecer todas sus órdenes). Ya están censurando agresivamente Internet y prohibiendo las protestas políticas de sus oponentes , y los líderes políticos y los medios corporativos están estigmatizando sistemáticamente a aquellos de nosotros que nos atrevemos a desafiar su narrativa oficial como "extremistas", "nazis", "teóricos de la conspiración", "covidiotas”,“negadores del coronavirus”,“anti-vacunas”y fanáticos“esotéricos”.

Control en Granada por coronavirus
A pesar de esta creciente totalitarización y patologización de prácticamente todo, los Nuevos Normales continuarán con sus vidas como si todo fuera… bueno, completamente normal. Saldrán a los restaurantes y al cine con sus máscaras. Trabajarán, comerán y dormirán con sus máscaras. Las familias se irán de vacaciones con sus máscaras o con su "ropa de burbuja de protección personal". Llegarán al aeropuerto ocho horas antes, se pararán en sus pequeñas cajas codificadas por colores y luego seguirán las flechas en el piso hasta los "funcionarios de salud" con los trajes de materiales peligrosos, quienes tomarán su temperatura, empujarán diez veces más y cacharrearán sus narices. Los padres que deseen renunciar a esta experiencia tendrán la opción de vacunarse preventivamente a sí mismos y a sus hijos con la última vacuna experimental (después de firmar una exención de responsabilidad, por supuesto) dentro de una semana antes de sus vuelos, y luego presentar a los funcionarios una prueba de vacunación (y de su cumplimiento con varias otras “pautas de salud”) en sus pasaportes digitales de identidad y salud pública, o chips biométricos subdérmicos.

Los niños, como siempre, sufrirán lo peor. Estarán aterrorizados y confundidos desde el momento en que nazcan , por sus padres, sus maestros y por la sociedad en general. Serán sujetos a condicionamientos ideológicos y modificación de comportamiento paranoico en cada etapa de su socialización... con fantasiosas máscaras corporativas reutilizables de peste marcadas con adorables personajes de dibujos animados , libros ilustrados que inducen a la paranoia para niños pequeños y rituales paranoicos de “distanciamiento social” , entre otras formas de tortura psicológica. Este condicionamiento (o tortura) se producirá en casa, ya que no habrá más escuelas, o mejor dicho, no habrá escuelas públicas. Los hijos de los ricos asistirán a escuelas privadas, donde se les puede “distanciar socialmente” de manera rentable. Los niños de la clase trabajadora se sentarán en casa, solos, mirando las pantallas, con sus máscaras, su hiperactividad y sus trastornos de ansiedad estabilizados con medicamentos antidepresivos.

Rezo para que este vistazo al futuro de la Nueva Normalidad te haya aterrorizado y enojado lo suficiente como para levantarte contra él antes de que sea demasiado tarde. Esto no es una broma, amigos. Los Nuevos Normales son serios. Si no puedes ver hacia dónde se dirige su movimiento, no comprendes el totalitarismo. Una vez que comienza y llega a esta etapa, no se detiene, no sin luchar. Continúa hasta su conclusión lógica. La forma en que sucede generalmente es que la gente se dice a sí misma que no está sucediendo, que no puede estar sucediendo, no a nosotros.


CJ Hopkins en Dissident Voice

martes, 11 de agosto de 2020

cosecha diaria (83)

árboles de madrid

Secuoia de El Escorial
Fresno del Arroyo del Rey, en la Casa de Campo
Olmo del Cáucaso del Jardín Botánico
Ciprés del Jardín Botánico
Almez de la Puerta de Murillo del Museo del Prado
Pino Wollemi del Parque del Capricho
Castaño de Indias de la Casa de Campo
Taray de la Fuente del Berro
Ginkgo de la Fuente del Berro
Sabina de Sigueruelo
Otra sabina en los alrededores de Sigueruelo
Almez de La Arganzuela

JMG Vallés recorre la Comunidad de Madrid con su cámara y comparte con nosotros, en sus dos blogs, las imágenes de los árboles singulares de Madrid y su localización, con los consiguientes comentarios sobre sus características. Las fotos de arriba están cogidas de su primer blog. Abajo tienes los enlaces para llegar a ellos. (Gracias Enrique).

Árboles de Madrid (1)
Árboles de Madrid (2)

mes a mes

lunes, 10 de agosto de 2020

retrato grueso por la mañana temprano


mapa de mortalidad del cáncer


El atlas, elaborado por investigadores del Centro Nacional de Epidemiología, utiliza datos de un millón de muertes por cáncer registradas en España entre 1989 y 2008. El mapa constata, por ejemplo, que el riesgo de morir por cáncer de estómago es mucho mayor en áreas de Castilla y León, como Burgos y Palencia, que en el resto de España. Los autores, dirigidos por el epidemiólogo Gonzalo López Abente, atribuyen este exceso de mortalidad a las costumbres alimentarias en estas zonas rurales, “en las que pueden consumirse más alimentos curados o ahumados y menos frutas y vegetales que en las zonas costeras”, aunque los investigadores no descartan otras causas ambientales.

