sábado, 28 de diciembre de 2013
feliz año para el cigala
Hace unas semanas, tras la clausura de las Jornadas de Bibliotecas de Extremadura, un hombre vino a verme y me dijo que él era el niño de Intemperie. Tuve que mirarlo a los ojos para comprender lo que quería decirme. Tenía una mirada profunda y apesadumbrada. Charlar con él me confirmó lo que intuía en sus ojos: que había sufrido, que se había rozado con la vida, que tenía cicatrices por todas partes. Me confesó que el libro le había dolido pero que también lo había sanado. Yo no sé muy bien por qué escribo, pero ese encuentro me ayudó a comprender dónde reside el poder de la literatura y, más ampliamente, de la palabra. Antes de comenzar una novela, sabemos que lo que vamos a encontrar es un artefacto. Un montón de palabras sobre un papel en blanco. Sin embargo, durante la lectura, suspendemos aquellas categorías que nos sirven para habitar el mundo y, por unas horas, nos desplazamos por un territorio que es, a lo sumo, sólo una imagen de la vida. ¿Por qué entonces a ese hombre le dolía una mera representación de lo real? La respuesta a esa pregunta bien vale un oficio y, para mí, condensa lo vivido en un año entero.
Intemperie de Jesús Carrasco ha sido elegida como mejor novela de 2013 por los lectores de El País y novena de las propuestas en Babelia en votación de los especialistas.
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viernes, 27 de diciembre de 2013
el trabajo social bajo el imperio
El trabajo social es una institución del imperio occidental. La profesión de trabajo social está a cargo de la administración de los recursos mínimos previstos por el Estado para suavizar los bordes agudos del capitalismo europeo. La maximización del beneficio es el principio fundamental del capitalismo. El trabajo social opera dentro de los dictados de una clase dominante que ve la protección y expansión de beneficios, y por lo tanto la explotación de la humanidad, como el objetivo principal.
La falta de vivienda, la pobreza, la enfermedad mental, el hambre y otros males sociales son maquinaciones inevitables del sistema. Los trabajadores sociales son contratados por el Estado y/o empresas privadas "sin ánimo de lucro" para estabilizar la explotación capitalista. El capital emplea a trabajadores sociales para prestar servicios de salud mental, consejería en adicción, y servicios de gestión de casos. Estos servicios se enfrentan a los males sociales del capitalismo sin cuestionar el afán de lucro o el principio arraigado de la propiedad privada que crea desigualdad en el primer lugar. Los trabajadores sociales trabajan hacia la "estabilización" de las poblaciones de clientes en lugar de la "liberación" de las masas populares de la explotación del hombre por el hombre.
Danny Haiphong
La falta de vivienda, la pobreza, la enfermedad mental, el hambre y otros males sociales son maquinaciones inevitables del sistema. Los trabajadores sociales son contratados por el Estado y/o empresas privadas "sin ánimo de lucro" para estabilizar la explotación capitalista. El capital emplea a trabajadores sociales para prestar servicios de salud mental, consejería en adicción, y servicios de gestión de casos. Estos servicios se enfrentan a los males sociales del capitalismo sin cuestionar el afán de lucro o el principio arraigado de la propiedad privada que crea desigualdad en el primer lugar. Los trabajadores sociales trabajan hacia la "estabilización" de las poblaciones de clientes en lugar de la "liberación" de las masas populares de la explotación del hombre por el hombre.
Danny Haiphong
extraño amanecer
En diciembre de 1968, hace cuarenta y cinco años, la tripulación del Apolo 8 se convirtió en el primer grupo de terrestres en salir de su planeta y viajar a otro cuerpo espacial. Los miembros de la tripulación Frank Borman, James Lovell y William Anders fotografiaron la superficie lunar desde la nave. Recordando más tarde aquel momento, declararon que no hubo mayor descubrimiento para ellos en todo su recorrido sobre la luna que la aparición de la tierra sobre el horizonte lunar. Esta foto fue tomada por el astronauta Bill Anders el 24 de diciembre a través de una ventana lateral que ocupaba como novato, mientras la nave giraba porque Frank Borman, el comandante de la misión, estaba en el proceso de rotación, ya que antes solo pudieron ver la superficie lunar. Se le dio el nombre de Earthrise y ya es un icono del siglo XX.
