miércoles, 9 de enero de 2013

martes, 8 de enero de 2013

a quito

Como quiera que este año la cosa se está poniendo fea para un gran viaje, me conformaré con recordar el que hiciéramos justo ahora hace tres años por Sudamérica. El punto de partida era un billete de avión de ida a Quito y vuelta desde Buenos Aires dos meses después. Algunos amigos ya lo conocen porque les mandaba una crónica diaria por email (y que fue el germen de este blog). En Ecuador decidimos seguir la carretera Panamericana, que es la marcada en rojo en el mapa, la bifurcación de la derecha, desdeñando la primera idea pasando por Guayaquil y la costa, por el calor que hacía cuando uno se alejaba de los Andes.

lunes, 7 de enero de 2013

más cafés de madrid

 


Cafés-Libros-Arte La Infinito, esquina Tres Peces con Torrecilla del Leal, en Lavapiés, lleva siete meses abierto. Dos repartidores de Correos desayunando en Chesscafé&Friends, en el Paseo de las Acacias. Café Restaurante del Espejo, un café art nouveau de decorado, al rebufo del Café Gijón, inaugurado en 1978, en Recoletos. Cafetería Parrilla De María, en la Calle del Correo, ocupando el local en que en 1974 ETA hiciera explotar una bomba.

domingo, 6 de enero de 2013

mañana de sol y tarde de café


Continúo con el cuaderno de Madrid. Por la mañana dibujo parte de la fachada del Ministerio de Agricultura, en la que cayera una bomba en el asedio a Madrid. La gente, cuando me ve dibujar, me pregunta qué edificio es éste como si no se viera el cartelón que lo delata. Por la tarde aprovecho el descafeinado de máquina con leche para dibujar la cafetería La Mucca de Prado, donde esta calle converge con la del León, llamada así porque aquí un indio tuvo un león como atracción de feria en el siglo XVIII. En esta calle solía tomar el café en La Piola, pero hoy me atrevía a algo más enrevesado con el rotulador finito. La Mucca es un café con comidas de aire cosmopolita, un gran espacio diáfano con muchos ventanales a la calle, donde conviene coger sitio. El café cuesta 1,80 euros, amortizable echando la tarde con un cuaderno. Hay mucho público y diverso.

Al cuaderno sólo le quedan unas cuantas páginas, es cuando más molesta el lomo y cuando  uno más ganas tiene de acabarlo para empezar uno nuevo. Disculpad el desenfoque en la parte central.

sábado, 5 de enero de 2013

en los barrios ricos

No notamos la crisis. Las rebajas venden ropa a precios desorbitados y no por eso han dejado de venir. Compran sin ton ni son vestidos impolutos y bisutería a precio de auténticas joyas. Las parejas buscan muebles de diseño, hacen comentarios en un tono bajo. No se escandalizan de los precios. Se les ve muy preocupados por su forma de caminar, otros ademanes y su aspecto externo. Las bufandas las enrollan a sus cuellos de una forma especial. Ellas son rubias mechadas, media melena lacia, todas igual, bolso grande de piel, botas de caña, largos tacones o manoletinas las más jóvenes. Los niños también son rubios y guapos, llevan unos jerseys de rombos en varios tonos azules. Apenas si hay bares. Gustan de las pastelerías, donde toman café con leche y algún dulce o un canapé. Sus cafés cuestan dos euros, y les parece bien. Ellos introducen palabras inglesas en la conversación. Aquellos piden cava. Ríen sin ganas. Los días como hoy salen a la calle con sus vástagos. Todos tienen las manos limpias, los dedos largos, la piel delicada. Parece que acaban de salir de misa.

viernes, 4 de enero de 2013

fluorescentes

Cuando dibujo el hall de Caixa Forum Madrid me doy cuenta que lo realmente hermoso no es ese techo industrial metálico, sino cómo juguetean como anguilas los reflejos en el suelo de los fluorescentes. Ése debía haber sido mi dibujo.
 