Aunque la distribución del cáncer de pulmón se relaciona con el número de fumadores, los investigadores también apuntan a la contaminación atmosférica. Y, en el caso de los pueblos gallegos, los científicos señalan al radón, un gas radiactivo que se origina de manera natural a partir del uranio del subsuelo. Pese a su poder cancerígeno, el Ministerio de Fomento lleva dos años con un borrador de normativa contra el radón metido en el congelador.

Otros estudios del epidemiólogo señalan que, en los pueblos cercanos a una mina de carbón a cielo abierto, el riesgo de fallecer por cáncer de colon es un 9,7% superior al del resto de la población y el de morir por un tumor de pulmón es un 6,6% mayor. Minas de este tipo se encuentran en León, Palencia, Teruel, Ciudad Real y Córdoba.

El equipo de López Abente también acaba de presentar en un congreso en Anchorage (Alaska, EEUU) un estudio que muestra el exceso de mortalidad por cáncer en los pueblos españoles cercanos a cementeras. En estos municipios, el riesgo de morir por cáncer colorrectal es un 10% mayor que en los pueblos situados a más de cinco kilómetros, en el caso de las mujeres, y un 7% mayor en los hombres, para los que el riesgo de fallecer por cáncer de estómago también es un 9% mayor.

El atlas desvela que, en los últimos cinco años estudiados, el exceso de riesgo de morir por cáncer de pulmón en las mujeres se ha centrado en las ciudades. Los autores apuntan a “la sinergia entre la contaminación del aire y fumar”. Porta hace un llamamiento a las autoridades a tomar medidas. “Si vemos que en los centros urbanos aparece más cáncer de pulmón en mujeres, y sabemos que hay una interacción entre el tabaco y la polución, la respuesta es actuar sobre el tabaco y la contaminación atmosférica, creando más espacios peatonales y zonas verdes”, proclama.

Mapas en Materia

domingo, 9 de agosto de 2020

recuerdos de chiloé


Nací en la costa oriental de la Isla Grande de Chiloé… La vida de esta región está regulada por el flujo y reflujo oceánico que viene desde los cuernos de la luna y de lo que habrá más allá de los astros. Llueve allá de mil formas, con cerrazones bramando huracanadas, copiosos llantos celestiales que traspasan el corazón de los vivos en comunicación con sus muertos que reposan bajo los cementerios de conchabes.




Mi infancia lejana se desarrolló entre dos islas del archipiélago de Chiloé, en la costa oriental de la isla grande y frente a la de Caucahué, que en huilliche quiere decir ‘lugar de grandes gaviotas’. Entre las dos islas pasa el canal de Caucahué, formando un ángulo obtuso, en cuyo vértice está el puerto de Quemchi, que tenía poco más de quinientos habitantes cuando yo nací.




Al oriente del varadero, en “la tierra de la punta”, en una casa construida por pilotes de madera alquitranados, mi madre, Humiliana Cárdenas Vera, campesina de Huite, hija de Feliciano Cárdenas y de Carmen Vera, me dio a luz a las cinco y media de la mañana… Mi padre, Juan Agustín Coloane Muñoz, andaba navegando de capitán de barco de cabotaje…
En la casa había una especie de puente de tablones para ir del comedor a la cocina. En la alta marea, el oleaje llegaba hasta debajo del dormitorio y así no demoré mucho en pasar del rumor de sus aguas al de las aguas del mar. Hasta hoy me acompañan el flujo y el reflujo de esas mareas y sangres. La voz de mi madre y el rumor del mar arrullaron mi infancia. Los sigo amando y temiendo. De madrugada ella me gritaba: ‘Panchito, arriba, está listo el bote’. Y yo me levantaba a regañadientes para tomar desayuno y embarcarme en un bote de color plomo, de cuatro bogas, hecho de tablas de ciprés y cuadernas de cachiguas, que nos llevaba al alto del estero de Tubildad. Allí teníamos siembras de trigo, papas, linaza y legumbres, y nuestros animales: algunos cientos de ovejas y cientos de vacunos…




Hay veces en que despierto al borde de un abismo donde termina el mar de mi infancia; pero siempre encuentro a alguien a mi lado. O una música lejana que viene de mis islas, traída por el tamborileo de la lluvia sobre los techos del viento. Bajo esas aguas del tiempo y en el fondo de mí mismo, no veo otra cosa que un hombre, una mujer y un niño, jugando con un bote a orillas de nuestro mar interior chilote, al cual le han puesto un mástil y un timón, esperando un soplo en la vela, para hacerse a la mar entre las islas.






El texto está recogido del libro El Chiloé del niño de Francisco Coloane Cárdenas (1910-2002), prolífico novelista chileno narrador de aventuras, Premio Nacional de Literatura. El más conocido y editado en Europa. 

Los dibujos son de mi cuaderno de viaje al sur de Chile. Concretamente de Chonchi, las iglesias de Vilupulli, Huillingo, Cucao, Chanquín, palafitos de Castro, la catedral amarilla de Castro y la iglesia de Nergón, y, abajo del todo, Dalcahue. La mayoría en la Isla Grande de Chiloé, en febrero y marzo de 2015.