Oh Dios mío, mirad esa foto, dijo Bill flipado por este amanecer, Ahí viene la Tierra. ¡Guau, es tan bonita! Jim ¿Conseguiste película en color? Pásame un carrete, rápido ¿verdad?
Video NASA reconstrucción del momento en el 45 aniversario
Oh Dios mío, mirad esa foto, dijo Bill flipado por este amanecer, Ahí viene la Tierra. ¡Guau, es tan bonita! Jim ¿Conseguiste película en color? Pásame un carrete, rápido ¿verdad?
Video NASA reconstrucción del momento en el 45 aniversario
jueves, 26 de diciembre de 2013
los ojos de paul hogarth
Salir y dibujar, usar vuestros ojos, recomendaba Hogarth (1917-2001) a los alumnos de la Cambridge Art School. Este gran viajero, con una especial capacidad para atrapar otras culturas, luchó en nuestra Guerra Civil en las Brigadas internacionales.
38 dólares al mes, 200 el muerto
"Lamentablemente mientras algunas firmas europeas y canadienses están al frente de los esfuerzos para pactar las indemnizaciones, ninguna norteamericana ha acordado participar en el proceso”, explica Liana Foxvog, directora de organización y comunicación del Foro Internacional de Derechos Laborales (ILRF, por sus siglas en inglés), una entidad civil con sede en Washington que integra la campaña contra la precariedad laboral de los talleres de Bangladesh.
En el momento del derrumbe del Rana Plaza, levantado con materiales de pésima calidad sobre un terreno pantanoso, se confeccionaban prendas para dos empresas de EE UU: Children’s Place y Chto Fashion. Hasta unos meses antes también se tejía ropa para Wal-Mart, la mayor cadena minorista del mundo y el segundo mayor cliente de todas las fábricas de Bangladesh, por detrás del gigante sueco H&M. Tras el colapso, Children’s Place, una marca popular de niños, prometió otorgar una indemnización a las víctimas pero con el transcurso de los meses se ha ido desentendido, según lamenta Foxvog en conversación telefónica.
En cambio, Wal-Mart rechazó “al instante” participar en cualquier proceso de compensación alegando que ya no tenía ninguna línea de producción en ese complejo. “Sin embargo, habían hecho órdenes significativas de pedidos en 2012, y teniendo en cuenta que se beneficiaron del lugar deberían haber cumplido su responsabilidad de identificar los problemas que había en el edificio e informar a los empleados de los riesgos que afrontaban trabajando allí, en vez de simplemente redirigir sus órdenes a otras fábricas y marcharse”, denuncia.
De momento, la única empresa que ha pagado una indemnización es la anglo-irlandesa Primark, una de las principales clientas del Rana Plaza. Ha abonado 16.000 taka (unos 200 dólares) a cada uno de los supervivientes y a los familiares de los fallecidos. Se trata del equivalente a cerca de seis meses de salario, teniendo en cuenta que Bangladesh sigue pagando el sueldo mínimo más mísero del mundo. Esos tristes 38 dólares al mes que han atraído en masa a las firmas occidentales y han enquistado la precariedad en el país asiático a cambio de surtir la ropa barata de medio mundo.
Recientemente, explica Foxvog, Primark se comprometió a hacer un segundo pago de la misma cantidad, a la vez que el minorista canadiense Loblaw hacía una promesa similar. Ambos grupos junto al italiano Benetton, el español El Corte Inglés y el británico Bonmarché -que también tenían prendas fabricadas en el inmueble derrumbado- son los únicos que han firmado el acuerdo global de compensación que preparan desde septiembre la Organización Internacional del Trabajo, el Gobierno de Bangladesh -al que se ha acusado de ser cómplice de la tragedia-, los sindicatos y las organizaciones civiles. Todas estas cadenas comerciales, salvo Benetton, anunciaron el martes, coincidiendo con los ocho meses de la catástrofe, un acuerdo preliminar para crear un fondo de indemnización que debería alcanzar los 40 millones de dólares. Al margen de las tres estadounidenses, también se han opuesto a suscribirlo grandes empresas europeas, como la española Mango, que había hecho un pedido de prueba, y la francesa Carrefour.