jueves, 3 de enero de 2013

calle atocha



Tomo un café con leche en la cafetería Atocha un dos tres, en los bajos del Hotel del Arte, mirando sus grandes ventanales donde ver la calle Atocha y sus casas antiguas y, al fondo, el Reina Sofía. Mientras alguien limpia los cristales, con él se enrolla el segurata de turno. Cafetería calentita y buenas vistas para el invierno, pero muy cara.

miércoles, 2 de enero de 2013

cangrejos para lidia





La última vez que la vi correteaba tras los caballos de Echo en las llamas de una chimenea de París. Entonces ya era un fantasma con los ojos graaandes, la piel blanca y los labios como un animal acuático que se arrastra entre las rocas. Yo la veía fosforecer entre la gente, a veces parecía tocarme con ese tono semiarrastrado acabado en broma que tenían sus palabras.

Fue su último cumpleaños, aunque no del todo. Cuando despierto resacoso cada nuevo año, algunas briznas vuelan de la mesita de noche y el sol destapa el brillo de sus ojos. Reavivo la chimenea antes de despertar del todo y contrato miles de camiones llenos de cangrejos para que ella llore frente al mítico Pisuerga.

martes, 1 de enero de 2013

tramuntana y vuelta

Ducha y maleta. Desayunamos y dejamos la llave en el bar de enfrente. El dueño nos dice que hicieron más ruido montando la verbena que en la propia fiesta. Nos acostamos antes que él. ¿Qué pasará de vosotros cuando os jubiléis? se pregunta.

Subimos la hermosa carretera de la Tramuntana. Yeguada en Pollença y luego cabras, borriquitos oscuros y ovejas. Rocas rayadas verticalmente como si fueran cascadas. En el monasterio de Santa María de Lluc disfrutamos de la austeridad de sus soportales, las habitaciones y el comedor con pesebres (para comer junto a las bestias). La iglesia demasiado recargada de oro y jaspe encarnado. Papeles recortados de las monjas que luego veremos en algunas casas.

Bajada llena de curvas hasta Soller a nivel del mar, Deia a punto de ser destrozada por la sobreconstrucción y nueva subida a Valldemossa, villa rodeada de colinas arboladas. Un pueblo bonito lleno de azulejos de Santa Catalina en sus casas, la única santa de Mallorca. La Cartuja, donde viviera Chopin el invierno de 1838-39, está cerrada. Paseamos por sus calles empedradas, mirando las piedrecitas incrustadas y las plantas de sus fachadas. Lo más impresionante es que estamos en plena montaña el uno de enero y disfrutamos una buena temperatura rodeados de plantas grasas. En estos picachos no hiela jamás. Aprovechamos el tiempo que nos queda, Palma está muy cerca.

Sin darnos cuenta estamos en el aeropuerto. Dejamos el coche y nos comemos unos bocatas. Madrid está de resaca. El cercanías tiene sus puertas abiertas.

En el cuaderno puede verse el gallo símbolo de Pollença, en cerámica blanca con pinceladas verdes y rojas.

año digamos nuevo


Quizás esta mañana nos encontramos las mismas cosas en su sitio, pero en el bolsillo hay un cuaderno por hacer del que aún no conocemos nada de su contenido, porque está en blanco. Es una nueva oportunidad. Cada página está por escribir, por dibujar. Mantengámonos curiosos y atentos a las pequeñas cosas que el mundo nos depara. Descubramos rasgos, texturas y otras alegrías. Dejémonos llevar por las dulces olas de tinta como un viejo doctor al que hemos entregado nuestro cuerpo. Habrá nueva gente, árboles aguados, horrores conjurados, seres imaginados, palabras no dichas, caricias de papel, animales fantásticos, lágrimas de acuarela azul turquesa y un corazón latiendo entre los dedos.