En el momento del derrumbe del Rana Plaza, levantado con materiales de pésima calidad sobre un terreno pantanoso, se confeccionaban prendas para dos empresas de EE UU: Children’s Place y Chto Fashion. Hasta unos meses antes también se tejía ropa para Wal-Mart, la mayor cadena minorista del mundo y el segundo mayor cliente de todas las fábricas de Bangladesh, por detrás del gigante sueco H&M. Tras el colapso, Children’s Place, una marca popular de niños, prometió otorgar una indemnización a las víctimas pero con el transcurso de los meses se ha ido desentendido, según lamenta Foxvog en conversación telefónica.
En cambio, Wal-Mart rechazó “al instante” participar en cualquier proceso de compensación alegando que ya no tenía ninguna línea de producción en ese complejo. “Sin embargo, habían hecho órdenes significativas de pedidos en 2012, y teniendo en cuenta que se beneficiaron del lugar deberían haber cumplido su responsabilidad de identificar los problemas que había en el edificio e informar a los empleados de los riesgos que afrontaban trabajando allí, en vez de simplemente redirigir sus órdenes a otras fábricas y marcharse”, denuncia.
De momento, la única empresa que ha pagado una indemnización es la anglo-irlandesa Primark, una de las principales clientas del Rana Plaza. Ha abonado 16.000 taka (unos 200 dólares) a cada uno de los supervivientes y a los familiares de los fallecidos. Se trata del equivalente a cerca de seis meses de salario, teniendo en cuenta que Bangladesh sigue pagando el sueldo mínimo más mísero del mundo. Esos tristes 38 dólares al mes que han atraído en masa a las firmas occidentales y han enquistado la precariedad en el país asiático a cambio de surtir la ropa barata de medio mundo.
Recientemente, explica Foxvog, Primark se comprometió a hacer un segundo pago de la misma cantidad, a la vez que el minorista canadiense Loblaw hacía una promesa similar. Ambos grupos junto al italiano Benetton, el español El Corte Inglés y el británico Bonmarché -que también tenían prendas fabricadas en el inmueble derrumbado- son los únicos que han firmado el acuerdo global de compensación que preparan desde septiembre la Organización Internacional del Trabajo, el Gobierno de Bangladesh -al que se ha acusado de ser cómplice de la tragedia-, los sindicatos y las organizaciones civiles. Todas estas cadenas comerciales, salvo Benetton, anunciaron el martes, coincidiendo con los ocho meses de la catástrofe, un acuerdo preliminar para crear un fondo de indemnización que debería alcanzar los 40 millones de dólares. Al margen de las tres estadounidenses, también se han opuesto a suscribirlo grandes empresas europeas, como la española Mango, que había hecho un pedido de prueba, y la francesa Carrefour.
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aurelio y sus mulos
Aurelio me cuenta que algunos vecinos se metieron en hipotecas, coches y caballos por capricho sin ganar demasiado dinero, y que ahora están en el paro y no los pueden vender porque nadie los compra. Uno de ellos compró un mulo y lo dejó en el cercao sin poderlo alimentar. Él echaba una alpaca de paja por la valla cada tres días, para que no muriese. El dueño se lo regaló y ahora lo tiene atado en este solar para que coma hierba junto al suyo. Tiene marcadas las costillas pero si vienes por aquí dentro de un mes lo verás lustroso como el mío, dice. Me ofrece un caramelo de café, para la garganta. Me tomo uno cuando tengo telillas. También lleva tabaco, pero solo para ofrecer cigarrillos y charlar un poco. Tiene ochenta y seis años y está como una rosa.
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miércoles, 25 de diciembre de 2013
tarjetas de aguinaldo
En la década de los sesenta esta insana costumbre desapareció.
En procoleccionismo
He aquí algunos ejemplos de las tarjetas que entregaban los carteros en Rusia por unos kopeks. En vintage.es
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